Arquitectos piden debatir y actualizar ordenanza sobre bienes patrimoniales

Desde el órgano colegiado advierten que el Parador Ariston, la Casa Sobre el Arroyo, el Hotel Alfar y la vivienda firmada por Francisco Salamone son muestras reales de la decadencia en la que el legado patrimonial cultural está inmerso.

Arquitectos piden debatir y actualizar ordenanza sobre bienes patrimoniales

A raíz de los escasos o malos resultados de la Ordenanza Municipal Nro. 10.075, que rige desde 1995 sobre los bienes patrimoniales en general, la Mesa Directiva del Distrito IX del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires pide abrir un debate tendiente a actualizar y enriquecer el marco regulatorio, aplicando herramientas de planificación que sean más modernas y efectivas que las actuales.

Antes de convertirse en el ícono del turismo masivo a nivel nacional, Mar del Plata fue el reducto de veraneo elegido por la aristocracia.  Se construyeron entonces una enorme cantidad de viviendas y edificios de gran calidad, que hoy -salvo casos excepcionales-, han desaparecido.

Desde principios de la década del ‘50, con la implementación de la ley de Propiedad Horizontal y el reemplazo del veraneo señorial por el turismo a gran escala, y hasta entrados los años ‘90, las grandes casonas y edificios de valor patrimonial se demolían sin el menor remordimiento. Por lo tanto, este legado ha sido diezmado y como sociedad tal vez no hayamos estado a la altura del desafío que implicaba conservarlo y reutilizarlo.

Pero no sólo la arquitectura de la “Belle Epoque” reviste interés patrimonial. A lo largo del siglo XX, hemos tenido la fortuna de recibir una serie de obras de arquitectura moderna de nivel internacional. Por citar algunos ejemplos, el Parador Ariston del maestro de la Escuela Bauhaus Marcel Breuer, en colaboración con Eduardo Catalano y Carlos Coire es una ruina; la Casa Sobre el Arroyo de Amancio Williams y Delfina Gálvez, o el Hotel Alfar del arquitecto Carlos Navratil que necesita de un tratamiento más adecuado, dan muestra de ello, entre otros ejemplos posibles.

Se suma a esta lista el descubrimiento relativamente reciente de una casa firmada por el arquitecto italiano Francisco Salamone, que cobró relevancia mediática en estos días. Al menos las dos primeras, son obras que se estudian en las universidades de todo el mundo, tanto por su altísima calidad intrínseca como por la relevancia de sus autores.

“Como sociedad debemos tomar conciencia de la importancia que este legado tiene como patrimonio cultural. Pero también podríamos considerar el potencial que el conjunto de estas obras tiene como generador de recursos genuinos, a través del interés turístico que pueden despertar durante todo el año”, señalan las autoridades.

Desde esta Mesa “celebramos que finalmente esté por iniciarse el proceso de restauración de la Casa sobre el Arroyo, gracias a una importante gestión nacional y municipal.  Entendemos que puede comenzar a revertirse un proceso de deterioro que casi sin interrupción ocurre desde 1977, cuando el gobierno militar canceló la licencia de la emisora LU9, y la vivienda quedó abandonada. Habrá que ver luego de la restauración cómo se gestiona su mantenimiento y cómo se logra que cobre visibilidad para que sea apropiada por el resto de la sociedad.

Hotel Alfar

Sin embargo, obras como el Parador Ariston o el hotel Alfar se encuentran en un estado de deterioro vergonzoso y la casa firmada por el arquitecto Francisco Salamone en riesgo de demolición, dado que no cuenta con ningún grado de protección que lo impida, y está en un sector de la ciudad apto para edificar en altura.  También cabe señalar que para muchos predios que involucran viviendas de interés patrimonial, no se está encontrando una respuesta clara desde la normativa vigente, lo que deriva normalmente en el deterioro o pérdida de dichos bienes.

Mar del Plata hace muchos años que dejó de ser la “Biarritz de Sudamérica” como se la conocía antiguamente, no sólo por su paisaje sino también por la calidad de sus edificaciones. Esa ciudad ya no volverá, pero aún tenemos mucho por aprovechar de lo heredado de otras épocas. La Ordenanza 10.075, que rige desde 1995 sobre los bienes patrimoniales en general, no ha dado buenos resultados, salvo escasas excepciones. Desde el Colegio de Arquitectos creemos que luego de 26 años de vigencia de la normativa, es momento de dar un debate tendiente a actualizar y enriquecer el marco regulatorio, aplicando herramientas de planificación que sean más modernas y efectivas que las actuales”, culminan.

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