Con protocolos, se realiza la celebración de San Cayetano en Mar del Plata

Las autoridades de la parroquia informaron que este sábado 7 de agosto el templo estará abierto para venerarlo, cumpliendo un estricto protocolo sanitario por la pandemia del coronavirus.

Este sábado 7 de agosto la Iglesia católica celebra una de las fiestas más populares como es San Cayetano, el patrono del pan y el trabajo y que reúne a miles de fieles.

La pandemia del coronavirus condicionó desde el año pasado la realización de esta fecha tan significativa entre los católicos y en esta oportunidad no será la excepción.

Desde la Diócesis de Mar del Plata informaron que este año todos los peregrinos tendrán acceso al Santuario para hacer sus peticiones y oraciones personalmente a San Cayetano de manera ordenada.

Ubicado en la calle Moreno 6670, el santuario permanecerá abierto, con acceso libre, desde viernes 6 hasta última hora del sábado 7.

Como todos los años, junto al padre obispo Gabriel Mestre, habrá diáconos y sacerdotes en el Santuario para bendecir y atender a los peregrinos.

Asimismo contarán con un nutrido grupo de voluntarios para recibir y acompañar a los peregrinos.

UNA FIESTA DIFERENTE

Desde el obispado señalaron que «todos podrán visitar al Santo, pero este año viviremos una Fiesta de San Cayetano diferente».

Se cumplirá con un estricto protocolo sanitario. «Vamos a poder visitar el Santuario con la responsabilidad de cuidar la salud de todos, peregrinos y voluntarios. Por eso todos deberemos usar barbijos y respetar la distancia», precisaron las autoridades.

Además, se aclaró que este año no se realizarán actos públicos: no tendrá lugar la tradicional procesión, tampoco las misas ni el acto de apertura o cualquier ceremonia con fieles.

Transmisiones

Por las redes del santuario https://www.facebook.com/sancayetanomdp estarán disponible durante todo el día sábado: la misa presidida por el Padre Obispo Gabriel Mestre y la bendición y el saludo del Padre Juan Pablo Cayrol, párroco de San Cayetano.

Con protocolo, se reanudaron las misas presenciales

En la diócesis de Mar del Plata se está celebrando la Misa presencial respetando los protocolos vigentes de cada uno de los 9 Municipios.

El obispado de Mar del Plata informa que se puede asistir presencialmente a la santa Misa. En las celebraciones se respetan los protocolos vigentes de cada uno de los 9 municipios que componen la diócesis de Mar del Plata. Asimismo comunica que hay horarios de confesiones y atención a los fieles.

Para facilitar la participación se puso a disposición un servicio de localización virtual de todas las parroquias para que todos puedan consultar con facilidad la ubicación y los horarios de misas, confesiones y atención de secretaría.

Para su utilización se puede acceder con el siguiente link: http://www.obispado-mdp.org.ar/a/horarios-de-misas-2/

«La vida espiritual es un aspecto fundamental en el desafío de cuidarnos y cuidar a los demás en el tiempo de pandemia», señalaron desde el Obispado.

La Marcha de la Esperanza será en caravana de vehículos

Bajo el lema “Madre muéstranos a Jesús para que todos seamos hermanos”, se realizará el próximo sábado 5 de diciembre la 47ª Marcha de la Esperanza.

Bajo el lema “Madre muéstranos a Jesús para que todos seamos hermanos”, se realizará el próximo sábado 5 de diciembre la 47ª Marcha de la Esperanza.

A partir de las 9 hs y luego de la Celebración de la Misa, partirá, como sucede cada primer sábado de diciembre, desde la Gruta de Lourdes, pasará por distintas capillas y concluirá en la catedral.

Este año la Marcha será en caravana de vehículos y recorrerá 30 lugares, entre parroquias, capillas, hospitales, conventos y hogares de caridad.

El obispado invita a la comunidad a acompañar la 47 Marcha por las transmisiones on line a través de las redes sociales enfacebook.com/diocesis.mardelplata y de Radio FM 105.1. y por 92.1 Radio María. También se invita a los vecinos a esperar el paso de la Virgen adornando los frentes y los balcones.  Habrá un recorrido y un horario de llegada a cada parroquia para que la comunidad pueda esperar y festejar la llegada de la Virgen.

«La Marcha de la Esperanza es una tradicional expresión de fe popular muy abierta, muy libre donde llegando a fin de año y en este tiempo de adviento que nos prepara para celebrar la Navidad asumimos el desafío de peregrinar juntos como lo tenemos que hacer en la vida misma. Este año lo haremos en vehículos particulares o desde nuestras casas siguiendo las transmisiones y orando especialmente por el fin de la pandemia», señalaron.

