Por: Roberto Garrone

En términos pesqueros el 2026 recién está desperezándose entre bostezos tras el paréntesis de fin de año. Los obreros del pescado en Mar del Plata se reincorporarán paulatinamente este lunes para comenzar a reprocesar las primeras descargas de los pocos fresqueros de altura que zarparon tras el brindis del año nuevo.

El calamar del stock sudpatagónico confirmó que a esta altura del año es chico y poco concentrado para los poteros ansiosos que buscaron pescarlo el 2 de enero. Este experimento consolidado en el fracaso, disfrazado de defensa de la soberanía, Solo le sirve a las empresas de capitales chinos que le sobran los recursos para destinar recursos económicos y humanos a una quimera.

Al resto de los 82 permisos para pescar calamar que dispensa el estado argentino esta temporada, pocas en manos de argentinos, también le sobran pero son más cautelosos a la hora de despilfarrarlos.

La pesquería de calamar, por suerte y pese a todos los anuncios apocalípticos sobre las consecuencias de la acción irregular de la flota extranjera sobre la milla 201, que consuma pesca ilegal, no declarada ni reglamentada, viene regalando temporadas abundantes en capturas.

La del año pasado fue la mejor de los últimos 17 años. Se declararon desembarques por 208 mil toneladas, contra las 155 mil que se habían descargado en el 2023. El calamar es el negocio sostenido de los últimos años.

Hoy las reconversiones de los permisos de los grandes barcos congeladores pasan por sacar arrastreros e incorporar poteros. El último y más resonante es la venta del “Fonseca”, cuyo permiso también pasó a manos asiáticas por varios millones de dólares. Las fuentes no coinciden: la cifra oscila entre los 7 y 10. Millones.

Esta abundancia de calamar disparó las exportaciones ya que es un producto que mayoritariamente se comercializa en el exterior. En su lucha por combatir cualquier disposición que promueva el valor agregado, el año pasado el gobierno libertario flexibilizó las condiciones que deben cumplir las empresas cuyo permiso establece la obligatoriedad de reprocesar parte de la captura en tierra.

Por suerte hay números más claros y precisos… Hasta noviembre del año pasado se llevaban exportadas 192 mil toneladas de illex, que generaron 543 millones de dólares, 47% más que lo generado el año pasado cuando solo se exportaron 145 mil toneladas. Los datos son de CaPeCa.

Lo mejor de todo es que la abundancia no solo quedó a salvo de una caída de precios sino que a partir de la escases de calamar en el mercado internacional a partir del fracaso de algunas pesquerías, el producto subió de precio. La tonelada, en promedio, pasó de 2551 dólares en el 2023 a 2845 dólares el año pasado.

En los primeros once meses del año las exportaciones pesqueras crecieron 4,9% y alcanzaron los 1937 millones de dólares. El 2025 la realidad será compatible con lo dicho alguna vez por el sector pesquero cuando luchaba para que Sturzenegger no la vendiera al mejor postor.

Superará con creces los 2 mil millones de dólares en ventas al exterior y el calamar habrá sido el motor de ese impulso, capaz de maquillar la merma del langostino, otrora el as de espadas de la industria, y que el año pasado, solo en las exportaciones de producto entero, entre enero y noviembre, tuvo una caída del 26,3% en divisas.

En este escenario todos desean poder meter un pie, o los dos, en esta pesquería. No, todos no, perdón… Juan Redini, referente de la flota potera, vendió su barco y empresa el año pasado a un grupo empresario de Taiwan y se volcó al negocio del langostino, asociado con una empresa china.

Donde hay una necesidad hay un negocio, diría un viejo analista, y en el sector pesquero hay gente doctorada… En las últimas semanas del año pasado recobró impulso el proyecto oficial de ampliar la nómina de permisos habilitantes para la pesquería de calamar en unas 10, 15 nuevas licencias.

También están las empresas chinas con domicilio en Argentina que seguramente buscaran incrementar su flota. En los últimos años su presencia se ha fortalecido con un mayor esfuerzo pesquero. Barcos modernos y con amplia bodega: “Fénix Internacional” tiene casi una docena de barcos con los “Xin Shi Ji”, “Pesquera Latina” viene atrás con los “Lu Quin Yuan Yu” que son nueve…

El número final de nuevos permisos no está definido aunque la mayoría de las fuentes consultadas aseguran que serán 15. Ya es vox pópuli que la Resolución que le dará el marco jurídico la redactó Miguel Bustamante, ex Subsecretario de Pesca y uno de los grandes intérpretes de la ley federal de pesca.

Por estos días se debe definir el momento exacto en que conviene que ingrese publicar la Resolución al Consejo Federal Pesquero, posiblemente el mes que viene. Los permisos serían para la zafra 2027. Año de elecciones.

La lista de interesados va sufriendo mutaciones, se desordena como una columna de humo a merced del viento. Algunos actores entraron más o menos desprolijos a través del CFP el año pasado y eso acotó la nómina.

O la amplió para las empresas asiáticas. La falta de buques disponibles en el mercado, o que solo haya disponibilidad en oriente genera casi la obligación de establecer un vínculo societario con el dueño del barco.

Acá nadie piensa en entregar una licencia para sostener el empleo en tierra ni se pone como condición que alguno de los barcos pueda construirse en el país. Nunca en su rica historia la industria naval argentina tuvo la chance de construir un barco potero, algo bastante simple en relación a otro tipo de embarcaciones que ya ha sabido entregar. Todo llega importado y usado, Y cada vez con bodegas más grande.

Digo nadie de las autoridades gubernamentales que piensan solo en monetizar el crecimiento del esfuerzo pesquero –otro día analizamos si sumar más barcos, más grandes, no termina siendo perjudicial y lo que se modifica es el ritmo de zafra y no la abundancia- para contribuir a la caja del gobierno libertario, donde ya quedó claro tras el ANDIS gate que el 3% es para la hermana.

En ese terreno juegan los mismos actores del proceso de recuotificación de la merluza hubbsi y negra a fines del 2024. Ya hubo algunas reuniones en las oficinas de la Torre Bellini, en el microcentro porteño, donde Darío Baroli se siente más cómodo como epicentro aglutinador de oferentes que en su rol de vicepresidente de Conarpesa.

Una alternativa en estudio es repartir 15 permisos, 2 por cada jurisdicción provincial en el litoral marítimo para que cada administración encuentre a los posibles interesados. Los otros cinco quedan en manos de la administración central donde López Cazorla intentará persuadir a su amigo Romano.

El calamar es tan buen negocio, tan desesperados por entrar se muestran varios, que nadie pone reparos en pagar el 1,5 millones de dólares que le piden de coima para salir seleccionado entre los elegidos.

Buen domingo

Foto: Revista Puerto


Something went wrong. Please refresh the page and/or try again.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *