Las imágenes satelitales que muestran por qué cambió el olor del aire desde el inicio de la cuarentena

El Dióxido de Azufre, gas responsable del olor más intenso en las ciudades, disminuyó sustancialmente por efecto del freno en la quema de combustibles fósiles y la caída de circulación de vehículos. ¿Podría mantenerse este cambio en el aire de las ciudades, al terminar la cuarentena?

A más de veinte días del inicio de la cuarentena las imágenes satelitales analizadas en un monitoreo de Greenpeace muestran las diferencias en la concentración de gases que producen efecto invernadero: Dióxido de Carbono (CO2), Dióxido de Nitrógeno (NO2) y Dióxido de Azufre (SO2). 

“En los estudios y registros científicos se pueden verificar cambios que percibimos con sólo abrir las ventanas; el aire huele diferente”, explica Leonel Mingo, del área de campañas de Greenpeace Andino. “El dióxido de azufre es un gas o líquido incoloro con un fuerte olor; está presente en el aire y viene de la actividad industrial y el uso de automóviles, se produce por la quema de combustibles como el carbón y el petróleo. Es en gran parte por este gas que las ciudades huelen mal. Al restringir la industria y  la circulación vehicular, esta situación de aislamiento social obligatorio generó una baja en los niveles de estas emisiones. 

“La quema de combustibles fósiles es  responsable de estos gases; sólo podremos mantener este cambio en el aire de nuestras ciudades si producimos energías a partir de fuentes renovables, algo totalmente posible y conveniente para un país con potencial eólico y solar como la Argentina.” dijo Mingo.

El 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos

Más de 71.000 residuos fueron recolectados y censados en el último Censo de Basura Costera Marina 2019 realizado por Fundación Vida Silvestre Argentina, ONGs costeras y el trabajo de más de 750 voluntarios en 20 localidades bonaerenses. De ellos el 83.2% fueron residuos plásticos. A diferencia de años anteriores, las colillas ocuparon el primer lugar con de 16.325 unidades encontradas. Fragmentos plásticos, telgopor, envoltorios plásticos, botellas, bolsas plásticas y tapitas encabezan el ranking.

En los meses finales de 2019 tuvo lugar la cuarta edición del Censo Provincial de Basura Costera Marina, organizado por ONGs, instituciones y organismos municipales de las principales ciudades costeras de la Provincia de Buenos Aires, con la colaboración de 792 voluntarios. De esta manera, pudo analizarse, una vez más, la cantidad y el tipo de basura que existe en la costa bonaerense. El censo cubrió un área total de 888.444 m2 (88 hectáreas) y contó con la colaboración de más de 40 organizaciones del tercer sector y la sociedad civil. Los resultados recopilados registraron un total de 71.848 residuos, y por cuarto año consecutivo, el 83,2% estuvo constituido por plástico. Un dato que cobra relevancia frente a un contexto en el que, según datos de la ONU, 13 millones de toneladas de plásticos son arrojadas a los océanos cada año.

La basura marina es cualquier material persistente, fabricado por el hombre, sólido, que es descargado o abandonado en el medio marino y costero. El 80% de la basura marina proviene del continente debido a la mala disposición y manejo de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de lo que pierden los barcos comerciales y pesqueros. Más allá de su origen, los indicios de la interacción de materiales no orgánicos con la fauna marina son preocupantes. Los desechos plásticos en las aguas oceánicas pueden representar numerosos peligros para la vida marina. Su ingestión, por ejemplo, puede conducir a deficiencias nutricionales o inanición por obstrucciones estomacales. Los residuos plásticos también pueden enredar, ahorcar y ahogar a animales como peces, tortugas, ballenas, lobos y aves marinas, delfines y tiburones.

El 20,6% del plástico registrado estuvo conformado por “restos” de ese material. Es decir, plástico duro proveniente de productos de mayor tamaño  que por la acción mecánica, el sol, el viento y el mar se desintegran hasta convertirse en porciones más pequeñas identificadas como microplásticos. Estos elementos, una vez que entran en la red alimentaria del ecosistema, afectan no solo la salud de los animales. De acuerdo al estudio “Ningún plástico en la naturaleza: evaluación de la ingestión de plástico de la naturaleza a las personas” – basado en un estudio solicitado por la Organización Mundial de Conservación, entidad representada en nuestro país por Fundación Vida Silvestre Argentina, y realizado por la Universidad de Newcastle – sobre el consumo  de microplásticos en los seres humanos, determinó que una persona en promedio podría estar consumiendo aproximadamente cinco gramos de plástico por semana, es decir, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito.

