Obispo bendecirá nuevas instalaciones de Parque Industrial

En el marco del día del trabajo, el próximo viernes 28 de abril, organizado por la pastoral social de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, obispo diocesano, junto a los distintos actores del mundo laboral, encabezará un acto y bendición de las nuevas instalaciones del Parque Industrial.

La iniciativa buscará “dar gracias al Señor por el don del trabajo y las fuentes laborales y orar por nuestros hermanos desocupados, para que con prontitud sean satisfechos sus anhelos de trabajo digno”, manifestaron desde la organización.

La actividad será el viernes 28 a partir de las 11.45 en el Parque Industrial Gral.  Savio, Calle 6 esquina 7, sector ampliación. Monseñor Marino, en compañía de trabajadores, empresarios, autoridades políticas, dirigentes sindicales y empresariales, bendecirá también las nuevas instalaciones correspondientes a la ampliación del Parque Industrial, orando por la creación de nuevas y abundantes fuentes de trabajo.

“La idea de salir del ámbito de la Catedral donde otros años hemos motivado para hacer el Te Deum, está en línea con hacer presente a la Iglesia en los lugares propios de trabajo, acompañando a todos los actores del mundo laboral: empleados, operarios, empresarios, junto a autoridades políticas, sindicales y de cámaras empresariales.  El Parque Industrial también es un ámbito emblemático del trabajo en la ciudad, fuente de numerosos puestos laborales y donde se espera que, en el nuevo sector de la ampliación donde -se hará la oración y bendición-, se radiquen muchas nuevas empresas”, manifestó Luis Buffoni, uno de los miembros y organizadores de la pastoral social local.

Asimismo, en la invitación que hicieron llegar a las autoridades políticas, empresarios y sindicatos, citaron unas palabras de la encíclica Laudato Si’  del papa Francisco: “El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal”. “Realmente deseamos que sea una iniciativa para el encuentro, la oración y la reflexión profunda en este marco tan especial”, concluyó Buffoni.

Monseñor Marino presidió la liturgia del Viernes Santo en Catedral

El obispo diocesano presidió la celebración de la Pasión y Muerte del Señor en la Iglesia Catedral. Es un día de ayuno, abstinencia y sobre todo de silencio para los católicos. Los signos de la liturgia se cargan de alta significatividad. El altar no tiene mantel, el sagrario está vacío, la cruz, se tapa con una tela violeta, que luego se destapará en la celebración para dar paso a la adoración de la cruz.

Luego de la lectura de la Pasión y Muerte del Señor, reviviendo sus últimos momentos de vida, el obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino pronunció la homilía y dijo, «el Viernes Santo la Iglesia concentra su mirada en un drama de sufrimiento y de muerte, de humillación y fracaso humano. Aquí está el núcleo del mensaje de este día. Dios nos muestra el camino de obediencia y de humillación seguido por el Servidor antes de triunfar y de hacernos participar de su victoria”.

Y luego el pastor de la Iglesia Católica de Mar del plata, invitó “el camino seguido por Cristo ha de ser el nuestro. Él nos abrió el camino que nos lleva al cumplimiento de nuestros anhelos más profundos. ‘Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran’. Jesús nos atrae y convierte por la fuerza de su amor, sin anular por eso nuestra libre decisión”, y añadió “Dios tiene tiempos que no son los nuestros. Es verdad que el sufrimiento humano es un misterio muy oscuro y querer esclarecerlo con criterios puramente humanos, a fuerza de razonamientos, es un intento que a nadie convence. Pero si miramos con fe a Cristo crucificado todo cambia. La contemplación del creyente comienza por el silencio. El que cree es capaz de empezar por allí. Se trata de hacer espacio para que lo ocupe el que es la Palabra o Verbo de Dios. Así lentamente podremos recibir una luz para entender que hay alguien que asumió no sólo mi dolor y mi angustia, mi desolación y desconsuelo, sino que libremente quiso descender hasta el fondo del dolor y de la miseria de todos los hombres de la historia, para abrir un camino de esperanza y de victoria”.

Por último, hizo referencia al pedido especia de la Santa Sede, de orar por los cristiano de Medio Oriente “que sufren persecución por su fe y se ven obligados a abandonar su territorio. No sólo oramos. La colecta de hoy, como es tradicional desde el beato Papa Pablo VI, está destinada a mantener la fe y socorrer a los cristianos de Tierra Santa. Esta ayuda llega también a los cristianos de Egipto, Jordania, Chipre, Líbano, Etiopía, Eritrea, Turquía, Irán, Siria e Irak, expuestos cada día a la muerte en lugares que han sido la cuna del cristianismo”.

Luego de la homilía, se formularon las intenciones donde se rezó por la Iglesia, el papa, el obispo, por el pueblo judío, por los que no creen en Dios, por todos los que tienen necesidades como los enfermos, los emigrantes, prisioneros; perseguidos, entre otras. Se realizó el rito de descubrir la cruz, despojándola de la tela violeta que la recubrió, y después ingresó la imagen de la Virgen dolorosa. El obispo y todos los sacerdotes concelebrantes se inclinaron ante la cruz de Jesús, que pudo ser venerada al finalizar la celebración por todos los fieles que uno a uno fueron pasando hasta el altar mayor del templo.

Este sábado Santo, el obispo de Mar del Plata presidirá la Vigilia Pascual, que será a partir de las 21 también en la Iglesia Catedral. El domingo de Pascua, monseñor Marino presidirá la misa a las 10.30 en la parroquia Cristo Resucitado, en Nápoles y Friuli, barrio el Martillo.

Obispo cumplió con visita pastoral a la parroquia San Benedetto Mártir

“Visitando la geografía de la parroquia uno se da cuenta cuánto hay para hacer”, destacó Monseñor Marino.

Como lo viene realizando en distintas comunidades parroquiales, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino visitó durante esta semana del 27 de junio al 2 de julio, la parroquia San Benedetto Mártir y Jesús Niño, ubicada en Avenida Edison 2851.

Se reunió con los grupos de la parroquia y las capillas, y también visitó instituciones, colegios, lugares importantes de la extensa jurisdiscción parroquial.

Durante estos días, acompañado por el presbítero Luciano Alzueta, párroco del lugar; visitó los grupos de la Legión de María, Renovación Carismática, pastoral de adicciones, Cenáculo de María, Schoenstatt, catequistas, niños y jóvenes, la pastoral de la liturgia, ministros extraordinarios de la comunión, Cáritas parroquial, la ludoteca, el COPAPA.

Pudo encontrarse y bendecir enfermos, vecinos, familias, y también en un geriátrico. También recorrió la escuela n° 35 y secundaria n°. 47, el colegio San Antonio María Gianelli, la sociedad de fomento de barrio Nuevo Golf, la escuela n° 64, la sala de atención primaria Barrio Parque Independencia y el cementerio.

Durante la eucaristía de “cierre de la visita pastoral”, monseñor Marino dijo, “he visto muchas cosas admirables y he podido alentar y bendecir todo aquello que se hace de bueno en esta parroquia y en las distintas capillas y comunidades”.

“Visitando la geografía de la parroquia uno se da cuenta cuánto hay para hacer, cuánta tarea, nos sentimos pobres y Jesús nos invita a orar para que multiplique las distintas vocaciones que hacen falta en el trabajo apostólicos. En primer lugar y lo hacemos ahora, pidiendo por vocaciones al ministerio sacerdotal: sin sacerdotes no hay eucaristía perdón de los pecados, no hay quien unja a los enfermos y debemos orar”, expresó el obispo.

 

Finalmente concluyó “la presencia del obispo tiene que ser un momento de alegría en la comunión, se renueva la consciencia de pertenecer todos al mismo cuerpo, somos un solo cuerpo, una sola Iglesia, aunque haya distintas comunidades, parroquias y diócesis”.

Testimonio y alegría entre los fieles de la comunidad

“Fue una experiencia muy linda la de encontrarnos con nuestro obispo, en nuestra comunidad y que pudiera conocer todo lo que hacemos”, manifestó Rosa quien está en la catequesis, Cáritas y la liturgia.

Por su parte Pilar, colaboradora de Cáritas remarcó “es la primera vez que viene un obispo en visita pastoral, ha sido un espacio muy bueno de encuentro, realmente nos fortalece en el camino”.

Finalmente Mariano y Jeremías jóvenes de Acción Católica, resaltaron el espacio de preguntas que pudieron hacer al obispo durante un encuentro con niños de catequesis y jóvenes.

