El dispositivo Salud en tu barrio se traslada a Centenario

Desde este lunes, los móviles sociosanitarios estarán en la plaza Bernardino Rivadavia, en el horario de 9 a 15. Además, el miércoles se sumará una jornada de control de agudeza visual para niños y adultos y una de vacunación antirrábica para animales, ambas sin turno previo.

A partir del lunes 13 y hasta el viernes 17 de septiembre inclusive, el dispositivo Salud en tu barrio se traslada al barrio Centenario, a la plaza Bernardino Rivadavia, ubicada en Rodríguez Peña y Perú, en el horario de 9 a 15.

Este dispositivo, está compuesto por móviles sociosaninatarios e itinerantes que refuerzan y complementan la atención que se brinda diariamente en los Centros de Atención Primaria de la Salud.

En esa línea, los vecinos que presenten sintomatología compatible con coronavirus pueden acercarse al dispositivo móvil y se les realizará la evaluación y el testeo de antígeno correspondiente.

Además, funcionará un móvil con consultorios para vacunación, enfermería, controles de salud para niños y adultos y uno para ginecología y salud bucal.

Cabe recordar que los vecinos que necesiten completar el calendario anual de vacunación, realizarse controles de presión y glucemia, tests de VIH, sífilis y hepatitis C, pueden concurrir por demanda espontánea y los controles de salud, los ginecológicos y los odontológicos se realizarán por derivación del CAPS, con turno previo.

Por último, todos los miércoles se realizarán jornadas de control de agudeza visual para niños y adultos y de vacunación antirrábica para animales, ambas sin turno previo y en el mismo horario

La pandemia agravó la situación de las personas con dermatitis atópica

Presentaron los resultados de una encuesta en Argentina que incluyó 535 participantes.

La Asociación de Dermatitis Atópica Argentina (ADAR) y la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), dos organizaciones que trabajan para acompañar y asesorar a personas con esta enfermedad y a sus familias, se unieron para llevar adelante una encuesta sobre la situación que atravesaron (y atraviesan) los pacientes a partir de la pandemia de COVID-19, desde marzo de 2020; indagaron sobre sobre calidad de vida, acceso a la salud, la situación laboral, hábitos de alimentación, actividad física y los niveles de estrés. Presentaron los resultados en el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, que se conmemora mañana martes 14 de septiembre.

La encuesta, denominada ‘Evolución de los pacientes con dermatitis atópica durante la pandemia COVID-19’, fue implementada en forma online entre el 12 de junio y el 8 de julio de este año; participaron 535 pacientes de todo el país, con reclutamiento vía redes sociales, grupos de Whatsapp y el mailing de ambas organizaciones.

“Partimos de la premisa de que este contexto tan adverso impactó -aunque de diferente manera- en todos los seres humanos, pero que los obstáculos podían haber sido todavía más desafiantes para la comunidad de personas que conviven con una enfermedad crónica como ésta y en el contexto de nuestro país. Nos propusimos entender esa realidad para compartir luego los hallazgos con los decisores de políticas de salud”,sostuvo Silvia Fernández Barrio, Presidente de AEPSO.

Ansiedad (52,9%), angustia (43,2%), cansancio (40,4%) y desgaste (39,6%) fueron los principales sentimientos experimentados por los pacientes en relación con su enfermedad durante la cuarentena. “Todos hemos atravesado emociones de este tipo a lo largo de estos 18 meses, pero la coexistencia de una enfermedad crónica exacerba la situación, acentuando o agrandando otras complicaciones que enfrentamos”, sostuvo Mariana Palacios, presidente de ADAR.

Esta es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel, caracterizada por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor, enrojecimiento, costras e infecciones.Durante la pandemia, el 55% de los pacientes calificó a su dermatitis atópica como moderada o alta y, comparado con cómo se sentían antes de marzo de 2020, para la mitad, su enfermedad empeoró. Además, para el 62,8% la picazón durante la cuarentena fue (y es) moderada o alta, un 41,3% más que antes.

La picazón no es un aspecto menor. Las personas a las que la piel les pica en forma crónica e intensa tienen el triple de posibilidades de desarrollar depresión y el doble de experimentar ansiedad. Otras investigaciones ya habían demostrado que muchas veces los trastornos de salud mental en personas con enfermedades de la piel se vinculan directamente con el nivel de picazón.

