Informe oficial admite preocupación por la acción de la Consejería de Exteriores catalana

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Un documento del ministerio que conduce José Manuel García-Margallo acusa a la acción exterior catalana de crear “perjuicios” a la imagen de España – “Inventario” de daños

 

La preocupación del Gobierno por la actividad de la Consejería de Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores y Transparencia es palpable, a pesar de la insistencia del ministro José Manuel García-Margallo para ridiculizar la tarea del consejero Raül Romeva. Un informe interno del ese ministerio, al que ha tenido acceso ARA, muestra la visión que tiene el Estado sobre la acción exterior catalana y admite la incapacidad de frenar su actividad a pesar de la anulación parcial dictada por el Tribunal Constitucional (TC). “Cataluña se presenta como un actor internacional separado y distinto de España mediante acciones de aparente política exterior propia, independiente de la española”, describe el texto.

El documento, firmado por el subsecretario Cristóbal González-Aller Jurado, veterano diplomático, y con el sello de “reservado”, hace una descripción de la tarea de la consejería y enumera los “perjuicios” que causa a los intereses del Estado el hecho de que Romeva actúe como el canciller de un país independiente. La teoría descrita por González-Aller Jurado es que el consejero se extralimita en sus funciones y esto termina afectando la imagen española en el exterior. “Las autoridades y representantes catalanes pro independentistas promueven de forma desleal una imagen de España, del Estado y del gobierno español distorsionada y negativa”, expone el texto, que califica esta actividad de “verdadera campaña anti-imagen de España”.

Todo, a partir de exprimir las competencias autonómicas, lo que genera perplejidad: “La política exterior propia se construye, evidentemente, con los instrumentos de una acción exterior legítima, aparentemente respetuosa con el marco normativo y la política exterior española, pero que en realidad ya está funcionando de forma independiente del marco normativo legal al servicio del proceso independentista”, lamenta el informe, que termina detallando en las conclusiones que “la finalidad principal del Gobierno es, y seguirá siendo, la internacionalización del proceso independentista”.

“Un actor internacional activo”

A partir de esta premisa, Romeva actúa “con apariencia de un actor internacional activo”, a juicio del Ministerio. Es aquí donde el diplomático que firma el texto destaca la capacidad del consejero y de los diferentes integrantes del departamento de Exteriores de establecer “múltiples contactos con autoridades, Parlamentos y el mundo académico extranjero, con el objetivo de que estos presionen a España en sentido favorable a las tesis independentistas”. El Ministerio sabe de la existencia de los contactos, pero el informe no detalla. La mención, sin embargo, constata que los intentos de Margallo para frenar la acción exterior catalana en favor del proceso. “No lo podemos tolerar”, dijo el ministro en funciones para justificar el número de diplomáticos destinados a frenar el independentismo. “Despliegan actividades propias de una política exterior catalana separada de la española que persigue relacionarse con Estados soberanos”, advierte el texto.

El documento justifica sus afirmaciones basándose en las diferentes declaraciones de Romeva en las que ha explicado que su objetivo es internacionalizar el proceso. También en cartas enviadas por el consejero detallando sus funciones, algunas públicas, como la que envió al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y otras privadas, como la dirigida a Casa Asia. El Ministerio de Exteriores consiguió una copia de una misiva de Romeva al director de esta institución participada por el Estado y la Generalitat, Ramon Moreno, en la que le explicaba su voluntad “de internacionalizar el proyecto de país”.

Entre las “deslealtades” que con más énfasis subraya el documento figura la relación con la red de embajadas españolas, dedicadas a frenar los intentos de las delegaciones catalanas de establecer contactos con diferentes países. El Ministerio destaca que las delegaciones catalanas no avisan a las cancillerías del Estado cuando viajan al extranjero: “En el contexto del proceso soberanista cobra aún más importancia la exigible comunicación de los viajes”, asegura el texto. “El hecho de no conocer los viajes dificulta que las embajadas cumplan con la labor de apoyo que tienen encomendada en beneficio de las delegaciones de las comunidades autónomas”. El mismo informe se contradice cuando describe toda una serie de reuniones que la Generalitat quería mantener en forma de contactos bilaterales con otros países y dice que el embajador español hizo acto de presencia.

Romeva, el ‘minister’ catalán

En las conclusiones del documento con sello del Ministerio especifica también la “grave confusión generada entre las autoridades extranjeras” por los recursos utilizados por el Gobierno en beneficio del proceso independentista. De hecho, una de las preocupaciones mencionadas en el informe es por las denominaciones de los cargos. La traducción de consejero en ‘minister’ –que ya provocó polémica meses atrás– ha motivado, según González-Aller Jurado, que varios embajadores en España hagan consultas al ministerio por el rango real de Romeva. El nombre hace la cosa, según el Gobierno, también en otros ámbitos: por ejemplo en el cargo de Amadeu Altafaj, representante permanente de Cataluña ante la UE –nomenclatura reservada a Estados–; o en las comunicaciones con los países a través de notas verbales, “un instrumento propio de comunicación entre entidades dotadas de personalidad jurídica internacional”.

El documento termina destacando la función de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, el Diplocat, e, incluso, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y la Candidatura de Unidad Nacional (CUP) a la hora de ayudar a la internacionalización del proceso. Consultado por el diario ARA, el Departamento de Exteriores no quiso hacer ningún comentario sobre el documento que constata la preocupación ministerial por la acción exterior catalana.-

Barcelona (INCAT-Especial de ARA por Maiol Roger y Joan Serra Carné).-