“Nos alentó a no tener miedo de anunciar a Jesús en el barrio, que no tenemos que desanimarnos ante la indiferencia y sobre todo ser testimonio también con nuestras vidas”, puntualizó Mariano.

«La negación de Dios es el suicidio de la cultura occidental»

Con la presencia del obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, el pasado miércoles se realizó el jubileo del Centro diocesano de Estudio y reflexión (CEDIER).

Los alumnos de la Escuela Universitaria de Teología, de Sembrar, profesores y personal directivo se reunieron en el Pasaje Catedral, en la puerta de la institución y caminaron cantando, hasta la puerta de la misericordia del templo mayor de la ciudad.

Al llegar a la Catedral, los esperaba monseñor Marino quien recibió a los alumnos y se dispuso a celebrar la eucaristía, con la que también se dio inicio formal al ciclo lectivo 2016.

Se encontraban el presbítero Luis Albóniga, rector de la Escuela Universitaria de Teología y presidente del CEDIER, y el presbítero Tomás de la Riva vicepresidente de la institución.

También concelebró el presbítero Pablo Etchepareborda anterior presidente del CEDIER, Gabriel Mestre cura párroco de la Catedral y vicario de la diócesis y otros sacerdotes que ejercen como profesores.

Durante la homilía, el obispo, expresó que»vivimos en una época de relativismo de la verdad, y de subjetivismo moral, cuya raíz última es la exclusión de Dios de la vida social y del quehacer cultural. La negación de Dios, sea en su versión práctica o teórica, es el suicidio de la cultura occidental y el peor daño a la promoción del hombre«.

«Como nos lo ha enseñado el Papa Francisco, el remedio no está en torcer la verdad sino proponerla desde la belleza y el atractivo de nuestro testimonio, encarnando en la vida las convicciones que tenemos», destacó el obispo.

Finalmente agradeció a los sacerdotes y personal directivo de la Escuela Universitaria de Teología y del CEDIER por su entrega, dedicación y compromiso en la tarea encomendada

Monseñor Marino celebró la misa en honor a la Virgen de Lourdes

Con una gruta de Lourdes colmada de fieles, llenos de esperanza y fe en la Virgen; monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, presidió ayer la misa principal en honor a la Virgen de Lourdes.

Concelebraron decenas de sacerdotes religiosos y diocesanos; y se hicieron presentes representantes de las fuerzas vivas de la ciudad.

Minutos antes de la misa, como lo hizo en otras oportunidades, Cecilia Milone entonó el Ave María como regalo a la Virgen.

Recordando el 59° aniversario de la existencia de la diócesis, que coincide también con la fiesta de Lourdes, Marino pidió, «junto a María, en este Año de la Misericordia, deseamos convertirnos en instrumentos del designio misericordioso del Padre, practicando las obras de misericordia corporales y espirituales que encontramos en el Evangelio y que el Papa nos propone en el comienzo de esta Cuaresma».

«Como obispo de Mar del Plata, quiero felicitar y alentar a los sacerdotes y diáconos, consagrados y consagradas y fieles laicos que dedican sus vidas a las obras de misericordia, colaborando con Cáritas, cuidando y visitando enfermos, asistiendo a los ancianos, visitando a los presos, hospedando a los sin techo, tomando medidas a favor de los niños en riesgo, ayudando a superar el flagelo de las adicciones, cuidando la vida del niño por nacer con iniciativas realistas hacia la mujer embarazada cuando asoma la tentación del aborto, ayudando a rezar en los cementerios», enumeró.

«La lista no pretende ser exhaustiva. Debemos mencionar también el amor que se invierte educando con desinterés, aconsejando y consolando en momentos de fragilidad; perdonando con grandeza de alma», destacó el pastor de la Iglesia Católica y recordó también el sacramento de la confesión que ejercen los sacerdotes como un «servicio exigente y fundamental que debemos realizar con especial esmero y fidelidad en este Año de la Misericordia».

Luego de la misa se realizó la procesión con la imagen de la Virgen llevada por un gran grupo de fieles. Vivada y con pétalos de flores que caían desde lo alto del arco de la Gruta, salió la Virgen «de su casa».

La procesión pasó por la esquina de la parroquia Sagrada Familia (Rondeau y Magallanes) donde se dejó una ofrenda floral a la imagen de la Virgen de Luján que fue restaurada y bendecida el 27 de diciembre pasado.