En un contexto de creciente preocupación en el puerto de Mar del Plata, el presidente de la Asociación de Embarcaciones Pesqueras Costeras y Fresqueras, Sebastián Agliano, decidió llevar el reclamo del sector directamente a la máxima autoridad del país, Javier Milei. Sin embargo, la respuesta oficial no logró contener el malestar: el pedido de audiencia fue rechazado por cuestiones de agenda y derivado al Ministerio de Economía.
La carta, redactada en un tono personal, no solo representó a la institución que Agliano encabeza, sino también a una historia familiar ligada al mar. “Le hablé como hijo de un pescador, como parte de esa cadena de inmigrantes que hicieron grande a este país”, expresó el dirigente, en referencia a su padre, Cayetano Agliano.
El objetivo del mensaje fue claro: visibilizar la crisis que atraviesa la pesca costera y fresquera, con embarcaciones paralizadas, costos en alza y familias enteras afectadas. Según detalló, actualmente hay al menos 14 barcos sin poder operar, en gran parte por trabas administrativas que no se resuelven.
Una respuesta que no alcanzó
Desde Presidencia se informó que el mandatario no podría recibirlos por “motivos de agenda”, y que el planteo sería canalizado a través del área correspondiente del Ministerio de Economía. Si bien Agliano reconoció el funcionamiento institucional, no ocultó su decepción.
“La respuesta fue un papel frío. Entendemos las formalidades, pero necesitamos que se comprenda la urgencia. No somos un número de expediente”, sostuvo.
El dirigente insistió en que el reclamo trasciende lo técnico. “Detrás de cada barco hay una historia de vida: pescadores, fileteros, camioneros, familias que hoy no llegan a fin de mes. Hay viudas que esperan en el muelle”, describió.
Del reclamo político a la pelea técnica
Pese a la negativa presidencial, Agliano confirmó que el sector avanzará en gestiones ante el Ministerio de Economía, donde fue derivado el pedido. No obstante, aclaró que la solicitud de audiencia con Milei sigue en pie.
“Vamos a dar la pelea técnica donde corresponda, pero no vamos a dejar cerrado el diálogo con el Presidente mientras el puerto siga sufriendo”, afirmó.
Entre los principales puntos planteados en la carta se destacan la necesidad de actualizar las normas de dotación —que hoy limitan la actividad— y la revisión del costo del combustible, considerado uno de los principales obstáculos para salir a la mar.
Un 1° de mayo sin celebración
El reclamo se da en un contexto simbólico: el reciente Día del Trabajador, que en el puerto se vivió con preocupación más que con festejos. “Hubiésemos querido un muelle con actividad, con redes llenas. Pero fue un día con barcos amarrados y mucha incertidumbre”, señaló.
Agliano cerró con un mensaje dirigido a la comunidad pesquera: “No pedimos privilegios. Pedimos reglas claras y condiciones dignas para trabajar. Vamos a seguir golpeando puertas hasta que el Estado nos mire a los ojos”.
La carta ya fue enviada. La respuesta llegó. Pero el conflicto, lejos de resolverse, sigue abierto.
