COJONES

Noticias de Cataluña y España

Joan Tardà y Gabriel Rufián en el Congreso, y Artur Mas y Carles Puigdemont en conferencias, dan la cara, mientras Madrid responde con denuncias ante los tribunales

 

Los catalanes se debaten en ocasiones atacados por crisis de impaciencia porque les preocupa no percibir avances en el proceso de recuperación de la independencia de Cataluña. Confieso que desde el exterior –en ocasiones– pasa lo mismo, en parte, aunque los que tratamos de hilar un poco más fino vemos que los dos partidos mayoritariamente comprometidos con esta lucha pacífica y democrática avanzan paso a paso, toman posiciones y aseguran que las nuevas conquistas se fortalezcan, sin prisa pero sin pausa y tal como lo sostiene un adecuado aforismo latino: Ad augusta per angusta.

Joan Tardà y Gabriel Rufián, junto a Oriol Junqueras y otros dirigentes de ERC.

Porque mientras el Parlamento catalán sigue aprobando las leyes comprometidas públicamente, hay otros ejemplos que deben ser tomados en cuenta: En la Cámara de los Diputados de Madrid, dos espadas tan filosas como la de William Wallace se encargan sostenidamente de explicar los derechos de la nación catalana. Lo hacen con palabras contundentes y argumentos tan irrefutables que los representantes de la Caverna (tanto del PP como del PSOE) ya desistieron de responder porque –simplemente– no encuentran argumentos que no sean los esgrimidos por el neofranquismo más rancio, es decir los que resultan insostenibles en cuanto aparecen las palabras democracia, justicia, historia, equidad y honestidad.

Y desde otro sector, hace unos años le tocó el turno al ex presidente Artur Mas al acudir a una presentación en Madrid y lo hizo con la franqueza de exponer la línea argumental de una aún incipiente corriente independentista. Fue una curiosidad que atrajo a quienes quisieron enterarse por boca de la máxima autoridad del gobierno catalán que había una intención clara de autogobierno, como lo tuvo Cataluña hasta 1714.

Y ahora le tocó el turno al sucesor de Mas, Carles Puigdemont, quien ya venía demostrando que el delfín resultó ser tiburón. Desafió al gobierno español (y al resto de la corporación) a sentarse a negociar, a dialogar, a encontrar una solución consensuada, a coparticipar en la forma de un plebiscito. No atacó con los ya conocidos aspectos de la coparticipación escasa y carente de ecuanimidad, ni con los recortes permanentes, ni con la constante limitación de facultades que el Estado impone a las decisiones de la Generalitat. No. Nada de ésto. Sólo reclamó que se les permita a los catalanes ejercer el derecho a decidir, independientemente del resultado de la compulsa.

El perfil de Carles Puigdemont se agigantó este lunes 10 de octubre con su bien estructurado discurso y ante la presencia de un público entre quienes se sentaron unos señores que resultaron ser el embajador de Francia, Yves Saint Geours; el del Reino Unido, Simon Manley; el de Egipto, Ahmed Ismail Abdelmoeti; el de Irlanda, David Cooney; la de Argelia, Taouit Feroukhi; el de Venezuela, Mario Isea Bohórquez; el de Bélgica, Pierre Labouverie; el de Dinamarca, John Nielsen; el de los Países Bajos, Johannes Van Bonzel; el de Suecia, Lars-Hjalmar Wide; además de numerosos agregados diplomáticos en otras embajadas.

Mientras tanto, el gobierno “en funciones” sólo atina a atiborrar a la Fiscalía y al Tribunal Constitucional con denuncias y pedidos de anulación de disposiciones emanadas de la Generalitat de Cataluña. Es su forma de responder a un planteo democrático y civilizado, junto a pedidos de juicios, inhabilitación y otros “castigos” a los dirigentes independentistas. No quieren tener en cuenta que, además de sentido común, pacifismo, diplomacia, entereza, ubicuidad y planificación, los dirigentes mencionados tienen COJONES.-

“No aceptamos amenazas; lo que aceptamos son los mandatos del Parlamento”

Categórica, Neus Munté, consejera de la Presidencia, defendió “un camino de referéndum para poder decidir democrática y colectivamente el futuro de nuestro país”

En declaraciones a los periodistas tras el acto de Celebración del Día de la Salud Mental, la consejera de la Presidencia, Neus Munté, evaluó el anuncio hecho por el gobierno español en orden a que la Abogacía del Estado ya está estudiando la resolución del Parlamento sobre la convocatoria de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Fue contundente al sostener que “no aceptamos amenazas, lo que aceptamos son los mandatos del Parlamento, como son las votaciones que se llevaron a cabo marcando un camino de referéndum para poder decidir democrática y colectivamente el futuro de nuestro país”.

La consejera subió la apuesta al agregar que “lo que no aceptamos de ninguna manera son las amenazas ni nos da miedo ninguno de los artilugios o ninguna de las estrategias que desde el Gobierno del Estado español, o por la vía de la Fiscalía o por la vía del Tribunal Constitucional quieran poner límites a lo que es la soberanía del Parlamento de Cataluña”.

La consejera de la Presidencia y portavoz del Gobierno participó, junto con el consejero de Salud, Antoni Comín, en el acto de celebración del Día de la Salud Mental organizado por el Foro Salud Mental. Durante los discursos, la consejera Munté aseguró que el compromiso por la salud mental es “transversal y del conjunto del Gobierno” y  explicó que este compromiso se concreta en el Plan integral de atención a las personas con trastorno mental y adicciones que “tiene muchas acciones y muchas derivadas”.

Para Munté, la salud mental tiene diferentes retos y uno de ellos es el de “generar conocimiento ya que cuanto más conocimiento y más visibilidad, más fácil será romper y erradicar el estigma que sufren las personas con trastornos mentales y sus familias. Como Gobierno, contad con nosotros para ser más visibles, tener más voz y seguir dando la cara a favor de la salud mental” remató.-

Siguen en España apelando al juego sucio con mentiras y desinformación deliberada

 

Medios contrarios a la independencia aseguraron que Esquerra Republicana de Cataluña buscará un tripartito con el PSC y los “comunes” aliados a Podemos

                           El ministro José Manuel García-Margallo.

Los medios españolistas de la caverna mediática no se cansan de tirar basura sobre los catalanes y sobre el proceso de independencia –en un intento fallido– por desestabilizar a los políticos catalanes favorables a la independencia. En este sentido, el conocido medio de comunicación digital españolista radical “Crónica Global” publicó que ERC estaría valorando formar un tripartito con los Comunes y con el PSC . Incluso, se atrevieron a publicar un fotomontaje donde aparecen Núria Parlon (PSC), Oriol Junqueras (ERC) y Xavier Domènech y Ada Colau (Podemos).

Argumentan lo inargumentable basándose en que PDC, ERC Y CUP no sumarán juntos y, por lo tanto, habría un episodio de ingobernabilidad tan extremo que Esquerra Republicana de Cataluña deberá girar hacia la izquierda y acercarse a los socialistas y a los morados. Y sin tenerse con satisfechos con esta difamación infundada, afirman que “la mala relación entre PDC y ERC es un secreto a voces”.

Y habrá que prepararse para que se intensifiquen los intentos desestabilizadores, la difusión de informaciones falsas y tendenciosas, las declaraciones que luego crean dudas al desmentirlas y la permanente búsqueda de los servicios de inteligencia españoles de elementos o antecedentes para ensuciar la imagen de los dirigentes catalanistas, tal como quedó probado fehacientemente en las escuchas telefónicas en las que José Manuel García Margallo, ministro del Interior español, pide que se inventen cargos a los miembros de la familia Junqueras.-

Editorial de INCAT por Carlos Rubén Capdevila.-

Barcelona (INCAT-Per Catalunya).-

Los partidos independentistas catalanes tienen capacidad para bloquear la Legislatura española

Noticias de Cataluña y España

Por David Miró

Cuando Pedro Sánchez pide a Rajoy que llegue a un acuerdo con “las derechas” sabe que está haciendo trampa. Y cuando desde el PP se azuza el miedo al fantasma de un pacto PSOE-Podemos, también. Ni el PP puede pactar con el PDC ni el PSOE puede hacerlo fácilmente con Podemos, que defiende el referéndum, y mucho menos con los independentistas catalanes. La realidad es que el proceso soberanista catalán, es decir, la demanda transversal y mayoritaria a favor de un referéndum de autodeterminación, actúa ahora mismo como un freno, como una pieza que, colocada estratégicamente, impide que el motor de la democracia española, es decir, el Congreso de Diputados, arranque.

