«No queremos ni pensar lo que hubiese sido la pandemia con Macri y Vidal», dijo Tolosa Paz

La titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales aseguró en Mar del Plata que confía en que «la ciudadanía reafirme» el apoyo al Frente de Todos en las próximas elecciones legislativas.

La titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz, aseguró en Mar del Plata que confía en que «la ciudadanía reafirme» el apoyo al Frente de Todos en las próximas elecciones legislativas, cuestionó la agenda «antivacuna» de Juntos por el Cambio (JxC) y dijo que no quiere «ni pensar» cómo hubiese sido la pandemia bajo la gestión del expresidente Mauricio Macri y la exgobernadora María Eugenia Vidal.

A pocas horas del cierre de la inscripción de listas de precandidatos de cara a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), Tolosa Paz señaló además que «el Frente de Todos tiene una cantidad de hombres y mujeres preparados para la disputa electoral», y prefirió no especular en torno a la posibilidad de encabezar la nómina del oficialismo en la provincia de Buenos Aires.

«No me baso en hipótesis. Soy parte de un equipo. El Frente de Todos es nuestro espacio», indicó, y aseguró que el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner «son los que van a terminar de definir».

Expresó su confianza en que la ciudadanía «reafirme el rumbo de lo que hizo en la votación en 2019» y que «vote hacia futuro, hacia adelante, apostando a un proyecto de producción y recuperación del trabajo en la Argentina».

En ese sentido, pronosticó que en las próximas elecciones legislativas «va a haber un acompañamiento muy potente», tanto al espacio oficialista como «a la voluntad política de un presidente de la Nación, que se puso al hombro la pandemia, que la gestionó con responsabilidad».

«Genera muchísimo dolor cada uno de los fallecidos, pero al mismo tiempo, no queremos ni pensar lo que hubiese sido la pandemia gobernada por Mauricio Macri y la exgobernadora Vidal», aseguró, tras participar en un acto en el espacio del Faro de la Memoria, donde se firmaron convenios con la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Nacional de Mar del Plata en el marco de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

La funcionaria cuestionó además a los referentes de la oposición que «se copiaron de una agenda que es la antivacuna, la de que fracase el proyecto de Alberto Fernández y el plan de vacunación, como si hubiera algún tipo de rédito».

En ese sentido, expresó: «Claramente venimos a proponer la agenda del trabajo y la reconstrucción. Cambiemos lo único que nos propone es el cambio de nombre. Ahora ya ni siquiera ponen Cambio sino que son Juntos, y el cambio de domicilio, que ha sido la agenda de ellos», en alusión al cambio del nombre de la alianza opositora en territorio bonaerense.

Consideró, en ese sentido, que «la etapa que viene es una bisagra», y que «hay una Argentina que se empieza a reconstruir a partir de que viró la agenda, se dejó atrás la de la timba financiera, de la especulación y vuelve a haber una agenda productiva».

«La señal clara que observan los empresarios de esta Argentina es que se acabó la timba. Entonces, ¿dónde van a poner la plata para tener rentabilidad? En el sistema productivo, por primera vez en cuatro años», concluyó Tolosa Paz. (Telam)

Tras un año en pandemia, casi la mitad de los argentinos está insatisfecha con su vida y la economía

Por tercer año consecutivo se registró un aumento en los niveles de estrés crónico y agotamiento emocional de la población, según un sondeo

El estado de ánimo de los argentinos se vio muy afectado en el último año en medio de la pandemia, ya que sólo la mitad de los consultados eligió el casillero «feliz y satisfecho» de una encuesta que consultó acerca de sus sentimientos, de lo que se deduce que que influyeron en forma decisiva las dificultades económicas.

Así surge de un sondeo realizado por la Universidad Siglo 21, según el cual se verificó un descenso del 63% del 2020, al 57% en la actualidad, entre quienes todavía dicen sentirse satisfechos.

Además, por tercer año consecutivo se registró un aumento en los niveles de estrés crónico y agotamiento emocional de la población, lo que marca el impacto de los últimos meses en el bienestar de las personas.

La Universidad Siglo 21, a través de su Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales, realizó un nuevo relevamiento sobre el bienestar emocional de los argentinos y el grado de satisfacción en cuanto al desarrollo y a los objetivos alcanzados en los últimos meses.

En este marco, tras más de un año de pandemia, casi el 50% de los encuestados manifestó tener bajos niveles de felicidad y de satisfacción con su vida.

Según el reporte, más del 25% de la población siente la mayor parte del tiempo que no tiene casi nada de energía para ir a trabajar y, tras el horario laboral, se sienten tan cansados que no pueden realizar otro tipo de actividades.

Esto no significa que los demás argentinos no estén cansados, sino que ese porcentaje está experimentando un «cansancio extremo».

Si bien sólo el 40% de la población señaló sentirse alegre y satisfecha, el 48% se mantiene interesado y entusiasmado con sus
motivaciones, tanto sociales como económicas y laborales.

Relaciones sociales


Respecto de las relaciones sociales, se detectaron los valores más altos, ya que se observó que el 72,6% de los argentinos se siente «querido o amado», y que el 66,6% manifestó estar «satisfecho con sus relaciones personales».

De manera similar, seis de cada 10 encuestados señaló que su vida tiene una meta o propósito.

En términos de género, las mujeres manifestaron tener los mayores niveles de motivación (más del 50%), sentido (más del 60%) y logros (más del 70%), mientras que los hombres tienen mayor porcentaje de acuerdo con las afirmaciones vinculadas a las relaciones sociales (superando el 60%).

En cuanto a los segmentos etarios, al comparar los niveles de bienestar psicológico la población comprendida entre 41 y 50 años reflejó los valores más altos, con porcentajes comprendidos entre el 50% y el 60% de respuestas positivas; mientras que el rango de 30 a 40 años arrojó los niveles más bajos. (NA)

Mar del Plata superó los 74.000 casos de coronavirus desde el inicio de la pandemia

En las últimas horas se reportaron 231 nuevas personas en tratamiento por Covid-19. Mientras que se cargaron 7 fallecimientos y ya son 2261 en lo que va de la pandemia.

La Municipalidad de General Pueyrredon informó que se registraron 231 nuevas personas en tratamiento por Covid-19 y 275 recuperadas. Mientras que el SISA cargó 7 nuevos fallecimientos.

Con estos datos, Mar del Plata superó los 74.000 casos de coronavirus desde el inicio de la pandemia en marzo del año pasado.

En tanto, a la fecha son 2.376 los pacientes que permanecen en tratamiento por coronavirus y la cantidad de camas de terapia intensiva ocupadas sigue en baja.

En el último informe del SISA, se confirmaron 231 nuevos pacientes en tratamiento por Covid-19, de los cuales 21 corresponden a casos definidos por criterio clínico epidemiológico y 210 estudios laboratoriales realizados desde el 24 de junio al 3 de julio.

Además, el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino comunicó que 275 personas están recuperadas y recibieron el alta por protocolo.

El SISA cargó 7 nuevos fallecimientos que se produjeron en los meses de junio y julio. Se trata de 2 mujeres de 77 y 80 años y 4 hombres de 60, 64, 69 y
76 años que fallecieron en junio. Por último, falleció en el mes de julio un hombre de 68 años.

Todos permanecían internados en instituciones de salud de esta ciudad.

Al día de la fecha

  • Confirmados: 74.009
  • Activos: 2.376
  • Recuperados: 69.372
  • Fallecidos: 2.261
  • Casos positivos del día: 231
  • Por estudios laboratoriales: 210
  • Por criterio clínico epidemiológico: 21
  • Camas UTI ocupadas por diferentes patologías: 52
  • Pacientes Covid en UTI: 45
  • Pacientes Covid en UTI con ARM: 26
  • Pacientes Covid en UTI sin ARM: 19

Mario Rodríguez: «Hay otra pandemia, la inseguridad vial»

El ex edil alfonsinista bregó que el Departamento Ejecutivo actúen rápidamente, poniendo en práctica algunas ordenanzas como la constitución de una Comisión Asesora en Seguridad Vial.

En estos días se ha hecho público un estudio que muestra al Partido de General Pueyrredon, y más precisamente a la ciudad de Mar del Plata, como el distrito del interior bonaerense con más accidentes fatales.

Desde la Asociación de Familiares de Víctimas del Delito y Tránsito afirmaron que las muertes viales en Mar del Plata se incrementaron en un 160% con respecto al año pasado. 

Según informes oficiales, «uno de los primeros impactos de las medidas de restricción a la movilidad, y los decretos de aislamiento preventivo a la población que se implementaron desde los distintos gobiernos, fue sobre el tránsito de vehículos en las ciudades. La significativa baja de la movilidad dejó a las calles mayormente deshabitadas de vehículos, al menos durante los períodos más estrictos de aislamiento de la población, produciendo un escenario prácticamente inédito en los últimos tiempos. Por lo general, en el mundo, esta reducción de los desplazamientos en auto fue acompañada en consecuencia por la reducción de casos de siniestralidad vial registrados en comparación con las cifras de los años anteriores. Sin embargo, también las calles vacías fueron una tentación para el aumento de las velocidades«. 

«Son observables algunas de las repercusiones de la pandemia respecto a la movilidad, principalmente debido a las restricciones en el transporte público, las cuales abren la posibilidad de avanzar hacia una movilidad sostenible y segura al incrementarse el uso de la bicicleta. No obstante, de seguir este camino, se plantea el desafío de implementar medidas y políticas seguras para el mayor resguardo de los ciclistas«.

En nuestro país, «el escenario en pandemia impone la necesidad de planificar estrategias de seguridad vial de largo plazo para controlar las consecuencias sobre la mortalidad en usuarios vulnerables de la vía, principalmente motociclistas, que son quienes en este contexto de cambios en la movilidad están siendo mayormente afectados por la problemática de la inseguridad vial».

«Estamos en presencia de otra pandemia, la inseguridad vial, que afecta especialmente a jóvenes de entre 19 y 35 años, utilizando motos como medio de transporte. Esto nos obliga a actuar con decisión. En ese sentido, son auspiciosas las iniciativas presentadas por los concejales Ariel Ciano y Roberto Páez», expresó el ex edil alfonsinista, Mario Rodríguez.

«Ojalá desde el Departamento Ejecutivo actúen rápidamente en el mismo sentido, poniendo en práctica algunas ordenanzas que oportunamente impulsamos y votamos por unanimidad, como la constitución de una Comisión Asesora en Seguridad Vial, a la cual incorporamos, entre otras instituciones, a las asociaciones de familiares de víctimas; o implementar el Programa Municipal de Educación Vial, para profundizar la tarea de concientización. Hay que actuar ya, cada minuto cuenta», sentenció Rodríguez

Derivación de la pandemia: la población argentina ralentizó su crecimiento y envejeció

Aunque con dudas por los empalmes entre encuestas presenciales y virtuales, al finalizar 2020 aumentó la proporción de niños y jóvenes hasta 29 años en los conglomerados urbanos, y fuerza laboral y retiro, en el resto del país.

La población argentina ralentizó en 2020, al finalizar la década, el ritmo de crecimiento y se envejeció, conforme lo demuestran la contracción y expansión, respectivamente, de los extremos etáreos de 0 a 14 años y de 65 años en adelante.

Pero donde más sintió el repliegue fue en las franjas que concentran las fuerzas activas (de 14 a 64 años), que a la vez sufren de menor generación de empleos, exclusión y la marginalidad.

Los datos recogidos por el Instituto de Estudios Laborales y Sociales (IDELAS), de UCES, extraídos de correos electrónicos y canales digitales, siguiendo parámetros internacionales generalmente aceptados, a falta de la presencialidad con que habitualmente se realizan, trasuntan un sorprendente cambio de tendencia en la estructura etárea de la población urbana: desde la crianza a la edad de formación, la opción preferida son los 31 principales conglomerados, pero a partir de la consolidación laboral y el retiro, donde los asentamientos aumentaron fue en el resto del país. 

No obstante, esta última medición virtual sólo siembra dudas en torno del empalme estadístico de los relevamientos trimestrales del mercado de trabajo, así como de condiciones socioeconómicas, con el proceso tradicional del censo presencial de población, vivienda e ingreso de los hogares, por la irrupción del Covid-19, que una vez normalizado podría sufrir las consecuencias del descalce.

El momento del regreso al sondeo de campo presencial, pospandemia, y el cotejo de los resultados que se obtengan con los que previamente surgían, permitirá comprobar si se estaba frente a un cambio de tendencia que sostuvo, o ante un cuadro transitorio e imperfecto determinado por la crisis sanitaria.

Así y todo, según la proyección intercensal entre 2000 y 2010 que publica el INDEC por tramo de edades del total de habitantes a nivel país, la tasa de variación por año de la población pasó de 1,16% en 2011 a menos de 1% diez años después.

O sea que, tomando ese indicador, la población creció a menor ritmo en la década y se envejeció, conforme lo demuestran los extremos etáreos de 0 a 14 años y de 65 años en adelante: en el primer caso, se redujeron de 0,37% a 0,27%, mientras que, por el contrario, en el segundo se elevaron de 2,06% a 2,4 por ciento.

Pero donde la disminución del ritmo de aumento fue más notoria ha sido en las franjas intermedias que concentran la oferta laboral: de más de 14 a 29 años y de 30 a 64 años, singularmente más marcado en el primer segmento, al punto que de 0,8% inicial virtualmente se estancó al fin del decenio; en tanto en el segundo, la desaceleración fue más atenuada, de 1,68% a 1,48% interanual.

Este juego de pinzas demográfico indefectiblemente conduce hacia mayores demandas presupuestarias para jubilaciones y pensiones, al tiempo que deteriora la relación entre activos y pasivos, como ha mostrado la Fundación FIEL en la Conferencia anual de 2020: “en 1950 había 17 activos (entre 15 y 64 años) por adulto mayor (65 años o más), hoy hay 5,5, y para 2050 habrá 2,5.

De modo que cada vez es más difícil financiar el sistema previsional. Más en un país con alta tasa de informalidad y bajos incentivos para aportar al sistema que termina brindando prestaciones a todos, hayan aportado o no.

Proporciones territoriales

Pero la gran novedad surge del desagregado, ya que las proporciones se modifican sustancialmente según se trate de conglomerados urbanos y el resto del país, y más aún en tiempos de pandemia de Covid-19.

Lo detectó el Indec al procesar los resultados de la encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo semestre 2020 y la comparación con el año previo, cuando era impensable la importación de una crisis sanitaria desde China y sus derivaciones.

En la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo semestre de 2019, a través del método tradicional del organismo oficial de estadística, plenamente presencial, se verificó que en el conjunto de los 31 aglomerados urbanos relevados para la estimación de la población en condición de pobreza, la estructura etárea se desagregaba en 21,7% entre 0 y 14 años; 23,4% entre 15 y 29 años; 41,5% en el tramo de 30 a 64 años; y 13,4% en el extremo de 65 años y más.

Un año después esas relaciones cambiaron sustancialmente: adquirieron mayor representatividad las franjas de hasta 29 años y perdieron participación las dos siguientes: de 0 a 14 años subió a 23,5%; y la de 15 a 29 años se elevó a 24% del total.

Por el contrario, el segmento de 30 a 64 años se redujo levemente, a 41,3%; y la de 65 y más años se achicó a 11,2 por ciento.

En el informe se pone de manifiesto que la historia de la estructura etárea de la población en las zonas más densamente pobladas del país es muy corta, data de 2016, pero es suficiente para poder advertir rápidamente que, mientras en los cuatro años precedentes a la llegada al país del Covid-19 los cambios observados fueron en general poco significativos, en el primero con crisis sanitaria se combinaron dos fenómenos, uno estadístico y otro social, que provocaron movimientos relativos de significación.

