Las claves de la guerra sucia contra el proceso de recuperación de la independencia de Cataluña

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Manejos turbios, frentes abiertos en distintas áreas, creación de entidades antisoberanistas y medios digitales, compra de voluntades, inspecciones exageradas y ataques al Barça

 El crecimiento del sentimiento independentista raíz de la sentencia contra el estatuto y sus posteriores y multitudinarias manifestaciones activaron las alarmas de España y se estableció un plan de crisis que tomó fuerza contenido en los meses siguientes. Soraya Sáenz de Santamaría, responsable del CNI y con el visto bueno del propio presidente del Gobierno, dio la orden y se dotó de amplio presupuesto a la guerra sucia contra el proceso independentista. El núcleo duro estuvo y está presidido por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, acompañado del jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, y de piezas como Félix Sánz (responsable del CNI), Ignacio Cosidó (director general de la Policía) y puntualmente acompañados de Pedro Arriola (principal asesor del PP, marido de Celia Villalobos y estratega de la mentira del 11M con Aznar) y Mauricio Casals, (conocido con el apodo de “el príncipe de las tinieblas” y hombre de confianza del Grupo Planeta).

Las claves del Gobierno español para derrotar el proceso independentista con cuatro “frentes de guerra”, se sintetizan en el siguiente esquema:

1.- Frente Judicial

Coordinación vía el Fiscal General del Estado (recordemos la dimisión de Torres Dulce) del Ministerio de Justicia, con la Policía y otros estamentos, para suministrar material al Poder Judicial para desacreditar el proceso, vía los tribunales ordinarios y el propio Tribunal Constitucional. De esta manera, se utilizó la guerra sucia para dar a los casos –en lo posible– carácter de legalidad. Lo hemos visto estos días con las conversaciones entre el ministro Fernández Díaz y el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, un prueba irrefutable de cómo el Estado español utiliza la guerra sucia sin ningún tipo de escrúpulos.

2.- Frente policial en Barcelona

El final de ETA dejó a muchos agentes de la lucha antiterrorista, policías y miembros del CNI “sin trabajo” y a pesar de las amenazas del terrorismo global, destinaron buena parte de aquel personal a Barcelona para establecer una oficina “clandestina” con el objetivo de activar confidentes, pagar infiltrados en las entidades del soberanismo, partidos políticos, y organizaciones dependientes de la Generalitat y realizar toda clases de escuchas e intervención de correos y redes (hoy la tecnología permite llegar muy lejos de manera discreta).

3.- Frente Agencia Tributaria

Un frente muy especial que tiene un núcleo duro propio formado por Jordi Moragas, Jordi Cornet (Zona Franca), Alicia Sánchez Camacho y un miembro de confianza de la Agencia Tributaria, que tiene como objetivo mantener a Cataluña como una zona especial de inspecciones (Cataluña históricamente ya es la comunidad con más inspecciones fiscales y esto se incrementó). El objetivo es mantener la tensión. Pero el grupo ha establecido las líneas más específicas de estas inspecciones, sobre todo, en el campo de aquellos empresarios que se han destacado por su apoyo al proceso independentista y las entidades del soberanismo como la ANC y Òmnium Cultural, entre otros.

Operación Barça: Había que desprestigiar a la principal entidad del país con proyección internacional y –aprovechando cosas no demasiado bien hechas– encontraron una herramienta que hace mucho daño. Recordemos que mientras que el Real Madrid, que gasta muchísimo dinero en fichajes no ha tenido ningún problema –Florentino Pérez y el palco del Bernabeu hacen milagros–, el F.C. Barcelona incrementó su presencia en los juzgados, como bien lo exponen Messi, Mascherano, Neymar, sus últimos presidentes y no se detiene.

4.- GAL Mediático

Otro foco de la guerra sucia es, sin dudas, el frente mediático que tiene como protagonistas al hombre del Palace, Mauricio Casals (el príncipe de las tinieblas), hombre de confianza de la familia Lara y de la actual dirección del Grupo Planeta, y a Francisco Marhuenda, uno de los grandes amigos de Rajoy y director de La Razón, también el conocido Eduardo Inda, colaborador necesario de Pedro J Ramírez y tertuliano pegado de los programas de La Sexta y ahora director de un digital al servicio de la causa general contra el independentismo. Este último, encargado de las tareas más sucias del frente mediático.

Objetivos:

  • Creación de un lobby digital españolista en Cataluña –hasta entonces inexistente– y que ha contado con mucho dinero para implementar proyectos como Crónica Global y Economía Digital.
  • Creación y potenciación de la entidad Sociedad Civil Catalana para contrarrestar las entidades del soberanismo.
  • Presión vía chantaje publicitario a los grandes medios de comunicación catalanes.
  • Reparto de “dossiers” e informaciones judiciales ciertas o fabricados entre los medios de comunicación según convenga. (Todos lo hemos podido comprobar con las grabaciones del diario Público).

 

 

Barcelona (INCAT-Directe.cat).-