El Día de la Marmota: La investidura de Mariano Rajoy sigue en el aire

Noticias de España

Por Leonor Mayor Ortega

                           

La política española se ha instalado en el Día de la Marmota. Tras dos elecciones generales seguidas y 230 días con un Gobierno en funciones (es decir sin gobierno formal legal), todo sigue igual sin que se vislumbre ningún movimiento tendiente al desbloqueo en el horizonte.

Mariano Rajoy aceptó el encargo del Rey de someterse a una sesión de investidura. Pero no puso fecha para acudir al Congreso e incluso insinuó que podría dar marcha atrás y dejar plantada a la Cámara si no logra los apoyos suficientes para salir victorioso de esa hipotética investidura. La realidad es que, por el momento, Rajoy solo logró la complicidad de un diputado que no es del PP, el de Coalición Canaria. Así, los populares cuentan con el voto de sus 137 parlamentarios y uno más. Son 138 apoyos que están muy alejados de los 176 que configuran la mayoría absoluta en la Cámara baja, necesaria para formar gobierno.

En esta tesitura, su abren tres posibles escenarios. Todos ellos tan inciertos como complejos. La primera de las opciones sería que el PSOE aceptara abstenerse en una eventual investidura de Rajoy. Como Ciudadanos ya anunció su propia abstención, el líder del PP podría formar un Gobierno en solitario al lograr más “síes” que “nos” en la segunda votación. Pero esta opción se sitúa hoy en la política-ficción. Pedro Sánchez se niega a cambiar su no por una abstención. Y aún más después de que la última encuesta del CIS, publicada este lunes, haya señalado que el PSOE es la única fuerza política que subiría un poquito en intención de voto si se celebraran terceras elecciones.

Ese sondeo reafirma a Sánchez en que su táctica es la correcta y abre un segundo escenario: una segunda posibilidad aún más rocambolesca que la anterior y que, además, obligaría a aplazar la investidura hasta octubre, tras la celebración de las elecciones vascas. La idea, que se baraja ya en círculos tanto populares como socialistas, consistiría en esperar a ver qué resultado arrojan las urnas en los comicios del País Vasco, previstos para el 25 de septiembre. Si el PNV gana, pero no con la suficiente fuerza para gobernar, necesitará de algún apoyo externo. Entonces, el PP podría dar ese respaldo a los nacionalistas vascos de Iñigo Urkullu a cambio de sus cinco votos favorables en el Congreso. Rajoy tendría así 143 apoyos a su investidura, pero estaría aún muy lejos de los 176 que necesita.

Así que tendría que conseguir que la abstención de Albert Rivera se convirtiese en un sí. Lo que también es muy, muy difícil, porque Ciudadanos considera que es el único partido que ha movido ficha en esta historia y que ahora han de ser otros (el PSOE) quienes se mojen para evitar el permanente bloqueo institucional y salir del Día de la Marmota. Este miércoles, Rajoy y Rivera volverán a reunirse y es previsible que el líder del PP haga un gesto y ofrezca reformas contenidas en el programa electoral de Ciudadanos, como la de reducir las Diputaciones provinciales, para tratar de arrancar el sí de Rivera.

Si lo logra –ahora o más adelante– sumará otros 32 votos favorables, lo que lo situará en los 175 apoyos, es decir, justo en la frontera de la mayoría absoluta. En esa tesitura, a Rajoy le faltaría un sí, que podría obtener de alguna oportuna ausencia o del diputado de Nueva Canarias que, aunque está adscripto al grupo del PSOE, tiene margen para funcionar por libre.

Este segundo escenario, no menos complejo que el primero, tiene además el inconveniente de que retrasaría hasta otoño la formación del nuevo Gobierno y también la aprobación del nuevo Presupuesto para 2017 que, en teoría, debería estar listo antes del 30 de septiembre para evitar la prórroga automática y la subsiguiente multa de Bruselas.

Si esta jugada tampoco se materializa, solo quedará la opción de unas terceras elecciones. Una posibilidad que también genera un montón de escollos. Para empezar, las elecciones quedarían convocadas, según la Constitución, de forma automática una vez fracasada la sesión de investidura. Pero, ¿qué ocurrirá si Rajoy no llega a someterse a la investidura? España quedaría sumida en una especie de limbo con un Gobierno en funciones (provisional) perpetuo, aunque es probable que la clase política encontraría algún recoveco legal para darle la vuelta a la situación y salir de ese bloqueo.

Pero lo cierto es que ningún partido quiere esas terceras elecciones. Y mucho menos después de que la encuesta del CIS haya dejado claro que la solución no está en las urnas y que hacer votar a los españoles de nuevo serviría de muy poco, pues los resultados serían más o menos igual de endemoniados que los del 20D y los del 26J, más allá –claro– del papelón internacional y del cuantioso gasto que insume cada convocatoria a elecciones.-

Barcelona (INCAT-LV).-

Cautela y condicionamientos de Mariano Rajoy para alcanzar su investidura

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Entre este martes y el jueves, el Rey recibirá a dirigentes de los partidos políticos con representación parlamentaria, con la sola excepción de ERC y Bildu, autoexcluidos

El jueves 28 Mariano Rajoy sabrá si los partidos nacionalistas catalanes y vascos, PSOE y Ciudadanos, le habrán comunicado al Rey que sus negativas o sus abstenciones son inamovibles, o si hay posibilidades de que acaben cambiando sus votos para facilitar la conformación de un gobierno. Sólo si en sus audiencias con Felipe VI descartan terceras elecciones, por lo que en un determinado momento no bloquearán la investidura presidencial, Rajoy estaría dispuesto a asumir la propuesta de ser candidato.

Obviamente, aunque oficialmente se lo niegue, los contactos están a la orden del día y muy discretamente se entrecruzan conversaciones, tanteos, propuestas y consultas directas e indirectas a través de personalidades más o menos influyentes. Eso sí, existe una tranquilidad generalizada en el sentido de que la necesidad de no padecer el papelón de una tercera elección consecutiva, permite todo tipo de iniciativas, aunque el que se maneja con mayor cautela es –naturalmente– el Partido Popular.

Se sabe también que Mariano Rajoy condiciona llegar a su investidura no sólo con el acuerdo sobre el sentido del voto para ser elegido presidente, sino también contando con un mínimo que ya fijó en muchas ocasiones y que consiste en tener de forma previa una nueva senda de déficit, un techo de gasto y las líneas generales de los presupuestos del 2017. Sólo así considera que podrá gobernar.

Es casi seguro que si el jueves no se consigue ninguna garantía, lo que no hará Mariano Rajoy es someterse, como hizo en febrero Pedro Sánchez, a una investidura fallida y desgastante, con la amenaza siempre latente de una nueva convocatoria a elecciones. En el PP sostienen que si algo le quedó claro al líder del PP en su primera ronda de contactos con todos los líderes políticos, es que todos descartan que pueda haber una tercera convocatoria de los ciudadanos a las urnas.

Se cree que después de las conversaciones de todos los representantes políticos con Felipe VI llegará el momento de activar al máximo las negociaciones, en un sprint de reuniones, negociaciones y cesiones de unos y otros que permitan llegar a esa investidura aunque sea con el tiempo límite para salvar la aprobación del techo de gasto y los presupuestos, que es lo que más le preocupa a Rajoy, al margen de su propia investidura.

Mientras tanto, el PP seguirá ejerciendo presión sobre Ciudadanos para que cambie su sentido de voto desde la abstención comprometida por Albert Rivera en segunda votación a un sí, que los populares están convencidos que será la única forma de que el PSOE, aplicando la tesis de que con 170 votos a favor los socialistas no podrían bloquear la formación de gobierno, se abstengan y así pueda facilitarse la investidura de Mariano Rajoy.

Finalmente, entre este martes y el jueves, el Rey iniciará la ronda de consultas previa a la investidura y recibirá en La Zarzuela a los líderes de 14 formaciones con representación parlamentaria. Todas con excepción de Bildu y ERC, que se han autoexcluido de las audiencias. El orden de recepción será inverso a la representación parlamentaria obtenida en las elecciones del 26-J, es decir, de menor a mayor. Así, el Monarca recibirá mañana a los líderes de Nueva Canarias, Foro Asturias, Coalición Canaria, UPN e Izquierda Unida. El miércoles, al PNV, En Marea, Convergencia, Compromís y En Comú Podem. Y, finalmente, el jueves, a Ciudadanos, Podemos, el PSOE y el PP.-

Madrid (INCAT).-

Cada día se vislumbra más difícil una salida política que permita formar gobierno en España

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Mientras Pedro Sánchez empuja a Rajoy a una investidura sin el PSOE, dirigentes socialistas creen que su abstención es “imposible” si nadie mueve ficha – Ciudadanos tampoco la apoyaría

                       

Hay en el PSOE quien considera que, por mucho que Pedro Sánchez adopte la “estrategia del avestruz” y desaparezca de la escena para intentar eludir la presión, cuando al fin despierte, como en el cuento de Monterroso, el dinosaurio probablemente seguirá estando ahí. Esperándole.

El líder del PSOE, por el momento, sólo prevé reafirmar este jueves en la audiencia con el Rey su rechazo a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. No es no. Es decir, ni sí ni abstención. Pero Pedro Sánchez confía al tiempo en que cuando el líder del PP acuda al palacio de la Zarzuela, apenas unas horas después de ese mismo día, le muestre al monarca su disposición a dar un paso al frente para, esta vez sí, presentarse a la investidura. Y que mueva el cielo y la tierra, como él mismo intentó hacer sin éxito en la anterior legislatura, para tratar de sumar una mayoría que le permita lograr su investidura, primero, y gobernar después.

Una mayoría en la que, en todo caso, Pedro Sánchez ya subrayó que no estarán los socialistas. Una mayoría para la que el líder del PSOE señala, para empezar, a Ciudadanos, el partido con el que él mismo selló un acuerdo de gobierno en la legislatura pasada. Algunos cuadros socialistas se preguntan cómo es posible que ellos sí pudieron acordar con Ciudadanos hasta 200 medidas, pese a sus diferencias ideológicas, y ahora el PP se ve incapaz de hacerlo. Los 137 diputados del PP más los 32 del partido de Albert Rivera suman 169 escaños, a siete sólo de la mayoría absoluta. Suficientes, en todo caso, para que Rajoy intentara gobernar en minoría. No en vano, según recuerdan en Ferraz, José Luis Rodríguez Zapatero contó precisamente con 169 escaños en el año 2008. Y aún con los 164 diputados logrados en el 2004 también pudo gobernar por vez primera.

Si así fuera, Sánchez podría eludir la toma de la decisión más trascendental a la que se podría ver abocado el PSOE. Pero la cuestión es que Albert Rivera sólo se ha movido hacia la abstención a Rajoy, y asegura no estar dispuesto a más, mientras formaciones como CDC o el PNV ya advirtieron que en ningún caso facilitarán la investidura del líder del PP, por más que hayan podido prestar algunos de sus votos en los acuerdos para la formación de la Mesa del Congreso. Así pues, la pelota podría volver a situarse, en exclusiva, sobre el tejado del PSOE. Y la alternativa seguiría siendo igual de envenenada para Sánchez: o permitir con una abstención la investidura de Rajoy o asumir su cuota de responsabilidad, si no en exclusiva, de una tercera convocatoria electoral a finales de año.

“Cuadrar los intereses de Pedro con los del PSOE y los del país empieza a ser imposible”, advierten algunos dirigentes socialistas críticos. Sánchez, de nuevo, intenta por tanto la cuadratura del círculo. Efectivamente, casi todos en el PSOE piensan que unas terceras elecciones podrían hundirles aún más, después de haber perdido otros cinco diputados entre las elecciones del 20 de diciembre y las del pasado 26 de junio. Y, para muchos, facilitar la investidura de Rajoy también sería fatal: “Si nos abstenemos estaremos muertos, porque no seremos gobierno ni oposición”.

La incertidumbre se mantiene en el PSOE a la espera de la nueva ronda de consultas del Rey de esta semana. Hay quien piensa, en todo caso, que el único que no tendría que temer una nueva repetición electoral sería Rajoy, y quizá tampoco Pablo Iglesias, cuya única estrategia seguiría siendo intentar adelantar al PSOE. Pero los socialistas y el partido de Rivera piensan que otras elecciones podrían suponer un desastre. Así pues, muchos confían en que sea Rivera, para empezar, el que pase de la abstención al sí a Rajoy. Y que el líder del PP “mueva ficha” en algún sentido. Sería la única manera, piensan, de que el PSOE pudiera replantearse su posición. “Si no, la abstención es imposible”. Entre tanto, la única decisión en un PSOE además muy dividido entre los fieles y los críticos de Pedro Sánchez, es no decidir. Al menos, por ahora, como ya ocurrió en el último comité federal del PSOE. La única alternativa es aferrarse al no a Rajoy, “ahora, después y siempre”. Y cruzar los dedos.

Sin una salida de izquierdas

Pese a que Sánchez no quiso cerrar ninguna puerta, y en sus contadas intervenciones tras el 26-J no ha descartado la posibilidad de intentar formar un gobierno alternativo si Rajoy fracasa en su investidura, numerosos miembros de su equipo lo rechazan. Al menos, “para una salida de izquierdas no dan las cifras”, zanja Antonio Hernando. “Cualquier otro escenario es más que improbable”, corrobora Meritxell Batet. “Yo no lo veo factible ni realista, porque las aritméticas parlamentarias son las que son. No hay una mayoría de izquierdas en el Parlamento, hay una mayoría de derechas”, apunta, por su parte, Rafael Simancas.

En la primera reunión del nuevo grupo parlamentario socialista, sólo dos diputados –el vasco Odón Elorza y la gallega Pilar Cancela– animaron a Sánchez a no tirar la toalla ante la posibilidad de que Rajoy no logre sumar los apoyos suficientes para su investidura. Elorza aclaró que su planteamiento, en caso de que el líder del PP no logre su investidura, es intentar de nuevo un “pacto transversal” del PSOE con Podemos y Ciudadanos. “No uno de izquierdas que no suma”. Efectivamente, y pese a que esta ecuación ya se demostró inviable por el veto mutuo de Pablo Iglesias y Albert Rivera, las tres formaciones dispondrían de una amplia mayoría absoluta de 188 escaños.-

Madrid (INCAT-LV por Juan Carlos Merino).-