Mensaje del Papa al Director General de la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación

Noticias del Vaticano

 

Al Profesor José Graziano da Silva

Director General de la FAO

 

Muy ilustre Señor:

 

  1. El que la FAO haya querido dedicar la actual Jornada Mundial de la Alimentación al tema «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también», nos lleva a considerar la dificultad añadida que supone para la lucha contra el hambre la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Con el fin de hacer frente a los retos que la naturaleza plantea al hombre y el hombre a la naturaleza (cf. Enc. Laudato si’, 25), me permito ofrecer algunas reflexiones a la consideración de la FAO, de sus Estados miembros y de todas las personas que participan en su actividad.

 

¿A qué se debe el cambio climático actual? Tenemos que cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias. No se trata de abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos.

 

Nuestra condición de personas necesariamente relacionadas y nuestra responsabilidad de custodios de la creación y de su orden, nos obligan a remontarnos a las causas de los cambios que están ocurriendo e ir a su raíz. Hemos de reconocer, ante todo, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. Si somos conscientes de esto, no bastará la simple valoración en términos éticos y morales. Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta.

 

Las acciones que hay que realizar han de estar adecuadamente planificadas y no pueden ser el resultado de las emociones o los motivos de un instante. Es importante programarlas. En este cometido, las instituciones, llamadas a trabajar juntas, tienen un papel esencial, ya que las acciones individuales, si bien son necesarias, sólo son eficaces si se integran en una red compuesta de personas, entidades públicas y privadas, estructuras nacionales e internacionales. Esta red, sin embargo, no puede quedar en el anonimato; esta red tiene el nombre de fraternidad y debe actuar en virtud de su solidaridad fundamental.

 

  1. Todas las personas que trabajan en el campo, en la ganadería, en la pesca artesanal, en los bosques, o viven en zonas rurales en contacto directo con los efectos del cambio climático, experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian. Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos. Prevalece una sensación de abandono, de sentirse olvidados por las instituciones, privados de la ayuda que puede aportar la técnica, así como de la justa consideración por parte de todos los que nos beneficiamos de su trabajo.

 

De la sabiduría de las comunidades rurales podemos aprender un estilo de vida que nos puede ayudar a defendernos de la lógica del consumo y de la producción a toda costa; lógica que, envuelta en buenas justificaciones, como el aumento de la población, en realidad sólo busca aumentar los beneficios. En el sector del que se ocupa la FAO está creciendo el número de los que piensan que son omnipotentes y pueden pasar por alto los ciclos de las estaciones o modificar indebidamente las diferentes especies de animales y plantas, provocando la pérdida de esa variedad que, si existe en la naturaleza, significa que tiene y ha de tener una función. Obtener una calidad que da excelentes resultados en el laboratorio puede ser ventajoso para algunos, pero puede tener efectos desastrosos para otros. Y el principio de precaución no es suficiente, porque muy a menudo se limita a impedir que se haga algo, mientras que lo que se necesita es actuar con equilibrio y honestidad. Seleccionar genéticamente un tipo de planta puede dar resultados impresionantes desde un punto de vista cuantitativo, pero, ¿nos hemos preocupado de las tierras que perderán su capacidad de producir, de los ganaderos que no tendrán pastos para su ganado, y de los recursos hídricos que se volverán inutilizables? Y, sobre todo, ¿nos hemos preguntado si y en qué medida contribuirán a cambiar el clima?

 

Por tanto, no precaución sino sabiduría. Esa que los campesinos, los pescadores, los ganaderos conservan en la memoria de las generaciones, y que ahora ven cómo está siendo ridiculizada y olvidada por un modelo de producción que sólo beneficia a pequeños grupos y a una pequeña porción de la población mundial. Recordemos que se trata de un modelo que, con toda su ciencia, consiente que cerca de ochocientos millones de personas todavía pasen hambre.

 

  1. La cuestión se refleja directamente en las emergencias diarias que las instituciones intergubernamentales, como la FAO, están llamadas a afrontar y tratar, conscientes de que el cambio climático no pertenece exclusivamente a la esfera de la meteorología. No podemos olvidar que es también el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable. Los datos más recientes nos dicen que cada vez son más los emigrantes climáticos, que pasan a engrosar las filas de esa caravana de los últimos, de los excluidos, de aquellos a los que se les niega tener incluso un papel en la gran familia humana. Un papel que no puede ser otorgado por un Estado o por un estatus, sino que le pertenece a cada ser humano en cuanto persona, con su dignidad y sus derechos.

