La SAP apoya la vacunación contra el coronavirus en adolescentes entre 12 y 17 años

Consideraron prioritario que «la vacunación en la población pediátrica debe comenzar por aquellos niños con comorbilidades que tienen más riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad COVID-19».

Omar Leonardo Tabacco, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), afirmó que esta asociación médica «apoya la vacunación contra el coronavirus en adolescentes entre los 12 y 17 años empezando por los jóvenes con comorbilidades», al concluir la reunión que sostuvieron con la ministra de Salud Carla Vizzotti.

Tabacco, en diálogo con Télam, explicó que unos 60 profesionales de la SAP sostuvieron un encuentro con la ministra Vizzotti en la que validaron el camino de la vacunación en adolescentes, y emitieron -luego- «un comunicado para la prensa y un ordenador de las recomendaciones y consideraciones para aunar criterios en todas nuestras filiales y regionales».

En total, la SAP se divide en 48 filiales y 9 regiones, y todas estuvieron representadas en la reunión virtual con la ministra, además de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Pediatría, explicó Tabacco a Télam.

En el documento que la SAP emitió, consideró «importante dejar claro su posicionamiento frente al inminente inicio de la vacunación en la edad pediátrica, basándose en los datos publicados hasta el momento en la literatura internacional» acerca de la vacuna de Moderna.

Cabe recordar, al respecto, que en junio de 2021, el Comité de Medicamentos Humanos (CHMP) de la European Medicines Agency (EMA) recomendó otorgar una extensión de la indicación para la Vacuna COVID-19 mRNA (nucleósido modificado) Spikevax® (anteriormente COVID-19 Vaccine Moderna) para incluir el uso en niños y adolescentes entre los 12 y 17 años, y el 21 de julio de 2021 la aprobó para ser usada en este grupo poblacional.

Al respecto, la SAP recordó que «en un estudio clínico Fase 2/3 aleatorizado, controlado con placebo, ciego al observador en el que participaron 3.732 niños de entre 12 y 17 años, se produjo una respuesta de anticuerpos comparable a la observada en adultos jóvenes de 18 a 25 años».

Y agregaron que «no hubo ningún caso de COVID-19 sintomático en el grupo de Spikevax® y 4 casos de COVID-19 sintomático en el grupo placebo».

Por lo tanto, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) consideró que los beneficios de Spikevax en niños de 12 a 17 años superan los riesgos, en particular en aquellos con afecciones que aumentan el riesgo de COVID-19 grave.

A partir de estos resultados, la SAP emitió una batería de consideraciones que distribuyó a la prensa y a sus asociados, y recordó que «la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) deberá expedirse acerca de la seguridad, eficacia y calidad de las vacunas con las que cuenta nuestro país para ser aplicadas en niños, niñas y adolescentes».

Luego, consideraron prioritario que «la vacunación en la población pediátrica debe comenzar por aquellos niños con comorbilidades que tienen más riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad COVID-19».

«Los especialistas podrán determinar patologías infrecuentes o potencialmente graves por las cuales consideren que esos niños deban ser vacunados, individualizando cada caso con el equipo médico tratante. Todo adolescente que cuente con certificado único de discapacidad (CUD) también deberá ser vacunado», agregaron.

Por último, la SAP también explicó que «las vacunas de ARN mensajeros han sido las primeras en ser autorizadas para ser administradas en niños por la Food and Drugs Administration (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)», y que «todas las vacunas con las que contamos actualmente contra el COVID-19 son seguras y efectivas».

Sin embargo, advirtieron que estas vacunas «deberán ser administradas -en niños y adolescentes- bajo un estricto monitoreo de seguridad», y que esta población deberá «recibir esquemas completos de vacunación (dos dosis con el intervalo correspondiente al esquema de vacunación de cada tipo de vacuna)».

Por último, la SAP ratificó que «la vacunación pediátrica resulta ser una herramienta valiosa para lograr la inmunidad de rebaño frente a nuevas variantes del virus SARS-CoV2 que presentan mayor transmisibilidad».

Aumentaron los trastornos funcionales en los niños y adolescentes en el marco de la pandemia

Los trastornos funcionales son aquellas dolencias que no tienen un origen orgánico específico, y que mayoritariamente responden a situaciones de estrés que encuentran su forma de expresión en diversos tipos de dolores (de espalda, de tórax, gastrointestinales o cefaleas, entre otros). Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) manifestaron que a causa de la pandemia han aumentado notoriamente este tipo de trastornos en los niños y los adolescentes.

La Sociedad Argentina de Pediatría alertó sobre un aumento de los trastornos funcionales en los niños, niñas y adolescentes a causa del aislamiento motivado por la pandemia. Dolor abdominal recurrente, cefaleas, dolor en miembros inferiores, en la zona del tórax, son algunas de las manifestaciones que, sin tener un origen orgánico específico, aparecen y desaparecen como respuesta del organismo ante situaciones crónicas de estrés.

“Cuando las situaciones de estrés no pueden ser verbalizadas suelen expresarse con síntomas como dolor, sin una lesión orgánica demostrable. A esto se le llama ‘síntomas funcionales’. Cuando son intensos y afectan la actividad diaria (como comer, dormir, jugar o aprender) se convierten en trastornos y suelen motivar la consulta médica. Algunas familias presentan una mayor tendencia a tener síntomas funcionales”, explicó el Dr. Juan Pablo Mouesca, médico pediatra, psiquiatra infanto-juvenil, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

“En los niños, niñas y adolescentes, se observan las llamadas quejas somáticas o síntomas funcionales, que es la forma en que el cuerpo expresa lo que se siente. Los chicos tienen inmadurez de su aparato psíquico, están en etapa de continuo desarrollo y viven cotidianamente exigencias, retos y necesidades. Ante situaciones de stress utilizan sus recursos para afrontarlas, siempre apoyados en el sostén de sus figuras de apego y es importante la contención de los padres y pediatras y que estén atentos y puedan observar esas manifestaciones y ofrecer apoyo para resolverlas”, sostuvo la Dra. Ángela Nakab, médica especialista en Pediatría y Adolescencia, miembro de la SAP.

La Guía ‘Impacto emocional en pandemia – Guía de recursos para la contención emocional de chicas y chicos de 6 a 12 años’, elaborada por la Secretaria de Niñez Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación , afirma que tanto el ‘Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio’ (ASPO) como el ‘Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio’ (DISPO), constituyen ‘una situación profundamente compleja, que afecta nuestra salud, nuestro trabajo, nuestros vínculos, nuestras rutinas y cuidados –entre muchas otras variables– y tienen un fuerte impacto en los estados emocionales de niños, niñas, adolescentes y personas adultas’.

Entre los cambios profundos en nuestra vida cotidiana, señala la pérdida de las rutinas habituales, la escolaridad desde el hogar, la restricción de los encuentros presenciales, personas adultas sobrecargadas de tareas o preocupaciones, la intensidad de la virtualidad y el encuentro cercano con los contagios por Covid-19, y les adjudica un rol protagónico en el impacto del estado emocional que sufren los niños.

“La incertidumbre, los problemas económicos, el desempleo, la enfermedad por Covid-19, el duelo por fallecidos, la falta de contacto físico con familiares y amigos y el trabajo dentro de la casa son factores que afectan a todo el grupo familiar”, sostuvo la Dra. Marta Chorny, médica pediatra, miembro del Comité de Medicina Ambulatoria de la SAP.

“Paralelamente, los cuidadores presentan menos capacidad de contención para los niños, y estos tienen menos lugares donde ser contenidos: las escuelas, los centros de primera infancia, clubes y lugares religiosos no se encuentran disponibles para el encuentro o lo hacen de manera reducida”, agregó el Dr. Mouesca.

Pero, por otra parte, la propia pandemia limita los recursos para la atención de estos cuadros: los centros de atención de la salud y los hospitales se acondicionaron y ponen el foco en la atención de los contagios por Covid-19 en detrimento de la atención general; los centros de atención de salud mental no atienden en forma presencial o lo hacen de manera espaciada y, a la vez, son pocos los lugares de atención psicológica.

Incluso, los programas de intervención en terreno -o sea los que concurren a los domicilios- y los organismos de protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) como las defensorías zonales o los servicios locales de protección de derechos, en contados casos mantienen una atención presencial. En conclusión: hay más factores estresantes, pero menos lugares adonde esa demanda pueda ser escuchada y atendida adecuadamente.

Los conflictos intrafamiliares y de la familia ampliada, dificultades en el aprendizaje y conflictos en las relaciones con sus pares están implicados y son los desencadenantes de los trastornos funcionales. En otros, se detecta maltrato infantil, violencia de género de la cual los niños son testigos y abuso sexual. Estas situaciones aumentaron en la pandemia y las quejas somáticas son una forma de presentación frecuente. El riesgo de no abordar cuáles pueden ser las causas que llevan a estos trastornos profundizará los malestares y padecimientos, alterando la calidad de vida, los vínculos, la escolaridad y las relaciones del niño con su familia.

Para la Dra. Rut Vanesa Mariñas, médica pediatra del Comité de Estudio Permanente del Adolescente (CEPA) de la SAP, “es necesario que estas afecciones sean tratadas. Los adolescentes que padecen dolores inespecíficos crónicos como cefaleas frecuentes, dolores en todo el cuerpo, gastrointestinales, en las articulaciones, entre otros, asociados o no a algún trastorno psicológico (como depresión, ansiedad, angustia, hipocondría) deben consultar al médico de adolescentes y ser abordados por un equipo interdisciplinario, el que tomará en cuenta la salud integral del paciente en sus aspectos biológicos, psicológicos y sociales; solo así se puede dar respuesta a este tipo de patologías”.

“Los trastornos funcionales en la infancia y adolescencia se manifiestan como una queja presentada por los pacientes para la que no se encuentra explicación orgánica y donde no hay un daño físico evidente. La presentación varía con las edades, en la primera infancia es más frecuente el dolor abdominal recurrente, algo más tarde la cefalea y en la adolescencia se agregan el insomnio y la fatiga. Son todos síntomas que vemos con mucha frecuencia en la práctica clínica diaria”, expresó la Dra. Raquel Sanguinetti, pediatra del Comité de Medicina Ambulatoria de la SAP.

Para realizar un diagnóstico de trastorno funcional se requiere de una adecuada evaluación de la historia clínica ampliada del niño, un buen examen físico, recabar datos semiológicos y búsqueda de signos de alarma. Esto orientará al pediatra en el diagnóstico de una enfermedad orgánica o un trastorno funcional o de ambas condiciones.

En lo que todos los especialistas consultados coinciden es en que, más allá de que en la mayoría de las ocasiones se desconoce la causa que origina el trastorno funcional, lo cierto es que los chicos sufren y ven alterado el desarrollo de sus rutinas diarias.

El dolor no es inventado, lo sienten. Y los dolores se presentan en un amplio espectro: desde leves, universales y transitorios, hasta graves, raros e incapacitantes. Sin embargo, aconsejan a los padres no caer en el error de atribuir cualquier tipo de dolor a estos trastornos, sino consultar al pediatra, quien determinará si es algo puramente funcional o si requiere la realización de estudios para descartar otras condiciones médicas.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan a los padres y allegados, fundamentalmente, acompañar y sostener al niño, además de la visita al pediatra de confianza: dar lugar a la escucha, hablar sobre las emociones, limitar el uso de pantallas, promover el juego, las actividades físicas deportivas y recreativas. Estimular los espacios de diálogo y el tiempo compartido con el grupo familiar. Reforzar la autoestima, tener cuidado con las críticas de desvalorización y con las conductas rígidas en la crianza y evitar la sobreprotección que lleva a la dependencia, promoviendo, la autonomía progresiva del niño, niña o adolescente.

