La Iglesia de Mar del Plata cuenta con dos nuevos y jóvenes sacerdotes

Con gran alegría y mucha emoción, dos nuevos sacerdotes fueron consagrados de manos de monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, días atrás en la Iglesia Catedral de los Santos Pedro y Cecilia.
Gastón Buono, de 26 años, y Juan Cruz Mennilli Caldararo, de 25 años, se consagraron para siempre a Dios, como sacerdotes de la Iglesia Católica.

Buono será vicario parroquial de la Catedral y Mennilli Caldararo será vicario parroquial de la parroquia Santa María del Carmen de Necochea.

Monseñor Marino inició su homilía diciendo que era un día muy esperado «por ustedes, tan deseado por la diócesis y de un modo especial por mí».

Marino pidió a los nuevos sacerdotes que en este año de la misericordia, se hagan eco de las palabras del papa Francisco «¡Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia!”.

Por último, pidió a la Virgen, a pocos días de la Navidad «que la Reina y Madre de Misericordia los acompañe siempre con el poder de su intercesión, sobre todo en los momentos de prueba y oscuridad. Que ella los mantenga en la alegría del servicio hasta el final».

Después de la homilía, llegó el momento más esperado de la celebración cuando a través del rito propio, fueron consagrados sacerdotes de manos de monseñor Antonio Marino. Todo el clero que concelebró la misa también recibió a los flamantes y jóvenes sacerdotes, a través de la imposición de las manos y el saludo de la paz.

Al finalizar, cientos de fieles se acercaron a saludar a los neo-sacerdotes, entre ellos muchos jóvenes que vivieron con mucha emoción y alegría la consagración de Gastón y de Juan Cruz.

«Quiero la primer selfie con el padre», se escuchó decir, de un amigo de ellos. Así entre las nuevas tecnologías, y la rapidez de los tiempos; las realidades humanas más difíciles que les tocarán vivir, la soledad de la vida sacerdotal; pero la confianza siempre puesta en Dios; estos nuevos curas, comenzarán a transitar el camino de la vida sacerdotal y el desafío cotidiano de ser «pastores con olor a oveja» como pide el papa Francisco.

Ordenarán a dos nuevos sacerdotes para la Iglesia de Mar del Plata

Este viernes 18 a partir de las 19, la Iglesia Catedral, estará colmada de fieles que acompañarán a dos jóvenes diáconos que serán ordenados sacerdotes para la diócesis de Mar del Plata.

Monseñor Antonio Marino, presidirá la celebración eucarística en la que consagrará a Gastón Buono, de 26 años, y a Juan Cruz Menilli Caldararo, de 25 años, como presbíteros. Ambos son marplatenses y su comunidad de origen es la parroquia Asunción de la Santísima Virgen, ubicada en el predio del Hospital Materno Infantil.

Consultados sobre esta decisión de consagrarse para siempre a Dios en un mundo relativista, Gastón expresó, «aunque parezca algo difícil, en realidad, la diferencia es que esta decisión la vivimos con Dios y por Dios. Y donde está Él, que nos ama para siempre, nos acompaña para siempre y nos promete ayudarnos siempre, no es tan difícil darle un sí para siempre. Es cierto que desconcierta en varios lugares en los que nos movemos, y aunque las personas con las que hablamos, a veces, no comparten nuestra fe; muchas de ellas nos manifiestan algo de admiración por este ‘para siempre’, por este jugárnosla el todo por todo por lo que creemos. Eso me da la pauta de que en el fondo todos desean conocer, amar y decirle sí a alguien para siempre. Y a ese ‘alguien’ es al que me siento llamado a anunciar».

Por su parte, Juan Cruz, manifestó ante la misma pregunta, «viendo mi historia personal, si bien ingresé al Seminario después del secundario, mi panorama era bastante bueno: iba a poder estudiar, participaba en política, hacía lo que me gustaba. Pero lo que ví de atractivo en esta vocación a la que veía que Dios me llamaba era precisamente esto de entregarse por completo y para siempre. Es que estamos hechos para amar, y nadie ama a medias. Yo por lo menos no».

Durante la celebración eucarística, el obispo realizará el rito propio de la ordenación sacerdotal, que es muy intenso y significativo: presentación de los que se van a ordenar, promesa de obediencia al obispo y sucesores, letanía de los santos y postración en el piso, imposición del manos por parte de monseñor Marino sobre la cabeza de los candidatos, gesto que también hacen los presbíteros que participan en el rito.

Luego se coloca los ornamentos propios a los nuevos sacerdotes; se ungen las manos de los ordenados con el santo crisma y después se les entrega la patena y el cáliz. Finalmente el obispo les da la paz y continúa la celebración de la eucaristía con los nuevos sacerdotes.