La concejal de Acción Marplatense – Movimiento Derecho al Futuro, Eva Ayala, pidió celeridad en el tratamiento del proyecto de ordenanza que crea el Programa Cultural “Murales Vivos – Arte y Naturaleza en la Ciudad”, y planteó que el debate excede lo cultural.
“Entre muros abandonados y murales vivos estamos discutiendo qué modelo de ciudad queremos. El espacio público no es neutro: expresa identidad, prioridades y decisión política”, afirmó.
El proyecto propone institucionalizar intervenciones artísticas urbanas que integren vegetación y participación comunitaria, mediante convocatorias abiertas, registro de espacios públicos disponibles y acompañamiento técnico.
Para Ayala, la discusión no es ornamental. “Cuando un muro permanece gris y deteriorado, lo que se consolida es la indiferencia. Cuando ese mismo muro se transforma en una intervención colectiva, aparece el cuidado, la pertenencia y la construcción de tejido social. No es decoración: es política urbana”, sostuvo.
La concejal remarcó que en otras ciudades el muralismo dejó de ser una acción aislada para convertirse en herramienta de planificación urbana.
“Medellín integró arte y territorio en su proceso de recuperación urbana. En Brasil, en São Paulo, hay experiencias donde el mural incorpora vegetación real y transforma el espacio en infraestructura viva. Las ciudades que planifican identidad no lo hacen por estética, lo hacen porque entienden que el espacio público es cohesión social”, señaló.
Ayala también pidió que se aceleren los informes solicitados a las áreas municipales intervinientes.
“Si existen objeciones técnicas concretas, estamos dispuestos a analizarlas. Pero lo que no puede ocurrir es que la falta de respuesta administrativa se convierta en una forma silenciosa de frenar una política pública que fortalece comunidad”, afirmó.
El proyecto prevé convocatorias abiertas para artistas, participación de escuelas, cooperativas y organizaciones barriales, y articulación con las áreas municipales competentes.
“Mar del Plata no puede naturalizar el abandono como paisaje, con espacios públicos con pastizales altos y microbasurales. Una ciudad que solo gestiona lo mínimo indispensable es una ciudad que pierde identidad. Nosotros proponemos planificar también el sentido del espacio público”, concluyó.