 

Ya no basta impresionarse y conmoverse ante quien, en cualquier latitud, pide el pan de cada día. Es necesario decidirse y actuar. Muchas veces, también en cuanto Iglesia Católica, hemos recordado que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución. Pero, ¿podemos continuar todavía en esta dirección, cuando la lógica del mercado sigue otros caminos, llegando incluso a tratar los productos básicos como una simple mercancía, a usar cada vez más los alimentos para fines distintos al consumo humano, o a destruir alimentos simplemente porque son muchos y se buscan más las ganancias, en vez de atender a las necesidades? En efecto, sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si siguen dependiendo de la ayuda externa, más o menos condicionada, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo y, no menos importante, si no se elimina el desperdicio y se reducen las pérdidas de alimentos.

 

Todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos. Por supuesto, cada uno en sus ámbitos de responsabilidad, pero todos con la misma función de constructores de un orden interno en las Naciones y un orden internacional, que consienta que el desarrollo no sea solo prerrogativa de unos pocos, ni que los bienes de la creación sean patrimonio de los poderosos. Las posibilidades no faltan, y los ejemplos positivos, las buenas prácticas, nos proporcionan experiencias que se pueden seguir, compartir y difundir.

 

  1. La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana. Necesidades materiales y espirituales, pero en cualquier caso reales, que no son el resultado de la decisión de unos pocos, de las modas o de estilos de vida que convierten a la persona en un objeto, a la vida humana en un instrumento, incluso de experimentación, y a la producción de alimentos en un mero negocio económico, al que hay que sacrificar hasta el alimento disponible, cuya finalidad natural es conseguir que todo el mundo tenga cada día una alimentación suficiente y saludable.

 

Estamos muy cerca de la nueva fase que convocará en Marrakech a los Estados Miembros de la Convención sobre el Cambio Climático para poner en práctica sus compromisos. Creo interpretar el deseo de muchos al pedir que los objetivos recogidos en el Acuerdo de París no queden en bellas palabras, sino que se concreten en decisiones valientes para que la solidaridad no sea sólo una virtud, sino también un modelo operativo en la economía, y que la fraternidad ya no sea una simple aspiración, sino un criterio de gobernabilidad nacional e internacional.

 

Estas son, Señor Director General, algunas reflexiones que quisiera hacerle llegar en este momento en el que se avecinan preocupaciones, agitaciones y tensiones causadas también por la cuestión del clima, que está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana y que grava, ante todo, sobre las condiciones de vida de muchos de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables y marginados. Que el Todopoderoso bendiga sus esfuerzos al servicio de toda la humanidad.

Vaticano, 14 de octubre de 2016

 

FRANCISCO

 

__ Rome Reports.

 

El Papa crea una comisión para estudiar que las mujeres puedan ser diaconisas

Noticias del Vaticano

 

El pontífice ha creado una comisión para estudiar el rol histórico del «Diaconado de las mujeres» en la Iglesia católica y darles la oportunidad de servir como diaconisas tal como ocurría en la antigüedad.

Francisco, el papa que llegó del ‘Nuevo Mundo’

 

El Papa Francisco ha creado una comisión para estudiar la posibilidad de permitir que las mujeres sirvan como diaconisas en la Iglesia católica, cumpliendo así una promesa hecha el pasado mayo, informa la Oficina de Prensa del Vaticano. La decisión podría suponer un paso histórico para poner fin a la prohibición de que las mujeres formen parte del clero.

La comisión incluye expertos en teología patrística, eclesiología y espiritualidad, seis de ellos hombres y seis mujeres.

La disposición del papa Francisco a estudiar la posibilidad de que las mujeres puedan servir como diaconisas podría resultar en un cambio histórico para la Iglesia católica.

El Papa Juan Pablo II afirmó en su carta apostólica de 1994 que «la Iglesia no tiene autoridad» para designar a las mujeres para que sirvan como sacerdotes, argumentando que según la Biblia Jesucristo eligió solamente a hombres como apóstoles.

Sin embargo, muchos historiadores de la Iglesia dicen que hay abundantes pruebas de que las mujeres diaconisas en los primeros siglos de la institución. Se refieren, por ejemplo, a Febe, a la que el apóstol Pablo menciona en su carta a los Romanos.

 

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