Verónica Garcia, coordinadora del Proyecto de Basura Marina de Fundación Vida Silvestre, enfatizó que “la solución a este problema debe abordarse desde distintos aspectos y con acciones que el Estado debe encarar para realizar cambios verdaderos. Desde Vida Silvestre y junto con otras organizaciones, estamos trabajando e impulsando distintos proyectos de ley para legislar y regularizar esta situación. Por un lado, un proyecto de Ley sobre los Microplásticos Primarios – que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados- , que prohíba la producción, importación y comercialización de productos cosméticos y de higiene que contengan micro-perlas de plástico añadidas intencionalmente. Prohibir los productos que contengan estas sustancias disminuiría la cantidad de microplásticos que se vierten en el ambiente y, por lo tanto, la cantidad de partículas de plástico que ingresan en nuestro organismo. Para poder brindar respuestas integrales, estamos trabajando además en otros dos proyectos de ley: un Plan de Eliminación de entrega de bolsas plásticas en cada venta, por establecimientos de comercio, y una Ley de Presupuestos Mínimos de Gestión Ambiental de Envases, contemplando la responsabilidad extendida al productor”.

Es en este contexto que los Censos de Basura Costera Marina tienen como objetivo registrar la situación en las playas bonaerenses, identificar qué tipo y qué cantidad de residuos afecta las costas y buscar soluciones de alcance local y nacional. Conocer cuál es la composición de la basura marina nos permite identificar cómo podemos mejorar nuestros hábitos de consumo, qué necesitamos en materia de legislaciones y medidas concretas por parte del Estado y la industria, con la finalidad de frenar y revertir esta contaminación.

 

Cifras relevantes

 

Los tipos de contaminantes más encontrados en el Censo 2019 fueron: colillas de cigarrillo (27,3%), fragmentos plásticos (20,6%), telgopor  (8,6%), envoltorios plásticos (8,1%), botellas y otros envases (6,9%), bolsas plásticas (6,2%) y tapitas (6,2%).

El residuo contaminante más abundante durante el censo fueron las colillas de cigarrillo.  Diversos estudios indican que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y hasta 50 litros si se trata de agua dulce. Solamente en la edición de este año se registraron más de 16.325 colillas. Este residuo está compuesto principalmente por acetato de celulosa, un material no biodegradable encargado de absorber las sustancias tóxicas del humo de tabaco, y que puede tardar hasta 10 años en descomponerse.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la producción de plástico creció exponencialmente desde 1950 llegando a las 322 millones de toneladas  en 2015, equivalente al peso de la humanidad entera. Más del 40% de esa producción se destina a envases y embalajes que se descartan al momento de la compra, y son estos residuos más colectados por los voluntarios.

En Argentina, el 97% de las tortugas marinas atendidas en la Fundación Mundo Marino tiene plástico en su estómago o intestino.

 

Uso responsable de las playas

  • Cuando no haya recipientes para depositar los residuos, o éstos estén colapsados, debemos llevarnos la basura de la playa y arrojarla donde encontremos un sitio seguro de disposición.
  • No arrojar colillas en la arena. Las colillas constituyen son contaminantes muy peligrosos que asfixian los fondos marinos y además pueden ser consumidos por muchos animales. Apagar las colillas y disponerlas en recipientes adecuados disminuirá la cantidad que termina en el mar.
  • Aceptar menor cantidad de envoltorio cuando realicemos  una compra implica disminuir el consumo de plástico. El 33% del plástico que se produce a nivel mundial corresponde a materiales de disposición final  inmediata. Evita los sorbetes y los cubiertos descartables.
  • Tener siempre bolsas reusables a mano. Los plásticos blandos que llegan al mar son los responsables de la muerte de muchas tortugas y franciscanas, entre otros animales marinos.
  • Si la ciudad cuenta con agua potable, hay que preferirla antes que la embotellada. Utilizar botellas reusables para recargarla, de esta forma disminuimos la cantidad de plástico que utilizamos.
  • Es fundamental no arrojar basura en la vía pública. Todos los residuos que no se recojan de la vía pública terminan en el mar por el transporte del agua de tormenta de los pluviales. Además, el movimiento de los mares deriva la basura hacia otras playas. Es por esto que playas que no son visitadas o balnearios poco concurridos pueden sin embargo tener basura en la arena. Es importante mantener las ciudades limpias.
  • Las tanzas y anzuelos abandonados en la playa o en las escolleras suelen enredarse en el cuerpo de las aves marinas. Esto les provoca lastimaduras e inclusive la muerte. El sector que utilizó para la actividad debe quedar limpio de materiales de pesca cuando lo abandone.

