Rezarán una misa por los fallecidos en situación de calle

Al igual que el año pasado, el oficio religioso se realizará en la estación Ferroautomotora.

El próximo jueves 29 de junio, a las 18, en la puerta de la Ferroautomotora; las parroquias que pertenecen a la Noche de la Caridad, se reunirán para participar de una misa orando por las almas de las personas fallecidas en situación de calle y también pidiendo por todas las personas que viven y duermen en la calle.

La misa estará presidida por el presbítero Gabriel Mestre, vicario de la diócesis, en reemplazo del obispo, quien debido a otra actividad pastoral se encontrará en Villa Gesell. Se espera participen varios sacerdotes, ligados al servicio de la Noche de la Caridad, y con fuerte participación social en la comunidad.

¿Qué es la Noche de la Caridad?

La Noche de la Caridad está integrada por laicos de diferentes parroquias de nuestra ciudad que durante los trescientos sesenta y cinco días del año, acercan una vianda de comida caliente y un rato de escucha y contención a nuestros hermanos sin techo que viven en la calle, o que estando bajo un techo no tienen los medios para cocinarse, por la precariedad de su vivienda o por falta de servicios. Lo hacen desde el 2001 ininterrumpidamente.

Este grupo lleva un mensaje de amor y esperanza, para que se sientan dignos y amados a pesar de la situación en que se encuentran: “cada vez que lo hiciste por uno de mis hermanos por mí lo hiciste”.

La Noche de la Caridad, articula con el Hogar Nazaret, dependiente de Cáritas Mar del Plata y para, a través del cobijo a los hermanos en situación de calle, lograr una reinserción social de la persona.

Hoy las parroquias que participan son: San Cayetano, Nuestra Señora de Pompeya, Cristo Rey, Medalla Milagrosa, San Francisco de Asís, Santa Rita, San Antonio, María Madre de la Iglesia, Cristo Resucitado, Don Bosco, Santa Rosa.

Emotiva misa por los desaparecidos y fallecidos del «Repunte»

Familiares, amigos y compañeros de la tripulación y de otras embarcaciones siniestradas no ocultaron su dolor durante el oficio religioso.

Se realizó en la parroquia Sagrada Familia del puerto marplatense, ubicada en Rondeau 551; una misa para orar por los tripulantes desaparecidos y los fallecidos con motivo del naufragio del barco “Repunte”.

La eucaristía estuvo presidida por monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, el párroco del templo, Miguel Cacciutto y otros sacerdotes que se unieron en esta oración. También estuvieron presentes familiares de los barcos marplatenses desaparecidos, “Antonino” y “San Jorge I”.

“Esta misa, quiere ser un espacio ante Dios, por el eterno descanso de las víctimas del barco pesquero Repunte, pero también recordamos a los desaparecidos, y a las víctimas de los últimos naufragios cuyos familiares se asocian también a esta celebración, el barco San Antonino, y San Jorge I. Pero además de pedir por aquellos que no están entre nosotros, esta misa es un acto de solidaridad  con los familiares, con los amigos, y con toda la comunidad. Solidaridad del obispo, de los sacerdotes, de la Iglesia de Mar del Plata en su conjunto, imitando la cercanía del Señor con todos aquellos que sufren ante una desagracia”, manifestó el obispo en su homilía.

“Jesús vino como luz para iluminar la densidad de las tinieblas de la vida humana. La fe no ahorra el dolor el sufrimiento, pero llena de sentido, ilumina, y va preparando en nosotros la fuerza de la esperanza que tiene que resurgir, porque hay que seguir adelante, pese a todo.  Hay un tiempo en el que cuesta asimilar la dureza del dolor, de la pérdida de los que ya no están; la muerte acontece no sólo en los que dejaron sus vidas en el mar, sino en los que quedan; porque son los vínculos más profundos. Todo esto presentamos en la eucaristía, lo unimos en la pasión de Cristo y también al triunfo de su Resurrección”, remarcó monseñor Marino.

Y concluyó “sepan que desde el primer momento que me avisaron en Corpus, desde ese momento,  ofrecí la misa, y pedí a los sacerdotes que ofrecieran también por estas intenciones acompañando durante todo el tiempo que durase la búsqueda angustiosa. Ofrecer nuestra oración, el santo sacrificio de la misa, es lo mejor que podemos hacer cuando reconocemos que ya humanamente no tenemos más respuestas. El Señor está presente; eso es lo que ustedes tienen que grabar, Él acompaña nuestra tristeza, y nos da fortaleza para seguir el camino, hay que seguir adelante. Que el Señor los llene de luz y de paz en sus corazones, les de el eterno descanso a quienes ya no están y de nuevo repito todo mi afecto, cercanía espiritual con ustedes que es también el afecto y  la cercanía de la Iglesia en su conjunto”.

Al finalizar la misa, el obispo junto al padre Miguel Cacciutto, rezaron la oración del responso por el eterno descanso de las víctimas de los naufragios.