Menos de 4 de cada 10 menores de 6 meses reciben lactancia materna exclusiva

Advierten en la Sociedad Argentina de Pediatría en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destacaron el rol central del amamantamiento, que brinda múltiples beneficios para la salud del bebé y de la mamá. Sin embargo, advirtieron, en Argentina menos de 4 de cada 10 (35%)1 de los menores de 6 meses recibe leche materna como fuente de alimentación exclusiva, relación que se da también en la gran mayoría de los países de medianos y bajos ingresos.

Se estima que unas 820 mil vidas podrían ser salvadas por año a nivel mundial si se aumentara la lactancia materna, de las cuales el 87% corresponde a recién nacidos y menores a 6 meses. Entre los beneficios de la lactancia se incluye la disminución de un 36% de la muerte súbita y de un 58% de infecciones del tracto intestinal como diarreas, generalmente causadas por virus, bacterias, parásitos u hongos, y que puede ser muy grave, sobre todo en recién nacidos prematuros. La leche materna genera un efecto protector contra esta enfermedad y contra la neumonía.

La Sociedad Argentina de Pediatría, en línea con las directrices a nivel internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que la lactancia materna sea la vía de nutrición exclusiva hasta los 6 meses de edad, y que luego continúe hasta los 2 años, mientras se van incorporando progresivamente otros alimentos.

En cuanto a la salud de las madres, dar de mamar disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario. Se estima que en el mundo gracias a la lactancia se evitan casi 20 mil muertes anuales por cáncer de mama y esta cifra podría duplicarse si se mejorasen las prácticas de amamantamiento. Además, se reduciría el riesgo de diabetes tipo 2 y de depresión post parto.

El Dr. Luis Azula, médico pediatra y miembro de la Subcomisión de Lactancia de la SAP, subrayó que “otros efectos positivos radican en que la leche humana contiene algunas bacterias y oligosacáridos que contribuyen a establecer una microbiota o flora intestinal saludable, que protege el intestino del bebé, favorece la absorción de nutrientes y previene enfermedades, como alergias o infecciones que pueden afectarlo”.

El impacto económico de la lactancia reside fundamentalmente en que está disponible siempre sin representar una carga al presupuesto de la familia. Proporciona nutrientes de alta calidad, ayudando a prevenir el hambre, el sobrepeso y la obesidad, y representa seguridad alimentaria para la niñez. Mejora la salud y el bienestar de los lactantes y sus madres a corto y a largo plazo, es además una fuente de nutrición sostenible. Además la leche materna es un alimento natural y renovable, ambientalmente seguro, no contaminante y que no deja residuos.

En opinión de la Dra. Silvia García, médica neonatóloga, presidente de la Subcomisión de Lactancia de la Sociedad Argentina de Pediatría, “el amamantamiento es una herramienta sanitaria que contribuye a disminuir la morbimortalidad infantil. Genera beneficios sustanciales tanto para los niños como para sus madres y es importante considerar que este impacto se da tanto en países de altos ingresos como de ingresos bajos. Además de fortalecer el vínculo madre-hijo, se asocia a una reducción del riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2, y aumenta el coeficiente intelectual, lo que a su vez se traduce en un mejor desempeño académico2y en mayores ingresos y mayor productividad a largo plazo”.