Antes de la cuarentena, el 62,1% estaba en tratamiento para su dermatitis atópica (sobre todo, con cremas emolientes o humectantes y corticoides en crema), pero el 18,1% lo tuvo que discontinuar, en general por motivos económicos y 1 de cada 10 decidió -por su cuenta- suspender la medicación por temor al COVID-19.

“También supimos de casos que estaban recibiendo tratamientos sistémicos, tanto las drogas más antiguas como los anticuerpos monoclonales modernos, y sufrieron interrupciones ‘burocráticas’ por el cierre de oficinas de las obras sociales y prepagas. Eso se restableció, pero daría la impresión de que hay obstáculos que llegaron para quedarse y nos preocupa el futuro del acceso a los tratamientos para este tipo de enfermedades crónicas”, remarcó Silvia Fernández Barrio.

La pandemia, al igual que en el resto de la gente, impactó en el plano laboral: un 13% de los pacientes perdió su empleo contra un 7,1% que consiguió uno. “Tener una enfermedad crónica y cambiar de empleo puede ser dramático. Primero, por tener que lidiar con estigmas infundados que impidan que te vuelvan a contratar, pero luego porque, tal vez, el nuevo empleo ofrece una cobertura médica que no cubre determinadas prestaciones que necesitás o al equipo médico que te venía tratando. Es comenzar de nuevo, rehacer tu historia clínica, volver a gestionar el tratamiento que te viene dando resultado, con todo el tiempo y esfuerzo que eso lleva, dándole varios metros de ventaja a la enfermedad. De hecho, 7,1% perdió su cobertura de salud en la pandemia”, reconoció Fernández Barrio.

Entre quienes necesitaron ser hospitalizados por su dermatitis en este año y medio, que afortunadamente fueron una minoría (5,6%, aunque el porcentaje ascendió a 15,7% en niños entre 1 y 5 años), 1 de cada 5 encontró dificultades para obtener una cama. “Pongámonos por un instante en el lugar de una familia con un nene con un brote generalizado, esto significa un cuerpo con eccemas, infecciones, dolor, picazón y sin la posibilidad de asistir a un centro médico para ser atendido. Son vivencias traumáticas de las que no te olvidás más”, subrayó Mariana Palacios.

De todos los encuestados, el 66,3% tenía controles programados a partir de marzo 2020, pero solo 3 de cada 10 pudieron concretarlos y el 38,5% lo hizo por telemedicina (vía Whatsapp el 72,4% de las veces). “La tecnología mostró que puede ser parte de la solución de un problema complejo que tenemos en Argentina, que es la carencia de especialistas (y de equipamiento) en muchas ciudades del país, que obligan al paciente a hacer largas distancias para recibir atención médica”, agregó Palacios.

Tal como explicó la Dra. Paula Luna, médica especialista en Dermatología y Dermatología Infantil del Hospital Alemán, “la consulta presencial es irreemplazable, pero la teleconsulta sería un complemento válido porque en estas enfermedades de la piel puede hacerse un seguimiento con fotos o una videollamada”.

Como la dermatitis atópica comparte el proceso inflamatorio subyacente con otras enfermedades, conocido como ‘inflamación de tipo 2’, la Dra. Luna manifestó que no causó sorpresa que 7 de cada 10 participantes presentaran alergia ambiental (47,1%), alergia alimentaria (20,2%), asma (15,7%) y, en menor medida, poliposis, rinoconjuntivitis y esofagitis eosinofílica.

Más obesidad, sedentarismo y estrés

En promedio, los participantes de la encuesta aumentaron 2 kg en la pandemia y un 10% aumentó más de 10 kg. También bajó la realización de actividad física (el 60,6% no hace ejercicio, pero de ese total 1 de cada 4 lo hacía antes de la pandemia, abandonó y aún no retomó).

“A estos datos hay que prestarles atención, porque siendo una enfermedad sistémica e inflamatoria, está en estudio su vinculación con la obesidad y las complicaciones cardiovasculares, comorbilidades que ya fueron ampliamente demostradas en otras enfermedades como la psoriasis”, puntualizó la Dra. Luna.

6 de cada 10 pacientes consideran que su nivel actual de estrés es elevado o muy elevado, un 34% más que en el mundo prepandemia. Por otro lado, 6 de cada 10 afirman que la calidad de su sueño actual es regular o mala y para el 37,8% empeoró.