 

 

Obispo local presidió la misa de Pascua en la parroquia Cristo Resucitado

Monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, presidió la misa de Pascua en la parroquia Cristo Resucitado, en el día en que la comunidad celebra sus fiestas patronales.

El templo ubicado en Nápoles y Friuli, del barrio el Martillo, se colmó de fieles que, como lo hacen siempre, recibieron con mucho cariño al obispo de la diócesis.

Al iniciar la homilía, monseñor Marino destacó las “novedades” de la comunidad como el nuevo sagrario, el nuevo sillón del altar –la sede- y la pila bautismal.

“Me dio una gran emoción al entrar a la parroquia, porque estos son todos signos de que la comunidad crece en número y esto habla de ustedes, de la comunidad y también del párroco David (Ochoa) , quien orienta y rige, juntos forman una unidad por eso transmito esta grata impresión. Esta comunidad que de verdad quiero mucho, fue creciendo a lo largo del tiempo. Si la comunidad aumenta en calidad, crece también la calidad de vida en el barrio, que tiene una geografía bastante extensa y no me refiero a lo económico, sino a la calidad de las relaciones entre las personas.  La fe cristiana humaniza, eleva al hombre, de allí que empiece con esta grata impresión”, destacó.

Luego, propiamente de la Pascua, manifestó “esta es la fiesta mayor de los cristianos. El triunfo de Cristo es también nuestro, porque Él asumió nuestra muerte para darnos su Vida. Todos los domingo del año toman su sentido de este domingo , que es el día del Señor por excelencia”.

Más adelante sobre el testimonio de los cristianos, resaltó “todos debemos tener la misma conciencia de predicar al pueblo. Sí hermanos, predicamos con el ejemplo de nuestra vida en primer lugar, y con nuestros gestos que pueden ser más elocuentes que las palabras. También con las palabras cuando el caso lo requiere. Nuestro papa Francisco nos urge a salir, a anunciar, a no quedar encerrados en nuestros templos e instituciones, es preciso volver a la calle, a los caminos de los hombres. Nos ha dicho lo que hemos asumido como lema ‘Salgamos a anunciar a todos la vida de Jesucristo’».

Finalmente, remarcó a todos los presentes “cada uno debe preguntarse, ¿cuál es mi posibilidad de colaborar en el anuncio y en la misión? Todos podemos hacer algo. Ante todo rezar, porque esa es la fuerza de la misión y si no nos llenamos de Cristo, no podremos darlo a los demás. En la diócesis y en las parroquias existen varias formas de voluntariado en diversas instituciones de caridad, también la posibilidad de pertenecer a grupos de misión en los hospitales, en las cárceles, en los asentamientos y zonas empobrecidas. Solo doy ejemplos”.

Durante las ofrendas, junto con el pan y el vino, miembros de la comunidad acercaron alimentos para las familias que son asistidas siempre por Cáritas de la parroquia Cristo Resucitado.

Al finalizar la eucaristía, el padre David Ochoa, párroco del lugar, invitó a todos los que quisieran hacerse presentes a la capilla Nuestra Señora de Los Milagros, ubicada en Ignacio Olan 6589, del barrio Las Canteras, donde monseñor Marino bendijo nuevo salones de catequesis que fueron donados por un colaborador y seguramente serán utilizados en beneficio de todo el barrio.

Docentes participaron de la misa por el inicio del ciclo lectivo en escuelas de JuREC

La celebración eucarística tuvo lugar en la parroquia San Francisco de Asís. Fue presidida por el padre Pablo Etchepareborda, presidente de la Junta Regional de Educación Católica (JuREC). De la misma participaron otros sacerdotes, directivos y docentes de instituciones educativas católicas de la ciudad de Mar del Plata.

La misa estuvo concelebrada por el padre Walter Pereyra, el padre Fabián Yanes, fray Rolando Gabriel Brites y fray Ramiro De La Serna. El padre Pablo celebró que “vinieron muchísimos docentes a la misa, con el deseo de decir ‘queremos ser comunidades cristianas’. Ése es el lema que nos va a acompañar durante este año para la reflexión y las actividades. Buscamos celebrar nuestra fe y ponernos en manos de Jesús”.

Acerca del inicio del año, el presidente de JuREC lamentó que “este año viene con el conflicto educativo. Si bien las escuelas de gestión privadas seguimos con la continuidad de clases, nos afecta también el tema del sueldo de los docentes y la educación como tal. Sabemos que desde hace muchos años hay cambios de planes que no apuntan a lo esencial de la formación de un ser humano. Todo esto afecta, mas allá de la coyuntura”.

Seguidamente resaltó que en la actualidad “cada uno tiene que ver cómo aportar para que se pueda escuchar a los docentes, los niños, que los directivos puedan gestionar una educación de calidad. Esos temas serán importantes este año, para buscar una educación de excelencia, porque eso es lo que va a salvar al país. El pueblo que está educado, es un pueblo que abre el corazón, la mente y los ojos para buscar lo mejor”.