Esta capacidad de bloqueo ofrece una nueva perspectiva al proceso. Por un lado deja en evidencia el sistema político español, incapaz de encontrar una salida que no pase por algún tipo de pacto contranatura que conlleve al suicidio de un partido (que es lo que se pide que haga Pedro Sánchez). Y por otro, otorga a los partidos independentistas, y los soberanistas si sumamos En Común Podemos, la capacidad de bloquear la actividad legislativa en el Congreso de Diputados. Una actitud de no cooperación por parte del PDC y ERC impide la formación de mayorías naturales y, sobre todo, dificulta enormemente la gobernabilidad.

Protagonismo catalán

El resultado es que, en pleno proceso de desconexión, nunca los diputados catalanes habían tenido un protagonismo aritmético tan elevado. Sin el PDC, la suma del PP, Ciudadanos, el PNV y Coalición Canaria totaliza 175 diputados, a uno de la mayoría absoluta. Por la banda izquierda, si la suma de PSOE con Podemos, ERC y los dos de Bildu se les añaden los 8 de Francesc Homs, también suman 175, es decir, los diputados necesarios para impedir una mayoría alternativa. La cuestión es que sin el PDC ni ERC no hay sumas ideológicamente coherentes en la Cámara baja.

¿De qué manera puede aprovechar esto el independentismo? No parece que haya una estrategia muy clara sobre lo que hay que hacer en Madrid, pero la cuestión es que, sin hacer prácticamente nada, ya tiene un efecto muy claro. Se parece un poco a lo que ocurre con el debate de la financiación autonómica, que el sistema político español no está preparado para abordar sin el liderazgo de Cataluña. La conclusión es que, si bien Cataluña no tiene capacidad para cambiar España por sí sola, puede condenarla al bloqueo. Y mientras tanto avanzar en su proceso unilateral.

Si además tenemos en cuenta que el gobierno más probable será uno encabezado por Mariano Rajoy (a pesar del vaticinio de Francesc Homs), el independentismo tendría la prueba fehaciente de que España no quiere cambiar (no en vano el PP creció el 26 -J) y además podría impedir la aprobación de legislación lesiva para el autogobierno. Casi línea y bingo.

Por eso pronto se abrirá un debate en España, liderado por Ciudadanos con toda seguridad, sobre la necesidad de una reforma electoral que reduzca el peso de los partidos llamados periféricos y que favorezca la creación de mayorías. Este paso sería la constatación definitiva del fracaso territorial español y un nueva oportunidad argumental para el independentismo, porque sería Madrid quien estaría expulsando una parte de los catalanes de su sistema político en lugar de acogerlos e integrarlos.-

Barcelona (INCAT-ARA).-

El PDC se niega a integrarse al grupo de ERC y recurrirá al Tribunal Constitucional

Noticias de Cataluña y España

Es la reacción ante la negativa de tener grupo propio tanto en el Senado como en el Congreso de España.

La coordinadora general del PDC, Marta Pascal, confirmó que su partido no se integrará en el grupo de ERC en el Congreso y en el Senado, tras haberse quedado sin grupo propio.

Así lo anunció en una entrevista en el canal 3/24 de cadena estatal catalana TV3: “Optamos por quedarnos en el mixto. Somos el grupo mayoritario en el grupo mixto e utilizaremos esta fuerza para hacer política desde allí”.

También adelantó que recurrirán ante el Tribunal Constitucional (TC) tanto la decisión del Congreso como la del Senado de dejar al PDC sin grupo propio en ninguna de la dos Cámaras.

El cabeza de lista de los republicanos a las elecciones generales, Gabriel Rufián, defendió el miércoles que es “más eficaz y útil” para el soberanismo catalán que ERC y el PDC estén en grupos separados en el Congreso que no compartir el mismo.

Barcelona. (INCAT-ACN).-