Obama: Del ‘sí se puede’ a la completa desesperanza, que puede servir EE.UU. en bandeja a Trump

Noticias de EE.UU.

Elecciones presidenciales en EE.UU.

 

Imposible olvidar el año 2008, estaba de viaje con mi esposa en EE.UU. y algo comenzaba a cambiar, se notaba en el ambiente. En Washington la clase trabajadora albergaba la esperanza de que por fin alguien fuera digno de representarlos en la Casa Blanca. Ahora esas mismas personas se debaten entre el «cáncer o el sida», que diría Vargas Llosa, a saber, entre más de lo mismo con Hillary Clinton o cualquier cosa con Donald Trump. La respuesta, en las elecciones del martes 8 de noviembre.

Volviendo al 2008, recuerdo las palabras del barman salvadoreño que me atendió en el hotel que me hospedé en Washington antes de las primarias de Nuevo Hampshire: «La elección va a estar reñida, casi que cualquiera lo hará mejor que George W. Bush, ese precandidato de Chicago (en referencia a Barack Obama), si llega, puede hacer historia«.

Estaba fascinado por estar esa noche (8 de enero) en la capital, con el ambiente preelectoral reinante y entonces sucedió: Obama quedó segundo (36,5%), perdió por un estrecho margen con la gran favorita, Hillary Clinton (39,1%), y dio el discurso que lo convirtió en leyenda. ‘Yes we can’ (‘Sí se puede’) y tanto que se pudo, hasta el punto de que muchos nos sentimos especiales por vivir ese momento, lo más parecido a estar en la época de Jesús y encontrarse en Jerusalén el día que el hijo de Dios echó a los mercaderes del templo, según reza la Biblia.

 

El discurso

Escuchando el mítico discurso, dan ganas de volver a estar en enero del 2008… de creérnoslo otra vez, pero en lugar de ello vivimos en un mundo más inseguro, más inhumano y donde reina la desesperanza. Obama es en parte el gran responsable de traernos hasta aquí a trompicones y ahora, 8 años después, señaló con el dedo a Hillary Clintonresponsable del desastre de Libia y de dar cobijo al Estado Islámico, alguien que más que preocuparse del bienestar del pueblo y dando la espalda a lo que predicaba Obama en su campaña, se dedicó más bien a lucrarse junto a su marido.

Recordemos que Obama ganó el Premio Nobel de la Paz en el 2009, y con el galardón bajo el brazo, en política internacional alentó y permitió las tropelías en LibiaUcrania y luego Siria. Para ser honestos, entre lo poco que se puede salvar de su presidencia en política exterior está el acuerdo nuclear con Irán -en el que el resto de países del sexteto jugaron un papel importante- y el deshielo con Cuba.

Como colofón

Todos recordamos a George W. Bush como el ‘presidente líder en deportaciones’ y Trump es ‘el enemigo de los inmigrantes ilegales’ y en particular de los latinos. Pues bien, en su discurso de Nuevo Hampshire Obama hizo referencia a los latinos, asiáticos e inmigrantes:

«Algo está sucediendo cuando las personas no votan sólo por un partido al que pertenecen, sino por las esperanzas que tienen en común. Y tanto si somos ricos o pobres; blancos o negros, latinos o asiáticos, tanto si procedemos de Iowa o New Hampshire, de Nevada o de Carolina del Sur, nosotros estamos listos para llevar a este país en una nueva dirección. Eso es lo que está sucediendo en América justo ahora. El cambio es lo que está sucediendo en América.

Lo cantaron (el ‘sí se puede’) los inmigrantes que llegaron de costas lejanas y pioneros que se abrieron camino hacia el Oeste por el implacable desierto. ¡Sí se puede!«.

Sin embargo, Obama entregará su presidencia en enero del 2017 con más de 2,8 millones de deportados, mientras que bajo las administraciones de George W. Bush se expulsaron a 2,01 millones de personas. De hecho Obama  es el líder entre todos los presidentes en esta materia, no en vano se ha ganado el mote de ‘deportador en jefe’, (‘Deporter in Chief’).

Trump promete un muro en la frontera con México, que en buena parte ya está construido, y dejar inmiscuirse en los asuntos internos de otros países… pasarán los años y veremos.

Siempre he creído en el valor de las palabras, hacer un buen uso de ellas es la palanca necesaria para mover el mundo. Hay discursos que han movilizado a millones, aquí los mejores.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

 

Henry Pinto

 

— RT en Español (@ActualidadRT).

 

Assange: Los países promotores del Estado Islámico patrocinan la Fundación Clinton

Noticias de EE.UU.

En una entrevista exclusiva con el periodista australiano John Pilger Julian Assange, indicó que a Donald Trump «no se le permitirá ganar» las elecciones presidenciales de EE.UU.