En cuanto a las actividades de este 2017 Etchepareborda detalló “la Jornada de Educación y la Familia que trabajará la afectividad, las emociones y el autoconocimiento a todos los niveles, para que los docentes tengan capacitación suficiente para brindar una educación a los chicos que comprenda distintas problemáticas. Estamos trabajando en el Encuentro Deportivo y Cultural, buscando alternativas en los costos, para que los alumnos no queden excluidos por esa cuestión. Además la Fiesta de la Fe para el nivel inicial, y las actividades que desarrollamos en cada año”.

Por último, el padre Pablo quiso demostrar su profundo agradecimiento a los docentes: “Sabemos que cada uno tiene su familia, sus dificultades, ideales y proyectos. Por eso, agradecemos que se pongan delante de los alumnos en las aulas brindando lo mejor que tienen. Deseamos que puedan vivir con alegría y esperanza este nuevo año. Estamos convencidos que la educación siempre a la larga deja sus frutos. Por eso les doy ánimo y fuerza, esperanza y capacidad para que todo lo que brinden, lo hagan con el corazón y creatividad sabiendo que están aportando al futuro de nuestra patria”.

El profesor Omar Mancioni, inspector jefe de la Dirección Provincial de Educación de Gestión Privada (Dipregep) participó de la misa junto a inspectoras, resaltando “el inicio de un nuevo ciclo lectivo, que si bien ya hace un mes que comenzamos, es una buena oportunidad para acompañar a la JuREC”.

“Por un lado es triste ver que hay muchos chicos que no pudieron empezar las clases, pero por otro lado es significativo resaltar que otros chicos y docentes están en clase. Es un sentimiento contradictorio, por un lado, porque da tristeza que no todos estemos celebrando este inicio de ciclo lectivo, pero por otra lado tenemos el beneplácito de poder haber iniciado con muchos otros tantos”, finalizó Mancioni.

Al terminar la misa, se entregaron distinciones a docentes y directivos de las escuelas que se jubilaron el último año.

Piden “consuelo y fuerza” para familias de fallecidos de San Antonino

En el marco del cierre de la XXXV Fiesta Nacional de los Pescadores, se llevó a cabo este domingo  la Solemne Misa Cantada, que tuvo lugar en la Parroquia Sagrada Familia y fue oficiada por el sacerdote Miguel Cacciutto,  cuyo eje central estuvo en orar por los fallecidos en el mar, principalmente por los náufragos del Buque San Antonino, fallecidos en septiembre de 2016.

De dicha celebración religiosa participaron feligreses, autoridades,  miembros de la comisión de la Sociedad de Patrones Pescadores, que preside Luis Ignoto, y las nuevas soberanas de la Fiesta Nacional de los Pescadores, Jacqueline Bertello, Ana Campanella Di Scalla y Aymara Basanta.

El cura párroco, Miguel Cacciutto, dio la bienvenida a los presentes y pidió por todos los fallecidos de la comunidad portuaria, en especial por Claudio Zerboni, Alejandro Ricardenez, Carlos Campos, Pablo Pardo, Sergio Juárez y Gonzalo Godoy, la tripulación del buque San Antonino, que naufragó a más de diez millas náuticas al sudoeste de la costa, en septiembre pasado.

“Ellos viven para siempre y están junto al Señor. Queremos pedir consuelo y fuerza para sus familias. Y para las familias de los que todos los días salen a navegar, porque el solo hecho de levantarse y salir a pescar, ya estamos hablando de estar en las manos de Dios, porque se sabe cuándo se sale pero no cuándo se regresa. Por eso esta unión tan grande con Jesús. Los que se quedan en tierra siempre están esperando, y tiene fe”, manifestó el sacerdote.

Además agregó: “A los pescadores nadie les regala nada, todo se lo ganan con el sudor de la frente, con el esfuerzo. Todos los que pertenecen al puerto tienen que buscar la voluntad de Dios y eso se encuentra en la fe, porque ésta mueve montañas. Nuestro Puerto se ha desarrollado con la cultura del trabajo, así se han construido estas familias y se ha prosperado”.

Luego, el cura recibió las ofrendas florales que esta tarde serán arrojadas al mar, en la procesión náutica. Además, en la oportunidad se entregaron dos estatuillas “San Salvador”, para las señoras Lucía Cacciutto y  Liliana Barragán, ambas importantes colaboradoras de la parroquia.

El presidente de la Sociedad de Patrones, Luis Ignoto, se emocionó mucho al entregar estas distinciones y destacó “en el Puerto hay mucho por hacer” y sostuvo que de las más de doscientas lanchitas que había, hoy quedan solo veintinueve.

“Desde hace tiempo venimos pidiendo por este ícono y postal de Mar del Plata. Hubo malas administraciones que no supieron resolver el conflicto y las embarcaciones más grandes fueron desplazando a las más chicas. Hay que conservar esta postal marplatense, y estamos en ese rumbo”, sostuvo.