Una Cataluña acorralada se ve cada día más obligada a cortar por lo sano

Noticias de Cataluña

Por Germán Capdevila

Hasta ahora el proceso catalán hacia la independencia ha sido un poco como el juego del gato y el ratón entre Cataluña y el Estado español. Declaraciones y leyes suspendidas, cambios de nombres de consejerías, tramitaciones parlamentarias llenas de eufemismos para esquivar la persecución judicial, etcétera. El tiempo fijado después de la victoria independentista del 27-S se acorta cada vez más, y esto hace que, poco a poco, nos acercamos a la hora de la verdad.

El legendario general chino Sunzi (Sun Tzu) escribió hace casi 2.500 años que no conviene acorralar al enemigo hasta el punto de dejarlo sin opciones, porque será entonces cuando ya no tendrá nada que perder y su reacción puede ser tremenda. Cataluña se acerca a este punto de inflexión, porque la reforma legislativa española que otorgó al Tribunal Constitucional (TC) la prerrogativa de controlar la ejecución de sus sentencias presenta el riesgo de arrinconar a Cataluña hasta el punto de no retorno de tener que ejercer la autodeterminación de forma explícita y efectiva.

Esta semana, el TC advirtió al Parlamento que no puede tramitar las conclusiones de la Comisión del Proceso Constituyente. Si nos quedamos sin opciones para cumplir el mandato democrático del 27-S –a la vez que vemos cómo se deterioran los servicios básicos por falta de autogobierno real– nos podríamos encontrar muy pronto sin alternativas, sin margen de maniobra para cumplir los pasos previstos en la hoja de ruta, y nos veríamos obligados a cortar por lo sano. Y quien avisa no es traidor.-

Girona (INCAT-El Punt Avui).-