  • WikiLeaks
  • Assange: WikiLeaks no recibió de Rusia correos electrónicos de Clinton
  • ¿’Hackers’ rusos? Las filtraciones de WikiLeaks revelan que Podesta perdió su móvil en un taxi

En una entrevista exclusiva realizada por el periodista australiano John Pilger (John Pilger Special), que será emitida por RT —por cortesía de Dartmouth Films—, el fundador de WikiLeaksJulian Assange, ha confirmado que el movimiento terrorista del Estado Islámico ha sido creado «mayoritariamente» con el dinero de varios países de Oriente Medio que proporcionan recursos monetarios a la Fundación Clinton.

En este sentido, Assange señala que, según se desprende de un correo electrónico de la candidata demócrata, Hillary Clinton, enviado en 2014 a John Podesta, jefe de su campaña electoral, el EI es «financiado por los Gobiernos de Arabia Saudita y Catar», cuyo dinero es difundido «por todas partes, incluidas las instituciones mediáticas».

Además, el periodista australiano, que concedió la entrevista en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se encuentra refugiado desde hace cuatro años, sostiene que al aspirante republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, «no se le permitirá ganar» las elecciones presidenciales de EE.UU. del 8 de noviembre, ya que «no tiene a ninguna élite de su parte».

El candidato republicano a la presidencia de EE.UU., Donald Trump, habla en un mitin de campaña en Eau Claire, Wisconsin, EE.UU., el 1 de noviembre de 2016.Carlo AllegriReuters

Según Assange, Trump solo tiene el apoyo de «los evangélicos»,  mientras que los bancos, la Inteligencia, las compañías de armas, los medios de comunicación e incluso los mismos periodistas «están juntos detrás de Hillary Clinton«.

Asimismo, el fundador de WikiLeaks ha negado categóricamente que los correos electrónicos del Partido Demócrata de EE.UU. y de Hillary Clinton, recibidos por su portal, fueran enviados por el Gobierno ruso. «Eso es falso, podemos decir que el Gobierno ruso no es la fuente», subraya.

 

— RT en Español (@ActualidadRT).

 

De los escándalos a las rarezas del sistema: todo lo que debe saber sobre las elecciones en EE.UU.

Noticias de EE.UU.

El próximo 8 de noviembre se celebran en EE.UU. las 58.as elecciones presidenciales, en las que los votantes elegirán al sucesor del actual mandatario, Barack Obama.

Ese día culminará una de las carreras presidenciales más inusuales de la historia de EE.UU., protagonizada por el republicano Donald Trump y su rival demócrata, Hillary Clinton. A continuación resumimos todo lo que hay que saber sobre esta campaña, los candidatos a la presidencia y el proceso electoral.

Elecciones en EE.UU.: preguntas, respuestas y rarezas

¿Quién puede optar a la presidencia de EE.UU.?

En teoría, para convertirse en candidato a la presidencia de EE.UU. solo es necesario haber nacido en el país y tener la ciudadanía estadounidense. Los candidatos deben tener más de 35 años y haber residido en EE.UU. durante al menos 14.

En la práctica, desde 1933 casi todos los presidentes estadounidenses han sido gobernadores de un estado, senadores o militares de alto rango antes de convertirse en inquilinos de la Casa Blanca. Además, para ser candidato hay que ser nominado por un partido y atraer la atención de los medios de comunicación si se quieren tener más oportunidades de ganar las elecciones.

Los actuales candidatos a la presidencia fueron elegidos por sus partidos en elecciones primarias entre febrero y junio de 2016.

Este 8 de noviembre, los estadounidenses eligen a su presidente… ¿o no?

En EE.UU., el presidente no es elegido directamente por el pueblo, sino mediante un sistema conocido como ‘colegio electoral’. Lo que hacen los ciudadanos este 8 de noviembre es elegir a compromisarios, o electores, que representarán a sus estados en el colegio electoral.

El número de compromisarios de cada estado depende de su número de habitantes, y es igual al número de senadores y representantes de ese estado en el Congreso de EE.UU. Al Distrito de Columbia, que no es un estado, se le otorgan tres electores. Actualmente, el colegio electoral consta de 538 miembros.

Aunque no en todos los estados hay una normativa al respecto, los electores se comprometen a depositar sus votos electorales a favor del candidato que ganó en sus estados.

En la mayoría de los estados, el aspirante más popular entre los votantes se lleva todos los votos electorales, incluso si la diferencia entre el número de partidarios de diferentes candidatos es de un solo voto. Las excepciones son Nebraska y Maine, que optan por un reparto proporcional.

Para convertirse en presidente, el aspirante tiene que obtener al menos 270 votos electorales.

¿Se puede ganar en votos y perder las elecciones?