El primero se origina en la adaptación del proceso de obtención de datos del INDEC a la virtualidad que impuso el aislamiento social preventivo y obligatorio, inicialmente, y luego flexibilizado con el simple distanciamiento en la circulación de las personas y en lugares de trabajo, con encuestas que fueron respondidas a través de la vía telefónica y el correo electrónico, acorde con criterios aceptados internacionalmente.

En tanto, el segundo responde al movimiento de muchos habitantes residentes en zonas densamente pobladas a lugares con menor concentración demográfica, atraídos por el predominio de espacios verdes, en tanto pudieran mantener la conectividad laboral y educativa.

Distribución geográfica de las poblaciones

La última Encuesta Permanente de Hogares del INDEC estimó para el segundo semestre de 2020 una población de 22,54 millones de habitantes en el conjunto de 31 aglomerados urbanos de todo el país, de los cuales 6,7 millones formaban la franja de 0 a 14 años; 6,8 millones la de 15 a 29 años; 11,8 millones la siguiente de 30 a 64 años; y 3,2 millones la de adultos mayores.

El total agregado se elevó en el primer año en crisis sanitaria 1,85%, casi el doble que la tasa estimada de crecimiento vegetativo a nivel país, aunque con una singular dispersión por segmento de edades.

La más expansiva fue el de 0 a 14 años, mientras que la única contractiva fue la del extremo de 65 años y más, con 14,9%.

Los tramos intermedios acusaron incrementos de 4,5% en el de 15 a 29 años y 1,4% la que forma parte del núcleo duro de la fuerza laboral, de 30 a 64 años.

En las zonas menos densamente pobladas, las que en conjunto sumaban unas 16,8 millones de personas, el total se contrajo 0,5%, según se desprende de la diferencia entre la población total que proyecta el INDEC según la tendencia de la tasa intercensal, y la resultante de la EPH para los 31 aglomerados urbanos relevados: CABA, partidos del Gran Buenos Aires; Gran Mendoza, Gran San Juan, Gran San Luis (Cuyo); Corrientes, Formosa, Gran Resistencia y Posadas (Noreste); Gran Catamarca, Gran Tucumán-Tafí Viejo, Jujuy-Palpalá, La Rioja, Salta y Santiago del Estero-La Banda (Noroeste); Bahía Blanca-Ceri, Concordia, Gran Córdoba, Gran la Plata, Gran Rosario, Gran Paraná, Gran Santa Fe, mar del Plata, Río Cuarto, Santa Rosa-Toay y san Nicolás-Villa Constitución (Pampeana), y Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, Neuquén-Plottier, Río Gallegos, Ushuaia-Río Grande, Rawson-Trelew, y Viedma-Carmen de Patagones (Región Patagónica).

Y como en el caso de los aglomerados urbanos en el “resto del País” se verificó un comportamiento dispar, con bajas absolutas en los dos primeros tramos de 12% y 7% en los de 0 a 14 años y 15 a 29 años, respectivamente; y aumento mínimo de 1,7% en el siguiente de 30 a 64 años, y singular de poco más de 50% en el extremo de más 65 años y más.

Esas variaciones y movimientos de la población entre los aglomerados urbanos y resto del país no sólo se manifestaron en dispares tasas de participación de cada tramo etáreo en el total general, como en los desagregados por densidad demográfica, como en la variaciones de esas tasas en las cuatro grandes divisiones que hace el INDEC para clasificar la pobreza e indigencia por edades.

Son indicadores de singular relevancia para un apropiado diseño de políticas asistenciales, laborales, previsionales, y migratorias, como para proyectar las necesidades de infraestructura educativa, sanitaria y hábitat, entre muchas otras áreas claves para posibilitar un desarrollo armónico en lo económico y social.

Pero asimismo a contribuir a no perder el bono demográfico, que implica inducir a compensar el efecto del aumento de la longevidad, con el crecimiento inducido de las poblaciones jóvenes, y la disminución de la marginalidad laboral que es más alta en la franja de 14 a 29 años, que es donde a la vez se registran los índices más elevados de desempleo, principalmente por efecto del crecimiento más dinámico de la oferta que de la demanda laboral para cubrir un nuevo puesto de trabajo. (NA)