Por: Roberto Garrone

Antes de comenzar con el análisis de la coyuntura semanal un pedido de disculpas por el pifie en relación a la llegada de la draga al puerto local. El domingo pasado en este mismo espacio dije que era poco probable que la Idun R llegase a Mar del Plata el 3 de noviembre.

Me basé en el Marine Traffic, el sistema de posicionamiento satelital que permite ubicar en tiempo real el lugar exacto de cualquier tipo de embarcación y que la mostraba a pocas millas de Isla Verde, al oeste de la costa africana. Tan real no es el sistema, al menos la versión gratuita, porque cuando volví a actualizar su posición, la embarcación danesa ya estaba frente a las costas de Uruguay. Perdón.

La draga ya quedó amarrada en la punta del muelle 2 y espera cambio de tripulación, abordaje de trabajadores argentinos y terminar de poner en orden unos papeles ante la Aduana para comenzar a dragar en la posta de inflamables, ahí sobre la escollera sur, aledaño a la reserva de lobos marinos. Ahí amarra el petrolero que entra al puerto y desde un par de meses largos lo hace con menos combustible justamente para evitar quedar encallado ante la falta de profundidad que hay en la zona.

Sí llamó la atención que en un contexto de elecciones y en la recta final de las campañas, la llegada de la draga haya pasado desapercibida. No solo no hubo ningún recibimiento oficial por parte de las autoridades sino que ni siquiera se elaboró y divulgó un contenido periodístico informando de su arribo.

“Estamos desactivando un par operaciones por lo de la arenera, ya nos vamos a ocupar”, argumentaban fuentes allegadas a Gabriel Felizia, el presidente del Consorcio Portuario, para explicar la poca trascendencia que le dieron al arribo de la draga. La batalla por la arena que se extrae de la base de la misma Escollera Sur donde amarra el petrolero ya había llegado a la tapa del diario tradición de la ciudad.

Veremos si en lo que resta para el domingo de elecciones asoma una acción política en torno a la Idun R que extraerá la arena que hoy tapa una porción importante del canal principal de acceso al puerto, recuperará el calado perdido por el avance del banco de arena que se forma en el extremo de la Escollera Sur, alimentado por la deriva de litoral, los sedimentos que aporta la corriente marina.

En el Frente de Todos parecen medio como resignados a recibir una paliza el domingo y no están seguros de meter 4 concejales, pero una draga es una draga. “Sí a la draga”, podría incluirse en los spot de campaña en Mar del Plata.

Pero nada, todo es silencio hasta ahora. Y no debe ser porque la embarcación llegó 380 días después que el gobierno anunció la transferencia de 200 millones de pesos para financiar una obra que costará bastante más de 500. Habrá que ver qué valor tendrá el dólar cuando termine la obra, dentro de seis meses y se tenga que abonar el 70% de su costo, unos 3 millones de dólares.

Este dragado en realidad debería haberse realizado el año pasado pero hubo demoras que nacieron en la transición Merlini – Felizia y lo que no acentuó la pandemia lo extendió la burocracia al punto que los daneses le encontraron un trabajo extra a la draga mientras esperaba cruzar el atlántico desde la costa portuguesa.

Más aliviados con los casi 80 metros de eslora de la Idun R integrando el paisaje portuario, en el Consorcio anticipan la idea de volver a dragar en el 2024 para evitar momentos de emergencia como los que transitamos ahora con la arena al cuello.

Sería una muestra de madurez ponderable que los circuitos administrativos y sobre todo financieros que sostienen este tipo de procesos se mantengan al margen de los cambios de color político en quien tiene que ejecutarlos.

Los desembarques pesqueros terminarán el año en Mar del Plata con una reducción que rondará el 14% si se mantiene el volumen registrado hasta el pasado 3 de noviembre cuando sumaba 302 mil toneladas descargadas.

Para una zafra de calamar que se redujo un 24% en relación al 2020 y que había tenido al puerto local como principal polo de desembarques, no esta tan mal. Mucho más no puede aportar la industria pesquera. Al menos desde lo cuantitativo

Si puede sumar valor y generar más trabajo en tierra ahora respaldada por el Decreto de Alberto que incentiva ese modelo de producción con la rebaja en los derechos de exportación, una medida que Liberman había prometido varias veces y que ahora finalmente reviste rasgos de realidad. Como la mismísima draga danesa.


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