La elección presidencial en EE.UU. representa, en realidad, el resultado de 51 comicios separados, y es posible que un candidato sea más votado a nivel nacional (gracias a estados con mucha población) pero pierda el voto electoral y no sea el ganador final.

Así pasó, por ejemplo, en 2000, cuando Al Gore obtuvo medio millón de votos más que George W. Bush pero este último recibió el apoyo de 271 electores, lo que fue suficiente para ganar los comicios. De la misma forma ganaron las elecciones Andrew Jackson en 1824, Samuel Tilden en 1876 y Grover Cleveland en 1888.

Por otro lado, si ningún candidato obtiene la mayoría de votos electorales, el presidente es nombrado por la Cámara de Representantes.

¿Por qué las elecciones son siempre un martes?

EE.UU., a diferencia de otras democracias del mundo, celebra sus elecciones en día laborable, una tradición que ha sido criticada en varias ocasiones como causa de los bajos niveles de participación.

El martes después del primer lunes de noviembre se estableció como fecha de la elección presidencial en EE.UU. en 1845.

Por aquel entonces, EE.UU. era un país agrícola, y para emitir su voto los agricultores tenían que desplazarse en carros de caballos hacia el centro de votación más cercano, que a veces se encontraba a una distancia de muchos kilómetros de sus granjas. Como resultado, el viaje podía durar un día entero.

El sábado era un día de trabajo, y el domingo los estadounidenses de la época iban a la iglesia y no viajaban por motivos religiosos, mientras que el miércoles se descartaba por ser un día de mercado. Por ese motivo el lunes se reservaba para el viaje, y el martes, para la votación.

Por otro lado, se decidió celebrar las elecciones a principios de noviembre porque en esa época del año ya había terminado la cosecha y aún no había empezado el invierno.

¿Cuáles son los estados que más importan?

Muchos estados apoyan tradicionalmente al mismo partido, de manera que los candidatos se concentran más en ganarse el apoyo de los llamados estados indecisos, que tienden a cambiar sus preferencias.

Según señala ‘Financial Times’, este año el mapa de los estados indecisos es más amplio y volátil de lo habitual. En la lista están los indecisos habituales, como Florida (con 29 votos electorales), Ohio (18) o Carolina del Norte (15). La situación es similar en Nuevo Hampshire (4), Iowa (6) y Nevada (6).

Además, dos estados tradicionalmente republicanos podrían en esta ocasión cambiar de opinión: Arizona (11) y Georgia (16). Sin embargo, la mayor sorpresa podría ser Texas, un estado que ha votado por los republicanos desde 1980 pero que está indeciso de cara a las elecciones de este 8 de noviembre.

¿Qué es el período del ‘pato rengo’

Durante unos días o incluso semanas después las elecciones, el ganador forma su oficina y comienza a desarrollar un programa detallado de futuras acciones como presidente.

Mientras tanto, el presidente saliente poco a poco ‘recoge sus cosas’. Aunque sus poderes aún no han expirado, el país ya vive con el nuevo presidente.

De acuerdo con la Constitución de EE.UU., la toma de posesión del presidente se celebra el 20 de enero del año siguiente al de la elección. El periodo ente la elección del nuevo presidente y esta fecha suele denominarse el ‘periodo del pato rengo’, cuando el poder político del presidente saliente disminuye, pero al mismo tiempo posee una mayor libertad para tomar decisiones impopulares debido a que no debe pagar las consecuencias de sus acciones en una elección posterior.

‘Who is who’: todo lo que hay que saber sobre los candidatos

DONALD TRUMP

Edad: 70 años.

Fortuna: Más de 3.000 millones de dólares según ‘Forbes’ y Bloomberg; unos 9.000 millones según el propio Trump. Su principal negocio es la construcción, aunque The Trump Organization se dedica a una gran variedad de actividades, entre ellas, la organización de concursos de belleza.

Carrera política: Nunca ha ejercido ningún cargo público ni ha participado en unas elecciones, aunque desde 1980 ha expresado en repetidas ocasiones su deseo de convertirse en presidente de EE.UU. o en gobernador de Nueva York. Desde esa década Trump cambió tres veces de afiliación política: en un primer momento fue partidario de los republicanos; después apoyó al partido de la Reforma; entre 2001 y 2008 fue demócrata, y luego regresó a los republicanos. En 2011, Trump se declaró no afiliado durante cinco meses, pero luego se reunió al partido Republicano.

Camino a la nominación: La victoria de Trump en las primarias republicanas fue una gran sorpresa: antes del inicio de la carrera electoral, se creía que serían Hillary Clinton y Jeb Bush los que competirían por el Despacho Oval. Sin embargo, la retórica populista de Trump, sus declaraciones escandalosas y el cansancio que causan en los votantes los políticos tradicionales y sus numerosos errores dieron sus frutos: Jeb Bush fue el primero en abandonar la carrera presidencial, seguido por Marco Rubio, Ted Cruz y John Kasich.