Todas las leches de fórmulas buscan replicar los componentes de la leche humana, que es el mejor alimento: nos mantuvo vivos durante toda la historia de nuestra especie. Por otra parte, se trata de un vehículo para unir aún más a la madre con el hijo, fortaleciendo el vínculo afectivo; este es un elemento insustituible”, amplió el Dr. Héctor Pediccino, médico pediatra y neonatólogo, miembro de la Subcomisión de Lactancia de la SAP y Presidente de la filial de la provincia de Córdoba de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Otro de los beneficios de la lactancia materna es que reduce el ausentismo labora. Como los niños se encuentran más protegidos contra agentes patógenos, se enferman menos, y así las madres tienen menor necesidad de faltar al trabajo. Las mujeres deben contar con políticas laborales para que puedan compatibilizar su vida productiva y reproductiva y ser apoyadas por sus empleadores para combinar la lactancia con su empleo, contando con licencias por maternidad, jornadas laborales reducidas y espacios amigos de la lactancia en sus áreas de trabajo. También deben ser apoyadas por la comunidad y sus familias contando con espacios para el cuidado infantil. Los empleos dignos atienden debidamente las situaciones de las mujeres que amamantan.

Las madres que trabajan o estudian deben saber que Argentina cuenta con leyes de protección a la alimentación natural, que en la mayoría de los territorios les proporcionan 90 días de licencia para que durante ese período estén con sus bebés, brindándoles la mejor opción nutricional, que es la leche que producen.

Además, en este marco, hasta el año o incluso los dos años, las madres tienen como derecho la ‘hora de lactancia’ por jornada laboral o educativa, que les permite ingresar una hora después o retirarse una hora antes de su horario normal mientras dure la lactancia.

Por otra parte, la OMS y el Ministerio de Salud de la Nación promueven los espacios amigables de lactancia materna en áreas de trabajo o estudio, para que la madre pueda extraerse leche y refrigerarla.

Este año, en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia, la SAP a través de la Subcomisión de Lactancia, adhiere a esta iniciativa y lo hace extensivo a sus 44 Filiales en toda la Argentina quienes reforzarán los beneficios de la lactancia materna a través de diversas actividades.

Instan a proteger a los niños con la vacunación antigripal antes del invierno

En niños pequeños y en otros grupos de riesgo, la gripe puede producir grandes complicaciones, hospitalizaciones, secuelas y hasta la muerte, por lo cual es necesario que reciban la vacuna para protegerse.

Los niños, especialmente los menores de 2 años, conforman junto con los adultos mayores y la personas con factores de riesgo, los grupos de riesgo más vulnerables y los que más pueden verse afectados por las complicaciones de la gripe o influenza”. Así lo manifestaron especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), acompañando el inicio del otoño, período en el que se recomienda comenzar con la vacunación antigripal.

La gripe o influenza es una enfermedad viral respiratoria muy contagiosa. Por lo general, la mayoría de los que la padecen se recupera en una o dos semanas sin necesidad de tratamiento médico específico. Pero en niños pequeños y en otros grupos de riesgo, puede producir grandes complicaciones, hospitalizaciones, secuelas y hasta la muerte, por lo cual es necesario que reciban la vacuna para protegerse.

Todos los niños de 6 a 24 meses deben recibir 2 dosis de la vacuna antigripal (separadas por al menos 1 mes) con excepción solo de aquellos ya vacunados el año anterior, a quienes se les aplicará una sola dosis; esto no tiene ningún costo, ya que la inmunización en este grupo etario está prevista en el Calendario Nacional (gratuito y obligatorio). No se requiere orden médica, ni receta; con solo acercarse al centro de salud u hospital público más cercano (preferentemente concurrir con libreta sanitaria o carné de vacunas) se debe acceder a la vacunación sin problemas”, sostuvo la Dra. Elizabeth Bogdanowicz, infectóloga pediatra, Secretaria del Comité de Infectología Pediátrica de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Sin embargo, si bien se carece de estadísticas específicas sobre los niveles de vacunación, los especialistas de la SAP estimaron que “como la inclusión de la vacuna en el Calendario para este grupo etario es relativamente nueva, todavía hay gente que lo desconoce y muchos niños de entre 6 a 24 meses no son vacunados o reciben solo 1 de las 2 dosis indicadas, quedando desprotegidos, lo que además propicia un incremento de la circulación del virus”.

