La monarquía aún reina en el siglo XXI

El emperador de Japón Akihito tiene un problema inusual: no puede renunciar a su trabajo. Ni siquiera tiene permitido decir que quiere renunciar. Pero su trabajo en sí no es tan inusual como uno pensaría. Incluso en 2016, 43 países alrededor del mundo aún tienen una monarquía en la jefatura de Estado.

Salman bin Abdul Aziz es el sexto hijo del fundador del reino que ejerce como rey.

Gobernantes reales

Diez países tienen un monarca que gobierna, la mayoría de ellos en Medio Oriente.

La familia real de Arabia Saudita, por ejemplo, se ha mantenido el derecho al poder desde que el reino fue fundado en 1935. El hijo del primer rey está aún en el trono (Salmán bin Abdulaziz, desde 2015). Marruecos (Mohamed VI, desde 1999), Jordania (Abdalá II, desde 1999), Omán (Qabus ibn Sa’id Al Sa’id, sultán desde 1970), Kuwait (Sabah IV Al-Ahmad Al-Yaber Al-Sabah, emir desde 2006), Qatar (Tamim bin Hamad Al Thani, jeque desde 2013), los Emiratos Árabes Unidos y Baréin (Hamad bin Isa Al Jalifa, emir desde 1999 y rey desde 2002) tienen monarcas en el poder también.

Más allá, la pequeña nación asiática de Brunéi tiene un sultán (con el largo nombre de Sultán Haji Hassanal Kelo Bolkiah Mu’izzaddin Waddaulah Aranguez ibni Al-Marhum Sultan Haji Omar Tobalin Ali Saifuddien Sa’adul Khairi Waddien, gobernando desde 1968), mientras que el rey Mswati III gobierna Suazilandia en África desde 1986.

Y también hay un monarca que quizá no te venga a la mente de inmediato: el papa Francisco (elegido en cónclave en el 2013).

El papa Francisco es el gobernante del Vaticano, una ciudad-Estado.

Soberanos con algo de poder

Un puñado de países tienen monarcas con algo de poder, pero que no gobiernan solos.

El rey Bhumibol Adulyadej de Tailandia, quien cumplió 70 años en el trono este año, entra en esta categoría.

El rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej, es el monarca vivo con el reinado más extenso.

También el rey Jigme Khesar Namgyel Wangchuck de Bután, un pequeño país en el Himalaya, quien lleva en el trono 9 años. Él y su esposa, la reina, Jetsun Pema, protagonizaron titulares de prensa este año cuando el príncipe Guillermo y su esposa Catalina los visitaron durante su gira en Asia.

Los principados europeos de Mónaco (Alberto II Grimaldi, desde 2005) y Liechtenstein (Juan Adán II de Liechtenstein, desde 1989), y la nación de Tonga (Tupou VI, desde 2012) en el Pacífico, también tienen monarcas con algo de autoridad ejecutiva.

Soberanos sin poder real

El emperador de Japón (Akihito) y la mayoría de monarcas en Europa son esencialmente jefes de Estado solo de nombre, que aparecen en ocasiones ceremoniales pero que no tienen ningún poder real.

Por ley, el emperador japonés Akihito tiene que servir hasta su muerte.

Los reinos de Bélgica (Felipe, a secas, desde 2013), España (Felipe VI, desde 2014), Suecia (Carlos XVI Gustavo, desde 1973), Noruega (Haroldo V de Noruega, desde 1991), Países Bajos (Guillermo Alejandro, desde 2013), la reina de Dinamarca (Margarita II, desde 1972) y el Gran Duque – si, el Gran Duque – de Luxemburgo (Enrique de Luxemburgo, desde el 2000) son todos figuras. También lo son los copríncipes de Andorra (François Hollande, presidente de la República Francesa, representado por Christian Frémont, y el obispo de Seo de Urgel Joan Enric Vives i Sicília, representado por Nemesi Marques i Oste).

El rey Letsie III de Lesoto (desde 1996), una pequeña nación enclavada dentro de Sudáfrica, también es una figura simbólica, como también lo son el rey Norodom Sihamoni de Camboya (desde 2004) y el sultán Abdul Halim Mu’adzam Shah de Malasia (desde 2011).

Y el caso de Isabel II

La reina Isabel II es jefe de Estado de 16 naciones alrededor del mundo.

La reina Isabel II del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (desde 1953) tiene toda una categoría para ella. Es la monarca con mayor tiempo en el trono y la más longeva de la historia británica. Y en mayor medida es una figura simbólica. Pero también es jefe de Estado de otras 15 naciones, o «reinos», como la monarquía británica los llama.

Algunos son meros puntos en el mapa, como Tuvalu. Pero también incluyen grandes países como Australia y Canadá. Y, desde luego, Reino Unido, en donde parece poco probable que el himno nacional, «Dios salve a la reina», vaya a cambiar pronto.

España ya no es un país para tener hijos

Noticias de España

 

Por primera vez, el número de fallecidos supera al de nacimientos.

Hasta finales del siglo XX, en España eran mayoritarios los hogares formados por parejas con hijos. Sin embargo, este tipo de formación familiar, que ya podríamos definir como clásica, ha perdido su preponderancia en los primeros años del siglo XXI.

Así, el número de hogares con parejas que no tienen hijos se ha triplicado en menos de 40 años, pasando de los 1,5 millones en 1977 a los 4,4 millones de 2015, según recoge el último número de la revista ‘Panorama Social’.

 

Una cuarta parte de las parejas que viven juntas no tienen hijos

Esta publicación, titulada «Retos demográficos», también muestra que el número de hogares unipersonales, aquellos en los que vive una sola persona, se ha quintuplicado durante este tiempo, al pasar de los 700.000 en 1977 a los 4,4 millones en 2015, y ya suponen el 22% de los hogares.

 

«En la España actual, cuatro de cada diez hogares son de pareja con hijos; una cuarta parte, de pareja sin hijos, y otra cuarta parte, unipersonales», explica Pau Miret, uno de los redactores del artículo. El resto de hogares lo conforman las familias monoparentales y aquellas personas que viven juntas pero sin una relación familiar entre ellas.

Descenso de la tasa de fecundidad

En España, la tasa de fecundidad lleva casi tres décadas por debajo de los 1,5 hijos por mujer y desde 2011 oscila en torno a 1,3 hijos, una de las cifras más bajas tanto en el contexto europeo como en el mundial.

Las dificultades de acceso al empleo y una vivienda, los bajos salarios en los estadios iniciales de la trayectoria laboral, las desigualdades entre hombres y mujeres respecto a la crianza de los hijos, la disponibilidad de escuelas infantiles de calidad, la organización de horarios laborales y escolares, así como las políticas públicas de apoyo a las familias, a la conciliación y a la infancia, son algunos de los factores institucionales, socioeconómicos y culturales que explicarían este cambio demográfico.

Hay más fallecimientos que nacimientos

 

También cabe destacar que el descenso de la población española avanza más rápido de los previsto. Según datos provisionales ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de fallecimientos ha superado en 2.753 personas al de nacimientos.

En 2015, el número de nacimientos disminuyó un 2%, mientras que los fallecimientos aumentaron un 6,7%. Es la primera vez que España registra un saldo vegetativo negativo desde que el INE dispone de datos, y esto es desde 1941, en plena posguerra española.

En España nacieron 419.109 niños durante 2015, 8.486 menos que el año anterior. También fue el año con menos recién nacidos desde 2002. Es más, desde 2008, cuando nacieron el máximo de niños en 30 años (519.779 niños), los nacimientos se han reducido un 19,4%.

El INE explica que el número de mujeres entre 15-49 (en edad de ser madres) continúa bajando desde 2009. En primer lugar porque ese rango de edades está formado por generaciones menos numerosas. En segundo lugar por el menor flujo de inmigración. Y en tercer lugar por un mayor número de emigraciones al exterior de los últimos años.

 

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