“Durante el inicio de la cuarentena muchos tratamientos en salud mental se vieron interrumpidos debido a que los psicólogos no hemos sido declarados personal esencial y por ende debimos detener los tratamientos. Por diferentes motivos muchos pacientes no han podido adaptarse a la telemedicina, lo que ha agravado aún más su situación” sostuvo Laura Resnichenco, Licenciada en Psicología, miembro de ADAR.

Otros resultados de la encuesta

– 1 de cada 4 pacientes con dermatitis atópica tuvo COVID-19.

– Los medios de comunicación masivos (61,1%) y los médicos (43,9%) fueron las fuentes de información más consultadas para conocer sobre las vacunas.

– 1 Casi el 90% está de acuerdo con vacunarse (cuando corrió la encuesta, el 34,2% lo había hecho).

La existencia del 10% restante, que no se vacunaría, representa una señal de alarma: “sería necesario indagar sobre los motivos, pero la vacunación salva millones de vidas por año y si bien los conocimientos sobre este virus se encuentran en constante evolución, contamos al día de hoy con evidencia suficiente de que las vacunas contra el COVID-19 son efectivas y seguras. Si algún paciente tiene dudas sobre la conveniencia de vacunarse por el tipo de tratamiento que esté recibiendo, puede consultarlo con su médico y muy probablemente le dirá que lo haga. Siempre es importante mantener un diálogo fluido y de confianza con el profesional de la salud que esté tratando tu dermatitis atópica”, concluyó la Dra. Luna.

Temporada de alergias ¡llega la primavera!

La rinitis alérgica estacional es una de las afecciones crónicas más comunes a nivel global ¿por qué es más frecuente en esta época?

Con el comienzo de la nueva estación primaveral empieza también esa época del año en que flores y plantas empiezan a brotar. Si bien es una estación esperada por muchos, para otros puede resultar fastidiosa, ya que pone de manifiesto gran cantidad de patologías respiratorias.

Según el Reporte Mundial de Alergias  de la Organización Mundial de la Salud, la rinitis alérgica es una de las afecciones crónicas más comunes a nivel global, y por lo general persiste durante toda la vida. Esta problemática afecta a más del 40% de los adultos, y su prevalencia ha aumentado en el último siglo. Comparada con otras enfermedades, la rinitis alérgica no parece seria o grave, ya que no está asociada a manifestaciones severas o mortalidad, pero tiene un elevado impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes que la padecen.

Los síntomas de esta enfermedad son gran cantidad de estornudos, rinorrea (mucosidad que sale por la nariz), obstrucción nasal y picazón nasal. El goteo posnasal, (mucosidad que cae por la parte posterior de la garganta), la tos, la irritabilidad y la fatiga son otros síntomas comunes. Algunos pacientes experimentan picazón en el paladar y el oído interno. Las personas con conjuntivitis alérgica concomitante también pueden experimentar picazón en ambos ojos, lagrimeo y / o ardor.

¿Por qué las alergias son más frecuentes en primavera?
La rinitis alérgica es causada por una reacción nasal a pequeñas partículas en el aire llamadas alérgenos (sustancias que provocan una reacción alérgica). En algunas personas, estas partículas también causan reacciones en los pulmones (asma) y los ojos (conjuntivitis alérgica).

Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica estacional incluyen pólenes de árboles, pastos y malezas. Los alérgenos que más comúnmente causan rinitis alérgica perenne (durante todo el año) son los ácaros del polvo, las cucarachas, la caspa de animales y los hongos o mohos.

Factores de riesgo
● Antecedentes familiares de atopia (estado alérgico).
● Los hombres son más propensos a tener alergias.
● Nacimiento durante la temporada de polinización.
● Uso temprano de antibióticos.
● Madre fumadora durante el primer año de vida. 
● Exposición a alérgenos de interior, como el alérgeno de los ácaros del polvo.

¿Cómo se diagnostica?
El médico puede diagnosticar la rinitis alérgica haciendo un examen físico de la nariz y faringe (garganta). Determinadas pruebas médicas específicas confirman el diagnóstico y pueden identificar los alérgenos nocivos. La identificación de estos y otros factores desencadenantes a menudo es posible haciendo memoria de dónde estaba y qué estaba haciendo antes de que comenzaran los síntomas, además de identificar la época del año durante la cual ha notado los síntomas.

