En Mar del Plata crecen debates que, aunque en apariencia aislados, reflejan un mismo trasfondo: cómo se toman las decisiones sobre los espacios clave de la ciudad y a quiénes terminan beneficiando. Desde el espacio “Mar del Plata Ciudad de Todos” sostienen que existe un patrón reiterado que configura una ciudad cada vez más excluyente.
Según el diagnóstico, la crisis de representatividad política local se profundizó en 2023, con un modelo de gestión marcado por internas, un “doble comando” y una administración sin rumbo claro. En ese contexto, señalan que bajo el lema oficial “Mar del Plata todo lo que sí”, se consolida en los hechos una lógica que prioriza intereses particulares por sobre el bienestar colectivo.

Uno de los puntos centrales del planteo es la repetición de actores en proyectos urbanos: desarrolladores, proyectistas y sectores que intervienen tanto en la promoción como en la aprobación de iniciativas. Esto, advierten, genera un circuito cerrado que reduce la diversidad de miradas y debilita la transparencia.
A su vez, cuestionan una “doble vara” en el uso del espacio público: mientras se endurecen las medidas contra sectores vulnerables, otros usos vinculados a intereses concentrados encuentran excepciones. En la misma línea, alertan sobre la creciente utilización de espacios culturales y patrimoniales para eventos privados, lo que limita el acceso comunitario.
Entre los casos recientes, mencionan la instalación de una pizzería en Plaza España, junto al Museo Scaglia, que reavivó la discusión sobre los usos permitidos en espacios comunes. También expresan preocupación por la utilización del Faro de la Memoria para actividades comerciales, lo que —sostienen— pone en tensión el valor simbólico del lugar.
El informe suma otros ejemplos que, según indican, refuerzan este patrón: las concesiones en Playa Redonda, Paradise y Santa Isabel; la situación en Chapadmalal, donde trabajadores y familias enfrentan desalojos ante futuras concesiones; y el caso del Parador Ariston, donde advierten sobre el riesgo de una puesta en valor sin criterios patrimoniales, aunque reconocen la oportunidad que representa la inversión privada si respeta su identidad original.
También se incluyen cuestionamientos a la licitación del Estadio José María Minella, con un solo oferente y promesas incumplidas, y al proyecto inmobiliario en Stella Maris (La Robla), donde las excepciones urbanísticas generan impactos en la identidad barrial y el entorno.
Otro punto crítico es la falta de políticas de accesibilidad e inclusión con diseño universal, lo que —afirman— perpetúa desigualdades entre los habitantes.
“El patrón es claro: excepciones a las normas, concesiones con baja transparencia, falta de planificación, uso desigual del espacio público y reiteración de los mismos actores”, sostienen desde el espacio.
Finalmente, remarcan la ausencia de participación ciudadana real en estas decisiones y plantean la necesidad de repensar el modelo de ciudad: “No hay que reinventarla, hay que conocerla y escucharla”.
“Mar del Plata Ciudad de Todos” es un espacio de participación multisectorial orientado a debatir y proponer alternativas sobre el desarrollo urbano, social, cultural y ambiental. Su Mesa Ejecutiva está integrada por Magalí Marazzo (AAGeCU), César Ventimiglia (Mirada Ciudadana), Marita Ontañón (Marplatenses Defensores del Patrimonio A+U) y Hernán Pérez Orsi (Surfrider Argentina), junto a un Consejo Asesor conformado por diversas organizaciones sociales y culturales.
