Por: Roberto Garrone

En estos momentos en que todos miramos lo que ocurre en Europa oriental con el avance de Rusia sobre Ucrania, el posible impacto que podría generar para la Argentina la interrupción del flujo exportador con dichos mercados y las consecuencias que provocaría para las cuentas públicas no poder exportar a dichos países y tener que importar combustible a un mayor valor que el que tenía antes que el conflicto pasara de la hipótesis a los hechos, en el negocio exportador pesquero habría que mirar otros números mucho más sensibles.

Por lo pronto Maersk ya no subió contenedores en Argentina con destino a Ucrania y las navieras Hapag Lloyd y CMACGM avisaron que interrumpieron el vínculo con los puertos rusos. En la era de la globalidad las guerras no quedan lejos.

China dejó el año pasado de ocupar el principal escalón del podio entre los destinos de las exportaciones de origen marino que genera la pesca nacional, puesto que ocupaba con comodidad y holgura vale decir desde hacía algunos años.

Mientras en el 2020 el país asiático importó desde Argentina 105 mil toneladas que generaron un ingreso de divisas por 347 millones de dólares, el año pasado los números pasaron a un rojo furioso. China apenas compró por menos de la mitad (49 mil toneladas) que generaron apenas 181,3 millones de dólares, de los 1990 millones que ingresaron por todo concepto aportados por la pesca argentina.

Las mayores exigencias solicitadas por China a sus clientes en Argentina, donde hay más de 150 establecimientos entre los de tierra y barcos, habilitados para exportar, en el marco de la pandemia que ellos mismos originaron y el colapso logístico que esos controles provocaron en los principales puertos, explican la drástica disminución del flujo comercial.

La industria nacional tuvo que actualizar protocolos sanitarios y sumar testeos frecuentes entre el personal involucrado en el procesamiento de la materia prima que llegaba a China luego que desde la Administración General de Aduanas de la República Popular China (GACC) denunciaran la presencia de covid en envases con productos de la pesca que llegaron de Argentina el año pasado.

Esa carga fue observada y luego rechazada para ingresar al mercado chino sin que la empresa exportadora pudiera tener mayores certezas ni precisiones sobre la manera en que fue detectada ni posibilidades de realizar una contraprueba. Mercadería perdida y compra cancelada.

En este escenario muchas empresas prefirieron evitar la discrecionalidad del GAAC y buscar mercados alternativos que por suerte se encontraron ya que el retiro de China de las compras no generó un grave perjuicio a los números finales de las exportaciones pesqueras.

En relación al 2020 la actividad registró una suba del 3,2% en volumen (515 mil toneladas vendidas) y del 15% en divisas. Estos números se explican por el aumento de las exportaciones de langostino patagónico (165 mil toneladas por 1196 millones de dólares), entero particularmente que compró España.

El país ibérico importó casi 90 mil toneladas y pagó 518 millones de dólares. No tengo el dato preciso pero más de la mitad ha sido langostino entero. Mucho lo aportan empresas españolas que operan dentro del caladero nacional, como para que todo quede en pocas manos, extranjeras.

Nadie sabe qué puede pasar este año. Es cierto que las reticencias, trabas y obstáculos de China preocupan, más a las empresas que a las autoridades. Hay que olvidarse que Argentina a través de Cancillería o el cuerpo diplomático en China reclame que el proceso exportador sea un camino con menos espinas.

Y en las empresas hay preocupaciones más urgentes como la merma en las concentraciones y capturas en la zafra de langostino en aguas de Chubut y el irregular comienzo de la temporad de calamar que ha puesto en rojo los desembarques generales.

La discontinua temporada en Rawson es un dato tangible, real. El optimismo que conservan algunos de cara a la temporada de aguas nacionales surgen en base a datos de las últimas campañas de investigación sobre el marisco.

Datos que se actualizarán a partir del 4 de marzo cuando se inicie la campaña en el área de Golfo San Jorge, aguas nacionales y litoral de Chubut, entre el 43°S y 47°S y al oeste del 64°O a bordo del barco de la flota comercial “Bogavante Segundo”. El buque es propiedad de Iberconsa, empresa española controlada por el fondo de inversión estadounidense Platinium Equity. Hablando de extranjeros.

Volvamos a los protocolos con China. Esos procedimientos tuvieron una nueva versión que fue enviada por SENASA a fines del 2021 sin que haya habido un aval certificado, aunque el solo hecho que no hayan comunicado observaciones marca cierta concordancia con la manera en que se trabaja en la industria; industria que esta fiscalizada por la propia SENASA.

Al menos los habilitados para exportar porque sigue habiendo un submundo que ni siquiera tiene habilitación municipal. El sello municipal el primer paso que debe dar un establecimiento para luego ser habilitada por Pesca Provincia.

Cuántos establecimientos que reprocesan pescado habrá habilitado Inspección General en estos últimos años desde que el Departamento Pesca, con su cuerpo de inspectores voraces dejó el Distrito Vieja Usina y cambió de Jefes. Habrán habilitado alguno o es más fácil recordarle mensualmente que el trámite todavía no avanza. Más rentable seguro.

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