Con respecto a las embarazadas, la SAP recuerda que la recomendación es vacunarse en cualquier momento durante la gestación y en el caso de las puérperas (que han parido recientemente y que no hubiesen recibido la vacuna durante el embarazo), se aconseja recibir la inmunización preferentemente al egresar de la maternidad y cómo máximo durante los 10 días posteriores al nacimiento.

En el caso de los mayores de 2 años, la vacuna está incluida en el Calendario Nacional para aquellos que presenten enfermedades asociadas que hagan que las complicaciones de la gripe pongan en riesgo su salud, como por ejemplo quienes tengan enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes oncohematológicos y trasplantados, entre otros. Estos niños están contemplados y deben recibir la vacunación (1 ó 2 dosis, dependiendo la edad y si fueron vacunados anteriormente) en forma gratuita, pero se les va a requerir la orden médica que compruebe su condición de riesgo. Mientras que los menores de 24 meses sanos que hubiesen sido vacunados durante el año pasado, deben recibir una sola dosis y no necesitan prescripción médica.

La vacuna antigripal se puede administrar sola o conjuntamente con otras vacunas y la protección se alcanza entre las 2 y 3 semanas posteriores a la aplicación. De hecho los especialistas de la SAP aconsejan no perder la oportunidad de dar otras vacunas importantes e incluidas también en el calendario nacional de inmunizaciones, como por ejemplo la vacuna contra el neumococo, para la prevención de enfermedades neumocócicas como la meningitis y la neumonía, y su indicación son 3 dosis a los 2, 4 y 12 meses de edad.

En cuanto a las contraindicaciones de la vacuna, solo alcanza a aquellas personas alérgicas al huevo, una condición muy poco frecuente. Y como reacciones adversas solo se registra dolor en el lugar de la aplicación, y en algunos casos algunas líneas de fiebre en las horas posteriores, cuadro que revierte espontáneamente. De no hacerlo, se debe consultar al pediatra porque es posible que se esté en presencia de alguna condición médica que nada tenga que ver con la vacuna.

Si bien desde la SAP como sociedad médica nos sentimos en la obligación de recordar las indicaciones precisas de la vacunación antigripal, la recomendación prioritaria e irremplazable siempre es la consulta con su pediatra de confianza, que es quien sabrá orientar a la familia analizando las situaciones individuales y la condición del grupo en su conjunto”, aclaró la Dra. Gisela Martinchuk, médica pediatra, Secretaria del Comité de Neumonología de la SAP.

Pediatras brindan recomendación ante la potencial circulación del virus del sarampión

La única forma de prevenir la enfermedad es mediante la vacunación adecuada, que consiste en la vacuna triple viral incluida en el calendario nacional gratuito y obligatorio.

Ante la circulación del virus del sarampión y el riesgo potencial de reintroducción en nuestro país, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) compartió una serie de recomendaciones para la población general con el objetivo de prevenir su contagio y de estar alerta ante la aparición de los primeros síntomas.

La única forma de prevenir la enfermedad es mediante la vacunación adecuada, que consiste en la vacuna triple viral incluida en el calendario nacional gratuito y obligatorio. Esta debe aplicarse en cualquier hospital o centro asistencial a los 12 meses de vida y al ingreso escolar (5 ó 6 años), pero dada la situación actual también recomendamos que se vacune el personal de salud, los viajeros, y a quienes estén en contacto con niños y adultos inmunosuprimidos o con menores de un año que aún no pueden ser vacunados”, afirmó la Dra. Elizabeth Bogdanowicz, médica infectóloga pediatra, Secretaria del Comité de Infectología Pediátrica de la Sociedad Argentina de Pediatría.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, grave y potencialmente fatal. Se transmite fundamentalmente a través de las secreciones nasales o de la boca de personas infectadas. Si bien no hay un tratamiento específico para combatirla, ante la aparición de síntomas como fiebre alta, secreción nasal, tos, conjuntivitis, manchas blancas en la boca y cara interna de la mejilla y manchas rojas en la piel, los especialistas de la SAP aconsejan la consulta inmediata con el centro médico más cercano o con su pediatra de confianza.