Tratamiento de la rinitis alérgica
Entre los tratamientos más frecuentes encuentran:
●    Incluye la reducción de la exposición a los alérgenos y otros desencadenantes en combinación con la terapia farmacológica. 
●    Aerosoles nasales de glucocorticoides: tienen pocos efectos secundarios y alivian los síntomas en la mayoría de las personas. 
●    Antihistamínicos: alivian la picazón, los estornudos y la secreción nasal de la rinitis alérgica, pero no alivian la congestión nasal.

Se recomienda evitar el uso de descongestivos nasales tópicos “a demanda” y si los síntomas persisten o se hacen más intensos consultar con un especialista.

Asesoraron: Dr. Daniel Carlés (MP 57485) y Dra. Vanesa Abrate (MN 31454/7), Coordinadores de la sección Neumonología Clínica y Medicina Crítica

Aseguran que la pandemia está aumentando y agravando los casos de depresión

Lo afirmaron especialistas en salud mental y explicaron que serían consecuencias de la pérdida de seres queridos y los duelos complicados. Contribuyen también la falta de contacto social por el confinamiento, la postergación de los controles médicos y la interrupción -en algunos casos- de los tratamientos.

Estar triste de forma constante, sentir un vacío, tener sentimientos de desesperanza, tener dificultad para concentrarse o dormir, sentir irritabilidad, problemas con la alimentación o haber perdido el interés por los pasatiempos o las salidas con amigos, son algunos de los signos de la depresión, una enfermedad mental que a nivel mundial afecta al 4,4% de la población(2), lo que representa algo más de 300 millones de personas. Un estudio argentino demuestra que el 8,7% de los mayores de 18 presentarán trastorno depresivo mayor en algún momento de su vida, cuadros que se estarían incrementando por las características inéditas de esta pandemia.

El Dr. Marcelo Cetkovich, médico psiquiatra universitario, vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), afirmó que “si bien hay estados de angustia y depresión que se encuadran dentro de las reacciones esperables frente a un escenario inesperado, como esta pandemia, sin lugar a dudas todo este contexto va a ser un gran disparador de trastornos mentales”.

“La imposibilidad de despedirse del ser querido y los duelos complicados que trajo la pandemia son algunas de las situaciones que están generando una gran afluencia de consultas y seguramente produzcan un alza en la incidencia de trastornos mentales. Además, algo que hemos visto es la complicación de los casos de las personas que ya estaban diagnosticadas con trastornos mentales, por no realizar los controles adecuados o haber interrumpido sus tratamientos. Por otro lado, si hay un efecto beneficioso que trajo esta pandemia fue la posibilidad de instalar el tema de la salud mental en los medios de comunicación, algo que antes era menos frecuente”, sostuvo el Dr. Cetkovich.

“Ni bien se inició la cuarentena hicimos una encuesta y detectamos que más del 40% de los consultados manifestaba síntomas de depresión y ansiedad. Es importante aclarar que, bajo ciertos contextos, estas son formas de reacción normales, ya que se trata de situaciones en las que no podemos escapar o que nos generan mucha incertidumbre. Las emociones son un dispositivo con el cual nos ha dotado la naturaleza para lidiar con un entorno incierto y amenazante. Por ejemplo, un duelo es una depresión fisiológica, que permite lidiar con la pérdida de un ser querido. Esto hay que señalarlo porque, si no, estamos patologizando la vida cotidiana”, aclaró el Dr. Cetkovich, quien también es Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Fundación INECO.

No obstante, Cetkovich advirtió que hay que estar atentos a la persistencia de los síntomas. “La depresión no es tristeza, ni estar cansado; implica la pérdida de interés en las cosas que interfiere con la capacidad de funcionamiento cotidiano. Cuando estos sentimientos no permiten que la persona pueda cumplir con sus obligaciones, con sus deseos y/o planes, es momento de consultar”, aseguró.

Para la Dra. Clara Rodríguez, médica psiquiatra del Departamento de Psiquiatría de la Fundación INECO, “una persona profundamente deprimida puede quedarse en la cama y no tener ganas de hacer nada, pero también puede seguir haciendo cosas con mucho esfuerzo; es clave darse cuenta de la persistencia de los síntomas: los podemos ver angustiados, irritables, tienen poca energía, padecen alteraciones del sueño, entre otras cosas, persistentemente en el tiempo”, afirmó.