Puntos clave de su programa: Construir un muro en la frontera con México, dejar de inmiscuirse en las políticas de otros países para conseguir cambios de régimen, vencer al Estado Islámico, aumentar la duración de las bajas por maternidad, crear 25 millones de puestos de trabajo y proteger el derecho de posesión de armas.

Propuestas sobre los impuestos: Acabar con las lagunas de evasión de impuestos, introducir recortes fiscales para las familias, reducir los impuestos para las empresas y garantizar que los impuestos no perjudican a los negocios. Según Forbes, Trump propone reducir los impuestos en 6,2 billones de dólares en los próximos 10 años.

Ideas sobre la inmigración: Promete construir un muro en la frontera con México, alerta del peligro que suponen los inmigrantes musulmanes, insta a endurecer los controles fronterizos y argumenta que los puestos de trabajo deben ofrecerse primero a los estadounidenses.

Trapos sucios de la campaña: Numerosas denuncias de acoso sexual después de que afirmase que nunca ha abusado o besado a ninguna mujer sin su consentimiento, así como la publicación de una entrevista realizada hace 11 años que revela comportamientos inapropiados hacia las mujeres. El resto de golpes, como las acusaciones de incompetencia o de evasión de impuestos, apenas le han afectado.

Por qué lo elogian: Por ser franco, por no parecerse a los políticos tradicionales, por su conservadurismo extremo y su promesa de hacer que EE.UU. vuelva a ser grande. Trump dice lo que muchos piensan pero no se atreven a decir. Se cree que refleja los intereses de la población estadounidense ignorada por otros políticos.

Por qué lo critican: La oposición le acusa de racista, sostiene que no tiene suficiente cualificación y experiencia para dirigir el país y afirma que es demasiado impulsivo para hacerse cargo del arsenal nuclear de EE.UU.

Relaciones con Rusia: Trump ha dicho en repetidas ocasiones que podría llevarse bien con Vladímir Putin, aunque ha subrayado también que no conoce al presidente de Rusia y no sabe qué pasará en un futuro. En general, se muestra a favor de mejorar las relaciones con Rusia y critica a la Administración de Obama por no negociar con Putin, pero ni en sus discursos públicos ni en el programa electoral ha dado especial relevancia a las relaciones con Moscú.

HILLARY CLINTON

Edad: 69 años.

Fortuna: Más de 30 millones de dólares provenientes en su mayoría de regalías por sus intervenciones públicas y de las consultas realizadas en los últimos 15 años.

Carrera política: Primera dama de Arkansas (1983-1992 y 1979-1981); primera dama de EE.UU. (1993-2001); senadora de EE.UU. por Nueva York (2001-2009); secretaria de Estado (2009-2013).

Camino a la nominación: Incluso antes de ser nominada oficialmente, Clinton era considerada la favorita absoluta de las primarias entre los demócratas. Sin embargo, tuvo que enfrentarse a la inesperada competencia del senador de Vermont, Bernie Sanders. La intriga se mantuvo hasta los resultados de la votación interna del partido.

Puntos clave del programa: un sistema de impuestos justo, igualdad de derechos para las personas del colectivo LGBT, prohibición de la discriminación por motivos de raza y orientación sexual, protección de los derechos de la mujer, un control de armas más estricto. El programa electoral de Clinton es extenso y abarca cuestiones desde la lucha contra la enfermedad de Alzheimer hasta la protección del medio ambiente.

Propuestas sobre los impuestos: Propone un complejo esquema de reformas de la legislación fiscal que afectará a todos los que ganen más de 250.000 dólares al año (que deberán pagar más impuestos) y planea terminar con las soluciones utilizadas por las empresas de Wall Street para la evasión fiscal legal y simplificar la tributación de las pequeñas empresas. Promete aumentar los impuestos en 1,4 billones de dólares en los próximos 10 años.

Ideas sobre la inmigración: Promete desarrollar una reforma integral del sistema de inmigración que permita a los inmigrantes ilegales no separarse de sus familias y tener derecho legal a vivir en EE.UU.

Trapos sucios de la campaña: La publicación de las comunicaciones internas del Comité Nacional Demócrata que mostraron que trataron de impedir la designación de Bernie Sanders. La campaña de Clinton acusó a Rusia de haber participado en el ‘hackeo’ de los documentos.

Por qué la elogian: Hillary Clinton es una política experimentada con una larga lista de logros como secretaria de Estado, una representante de la clase política de EE.UU. y la primera mujer candidata en la historia de los principales partidos estadounidenses.

Por qué la critican: Los opositores destacan la actividad sospechosa de la Fundación Clinton, el escándalo de la correspondencia electrónica desde su correo personal como secretaria de Estado y el ataque a la embajada de EE.UU. en Bengasi (Libia).

