La Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas rechazó el cuestionamiento
formulado por la C√°mara Marplatense de Empresas Comerciales y de Servicios
(CAMECO) a las recientes decisiones de los Tribunales de Trabajo de Mar del Plata,
que establecen nuevos criterios de actualización de los créditos en juicios laborales, como las alegaciones sobre supuestas graves consecuencias para las PYMES y la economía local.

Mediante un comunicado, la entidad sostuvo que el planteo de CAMECO carece de fundamentos jurídicos. Se finca exclusivamente en que las sentencias son ahora más caras. Sin embargo, omite analizar su adecuación al derecho vigente y su justicia.

¬ęNo explica que las sentencias se ajustan a derecho, dado que los jueces de instancias inferiores est√°n obligados a seguir los criterios establecidos por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y que, precisamente por esa raz√≥n, esas decisiones no hacen m√°s que recoger la nueva doctrina que ese M√°ximo Tribunal ha sentado el pasado 17 de abril declarando la inconstitucionalidad del art√≠culo 7 de la Ley 23.928, que prohib√≠a la actualizaci√≥n monetaria de cr√©ditos para obligaciones dinerarias (Barrios, H√©ctor Francisco y otra contra Lascano, Sandra Beatriz y otra)¬Ľ.

Por otra parte, se indic√≥ que la informaci√≥n difundida omite los s√≥lidos argumentos que llevaron a la Suprema Corte a cambiar su criterio anterior, y que explica la raz√≥n por la que las sentencias son entre 5 y 7 veces superiores en monto a las anteriores. ¬ęEsto oculta al p√ļblico los motivos fundamentados del cambio de jurisprudencia. En la sentencia ‘Barrios’ la Corte argument√≥ que su anterior criterio era irrazonable, violaba el derecho de propiedad y de acceso a la justicia. Destac√≥ que las condiciones inflacionarias
perjudican los derechos de los demandantes, ya que el tiempo deval√ļa sus cr√©ditos, por lo que los jueces deben ofrecer medidas de protecci√≥n eficaces¬Ľ.

Ademas, se√Īalaron que el comunicado de CAMECO pasa por alto que el fallo de la Corte fue dictado en un caso civil de da√Īos y perjuicios, y se aplica a todo tipo de cr√©ditos, no solo a los laborales, beneficiando incluso a los sectores empresariales en sus reclamos judiciales por cobro de deudas, cumplimiento de contratos, da√Īos y perjuicios, etc.

¬ęPor lo tanto, es crucial comprender que la intenci√≥n de la Corte no fue corregir una
situaci√≥n que afectaba solamente a los trabajadores en sus juicios ante los Tribunales de Trabajo, sino la de los acreedores en general que demandan judicialmente a deudores incumplidores, que en el caso de los pleitos laborales son precisamente los empresarios¬Ľ, continuaron.

Desde la Asociaci√≥n se√Īalan que en este punto debe aclararse que el trabajador solo recurre a la v√≠a judicial cuando √©sta es su √ļltima opci√≥n para hacer valer sus derechos, es decir, cuando su empleador incumple sus obligaciones legales en tiempo y forma. El juicio laboral es, pues, consecuencia de un
incumplimiento del empleador.

¬ęEntonces, surge la pregunta que est√° ausente en el planteamiento de CAMECO:
¬ŅQui√©n debe soportar las perjudiciales consecuencias econ√≥micas que la Corte
reconoce genera la inflaci√≥n sobre el cr√©dito impago mientras dura el proceso judicial? ¬ŅEl acreedor que es v√≠ctima del incumplimiento de su deudor y que no tuvo otra opci√≥n que recurrir a un juicio, o el deudor que, con su incumplimiento, es la causa del litigio?¬Ľ, expresaron.

¬ęDesde un principio de justicia, la respuesta es evidente. Sin embargo, la historia jurisprudencial en la Provincia de Buenos Aires ha consagrado durante m√°s de veinte a√Īos una injusticia may√ļscula¬Ľ, remarcaron.

Finalmente, plantearon que ¬ęes comprensible la reacci√≥n empresarial ante el fin de un lucrativo negocio permitido por una ley injusta y criterios judiciales poco razonables. Sin embargo, nos resulta dif√≠cil entender la ausencia de fisuras en ese frente. Muchos empresarios que cumplen con sus obligaciones laborales no son afectados por la nueva situaci√≥n y ellos tambi√©n
sufrieron la injusticia que la Corte ahora corrige, enfrentando una verdadera
‘competencia desleal’ de colegas que incumpl√≠an con sus deberes legales y se
financiaban con juicios. Mientras unos cumplían con sus obligaciones, otros se
beneficiaban de pleitos con tasas de inter√©s √≠nfimas. Entendemos la solidaridad de clase, m√°s no el silencio ante la deslealtad comercial¬Ľ.


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