En el año Ramon Llull, como un homenaje, las naciones de lengua catalana unen sus esfuerzos

Noticias de Cataluña y Países Catalanes

Hace poco, esta agencia informaba que la Asamblea Soberanista de Mallorca, la Plataforma por el Derecho a Decidir de Valencia y la Asamblea Nacional Catalana habían resuelto el 4 de abril intensificar su relación a través de un acuerdo de colaboración que se concretó poco después. Agregábamos que “la coordinación entre estas entidades, que se ha hecho efectiva hasta ahora a través de la participación y el apoyo mutuo en movilizaciones, actos y asambleas respectivas, se concretará en una colaboración más estrecha para compartir proyectos y estrategias, tras el objetivo común de hacer crecer el soberanismo en cada uno de los mencionados territorios de los Países Catalanes, en una gesta histórica que si bien presentará dificultades, seguramente se transformará en la gran esperanza para la recuperación de la independencia” (de cada una de las tres naciones).

La circunstancia de que importantes sectores de les Islas Baleares, Cataluña y Valencia comenzaran a trabajar juntos me provocó una conjunción de ideas e ideales mezclados, combinados, entrecruzados. Es que más allá de dirigir esta agencia de noticias estructuralmente catalana y catalanista, soy presidente del Casal de los Países Catalanes de La Plata, una entidad continuadora del Centro Catalán de Cultura nacido en 1923, que viene trabajando por la identidad común de esos pueblos que –con sus matices– comparten el mismo tronco idiomático que hace más de 700 años fortaleció el célebre Ramon Llull.

 

Fue un trabajo intenso y tedioso, alegre y triste a la vez porque el crecimiento de la citada entidad sobrevino a la desaparición de los centros valencianos y baleares que alguna vez existieron en La Plata. El sueño comenzó a tomar forma en los últimos tiempos cuando alumnos del taller de trencadís elaboraron los escudos de Andorra, Baleares, Cataluña y Valencia, y los colocaron en el frente del edificio del Casal. Al mismo tiempo se iniciaron los trámites para obtener reconocimiento oficial a nuestras actividades por parte de Valencia y de Baleares –que se suma al del gobierno de Cataluña– además de informar también a Andorra que habíamos comenzado a celebrar el Día Nacional de cada una de estas naciones.

Quiero destacar –porque viene al caso– que hace muchos años, cuando por primera vez escuché en vivo a una de las más maravillosas cantantes de nuestro tiempo, me sorprendió gratamente que, al presentarse, dijera: “Soy María del Mar Bonet, catalana de Mallorca”. La semilla estaba en germinación y hoy comprobamos con satisfacción que sigue creciendo y ramificándose a través de troncos que se fortalecen, ahora fertilizados por la incipiente unión soberanista entre las tres naciones.

Debo admitir, finalmente, que cuando la agudeza del primer presidente del Casal de La Plata, Germà Capdevila, insistiera en la denominación de “Países Catalanes”, no fueron pocos quienes se inclinaron por la designación simple y directa de “Casal Catalán” o “Centro Catalán”. No obstante, la visión del impulsor se respetó y hoy cosechamos los frutos de esa impronta que tan bien nos hace sentir, cuando los integrantes de la “nova immigració” llegados desde Cataluña, Valencia y Baleares, se suman a la tarea de difusión de la cultura catalana en la ciudad capital de la Provincia de Buenos Aires y –a la vez– se insertan en la idiosincrasia local en esa perfecta simbiosis fundacional de la Nación Argentina.-

 

Comentario editorial de INCAT por Carlos Rubén Capdevila