 

Residuos urbanos en Mar del Plata

Como respuesta ante esta compleja problemática comenzó a funcionar desde el 2018 en el Concejo Deliberante de Mar del Plata la Mesa de Pluviales y Contaminación Costera, conformada por Fundación Vida Silvestre, ONGs locales, organismos públicos y privados, con el objetivo de diseñar un plan integral para el mejoramiento de los pluviales en esta ciudad. De esta manera, y como resultado del trabajo mancomunado, se consiguió que la Municipalidad de General Pueyrredón aprobara en julio del año pasado una ordenanza, que establece por ley la instalación de sistemas de retención de sólidos en los conductos pluviales más importantes de la ciudad, para frenar la contaminación del frente costero y evitar así que la basura llegue al mar.

OSSE intervino en casos de contaminación en escuelas del paraje Los Ortíz

El Consejo Escolar convocó a la empresa municipal para establecer el diagnóstico y dar solución a la problemática.

Obras Sanitarias tomó intervención en una problemática de contaminación bacteriológica de agua en  una perforación que abastece al Jardín de Infantes Nº 926, la Escuela Primaria Nº 9 y el anexo de la Escuela Secundaria Nº 74, en el Paraje Los Ortiz.

 

El Consejo Escolar convocó a la empresa municipal para establecer el diagnóstico y dar solución a la problemática.

 

El Laboratorio de Aguas de la Gerencia de Calidad de OSSE detectó contaminación bacteriológica no fecal en el agua de la perforación.

 

Luego, la Gerencia de Servicios intervino para realizar la limpieza y desinfección de la misma y se instruyó al Consejo Escolar para la adecuación de las instalaciones y evitar la vulnerabilidad del pozo de extracción.

 

Se presume que las bacterias encontradas, pertenecientes al grupo de Coliformes, podrían  provenir de tierra que puede haber ingresado a la perforación por deficiencia de la protección superficial.

 

La ausencia de Escherichia coli descarta la posibilidad de contaminación de origen fecal, lo que disminuye significativamente el riesgo de la problemática detectada.

 

OSSE y Autoridad del Agua establecieron contacto por la temática y la evolución de la misma.

Día Mundial de los Océanos: 13 millones de toneladas de plásticos al año se arrojan a los océanos

Los océanos cubren más del 70% de la superficie de la Tierra y producen aproximadamente el 50% del oxígeno que respiramos.

Las Naciones Unidas en 2008 establecieron que el 8 de junio se celebre el Día Mundial de los Océanos generar conciencia sobre la importancia del ecosistema marino en nuestras vidas y para ayudar a que la sociedad se comprometa en su conservación.

Este año, bajo el lema «Limpiemos nuestros océanos», la celebración gira en torno a iniciativas para prevenir la contaminación por plástico y proponer soluciones para unos océanos más limpios.

Los océanos  cubren más del 70% de la superficie de la Tierra y producen aproximadamente el 50% del oxígeno que respiramos. A su vez son reguladores del clima en el mundo, tanto de la temperatura, como absorbiendo gases de efecto invernadero (CO2 principalmente) que los hacen más ácidos. Pero tienen un límite de cuánto pueden absorber y acumular sin que sus condiciones físicas, químicas y biológicas cambien y se vean impactos negativos en sus ecosistemas, y consecuentemente en nosotros.  

Las cifras actuales son alarmantes: para el 2050 se estima que podría haber más plásticos que peces en los océanos.  Según la ONU, se estima que globalmente se arrojan al mar 13 millones de toneladas de plástico cada año, lo que equivale a un camión de basura que vacía una carga completa en el océano cada minuto.

«En las costas argentinas, la situación no es diferente. Según un estudio la Argentina está entre los 30 países que más contaminan los mares con residuos plásticos. Y esto obviamente trae tremendas consecuencias para nuestra fauna marina: los lobos marinos se enredan en las redes de pesca perdidas, las gaviotas mueren por ingesta de anzuelos y bolsas, las anchoas de banco se ven afectadas por lastimaduras producidas por  aros de botellas, las tortugas verde corren riesgo por enredamiento en redes y por la ingesta de plásticos y el delfín franciscana, desprotegido por el by catch y otras problemáticas relacionadas con la pesca, sufre por la ingestión de envoltorios, bolsas, sogas y tanzas«, afirma Verónica Garcia, integrante del programa marino de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

El último censo de basura en playas realizado por Vida Silvestre trae resultados impactantes: en apenas 300 metros cuadrados de playa recogimos más de 5600 piezas de residuos. De ellas el 87% se trata de derivados del plástico (incluyendo pedazos de plástico, colillas de cigarrillos, bolsas, botellas, tapitas, preservativos , sorbetes, etcétera); entre otros objetos.

