Barcelona: los bloques opositores a Ada Colau ya operan abiertamente para desplazarla

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Sobre un plan que resulta difícil pero tentador, Convergencia busca un tripartito con ERC y PSC, porque sumados los concejales doblegarían a la alcaldesa (y algo más)

                            

Ya es vox populi que el gobierno municipal de Barcelona que conduce Ada Colau tendría las semanas contadas, a juzgar por los intensos conciliábulos que están llevando a cabo los concejales (regidors) de una oposición que parece empecinada en ponerle las cosas muy difíciles. La efervescencia se advierte con claridad entre los partidos que no integran la coalición que administra la ciudad capital de Cataluña ya que, más allá de la desaprobación de la gestión comunal votada el viernes pasado y el rechazo de las ordenanzas fiscales, sus miembros están operando abiertamente para sacarla de la jefatura del ayuntamiento.

Además de ponerle trabas a la gestión, se habrían sucedido reuniones tras el objetivo de explorar un acuerdo alternativo formado por CiU, ERC y PSC, aún cuando estos últimos son actualmente socios de Ada Colau. El apoyo de los socialistas es considerado clave –ya hilando fino en la trama política– porque de otra manera CiU debería conseguir el apoyo  en el PP y en Ciudadanos para sumarlos al grupo que procura el desplazamiento de Ada Colau. Y si bien estos acuerdos multipartidarios son muy comunes en los ayuntamientos catalanes, el hecho de sumarse independentistas acérrimos con españolistas juramentados nada menos que en Barcelona, no parece ser un camino fácil.

Joaquim Forn, concejal de CiU, tuvo que salir a aclarar que una alianza –cuanto menos extraña– “no es algo que ocurrirá de un día para otro, pero debemos buscar ya mismo puntos en común”. El balance de las bancas del Consistorio indica que CiU tiene 10 concejales; ERC, 5; y el PSC, 4, por lo que si lograran el mencionado acuerdo, estarían en condiciones de expulsar a la coalición Barcelona en Común, que lidera la alcaldesa, sin la participación del PP y de Ciudadanos. Todo esto, claro está, en el terreno de las conjeturas; pero cuando el río suena…

La otra intención más o menos encubierta que conlleva esta operación, es el golpe maestro que significaría para los independentistas catalanes alcanzar un acuerdo con los socialistas locales, aprovechando la pésima relación que el PSC mantiene con el PSOE, a raíz de la decisión adoptada por la otrora orgullosa izquierda española, al ordenar a sus diputados abstenerse para permitir la investidura de Mariano Rajoy. Y dentro de los legisladores del PSC que se negaron a obedecer y votaron negativamente, algunos de éstos se ven cada días más tentados de sumarse a la oleada soberanista.-

Barcelona (INCAT, por Carlos Rubén Capdevila).-