En la Argentina, en 2019, unas 3.297 personas fallecieron por muerte autoprovocada. La mayor cantidad de decesos por esta causa se concentra en la franja etaria que va de los 20 a los 24 años y tiene como principal patología de base el trastorno depresivo mayor. Más del 80% de esas muertes (2.714) correspondieron a varones.

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS), bajo la denominación de ‘Septiembre Amarillo’ promueve conmemorar durante ese mes -y particularmente el día 10 de septiembre- como el Mes y el Día Mundial para la Prevención del Suicidio(4), una situación límite, pero que puede prevenirse en el 90 por ciento de los casos. La iniciativa es promovida también por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP por su sigla en inglés).

Adhiriendo a esta iniciativa, desde el laboratorio Pfizer desarrollarán una campaña denominada ‘Busca el Sol’ con el hashtag #DepresiónsinEstigma, con el objetivo de visibilizar esta enfermedad mental de la cual ninguna persona está exenta y concientizar sobre la importancia de reconocer sus signos para que, tanto el paciente como su entorno, busquen ayuda a tiempo. Asimismo, la campaña cuenta con una página web: www.septiembreamarillo.com que cuenta con información detallada acerca de la iniciativa y cuotas de información relevante para todo tipo de público. Acompañan la iniciativa la Fundación INECO, la Fundación Clínica de la Familia, el portal iPsiquiatria.com, la Asociación Argentina de Psiquiatras y la Fundación para el Estudio y tratamiento de las Enfermedades Mentales.

Afirman que las enfermedades no trasmisibles son responsables del 70% de las muertes

Se incluyen, entre otras, la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, el cáncer, las afecciones respiratorias y cardiovasculares y los trastornos de salud mental

Las denominadas enfermedades no trasmisibles (ENT), entre las que se incluyen, entre otras, la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, el cáncer, las afecciones respiratorias y cardiovasculares y los trastornos de salud mental, causan 7 de cada 10 muertes a nivel global, según un informe difundido.

En el marco de la la Semana Mundial de Acción sobre las Enfermedades No Transmisibles, que se conmemora desde el 6 al 12 de septiembre, especialistas de Argentina, Chile y Colombia compartieron estos datos durante un encuentro organizado por la iniciativa “Actuar contra las ENT”, que contó con el auspicio de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), la Fundación Fetem (Fundación para el Estudio y Tratamiento de las Enfermedades Mentales), y la Sociedad Colombiana de Gerontología.

Durante la actividad, dirigida a la prensa, los especialistas aseguraron que todas las ENT presentan un “común dominador: son promovidas por el desarrollo de algunos factores de riesgo modificables como una mala alimentación, sedentarismo, estrés, consumo excesivo de alcohol y de tabaco”, aseguró el organismo a través de un comunicado.

Asimismo, remarcaron que durante la pandemia -y en gran medida a causa del confinamiento- “todas estas afecciones han recrudecido al calor de la falta de controles médicos y la interrupción de los tratamientos por miedo al contagio, más el recrudecimiento de conductas poco saludables vinculadas a la alimentación y al sedentarismo”, apuntó el documento.

“Estos casi dos años de pandemia van a dejar una huella enorme en la salud de las personas. Inicialmente éstas no iban a los hospitales por miedo al Covid, el que tenía una cirugía no concurría, el que tenía cita para control de alguna enfermedad, tampoco”, señaló Álvaro Ruiz, médico internista y epidemiólogo clínico, profesor titular de Medicina Interna y de Epidemiología Clínica de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Al respecto, agregó: “Lo más grave es que las personas con diabetes, colesterol alto, enfermedades serias como el cáncer, también dejaron de controlarse. Hoy ya estamos viendo las consecuencias de esa falta de control, hay aumento en el número de infartos, de insuficiencia cardíaca y todas las ENT empeoraron”.

“El deterioro que sufrieron las personas con ENT es enorme. Aún no tenemos números, porque el foco sigue en la atención del Covid”, afirmó Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

La especialista consideró que hay que tener en cuenta que “a nivel global el Covid mató en 18 meses un poco más de 4 millones de personas, en cambio las ENT en etapa prepandemia, son responsables de 40 millones de fallecimientos cada año. Decir esto no implica minimizar la importancia del Covid, pero pone en dimensión lo que puede llegar a significar desatender las ENT”.