Cataluña estuvo presente en el discurso de Mariano Rajoy en la sesión de investidura

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Insistió en apelar a la unidad de España y sostuvo que pretende ser el presidente de los “siete millones de españoles que viven en Cataluña” – Un pasaje de surrealismo

 

Mariano Rajoy apeló insistentemente a la unidad de España para ser investido presidente del Gobierno y centró el tramo final de su discurso en el proceso independentista de Cataluña. “El reto más grande que España sufre es la amenaza explícita contra la unidad territorial, la igualdad de los españoles y la convivencia”, declaró el líder del Partido Popular (PP) en el debate de investidura de este martes en el Congreso de los diputados. Además, aseguró que pretende ser el presidente de los “siete millones de españoles que viven en Cataluña”.

De hecho, el todavía presidente en funciones aseguró que el “desafío soberanista de ninguna manera se puede atribuir a los catalanes en su conjunto porque el Principado es una comunidad heterogénea y plural. Sólo hay que recordar el resultado del 26-J “, reiteró, para añadir: “Cataluña es mucho más que los políticos independentistas que no pueden desarrollar su proyecto sin romper la convivencia”. Y cerrándose tercamente a todo tipo de diálogo enfatizó que “el único pueblo soberano es el pueblo español”, para luego asegurar que su partido “no descarta la independencia porque tenga el apoyo de pocos sino porque el pretexto más fuerte de esta supuesta ansia popular insatisfecha, no tiene fundamento”.

El país que percibe Rajoy

Desde un principio, Rajoy se presentó como la alternativa “respetuosa, conveniente y razonable” a un “gobierno de mil colores, radical e ineficaz” que cuente con el apoyo de los independentistas y permita “desafiar las instituciones democráticas para romper la unidad de España”. También ofreció una supuesta recuperación económica como principal valor del ser proyecto político frente al “aventurerismo económico” de un hipotético gobierno de izquierdas.

En este sentido, reclamó poner fin a la “parálisis política” de España para “no dañar la recuperación porque son varios los avisos que recibimos de fuera de España sobre la necesidad de contar con un gobierno estable”, al tiempo que presumió de algunas magnitudes macroeconómicas que mejoraron durante su mandato. “Hemos pasado de la recuperación al crecimiento, hemos pasado de la destrucción masiva de empleo a la creación de 500.000 puestos de trabajo cada año, de una prima de riesgo desbocada a un tipo de interés mínimo y de incrementos de precios por encima del 3% a una inflación negativa que preserva el poder adquisitivo de los españoles”, detalló.

Y un pasaje surrealista fue cuando advirtió a los dirigentes de la oposición que si querían ejercer, precisamente, su rol de opositores, primero debían apoyarlo para que él sea investido presidente, porque “si yo soy presidente, ustedes podrán ser la oposición”.

Presión al PSOE

Y para mantener esta tendencia, Rajoy hizo hincapié en la necesidad de un gobierno “basado en acuerdos, capaz de inspirar confianza”. Por eso presionó al Partido Socialista (PSOE), de quien como mínimo necesita una abstención para ser presidente, proponiendo un “gobierno de amplia base parlamentaria, consenso y vocación de permanencia” basado en un “acuerdo similar al de las instituciones comunitarias que está haciendo frente al populismo”. Como contrapartida, Rajoy ofreció diálogo a todas las fuerzas políticas y “singularmente” a los de Pedro Sánchez para construir pactos amplios en materias como educación, pensiones o la financiación autonómica.

Justamente, será el líder de los socialistas que abrirá este miércoles el turno de réplica de los diversos grupos parlamentarios de la cámara baja española. Si no hay sorpresas, el PSOE votará “no” a la investidura de Rajoy como Sánchez ya avanzó tras la fugaz reunión con el líder de los populares. Si la investidura fracasa, se abrirá un nuevo plazo de dos meses para que el rey Felipe VI proponga otro candidato.-

 

Pedro Sánchez: Es chantajismo puro amenazar con elecciones el día de Navidad

Duro choque PSOE-PP ante la intransigencia socialista, justificada en que “Rajoy incurrió en asociación ilícita, prevaricación, delito contra la hacienda pública, fraude…”

Mariano Rajoy censura a Sánchez, mientras éste ríe en su banca.

La segunda jornada del debate de investidura se inició con un choque muy áspero entre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el candidato del PP, Mariano Rajoy. El líder socialista quiso dejar claro que su grupo no facilitará la investidura, ni ahora ni en un intento posterior. Una de las palabras más utilizadas por Sánchez ha sido “chantaje” por entender que accediera a la abstención, esta sería “la legislatura del chantaje”. Y agregó que es chantajismo puro amenazar con elecciones el día de Navidad.

Rajoy mostró visiblemente su irritación durante la intervención de Sánchez y, en su réplica, se fue también duro, pero con el freno de mano para no romper del todo los puentes con el PSOE. Nunca se sabe… El mismo candidato lo ha explicó al inicio, cuando dijo que él busca la ayuda del grupo socialista y, por lo tanto, no podía emplear el mismo tono que Sánchez, aunque le restregó el resultado de las elecciones del 26-J. Dijo que la radiografía que ha hecho Sánchez no es compartida por la mayoría de la gente y que el PP ha pasado de una diferencia de 33 escaños con el PSOE el 20-D a una distancia de 52 después del 26-J. Luego provocó el aplauso de los suyos al sostener que “si yo soy tan malo, usted qué es? Pésimo?”.

170 diputados, “una cifra razonable”

Mariano Rajoy sostuvo que no fue a la investidura tras el 20-D: “Entonces tenía el apoyo de 123 diputados y ahora, después de muchos esfuerzos por parte de todos, tengo 170, que es una cifra razonable de diputados”. Sánchez, que en su intervención inicial había dicho que su partido nació “como alternativa al sistema económico establecido”, refutó haciendo un listado de los supuestos delitos que rodean el PP: “Asociación ilícita, prevaricación, delito contra la hacienda pública, fraude… En fin, todo el código penal”. En ningún momento el líder del PSOE mermó la dureza de su ataque.

“Nadie tiene el derecho a monopolizar el patriotismo”, dijo Sánchez en respuesta a las proclamas de nacionalismo patrio que Rajoy hizo el martes. Luego comparó filosofías e ideologías al recordar que “mientras el PP ha recurrido la ley del matrimonio del mismo sexo o de interrupción del embarazo, el PSOE ha recurrido la reforma laboral o la ley educativa”.

Así, cada puerta que Rajoy intentaba abrir, Sánchez la iba cerrando. La estrategia del líder socialista es clara: en lo que de él dependa, su grupo no modulará su “no”. Es casi inimaginable que el PSOE pueda variar su posición mientras Sánchez siga al frente de su partido. La abstención socialista los aleja cada vez más.-

Madrid (INCAT).-

Madrid (INCAT-Nació Digital).-