Para el caso de aquellos que estén a punto de viajar a zonas en las que haya presencia de la enfermedad, como por ejemplo Brasil, Canadá, Colombia, Guatemala, Estados Unidos, la mayoría de los país europeos, México, Perú y Venezuela, la Dra. Gabriela Nidia Ensinck, médica infectóloga pediatra, prosecretaria del Comité de Infectología de la SAP, recomienda: a) verificar tener completo el esquema de vacunación, b) a los niños de 6 a 11 meses administrarle una dosis de la vacuna triple viral y c) en caso de presentar síntomas durante el viaje o dentro de las tres semanas del regreso, consultar inmediatamente con el médico.

La Sociedad Argentina de Pediatría se suma con estas recomendaciones al alerta epidemiológico emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, con el objetivo de informar sobre la situación, difundir consejos para la población general y para los viajeros, e instar a los equipos de salud de todo el país a intensificar la vigilancia epidemiológica”, concluyó la Dra. Stella Maris Gil, médica pediatra, presidenta de la SAP.

Importancia de la vacunación

Bajo el título ‘Vacunate, para protegerte y para proteger a otros’, la Sociedad Argentina de Pediatría elaboró un documento que, mediante un esquema sencillo de preguntas y respuestas, pretende llevar claridad sobre la importancia de la vacunación y los riesgos asociados a la negativa de vacunarse.

1. Si cuido mi higiene y tengo agua y cloacas ¿sigue siendo necesaria la vacunación?

, aunque te higienices todos los días, tengas agua y cloacas, es insuficiente para detener las enfermedades infecciosas y la vacunación sigue siendo necesaria. Enfermedades que estaban controladas como la poliomielitis o el sarampión, sin vacunación, pueden reaparecer rápidamente.

2. ¿Las vacunas son seguras?

Sí, las vacunas son seguras. Todas se someten a pruebas rigurosas antes de instalarse en el mercado. La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves: dolor en el lugar de inyección o febrícula. Es mucho más fácil padecer lesiones graves por la enfermedad en sí, que por una vacuna.

3. ¿Es mejor la inmunidad proporcionada por las vacunas que por las infecciones naturales?

Las vacunas producen una respuesta inmunitaria similar a la generada por las infecciones naturales, pero sin causar enfermedad, ni las complicaciones de esta.

4. ¿Necesito vacunarme contra enfermedades que no se ven en mi comunidad o en mi país?

Sí, aunque las enfermedades prevenibles con vacunas se han vuelto raras en muchos países, los gérmenes que las causan siguen circulando en otros. En un mundo tan interconectado como el actual, pueden cruzar fácilmente las fronteras geográficas e infectar a cualquiera que no esté protegido. Los dos motivos principales para vacunarse son protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean.

5. ¿Puede un niño recibir más de una vacuna a la vez?

Sí, las pruebas científicas revelan que la administración de varias vacunas al mismo tiempo no tiene efectos negativos en el sistema inmunitario del niño. Se ahorra tiempo y dinero, se reduce el número de inyecciones y las molestias para el niño.

7. ¿Qué hay sobre las vacunas y el autismo?

No hay ninguna prueba de la existencia de autismo por vacunas. En 1998, se publicó en una revista científica un trabajo sobre la posible relación entre la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo. Posteriormente, se demostró que los resultados eran falsos. Esa publicación creó un estado de pánico que produjo una disminución de las tasas de inmunización y posteriores brotes de enfermedades.

SI NO NOS VACUNAMOS, ¡LAS ENFERMEDADES PREVENIBLES CON VACUNAS, PUEDEN REAPARECER !!!