Relaciones con Rusia: Aunque Clinton organizó en 2009 el llamado ‘reinicio’ de las relaciones entre Washington y Moscú, actualmente critica constantemente a Rusia y a Vladímir Putin. En caso de que sea elegida hay pocas esperanzas de que las relaciones entre las dos potencias mejoren significativamente.

A la presidencia también aspiran otros dos candidatos, Gary Johnson, del Partido Libertario, y Jill Stein, del Partido Verde. Dadas las particularidades del sistema político bipartidista de EE.UU., estos dos candidatos tienen menos probabilidades de ganar las elecciones que el republicano y el demócrata, como lo demuestra que en toda la historia del país los aspirantes de la ‘tercera fuerza’ nunca han sido elegidos.

GARY JOHNSON

El gobernador del estado de Nueva México entre 1995 y 2003 se presenta por el Partido Libertario. Hablando de sus planes políticos, Johnson destacó que EE.UU. debería reducir su actividad militar en el extranjero. En general los libertarios abogan por la economía de mercado, el libre comercio, la protección de los derechos de los ciudadanos y la no intervención en los asuntos internos de otros países. En las anteriores elecciones presidenciales Johnson terminó en tercer lugar con cerca de un 1% de votos.

El candidato libertario se vio en el centro de críticas cuando durante una entrevista televisiva dijo que no sabía qué es Alepo, uno de los lugares clave del conflicto de Siria. La confusión se produjo cuando le preguntaron sobre las medidas que tomaría Johnson respecto a la ciudad Siria en el caso de que ganara las elecciones presidenciales. «¿Qué es Alepo?», dijo Johnson. Tras asegurarse de que no estaba bromeando, el presentador le explicó que Alepo se encuentra en Siria y que «es el epicentro de la crisis de refugiados». Otro momento incómodo se produjo cuando le preguntaron a qué líder extranjero admiraba y Johnson no fue capaz de nombrar a ninguno.

JILL STEIN

La candidata del Partido Verde, Jill Stein, es una doctora titulada en Harvard a la que ‘The New Yorker’ definió como «la candidata de Occupy», en referencia al movimiento de protesta estadounidense. Stein promulga una agenda progresista tanto en empleo como en políticas energéticas y medioambientales, así como en sus propuestas económicas y sociales. En particular, la aspirante aboga por una transición hacia una economía verde, por la reducción de los gastos en defensa, un seguro médico universal y una educación superior gratuita.

El 7 de septiembre un juez estadounidense emitió una orden de arresto para Stein, que se enfrenta a cargos de vandalismo por pintar un mensaje con aerosol en una excavadora durante las protestas contra la construcción de un oleoducto que atravesaría una reserva indígena de Dakota del Norte.

‘Bombas’ mediáticas antes de las elecciones

Filtraciones de WikiLeaks

De cara a las elecciones estadounidenses, el portal WikiLeaks ha publicado ya decenas de miles de correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton. Los correos revelan un gran número de confidencialidades de la cúpula del Partido Demócrata y de Clinton, entre ellas estrategias de campaña, transcripciones completas de discursos y cuestiones internas del partido.

Desde que el pasado 7 de octubre se publicara la primera tanda de los ‘emails’ del jefe de campaña demócrata se han revelado varios casos de corrupción, como cuando la Fundación Clinton se vio favorecida con importantes contratos para la reconstrucción de Haití tras el terremoto de 2011, los discursos pagados por bancos o el secretismo existente en torno a los comprometedores correos electrónicos de la candidata demócrata y las relaciones extramaritales de Bill Clinton.

El estado de salud de Clinton

El estado de salud de Hillary Clinton se ha convertido en un tema de debate y especulaciones en varios medios de comunicación de EE.UU. y en las redes sociales tras la divulgación de un video en el que la política se desmaya debido a una neumonía, según la explicación posterior.

La candidata demócrata también fue blanco de críticas por su «siniestra sonrisa» y por unos movimientos de cabeza que extrañaron a los internautas.

Además, entre las últimas filtraciones de WikiLeaks se ha encontrado una carta de la principal asistenta de Hillary Clinton en la que la asesora comenta que la ex primera dama «no está bien de la cabeza».

Trump y los escándalos sexuales

El escándalo más sonado en torno al candidato republicano y el que supuso el peor golpe a sus ambiciones presidenciales fue el video publicado por el diario estadounidense ‘The Washington Post’ en el que se escucha cómo Trump realiza diversos comentarios vejatorios y malsonantes sobre las mujeres durante una conversación informal con el presentador de televisión Billy Bush.

La grabación, la más escandalosa que ha protagonizado el multimillonario hasta la fecha, originó un instantáneo alboroto entre los políticos, la prensa internacional y la opinión pública. Unas horas después de la publicación del video, Trump pidió disculpas y prometió «ser un hombre mejor mañana».

Además, desde que se publicó la polémica grabación, más de diez mujeres han acusado al candidato republicano de abusos sexuales. Sin embargo, Trump se describió en respuesta como la víctima «de una de las mayores campañas de difamación política de la historia» de EE.UU., y afirmó que las acusaciones vertidas contra él son «100% falsas».

«Van a por mí para tratar de destruir lo que incluso ellos consideran el movimiento más grande en la historia de nuestro país», señaló el aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos para agregar que «el ‘establishment’ político está tratando de detenernos porque saben que vamos a detener la corrupción en el Gobierno. Nadie es más corrupto que la deshonesta Hillary».

El ‘factor Putin’ en la campaña presidencial de EE.UU.

Más allá de los dos candidatos, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha irrumpido en la campaña presidencial estadounidense como si se tratase de un candidato más. No hay intervención política o debate electoral en el que Rusia no acabe siendo la protagonista.

Por un lado, Hillary Clinton acusa directamente al presidente ruso de estar detrás de la filtración de los correos electrónicos que cuestionan su integridad política para beneficiar a su rival, Donald Trump. Por otro lado, el candidato republicano no cesa de loar a Putin, del que ha llegado a decir que ha sido «mejor líder» que su homólogo estadounidense, Barack Obama.

Clinton y la ‘mano negra’ del Kremlin

La gran filtración de WikiLeaks ha revelado al mundo muchos ‘trapos sucios’ de Hillary Clinton. Sin embargo, lejos de dar las pertinentes explicaciones públicas y confirmar la autenticidad o no de los correos, la campaña de Clinton se ha limitado a señalar a Rusia como culpable y a elevar la cuestión a la categoría de problema nacional, algo que recuerda los viejos discursos políticos de la Guerra Fría. «La interferencia de Rusia en estas elecciones y aparentemente en nombre de Trump es, creo, de máxima preocupación para todos los estadounidenses, independientemente de si son demócratas, independientes o republicanos», afirmó John Podesta.

Mientras tanto, el propio mandatario ruso negó que Moscú esté involucrado en las filtraciones y denunció que el Gobierno estadounidense trata de manipular a la opinión pública. «La histeria ha sido originada únicamente para desviar la atención del pueblo estadounidense de lo que los ‘hackers’ han publicado. En esencia, se trata de una manipulación de la opinión pública, pero por alguna razón nadie habla de ello. Todos hablan sobre quién lo hizo», dijo el presidente.

Trump y los elogios

Por otro lado, los continuos ‘piropos’ entre Trump y Putin han contribuido a la utilización política de la retórica antirrusa entre las filas demócratas. El magnate de los negocios llegó a decir de Putin que es «mejor líder» que su homólogo estadounidense, Barack Obama, y el mandatario ruso definió a Trump como «un hombre talentoso y brillante».

Asimismo, el multimillonario ha manifestado en varias ocasiones que está dispuesto a establecer buenas relaciones con Rusia y a negociar con Putin. Unas declaraciones que sientan como un jarro de agua fría entre las élites conservadoras, acostumbradas a la utilización de un discurso bélico contra Rusia para ganar votantes.

De hecho, en el segundo debate entre los dos candidatos a la Casa Blanca, Trump criticó la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio y la postura agresiva de Clinton hacia Rusia cuando el Gobierno ruso «está combatiendo al Estado Islámico». «Rusia va tras el EI, Siria va tras el EI, Irán va tras el EI. Entonces, ¿por qué vamos contra ellos?», preguntó irónicamente.

Tan grande es el espacio que sin querer ha ocupado Putin en las elecciones presidenciales estadounidenses, que Kit Dotcom, el famoso ‘hacker’ y empresario alemán fundador del sitio Megaupload (cerrado por el FBI), lanzó recientemente una encuesta en Twitter en la que pregunta: «¿Quién te gustaría que fuera el próximo presidente de los Estados Unidos?», y da tres opciones: Hillary Clinton, Donald Trump y Vladímir Putin.

 

«Quiero tranquilizar a todos, incluyendo a nuestros amigos y socios estadounidenses. Nosotros no pretendemos influir en los resultados de las presidenciales de EE.UU., y la respuesta es simple: no sabemos qué es lo que pasará después de las elecciones».
Vladímir Putin, presidente de Rusia.

Sorprendentemente, el presidente ruso obtuvo una amplia ventaja sobre los dos candidatos reales a la Casa Blanca: el 65% de los 13.726 participantes en la encuesta dijeron que votarían a favor de Putin, frente al 21% que lo haría por Trump y el 14% por Clinton.

A su vez, Putin ha afirmado que Rusia no tiene la intención de influir en las elecciones de EE.UU. y ha expresado su confianza en que sea posible mejorar las relaciones con EE.UU. luego de que termine la campaña electoral en el país norteamericano.

«Quiero tranquilizar a todos, incluyendo a nuestros amigos y socios estadounidenses. Nosotros no pretendemos influir en los resultados de las presidenciales de EE.UU., y la respuesta es simple: no sabemos qué es lo que pasará después de las elecciones» de noviembre próximo, aclaró.

Según Putin, Donald Trump insta por una cooperación con Rusia, mientras que Hillary Clinton insiste en una retórica más agresiva. «Moscú no sabe si cualquiera de los candidatos cumplirá o no con sus intenciones».

«Entre lo malo y lo peor»

La encuesta lanzada por Kit Dotcom revela algo que no tiene que ver ni con el liderazgo de Putin ni con la retórica antirrusa, sino con la escasa popularidad que tienen los dos candidatos reales a presidir la Casa Blanca entre los electores estadounidenses.

Otra reciente encuesta realizada entre jóvenes muestra el gran descontento con las elecciones a las que se enfrentan. De acuerdo con Reuters, el 53% de las personas entre 18 y 35 años afirmaron que preferirían ver un meteoro destruyendo el mundo antes que ver a Trump en el Despacho Oval. Por otro lado, resultó que el 34% de los consultados prefiere «la aniquilación planetaria» antes que la victoria de Clinton.

Aunque los autores de la consulta no creen que los encuestados respondieran en serio, la investigación sí que expuso algo muy importante acerca de la «desafección política mostrada por los jóvenes de EE.UU.».

Y es que algunos analistas coinciden en que, como presidentes, Hillary Clinton y Donald Trump serían «las dos peores cosas que podrían sucederle a EE.UU.», y que la pregunta es solo «cuál de estas opciones sería la peor y cuál sería la segunda peor», según observaron dos columnistas en un artículo para CNBC.

Las candidaturas tanto de Clinton como de Trump se ven rodeadas de escándalos, lo que parece provocar una gran decepción entre los expertos y el pueblo estadounidense. Los propios aspirantes a la Casa Blanca no desaprovechan ninguna oportunidad para sacar a la luz todo lo que pueda comprometer a su oponente y lo utilizan como arma política, como pudo observarse perfectamente en el debate final.

 

«El ‘establishment’ político está tratando de detenernos porque saben que vamos a detener la corrupción en el Gobierno».
Donald Trump, candidato republicano a la Presidencia de EE.UU.

 

 

A este respecto, el presidente de Irán, Hasán Rohaní, recalcó en un reciente discurso que el tono de los debates presidenciales en EE.UU. demuestra la falta de moralidad en el país. El mandatario iraní recordó que en una ocasión se le preguntó si prefería al candidato republicano o a su rival demócrata. «Pregunté si debía preferir lo malo por encima de lo peor, o lo peor por encima de lo malo», observó el mandatario sin precisar quién representa «lo malo» y quién «lo peor» entre los candidatos.

Finalmente, WikiLeaks publicó recientemente una serie de tuits afirmando que las elecciones en EE.UU. no existen y que el presidente es en realidad elegido por el ‘establishment’. «En Estados Unidos no hay elecciones. Hay consolidación del poder. Hay primarias amañadas, medios amañados y candidatos-‘flautistas de Hamelín’ amañados que impulsan la consolidación», tuiteó la organización.

En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters
Preparado por María Lekant, Belova Ksenia

 

— RT en Español (@ActualidadRT).

 

Donald Trump: «deberíamos cancelar las elecciones»

Noticias de EE.UU.

El candidato republicano afirmó que las propuestas políticas de su rival Hillary Clinton son tan malas que no hace falta ni celebrar las presidenciales.

 

El candidato republicano para la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto cancelar las elecciones y reconocerle directamente a él como ganador.

El magnate inmobiliario estaba dirigiéndose a sus partidarios en el estado de Ohio este jueves cuando comparó sus propuestas fiscales con las de su rival Hillary Clinton, informó CNN.

«Como parte de nuestro plan para volver a crear empleos en el país, vamos a reducir los impuestos a los negocios del 35% al 15%», señaló Trump.

Luego aseguró que Hillary Clinton, por contra, «quiere elevar los impuestos a los pequeños negocios hasta el 45%».

«¡Qué diferencia tan grande!», exclamó. «Acabo de pensar ahora mismo que deberíamos cancelar las elecciones y darme la presidencia. ¡Su políticas [de Hillary] son tan malas! ¡Qué gran diferencia!», declaró el candidato entre los aplausos de sus partidarios.

Trump: «Las declaraciones de Clinton sobre Putin no son inteligentes»

 

El candidato republicano a la Presidencia de EE.UU. se ha reiterado en su posición acerca de las declaraciones de su rival sobre Rusia.

Jim YoungReuters

El candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Donald Trump, ha condenado este jueves las declaraciones de la candidata demócrata, Hillary Clinton, acerca del presidente ruso, Vladímir Putin, informa AP citada por Fox News.

Durante su visita a la ciudad de Springfield (Ohio) en el marco de la campaña electoral, el candidato republicano ha declarado que «ella [Clinton] habla muy mal de Putin y no creo que esto sea inteligente«. «¿Cómo se puede hablar tan mal de alguien?», ha manifestado.

El martes pasado en una entrevista Trump puso en duda cómo Clinton, en caso de su victoria en las elecciones, «va a volver atrás y negociar» con el presidente ruso «a quien ha hecho parecer tan malo».

Acerca del conflicto en Siria, Trump señaló que «lo que tenemos que hacer es centrarnos en el Estado Islámico, no deberíamos centrarnos en Siria», ha señalado Trump, destacando que «acabaremos en la Tercera Guerra Mundial por Siria si escuchamos a Hillary Clinton».

 

— RT en Español (@ActualidadRT).

 

El altísimo coste humano de acabar con el Estado Islámico

Noticias de Irak : Estado Islámico

 

Cruz Roja y Amnistía Internacional se pronuncian y alertan sobre los castigos que sufre la población civil, tanto por parte del EI como del ejercito iraquí y las milicias chiíes.

La población civil de Mosul es obviamente la parte más vulnerable en esta complicada ofensiva que las fuerzas iraquíes y kurdas están llevando a cabo sobre Mosul. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Organización Mundial de las Migraciones, decenas de miles de habitantes de Mosul corren riesgo de ser usados por el Estado Islámico como escudos humanos para obstaculizar el avance de las tropas enemigas. En concreto, la Cruz Roja teme, según informa la agencia Reuters, que los yihadistas expulsen por la fuerza a los civiles hacia a las afueras de la ciudad, -en la que viven alrededor de 1,5 millones de personas-, para que queden atrapados en el campo de batalla y sirvan de protección a los extremistas.

A este temor, la Organización Mundial de las Migraciones ha añadido otra alarma: la del posible uso de armas químicas por parte del Estado Islámico. En declaraciones a Reuters, el responsable de la Organización para esta campaña en Irak, Thomas Weiss, ha afirmado tener «miedo» al respecto, ya que «hay algunas evidencias de que el EI podría estar usando armamento químico», lo cual haría muy vulnerable a la población civil, en especial a los niños y los ancianos.

La Cruz Roja, a través de su Comité Internacional, reclama también que se permita evacuar a los heridos de la ciudad para recibir tratamiento médico. La batalla, a su juicio, puede desencadenar «la más larga y compleja situación humanitaria» de los últimos años.


El Estado Islámico no es el único problema

Amnistía Internacional, por su parte, ha emitido este mismo martes un informe cuyo título es tan largo como explícito: «Castigada por los crímenes del Estado Islámico: La población desplazada iraquí sufre los abusos cometidos por las milicias y las fuerzas gubernamentales«, en el que ha documentado «torturas, detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas y ejecuciones extrajudiciales de miles de civiles que huían de las zonas controladas por el Estado Islámico» en situaciones similares a la que ahora se vive en Mosul.

El informe está basado en unas 500 entrevistas con testigos, familiares de víctimas, personas que han estado detenidas, así como funcionarios y activistas. Amnistía Internacional considera que algunas de las violaciones constituyen crímenes de guerra.

Uno de los casos más impactantes recogidos en el texto de Amnistía Internacional es el del calvario de la tribu Jumaila, que a finales del pasado mes de mayo huía de Al Sijir, una localidad al norte de Faluya. 16 miembros de la tribu (12 hombres y 4 adolescentes) fueron interceptados por un grupo de uniformados; los hombres y los adolescentes fueron separados de las mujeres y los niños, puestos en fila y ejecutados. Al menos otros 73 hombres y adolescentes de la misma tribu siguen desaparecidos a día de hoy.

Amnistía Internacional atribuye éstos y otros casos principalmente a las milicias chiíes, (las llamadas «Unidades de Movilización Popular»), pero lo cierto es que esas unidades reciben armamento y financiación estatal, y desde hace meses forman parte, oficialmente, de las fuerzas iraquíes, lo que implica la responsabilidad del ejército y de los cuerpos policiales.

Lo resume bien Philip Luther, director de investigación y activismo de Amnistía Internacional para Oriente Próximo y el Norte de África, refiriéndose en concreto a un sector de la población iraquí especialmente castigado, los árabes suníes, en declaraciones recogidas por ‘El País‘: «Tras escapar de los horrores de la guerra y de la tiranía del Estado Islámico, los árabes suníes de Irak se enfrentan a brutales ataques de venganza a manos de las milicias [chiíes] y de las fuerzas gubernamentales».

David Romero

 

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