En la última década produjimos más plástico que en todo el siglo pasado, y se calcula que cada año se usan 500 mil millones de bolsas plásticas en el mundo. De todo el plástico que se produce, el 50% es para consumo y están diseñados para usarse una sola vez, proporcionando una comodidad momentánea antes de ser descartados, como es el caso de las bolsas,  que se usan aproximadamente por 15 minutos y después se desechan.

En este sentido Verónica García profundiza: «Con la acción del mar y el clima, este material se va fraccionando en pedazos más chicos que flotan. Por su tamaño y el olor que adquieren, son confundidos por los animales con su alimento y los ingieren». Más de 500 especies de animales marinos están afectadas por los residuos plásticos, cifra que sigue creciendo. Científicos de la Universidad Nacional de La Plata, por citar un ejemplo local, encontraron fibras sintéticas en los estómagos de 5 especies de peces del estuario del Río de la Plata.

Este plástico, que termina en los océanos, contiene una gran concentración de agentes tóxicos conocidos por generar enfermedades que impiden el desarrollo, alteraciones endócrinas, cambios de comportamiento, entre otras problemáticas. Por lo tanto, el plástico ingerido por la fauna marina y que persiste luego en el sistema digestivo, provoca disminución del apetito, bloqueos gastrointestinales, disminución de las enzimas, lo que lleva a problemas en la reproducción, en la alimentación y que en última instancia nos afecta directamente. En los mariscos, por citar una especie comercial, se ha encontrado plástico en sus tejidos que irían directamente a nuestra mesa.

El aumento de la producción de plásticos, su consumo y la mala gestión de los residuos que generan están estrechamente relacionados con la cantidad de plástico que termina en el océano. Regular el uso de los productos descartables plásticos, sancionar una ley de envases que incluya la responsabilidad extendida al productor y promover una correcta separación de la basura en origen que permita recuperar los plásticos para que puedan formar nueva materia prima, son acciones que el Estado debe encarar para realizar cambios verdaderos. Así mismo, garantizar que se cumplan las reglamentaciones vigentes sobre el manejo que deben hacer los barcos de su basura, contemplado en el Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (MARPOL).

Analizaron medidas para reducir la cantidad de residuos urbanos que llegan al mar

En el Concejo Deliberante se analizó la contaminación de la costa marplatense en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, se llevó a cabo una Mesa de Trabajo en el recinto de sesiones del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon para evaluar la situación medioambiental en el distrito.

Se hizo particular hincapié en la cantidad de residuos urbanos que, generada por la población, llega al mar que se extiende a lo largo, de sur a norte.

Convocada por iniciativa del concejal Marcelo Fernández (AM), que preside la comisión de Medio Ambiente, la Mesa contó con las presencias de los también concejales Marina Santoro y Verónica Lagos (UC), Angélica González (CC) y Claudia Rodríguez (AM), además de representantes del Departamento Ejecutivo; el decano de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMdP, Luis Del Río; referentes de la Fundación Fauna Argentina (FFA) y de la ONG Surfrider Argentina, representantes de colegios profesionales, academicistas y referentes del fomentismo.

En principio, Fernández señaló que “desde el 2013 se da la posibilidad de conocer un informe sobre la situación. Intentamos abordar una temática que sea propositiva, a partir del conocimiento de los actores involucrados, que, con su compromiso y predisposición para difundir y educar, hacen que la tarea sea más abarcativa”.

En un año donde se analiza la contaminación por plásticos, hoy abordamos acá la contaminación de nuestras playas. Queremos mejorar y apuntalar el cuidado medioambiental desde lo cotidiano. Tenemos que comprender las responsabilidades que tenemos individualmente y desde lo institucional. Algunos continuarán trabajando, como siempre, para resolver los problemas que nosotros mismos generamos”, agregó.

A continuación, desde FFA se proyectó un power point donde se explicó la evolución de la contaminación de playas y la incidencia de los residuos urbanos en esta situación.

Asimismo, especialistas dejaron entrever la necesidad de hacer un abordaje integral de la cuestión, dada la dificultad de segmentar temas en forma estanca. Y apuntaron a la separación en origen como el lugar donde es menester poner el foco para iniciar el abordaje de la solución del tema. Educación sobre las nuevas generaciones, persistencia y consistencia para elaborar un programa educativo a largo plazo y recursos para sostenerlo.

Esas son las claves que fueron abordadas en mayor o menor medida por los participantes de esta Mesa de Trabajo, que planifica nuevas convocatorias con más presencias, fundamentalmente del sector educativo, político y gremial.