A las puertas del inicio del ciclo lectivo previsto para el lunes 2 de marzo en la provincia de Buenos Aires, este fin de semana aún se observa un buen movimiento de veraneantes en la ciudad balnearia, mas alla de que los indicadores muestran una presencia de turistas menor a la esperada y un consumo turístico que se mantiene retraído, influyendo en la economía local.

Más allá de la presencia de veraneantes, el gasto asociado al turismo permanece contenido. En sectores como gastronomía, hotelería y servicios recreativos, los turistas han ajustado sus consumos, midiendo cada desembolso y optando por alternativas más económicas frente a la inflación y los altos costos. Esto se traduce en facturación menor que en temporadas anteriores, incluso cuando la cantidad de entradas o reservas se mantiene estable o ligeramente superior.

Diversos informes destacan que el consumo turístico cayó significativamente respecto a años previos, con estimaciones de caída de gasto incluso de hasta un 25–30 % en términos reales.

Si bien la ciudad sigue siendo uno de los destinos favoritos para el verano argentino, la temporada 2026 deja sensaciones más moderadas y cautelosas que los años de auge previos.

Para los sectores que dependen del turismo —desde hoteleros hasta gastronómicos y comerciantes— el desafío ha sido equilibrar la actividad con ingresos que no terminan de despegar con fuerza.

Con la mirada puesta en los feriados de Semana Santa previstos para principios de abril, la recta final del verano deja la sensación general de que ha sido una temporada con menos impacto económico del esperado y con viajeros que cuidan su presupuesto, marcando un precedente para el turismo interno argentino en los próximos años.


Something went wrong. Please refresh the page and/or try again.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *