Quiénes son los diputados socialistas que se niegan a facilitar la investidura de Rajoy en el Congreso español

Noticias de España

Los 7 diputados del socialismo catalán, algunos de Baleares y Canarias y otros a título individual. El PSOE sigue en la encrucijada y aumentan sus divisiones internas

Unos quince diputados socialistas se manifestaron contrarios a abstenerse para facilitar una nueva investidura de Mariano Rajoy.

Casi la mitad de los legisladores rebeldes pertenecen al PSC, la versión catalana del PSOE. Se trata de 7 diputados, una lista conformada por Meritxell Batet, Lídia Guinart, Mercè Perea, José Zaragoza, Marc Lamuà y Joan Ruiz.

Después, los 2 diputados socialistas de las Islas Baleares, Pere Joan Pons y Sofía Hernanz, tampoco se abstendrán en la ceremonia de investidura, lo mismo que Pedro Quevedo, el diputado por Canarias. Completan la lista, 5 legisladores que se niegan a título individual, entre los que se encuentra Pedro Sánchez, quien fue destituido de su cargo de secretario general del PSOE por su negativa a investir a Mariano Rajoy.

Todos estos diputados ya anunciaron que no acatarán la disciplina de voto que se decidió ayer domingo durante el comité federal del partido y que mantendrán su “no” al líder del PP en las dos votaciones de esta semana.

Iceta deja claro que el PSC “desobedecerá” y mantendrá el “no” a Rajoy

Asegura que el PSOE “tiene derecho” a revisar la relación entre las dos formaciones si lo considera adecuado

El primer secretario del Partido Socialista de Cataluña (PSC), Miquel Iceta, volvió a dejar claro este lunes por la mañana que los socialistas catalanes “desobedecerán” al PSOE y mantendrán el “no” a Rajoy en las dos votaciones del pleno de investidura en el Congreso. “En la primera votación votaremos en contra del PP, como todos los socialistas. Y la segunda votaremos no “, adelantó en una entrevista en RAC1.

Sobre las consecuencias que puede tener esta postura en la relación entre el PSOE y el PSC, Iceta aseguró que el PSOE tiene “derecho” a revisar la relación entre las dos formaciones a partir de ahora. “Desobedeceremos y aceptaremos las consecuencias”, dijo el primer secretario de los socialistas catalanes, que añadió: “Aceptaré el castigo”.

Por su parte, Núria Marín, alcaldesa de L’Hospitalet, explicó en otra entrevista en Catalunya Radio que en estos momentos “lo único que nos queda en el PSC es mantener la coherencia” con el “no” a Rajoy.

Ximo Puig, con su voto a favor de la abstención demostró que no tiene nada de progresista

 

Reacciones por la genuflexa actitud del PSOE que permitirá –con la abstención de sus diputados– que Mariano Rajoy siga siendo presidente del gobierno español

Ximo Puig.

Como ya se informara, este domingo se reunió el esperado comité federal del PSOE que debía decidir si este grupo parlamentario se abstenía y, por tanto, hacía presidente Mariano Rajoy con el apoyo directo de Ciudadanos o, por el contrario, le negaban su voto y se desembocaría en terceras elecciones. Cataluña, País Vasco, Baleares, Murcia, La Rioja, Navarra y Cantabria tenían claro el NO. En Valencia, Madrid, Castilla y León y Asturias había división de opiniones.

Llegó el momento en que Ximo Puig, presidente de la Generalitat del País Valenciano, debía dar una respuesta y más teniendo en cuenta que gobierna el Parlamento autonómico gracias a un pacto con Compromiso y Podemos. Pues acabó votando por la abstención a Mariano Rajoy, echando por tierra la imagen de dirigente progresista que lo venía acompañando.

Además, las reacciones políticas ante lo resuelto por el comité federal del PSOE de abstenerse en una nueva votación para investir Mariano Rajoy no se hicieron esperar en las redes sociales especialmente en Facebook y Twitter. El diputado del PDECat en el Congreso, Francesc Homs, twiteó: “Día para recordar este “si tú no vas, ellos vuelven” o el “no es no”. Qué patetismo”. El vicepresidente del Gobierno y líder de ERC, Oriol Junqueras, explicó que “esta mañana un señor me dijo: “lo siento por tantos socialistas de buena fe, que hoy verán traicionados sus ideales de toda la vida”.

El secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, expuso que “hoy, 23/10/2016, a las 3 de la tarde, acaba de nacer un nuevo partido. Se dice PP$O€. Enhorabuena a Susana y Felipe, los felices padres”. Finalmente, el portavoz de Podemos en el Congreso, Iñigo Errejón, opinó que “con la decisión del PSOE, nace un gobierno débil y de corto recorrido. Ayer hacían turnos, hoy se necesitan. Seremos la alternativa”.-

MÉS per Mallorca se solidariza con el ‘No’ de Armengol pero considera “un error histórico» la decisión del PSOE

MÉS per Mallorca (ecosoberanistas) consideró este domingo que la de decisión del Comité Federal del PSOE de permitir la investidura de Mariano Rajoy (PP) con su abstención es un «error histórico». Además quisieron manifestar su «solidaridad» con el Partido Socialista de las Islas Baleares (PSIB) que mantiene el ‘No’.

Los ecosoberanistas consideran que la decisión del Comité Federal supone «una traición a la voluntad de una mayoría de los votantes y militantes socialistas». «Las decenas de miles de firmas recogidas por el intendente de Jun (Andalucía) pidiendo que se consulte y escuche la militancia son una clara muestra», añadió.

El partido, además, quiso mostrar su solidaridad con los socialistas que han defendido el ‘No’ a Rajoy y escuchar la propia militancia, y de forma muy singular con los miembros del PSIB, a los que «felicitamos por la coherencia hasta ahora demostrada ». «Creemos que es necesario que sus representantes en el Congreso sigan siendo congruentes», aseguró.

Un Gobierno perjudicial

MÉS, a la vez, aseguró que la investidura de Rajoy será “perjudicial para el conjunto del Estado pero de forma muy singular para la ciudadanía de las Islas Baleares, y que abre un escenario de dificultades que hay que compartir con la militancia».

«Dejamos claro que desde MÉS per Mallorca rechazábamos la celebración de unas terceras elecciones, y nos negamos a caer en la dicotomía” o PP o comicios “. Nosotros teníamos una propuesta posible de gobierno para el Estado, que pasaba por un pacto “a la mallorquina” entre PSOE, Podemos y las fuerzas independentistas y soberanistas catalanas, vascas, valencianas y gallegas. Ante el PP de la corrupción y de los recortes había un cordón sanitario »,explicaron los mallorquinistas.

Se mantendrán los apoyos de Gobierno

«Mantendremos el apoyo a los gobiernos que compartimos con el PSIB. Somos soberanistas y no subordinaremos nuestra acción política en las Islas Baleares a lo que haga el PSOE en el Estado español. Convertiremos las instituciones de las Islas Baleares y los pactos que tenemos con el PSIB y Podemos en espacios de resistencia y lucha institucional ante la derecha reaccionaria, centralista y corrupta que representa el PP de Rajoy. Ahora hay más autogobierno y valentía que nunca », concluyeron los ecosobiranistas.

Podemos replantea su apoyo a los socialistas valencianos

Antonio Montiel admite una «pérdida de confianza» en Ximo Puig y asegura que a partir de ahora exigirá «más garantías» al presidente valenciano

Golpe directo a la línea de flotación del Acord del Botànic (acuerdo de gobernabilidad entre el Partido Socialista del País Valenciano, Compromís y Podemos). La decisión de facilitar un gobierno del PP causó ayer un hondo malestar en la dirección de Podemos/Podem en el País Valenciano. Su secretario general, Antonio Montiel, se mostró muy duro con el presidente, Ximo Puig, y admitió que su pacto para aupar al PSPV a la Generalitat se resquebraja. «La decisión nos obliga a pensar cómo vamos a hacer que el acuerdo del Botànic pueda seguir funcionando con unos socios tan poco consistentes», sentenció, a preguntas de los medios.

Montiel anunció además que convocará de urgencia a la dirección autonómica de su partido para determinar «la postura que se adopta» e insistió en que su confianza en el jefe del Consell (Ejecutivo valenciano) ya no es la que era. «El margen de confianza que ofrecía Puig se estrecha. Ha dilapidado parte de ese capital con su comportamiento de hoy», continuó el también el vocero parlamentario de Podem.

Pese a la «tristeza» que aseguró sentir ayer Montiel, el líder de la formación morada dejó claro que su partido no maniobrará «nunca» de tal forma que el PP pueda retornar al poder en las instituciones. Ahora bien, advirtió a Puig de que a partir de ahora cualquier acuerdo con él «va a exigir más garantías».

Más moderado se postuló el vocero en las Corts (Parlamento valenciano) de Compromís, el otro socio del Botànic. Fran Ferri subrayó que la decisión del PSOE «es una mala noticia» y recordó que su partido confiaba en un acuerdo de izquierdas: «En Compromís hemos trabajado desde las elecciones de diciembre por un gobierno del cambio porque creemos que el PP es muy nocivo para los intereses valencianos».

Por su lado, el portavoz del PSPV en las Corts y miembro del comité federal, Manuel Mata, el cual ayer votó que no a Rajoy, se mostró seguro de que la decisión que se adoptó el PSOE no afectará «en nada» a l’Acord del Botànic. «Proponemos las mejores cosas e intentamos llegar a acuerdos. No hay otra alternativa de izquierdas en la Comunitat», apuntó a su regreso de Madrid.

Mata lamentó en las redes sociales el resultado del Comité Federal y lo calificó de «desatino».

El PSOE analiza sanciones contra los socialistas catalanes por su desobediencia

 

La negativa del PSC de abstenerse en la votación de investidura de Mariano Rajoy, dispuesta por el comité federal del socialismo español, motivo de las represalias

                           Congreso del PSOE en el que se resolvió permitir la investidura de Mariano Rajoy.

Comienzan las amenazas. Esta es la manera de entender la democracia cuando alguien no está de acuerdo con ellos. Una vez que el comité federal del Partido Socialista Obrero Español decidió por 139 a favor y 96 en contra abstenerse en una sesión de investidura a Mariano Rajoy y hacerlo presidente, según ellos, para salvar la ingobernabilidad, por lo que el socialista asturiano Javier Fernández, presidente de la “comisión gestora” que gobierna ahora el PSOE, advirtió al Partido Socialista Catalán que había que “asumir” la decisión tomada por el comité federal.

Y por si esto fuera poco, algunos “barones” del socialismo colaboracionista con el PP tuvieron la poca vergüenza de considerar “injusto que los catalanes disfruten de presencia en los órganos de dirección pero actúen a su libre albedrío cuando les conviene”, cuando es bien sabido que las grandes victorias del socialismo español han venido gracias a buenos resultados del socialismo catalán.

Con todo, las sanciones al PSC podrían llegar a pasar por el replanteamiento de la relación entre los dos partidos y hasta se amenazó con echarlos de los órganos de dirección, que es donde se toman las decisiones importantes de partido. Así pues, los diputados socialistas catalanes pasarían al Grupo Mixto del Congreso junto con el Partido Demócrata Europeo Catalán.-

 

València, Madrid, Barcelona, Palma  (INCAT-El Punt/Avui-ElPeriódico-dBalears-Levante-Per Catalunya).-

Las traiciones dentro del PSOE cerraron la última posibilidad de un entendimiento civilizado entre España y Cataluña

Noticias de Cataluña y España

 

Por Ramón Cotarelo

Recuérdese que, preguntados Luis Buñuel y Salvador Dalí por qué su película se llamaba El perro andaluz, contestaron que no tenía nada que ver con perros ni con Andalucía. Lo mismo este comentario sobre el golpe de mano de los socialistas “peperos” en contra de Pedro Sánchez no tiene nada que ver con Andalucía. Que Susana Díaz y Felipe González, los dos instigadores de esta maniobra de sombras y puñales por la espalda, sean andaluces, no es aquí relevante. Podrían ser marcianos. En realidad, lo son.

Mientras se ha cocido esta conjura dirigida por Alfredo Pérez Rubalcaba desde el diario El País, el Partido Popular estuvo muy callado. Lógico. Informado al detalle por sus espías en el PSOE, empezando por sus antiguos militantes, estilo Fernández Vara en Extremadura, comprendió que lo mejor era no hacerse notar para que la gente no sospechara que esta conspiración de los 17 venía movido por el afán de que el Sobresueldos vuelva al gobierno.

Que vuelva el Sobresueldos y el PP, el partido con cinco causas judiciales abiertas. Que vuelvan sin responsabilidad alguna, exonerados de sus fechorías pasadas y dispuestos a cometerlas más gruesas porque, gracias a estos individuos, no hay modo de librar al país de ellos. Esas 17 personas no tendrán que padecer personalmente las consecuencias de las políticas antipopulares e injustas del PP. Y se llaman socialistas cuando son meros vividores de lo público en un clima de corrupción consentida que quieren prolongar porque los favorece.

Supongo que los de Podemos estarán celebrando la quiebra del PSOE, convencidos de que, por fin, ya que ellos no fueron capaces de conseguirlo, los mismos socialistas les facilitaron el sorpasso. Pero eso ya se verá porque, aunque no lo crean, la razón de que la gente no los prefiera no reside en que los socialistas les “robaran” votos, sino en que, simplemente, no los prefieren y cada vez los preferirán menos por razones de su discurso, tanto en el fondo como en la forma. Pero esto es asunto de menor interés.

Cataluña

El mayor interés reside en ver cómo repercute esta fractura socialista en el único problema real, verdadero, que hay en España: Cataluña. Desde la perspectiva catalana, la situación del PSOE que prácticamente garantiza ya un gobierno del PP con Rajoy a la cabeza, en principio, no tiene consecuencias. La Generalitat proseguirá con su hoja de ruta y, referéndum mediante o no, proclamará la independencia unilateralmente en el último tercio de 2017.

¿Vemos a los neofranquistas, con su retórica imperial y nacionalcatólica, aceptando sin más la separación de la República Catalana? Francamente, no. ¿Los vemos recurriendo a su típico argumentario de la provocación, el matonismo, el porrazo, el pistolerismo y, si es necesario, los tanques? Lo primero (la represión de “baja intensidad”) es muy probable; lo segundo (recurso a la fuerza militar), no. ¿Entonces? Entonces, el Sobresueldos descubrirá que la política es algo más que cuidar a tu padre con cargo al Estado, enchufar a tus parientes, ver partidos de fútbol y decir necedades sentenciosas.

Descubrirá que ya no basta con robar a mansalva para callar bocas porque hay bocas que no se callan. Descubrirá que hay que tener ideas, extraños entes de imposible comprensión que jamás han visitado su magín. Y, como no las tiene y tampoco tiene fuerza para imponerse, tendrá que tolerar la mediación internacional y tragarse el referéndum que nunca quiso.

Esa es la verdadera razón de la fractura del PSOE y de la inexistencia de gobierno en España: Cataluña rebelde. Lo que une a González y Rajoy es la convicción de que hay que sojuzgar a los catalanes. Lo que los 17 traidores en el PSOE no toleran a Sánchez es que haya intentado entenderse con los independentistas. Algún día, relativamente pronto, descubrirán que en su aterrorizado rechazo a la perspectiva de que los catalanes decidan y toda la tramoya de la Restauración salte por los aires, se han cargado el país. Dicho claramente: las ambiciones desmesuradas de Susana Díaz, las complicidades de Felipe González, el reaccionarismo de Alfredo Pérez Rubalcaba, el derechismo de muchos de ellos y el clientelismo de los más, que deben votar lo que les dicen sus jefes de filas, cerraron la última posibilidad de un entendimiento civilizado entre España y Cataluña.

Son tan cobardes, lerdos y serviles que no solo se han quedado sin partido. Se han quedado sin país.-

La renuncia de Pedro Sánchez y las peleas alejarían al PSOE del poder por muchos años

 

El Partido Socialista Obrero Español ha vivido un sábado de vergüenza. Propia y ajena. Lógicamente, sus dirigentes –comenzando por el renunciante Pedro Sánchez, que ahora debe decidir si marcha del todo o intenta recuperar la silla en el próximo congreso– deben explicar que todo ello es fruto de un debate vivo y enriquecedor. Pero no lo es. Pasarse todo el día discutiendo sobre si el comité federal es legítimo o no, si la ejecutiva debe marcharse y si los que han intentado un golpe de estado ahora deben poder votar no es edificante. Y mucho menos lo son los manotazos y empellones. Espectáculos como éste castigan a los partidos.

Ahora, en contra de lo que prometió en las elecciones de junio y de la opinión de sus militantes, el PSOE constituye una gestora que, sin la participación directa de los protagonistas de la decapitación de Pedro Sánchez, pero alineada con Susana Díaz, decidirá seguramente abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy en pro de la estabilidad, la unidad de España y algo más, y enterrando para siempre la alternativa con la que fabulaba Sánchez. Una decisión que –de rebote– abrirá un incierto frente con el Partido Socialista Catalán hasta ahora más oficialista de su historia y que, en bloque, apoyó a Sánchez.

Las terceras elecciones quedarán, en todo caso, un poco más lejos sin Sánchez. Seguramente permitir que Rajoy vuelva a ser presidente es un desastre y una mancha en el expediente de los socialistas, pero el 26-J y el 25-S en Euskadi y Galicia dieron algo más que pistas de hasta qué punto volver a las urnas aún podía empeorar sus guarismos de representación.

Los matices ideológicos, razonables en cualquier organización, se agudizan cuando van mal. Y eso es lo que ha pasado en el PSOE. Ni Pedro Sánchez es –si se me permite copiarle la cita a Artur Mas“el hiperrevolucionario de las superizquierdas” partidario de pactar con Podemos y quizás con los soberanistas, ni Susana Díaz es la criada del Ibex 35 y Felipe González y un submarino de Rajoy.

En el PSOE hace años que hay una lucha por el poder. El partido está roto desde 2010. Los dos mandatos de Zapatero, marcados por el debate del Estatuto y por el sitio de la derecha política y mediática en temas muy simbólicos como el matrimonio gay, la memoria o las víctimas de ETA, tensaron mucho las cuerdas. La división afloró durante su segunda legislatura y Zapatero, estos días callado, no quiso (él dice que no pudo) afrontar con valentía el debate territorial y la gestión de la crisis. Los dos asuntos han carcomido la estructura del partido, mientras sus dirigentes empollaban la trifulca y protagonizaban peleas bochornosas, degradación que este sábado se hizo evidente y que puede alejarlos por muchos años del poder.-

Por Ferran Casas

 

La dimisión de Pedro Sánchez allanó el camino a una nueva investidura de Mariano Rajoy

La pérdida de la votación ante los críticos forzó la dimisión del secretario general del PSOE, que tenía apoyo del Partido Socialista Catalán – Habrá abstención en el Congreso

       

Pedro Sánchez anuncia su dimisión.

 

Pedro Sánchez tiró la toalla. Mantuvo el pulso hasta el final, pero no pudo resistir el embate de los críticos y de la mayoría de varones que se habían alineado contra él tras los malos resultados electorales y ante la falta de verosimilitud de sus intentos para ser presidente. Que el PSOE quede en manos de una comisión gestora que planteará una abstención para que Mariano Rajoy siga en la Moncloa ha sido la opción ganadora y Sánchez promete ser “fiel” a este órgano de impasse. Este sábado por la noche quedó confeccionada una comisión controlada por los barones, con el asturiano Javier Fernández al frente, pero bajo la tutela de la andaluza Susana Díaz.

“Desgraciadamente, el resultado fue adverso”, aseguró Sánchez en una breve comparecencia sin preguntas ante la prensa en el que hizo esfuerzos para mantenerse inmutable. Argumentó que él ya esbozó las dos cuestiones que debían dirimir: el liderazgo, puesto en cuestión por las diecisiete personas que el pasado miércoles dimitieron de su dirección, y el posicionamiento ante la investidura, que él defendía que quedara en manos de la militancia con la convocatoria de un congreso extraordinario. Su plan, fracasó por completo.

Fue una despedida poco épica, pero Sánchez no apeló, una vez más, al “orgullo” socialista para que no salga con la cabeza baja de la cruenta batalla que este sábado se produjo para intentar defender un gobierno alternativo al de Rajoy con Podemos y Ciudadanos o los independentistas y que no cuajó en marzo y que tampoco tenía posibilidad de hacerlo ahora. “Hoy más que nunca hay que estar orgulloso de militar en el PSOE”, dijo, sin mucha convicción.

La dimisión ante el comité federal

Fuentes socialistas explicaron que el hasta ahora secretario general compareció con la voz quebrada anunciando que para él ha sido todo un “orgullo” haber sido líder del PSOE y que luchó para que el partido, a pesar de su apoyo menguante, mantuviera el rol de alternativa. El viernes, en la víspera del cónclave, Sánchez había dejado claro que en ningún caso podría pilotar un partido que levante el veto a Mariano Rajoy y que no dé la voz a la militancia en un congreso. Su posicionamiento (apoyado en bloque por los socialistas catalanes, que en ningún caso quieren facilitar un gobierno de Rajoy), perdió y son las ideas de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y las de la vieja guardia las que ahora se apoderan del partido.

Los miembros del comité federal votaron a cara descubierta si se convocaba o no un congreso extraordinario de forma inminente, como defendía el secretario general, y la mayoría dijo que no. La votación la perdió por tan sólo 25 votos. Después de todo un día de discusiones reglamentarias, tensión, los críticos han sumado 132 apoyos mientras que los afines a Sánchez han conseguido 107.

Caos

En resumen, sólo así puede definirse la jornada de este sábado. El PSOE se exhibió como un partido mutilado y con el corazón abierto, con discusiones tensas y bizantinas en los despachos de la sede y sin que nadie fuera capaz de coger el bisturí. Susana Díaz, llorando. Reproches a gritos entre dirigentes. El retrato, fue dantesco. Finalmente, el partido aceptó que se votara a cara descubierta la conveniencia de convocar un congreso extraordinario. La votación ha sido individual y por llamamiento.-

Ante la deriva del PSOE, David Abril (MÉS), abre las puertas a los “socialistas de corazón”

El vocero parlamentario de MÉS per Mallorca (coalición ecosoberanista), David Abril, declaró hoy que “si hay socialistas de corazón que no están de acuerdo» con la «deriva» que ha tomado su partido, tienen «las puertas abiertas» de MÉS.

El joven diputado ecosoberanista consideró que, después de lo que sucedió el pasado sábado en el seno del PSOE, «el escenario más probable es que se allane el camino al PP» con la abstención de los socialistas en la investidura de Mariano Rajoy.

Además, preguntado por si esta situación afectará al Pacto de gobierno en Baleares (donde socialistas y MÉS gobiernan con el apoyo externo de Podemos), Abril manifestó que sólo afectaría si el Partido Socialista de las Islas Baleares cambiara la posición «que venía manteniendo hasta ahora, por la defensa de un Gobierno de izquierdas en Madrid».

La crisis del PSOE muestra el pésimo perfil de una democracia de baja intensidad como la española

Por Germán Capdevila (*)

En política, no hay nada más crudo que reflejarse en otros lugares con problemas similares para descubrir las miserias y carencias propias. El episodio sangriento del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) nos muestra hasta qué punto la española es una democracia de baja intensidad.

En Gran Bretaña, el líder laborista Jeremy Corbin responde a un patrón similar al de Pedro Sánchez. Elegido por la militancia, combatido por los líderes territoriales, por la prensa y por el establishment, tuvo que resistir con tenacidad los embates que por tierra, mar y aire buscaban que un líder más “homologable” lo reemplazara.

En el caso británico, Corbin sometió su liderazgo a la convalidación democrática de los militantes laboristas. Contra el parecer de los barones del partido, de los medios y de los poderes fácticos, los votantes laboristas lo confirmaron en su cargo. Una decisión que fue aceptada por todos.

En España, Pedro Sánchez fue defenestrado por los barones del PSOE mientras los militantes socialistas lo miraban estupefactos por TV. La propuesta del ahora ex secretario general de convocar a los afiliados a las urnas fue tumbada por los líderes del partido. Un ejemplo muy claro de aversión a la democracia interna.

Los catalanes ya lo tenemos muy claro. La diferencia en el tratamiento de la cuestión escocesa hace tiempo que nos dejó en blanco sobre negro que Gran Bretaña no es España. Del mismo modo, el PSOE no es el Partido Laborista ni Sánchez era Corbin.

La tragedia shakesperiana del PSOE desbroza el camino hacia la independencia. Si la propuesta de los comunes de cambiar España tenía alguna mínima posibilidad, requería la complicidad del PSOE para acercarse a las mayorías en el Estado. Esta alternativa murió en el altar de la calle Ferraz, en Madrid, el sábado pasado. Que todo el mundo tome nota.-

(*) Director del consejo editorial de Nació Digital y editor de las revistas Esguard y Sentits

 

 

Madrid (INCAT-Palinuro).-

Madrid (INCAT-Nació Digital, por Sara González, enviada especial).-

Guerra total al PSOE, en España también plantean cuestiones de confianza como en Cataluña.

Noticias de España

Ya hace semanas que dije que era admirable la manera en que Pedro Sánchez, que hace un año me parecía un candidato de laboratorio, había resistido las presiones de los poderes fácticos y mediáticos tanto externos como de su propio partido, para impedir que liderara la configuración de una mayoría alternativa a la de Mariano Rajoy. Creo que mucha gente que ahora estamos en política no hubiéramos aguantado ni la mitad del pressing que ha aguantado él.

Pero todo tiene un límite, y los llamados «barones» han aprovechado los malos resultados electorales del PSOE en Euskadi y Galicia para iniciar una guerra total de cuestionamiento a Sánchez y de su intento anunciado el lunes de convocar un Congreso para que fuera la militancia que decidiera cuál debía ser la apuesta del PSOE, si un presidente socialista o un presidente del PP.

La «socialdemocracia» debería ser eso: mezcla de socialismo y democracia, o de socialismo democrático, si desea. Y justamente el bando contrario a Sánchez lo lideran gente como Felipe González, quien ya hace tres décadas dejó de ser el hombre del cambio para ser el señor ‘X’, y lleva ya muchos años defendiendo desde los think-tanks socialistas mundiales el acatamiento de las tesis del neoliberalismo, y sembrando la reacción contra los gobiernos progresistas en América Latina. De allí que ahora se llama «Pasokització» de los partidos socialistas (a raíz del hundimiento del Partido socialista griego, el PASOK), González es uno de los principales responsables. Vamos, que de socialismo, poco-poco… Y de democracia, poquita también, porque justamente lo que se quieren cargar González, Díaz y los «barones» es la posibilidad de que sea la gente, las bases socialistas, las que decidan qué se ‘debe hacer, como plantea Sánchez. Un Sánchez quien, por cierto, fue elegido directamente por la militancia, y ahora las dimisiones de algunos que fueron elegidos de forma indirecta, ponen contra la pared.

Todo esto ocurre porque hay estructuras de poder que se creen intocables, y porque Sánchez también ha entendido -y para eso deberían servir los resultados en Euskadi y Galicia desde una lectura diferente a la que hacen sus detractores- que si quiere liderar otra mayoría debe mirar hacia Podemos pero sobre todo debe entender que se debe superar el españolismo que hegemoniza las principales fuerzas políticas españolas y les impide incluso llegar a acuerdos puramente pragmáticos con partidos soberanistas catalanes o vascos, por ejemplo. Que los pueblos y las naciones están, estamos, y se nos ha de tener en cuenta y respetar, sobre todo si aspiras a ganar en España. E incluso desde una perspectiva reformista, que es la que ha defendido históricamente el PSOE, hay que revisar no sólo el contenido, sino también el continente: el modelo político, pero también el modelo de Estado.

A todo esto, si Sánchez cae (o si lo tumban), me temo que con él caerá lo que queda de socialismo democrático en el PSOE, lo que es dramático. No porque las ideas no puedan pervivir, o encontrar otro instrumento para defenderlas, sino porque tendremos a Rajoy y a la derecha españolista por cuatro años más, al menos. Y eso no es bueno para la mayoría de la gente, ni aquí ni en ningún lado.

Artículo de opinión del educador y diputado de MÉS per Mallorca, David Abril

 

Ecos de la Diada: Hay un entendimiento de fondo entre Podemos y el Estado español

Noticias de Cataluña

Por Ramón Cotarelo

En 2012, preguntado Mariano Rajoy sobre qué pensaba de una Diada multitudinaria, pacífica, democrática e independentista, respondió que aquello era un “guirigay”. La “mayoría silenciosa” por supuesto, no alborotaba y no quería la independencia. Cuatro años después, el “guirigay” sigue siendo un impresionante ejemplo de voluntad popular civilizada, ordenada, pacífica y democrática en lucha por un Estado nuevo. Un derecho inherente a toda nación como la catalana. A su vez, la “mayoría silenciosa” ha dejado de ser “silenciosa”, pero no ha logrado ser mayoría y casi consigue no ser nada.

La manifestación convocada por la Sociedad Civil Catalana a favor de España como unidad de destino en lo universal no llegó a las dos docenas de participantes, contando los que sostenían las banderas. La convocada por En Común Podemos a favor de “referéndum pactado” con el Estado en vez de la independencia, al parecer, se quedó en unos trescientos o cuatrocientos pactistas o “pactadores”, que parecen pocos para convencer.

La inmensa mayoría de la ciudadanía políticamente movilizada salió a la calle para mostrar a las autoridades, los ciudadanos españoles y al mundo entero su voluntad de constituirse en Estado independiente. Un hecho que ha acelerado notablemente el proceso hacia la independencia.

La noche del domingo, la señora Colau afirmaba en la televisión con Ana Pastor que la mayoría ciudadana no se manifestaba por la independencia, sino por un referéndum pactado con el Estado. En el trayecto de la manifestación no se escucharon gritos a favor del referendo sino de la independencia, pero ella ya lo había dicho en la televisión española. Más o menos a la misma hora, Puigdemont anunciaba que, visto el éxito de la Diada, superada la cuestión de confianza, el día 28 de septiembre pediría un referéndum al Estado. Desde el punto de vista de En Común Podemos, se trataba de una feliz rectificación del presidente. No hay que jugar con vías unilaterales que son callejones sin salida sino que hay que ir por la de la legalidad, con un referéndum pactado para reformar después España de pies a cabeza. Por fin, Puigdemont aceptaba que el proyecto de En Común Podemos era mejor que el suyo. ¿Cierto?

En absoluto. Puigdemont no pedía negociar con el Estado un referéndum. Pedía hacer un referéndum al considerar que es un derecho de Cataluña. La negociación era secundaria. Y, si el Estado no accedía, proponía elecciones constituyentes en el plazo de un año. Es decir, nada que ver con los planteamientos de En Común Podemos. Una aceleración del proceso y un mantenimiento de la hoja de ruta hacia la independencia, eso que los de Podemos y confluencias consideran que es un inconveniente para la “normalización” de la situación.

Mucho más claro que la izquierda no independentista lo ve el gobierno español. El lunes después de la Diada, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ya anunciaba que España nunca aceptaría un referéndum en Cataluña, negociado o no negociado. Añadía, además, que la intención del gobierno era aplicar la legislación penal a todos aquellos comportamientos de los políticos independentistas que lo merecieran. Nadie por encima de la ley. Todos a cumplirla y afrontar sus responsabilidades si cometían algún acto ilícito. Pura amenaza implícita a Puigdemont, Forcadell, Mas, Homs, Rigau, Ortega. Y la lista va creciendo. Sin embargo, Catalá contestaba de una sola vez tanto a Puigdemont como a Colau.

La respuesta de la alcaldesa de Barcelona aún no llegó y es probable que no llegue, porque hay un entendimiento de fondo entre Podemos y el Estado español que no se da en el caso de Puigdemont y los independentistas. Por ello, la respuesta del presidente no se hizo esperar, la misma mañana del exabrupto del ministro de Justicia, Puigdemont puso fecha a las elecciones constituyentes catalanas: La Diada de 2017. El proceso de la independencia tenía el término a quo (comienzo de un tiempo procesal); la sentencia del Tribunal Constitucional de mayo de 2010, aniquilando el Estatuto, ya tiene también término ad quem (marca el final de un proceso).-

 

Barcelona (INCAT-Palinuro).-

Los nacionalistas vascos ganarían en Euskadi y el PP perfila una mayoría absoluta en Galicia

Noticias de Euskadi y Galicia

Se inicia la campaña en ambas comunidades autónomas para las elecciones que se celebrarán el próximo 25 de septiembre.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) volvería a ganar las elecciones pero no tendría la mayoría para gobernar en el País Vasco, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El estudio pronostica una victoria de los jeltzales para los próximos comicios vascos con 28 diputados, pero necesitarán  10 más para obtener la mayoría absoluta que les permita gobernar.

Para poder gobernar, el candidato a lehendakari del PNV, Iñigo Urkullu, necesitaría reeditar el pacto con el PSOE y explorar más apoyos de otras formaciones políticas, ya que, según las encuestas, los socialistas obtendrían 8 diputados, insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta.

Las dos formaciones de izquierda, EH Bildu y Podemos, prácticamente empatarían en la segunda posición, ya que los abertzales obtendrían 16 diputados y el partido liderado por Pili Zabala conseguiría  entre 15 y 16 diputados.

En Galicia, en cambio, el PP volvería a obtener mayoría absoluta según el CIS. La encuesta pronostica una victoria de los populares para los próximos comicios gallegos con 41 diputados. El triunfo del líder del PP en Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, sería un argumento más para Mariano Rajoy de presionar al PSOE para conseguir su abstención en el Congreso de los Diputados.

El sondeo otorga la segunda posición al PSOE y En Marea, ya que ambos obtendrían un 19,9% de los sufragios. Los socialistas conseguirían 16 diputados, mientras que la coalición de izquierdas lograría entre 17 y 15 diputados.

Barcelona. (INCAT-Agencias).-