Serie: FRIENDS: Amigos son los amigos

Por: Ivanna Venuto

Corría el año 1994, y en Estados Unidos se estrenaba por primera vez una de las series que marco un antes y un después en la historia de la televisión: Friends.

Lo que comenzó como una sitcom, pronto logro convertirse en un éxito de escala mundial. La serie, que relata la historia de seis amigos en Mahattan a lo largo de una década, se apoya en unos guiones impresionantes, unos personajes que funcionan muy bien porque se mueven dentro de unas características muy marcadas sin agotarlas nunca, y unos actores elegidos a la perfección, desde los seis protagonistas hasta el último secundario.

Creada por Marta Kaufman y David Crane, con la producción ejecutiva de Kevin S. Bright, la serie cuenta las relaciones cruzadas de tres amigos y tres amigas en Nueva York: la superordenada, tan frágil como fuerte, Mónica (Courtney Cox); su amiga del colegio, Rachel (Jennifer Aniston), una mujer irresistible y egoísta; el complejo y tierno Chandler (Matthew Perry), el descerebrado, noble y genial Joey (Matt Le Blanc), la lunática, lúcida y divertida Phoebe (Lisa Kudrow); y el paleontólogo listo (David Schwimmer), hermano de Mónica.

Friends es el relato de seis amigos que se enfrentan a ese proceso único llamado maduración, el viaje de los veinte a los treinta. Narra la larga duración de una juventud feliz pero no idílica, pero por sobre todo, va a contar una sola y gran historia, desde el capítulo piloto hasta el último: la relación entre Ross y Rachel y las adversidades que como pareja deberán enfrentar.

Pero hay algo que convierte a Friends en una ficción invencible: que habla sobre cuestiones de la vida cotidiana, situaciones por las que toda persona ha pasado. Es una serie sobre la vida, con la que el espectador puede madurar a la par que sus personajes. No por algo su éxito no tiene precedentes y marcó a muchas generaciones. (Un dato: a través de la plataforma Netflix, se pueden ver todas las temporadas de la serie). No te la pierdas!

 

Series: FRINGE, más allá de la razón

Por: Ivanna Venuto

Fringe logró ser una de las mayores apuestas de Fox. En 2008, se emitió por primera vez en Estados Unidos el episodio piloto, donde conocimos el primer “evento fringe”.

Lo que al principio se presentaba como una especie de versión 2.0 de Expediente X terminó tomando fuerza según avanzaba la primera temporada. La serie creó y consolidó su propia mitología y sus seguidores comprobaron a lo largo de sus cinco temporadas que cualquier cosa era posible en ella.

Producida por J.J. Abrams – creador también de Lost –  la serie comienza con la formación de un equipo investigación dentro de la división Fringe del FBI, con el objetivo de investigar sucesos paranormales en el área de Boston.

Para disponer de una base científica de sus investigaciones, Olivia Dunham (Anna Torv), uno de los pilares más fuertes e interesantes de la serie, tiene que convencer al hijo de Walter Bishop (John Noble), un eminente científico, pero enajenado y que se encuentra recluido en un sanatorio mental, de sacar a su padre del Hospital y cuidar de él haciendo una especie de niñera, para crearle un entorno favorable para que su mente brillante pueda resolver con explicaciones científicas, los casos paranormales a los que el FBI se enfrenta cada semana.

El personaje de Peter Bishop (Joshua Jackson), el hijo del científico, es el centro de la acción y sus interacciones personales y profesionales con la agente al mando Olivia Dunham y su padre Walter Bishop, creará los lazos que se irán afianzando con el correr de los capítulos.

La colaboración entre los agentes del FBI y los científicos, van a ser la base principal para la resolución de los casos, que no tienen ninguna explicación lógica ni razonable y que suelen ser resueltos en cada episodio.

Las historias que se desarrollan a lo largo de cada capítulo están bien desarrolladas, con guiones equilibrados, creativos y apasionantes. Y el éxito reside principalmente en sus personajes, ya que el  brillante elenco es lo que le da vida a la serie.

Por este motivo, Fringe ha logrado posicionarse como uno de los mejores exponentes de las series de ciencia-ficción, con personajes entrañables en un mundo extraño y paranormal, donde todo puede pasar.

Series: SONS OF ANARCHY, El feroz mundo de las motos

Por: Ivanna Venuto

Hay series que no merecen ser olvidadas, ya sea por su trama, su guion, sus personajes o su musicalización. Sons of Anarchy – Hijos de la anarquía en su traducción al castellano – debe ser recordada por todas estas meritorias características como una de las series con más llegada al público y donde los malos son los protagonistas.

La serie se centra en un club de motoqueros, los Sons of anarchy (SAMCRO), que operan ilegalmente en la ciudad ficticia de Charming (California), y tiene como protagonista a Jackson «Jax» Teller (Charlie Hunnam), un joven miembro de la organización, con rango de vicepresidente, que comienza a cuestionarse sus propios actos y los de su club.

La historia creada por Kurt Sutter – que además interpreta a Otto Delaney en la serie – desarrollará a lo largo de sus siete temporadas las luchas internas que tiene cada personaje, cada uno de ellos vinculados a la ilegalidad – tráfico de armas y metanfetaminas, a la par que se utilizan numerosos recursos de acción donde la violencia y las pistolas pueden derivar en resultados totalmente inesperados.

Sons of anarchy logra quebrar el mito de muchas nociones preconcebidas sobre la lealtad, la tribu, los lazos familiares y la traición en el mundo de los negocios, transformándose así en una serie reflexiva y emocionante, que lejos está de caer en el melodrama, sino que por el contrario, genera un gran sentimiento de verdad.

Otro gran acierto de la serie fue la elección de sus personajes, con un Charlie Hunnam que demuestra que no solo es una cara bonita, sino que también interpreta a la perfección el papel de un joven adulto que se rebela contra la autoridad, protagonizada por Ron Perlman en el papel de Clay Morrow, un hombre violento y opresor. La dicotomía Jax- Clay es uno de los mayores aciertos de la serie y permiten creer que dentro de lo increíble, el accionar de ambos resulta siendo creíble. Y no podemos olvidarnos de la matriarca Gemma Teller (Katey Sagal), un personaje tan mentiroso y manipulador, para el que el fin siempre justifica los medios; probablemente porque el fin es «su familia».

Sons of Anarchy ha llegado a ser considerada como “Los Soprano” del nuevo siglo, ya que cada personaje es único, con una trama altamente volátil y compleja, donde el pueblo de Charming será participe de un sinfín de actos de violencia, drama familiar y una prisión donde entrar y salir es moneda corriente. No dejes de verla!