Rigel: robot subacuático detectó el contenedor de balsas salvavidas cerrado en el barco

En una de las inmersiones realizadas para analizar el casco del barco, se verificó la presencia de un contenedor de balsas salvavidas cerrado.

Tras el hallazgo del pesquero Rigel hundido a 93 metros de profundidad, la Prefectura Naval Argentina continúa trabajando en el área con tecnología específica para investigación subacua.

El guardacostas SB-15 «Tango», perteneciente al Servicio de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental de la fuerza que lidera Eduardo Scarzello, opera en la zona con un ROV (robot operado a distancia).

En una de las inmersiones realizadas para analizar el casco del barco, se verificó la presencia de un contenedor de balsas salvavidas cerrado.

Con condiciones meteorológicas favorables en el área de búsqueda, ubicada a casi 200 kilómetros de la ciudad chubutense de Rawson, el «Tango» continúa trabajando con el equipamiento específico

Submarino: seis días desaparecido y se ingresa en fase crítica

El vocero de la Armada Argentina, Enrique Balbi, aseguró que el operativo para dar con el submarino ARA San Juan continúa en la fase de «búsqueda y rescate».

El vocero de la Armada, capitán de navío Enrique Balbi, afirmó este martes que «se está entrando en una fase crítica respecto al oxígeno del submarino (ARA San Juan)» en referencia a que lleva seis días desaparecido y la nave tiene una supervivencia aproximada de siete días.

«Nuestra preocupación va en aumento», subrayó Balbi al tiempo que destacó que en las tareas de rastrillaje trabajan 4.000 personas.

Entre la ayuda internacional, una de las más destacada es la aportada por los Estados Unidos. Y el buque noruego Skandi Patagonia, contratado por la marina estadounidense que cuenta con elementos de última generación, partió este martes de Comodoro Rivadavia al área de búsqueda del submarino San Juan, perdido en aguas del Atlántico sur, desde hace seis días con 44 tripulantes a bordo.

Los rastrillajes, en tanto, se concentran en áreas más chicas, en lugares donde se detectaron los ruidos y en imágenes satelitales.

El vocero de la Armada, Enrique Balbi, aseguró que el submarino «se podría encontrar en una fase crítica de oxígeno, de eso depende si pudo elevar el snorkel a la superficie».

Un submarino que no logra renovar su oxígeno a través del snorkel o emergiendo a la superficie cuenta con siete días de aire.

La última comunicación establecida desde el submarino fue el miércoles pasado a las siete de la mañana: el jueves empezaron a buscarlo.

La ayuda de un robot

El Skandi Patagonia lleva un sonar de búsqueda lateral, una campana de salvamento que puede sumergirse hasta los 250 metros en profundidad y un vehículo que opera en forma remota desde la superficie, para inspeccionar el fondo, con posibilidades de trabajar hasta los 1.200 metros.

En tanto, cinco buques oceanográficos peinan el área con sus sondas multihaz para comprobar si el submarino se encuentra apoyado sobre el lecho marino.

El operativo incluye el despliegue de 49 unidades de la Armada y más de 20 de países como Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Francia, Alemania, Noruega, Italia, Brasil, Chile, Uruguay, Perú y Colombia.

Presentaron un robot que es capaz de “sentir”

Una empresa española desarrolló un prototipo robótico que puede interactuar con las personas, es personalizable y trae instrucciones básicas de programación.

 

Los robots siempre fueron pensados como aparatos capaces de realizar tareas que el ser humano no podía lograr, sólo en algunas películas se pudo crear la imagen de un humanoide con emociones. Aunque las máquinas no pueden tener “sentimientos”, la compañía española AISoy Robotics se jacta de haber creado el primer robot que entiende las emociones.

Aisoy 1 es el nombre del robot que suma unas cuantas virtudes sociales. Si bien no puede pensar por sí mismo, ni tampoco emitir sentimientos, este modelo robótico fue creado, mejor dicho programado, para escuchar, entender e interactuar con personas.

AISoy Robotics lo comercializa por medio de su página web, donde se puede solicitar el robot desarmado y armarlo cuando llega a casa, se lo puede pedir armado, o también acompañado por una computadora que será más que útil para personalizarlo. Claro que cada uno tendrá un valor diferente, pero lo llamativo es que tampoco son excesivamente caros si hablamos de tener un robot en casa: los precios van desde los 129 a los 209 euros.

El propietario de un Aisoy 1 podrá usarlo inmediatamente después de recibirlo. Aseguran que al sacarlo de la caja, se enchufa y ya está listo para interactuar y hasta para programar. Aunque para muchos el tema de la programación no es cosa sencilla, pues en este caso el robot proporciona herramientas básicas y fáciles de usar como para que cualquiera pueda aprender a hacerlo sin inconvenientes.

Según se pudo indicar, el robot Aisoy 1 es un buen juguete educativo para los jóvenes, como también es una opción para tratamientos de autismo. El modelo que viene junto con una computadora Raspberry Pi en su espalda agudiza la interacción y agrega opciones de programación con una herramienta llamada Scratch.

En sí el robot no es capaz de sentir, y para que esto sea posible fuera del mundo de la ciencia ficción, quizás falte mucho tiempo de desarrollo, sin embargo es un paso bastante grande que la robótica se incorpore a los hogares y no como un electrodoméstico. Aisoy 1 puede reconocer a las personas gracias a que cuenta con una cámara, como también reconoce las voces por medio del micrófono incorporado, esto en su plataforma domótica permiten que realice preguntas del estilo: cómo estuvo tu día y cómo te sentís.

Si lo acariciás o movés, el robot puede expresar con agrado o desagrado valiéndose de los sensores de movimiento, incluso puede mantener conversaciones y gracias a que viene en distintos idiomas (español, inglés y francés) puede ser una buena compañía de estudio para ejercitarlo.