España pidió referéndum para el Sáhara, Palestina y ahora Gibraltar, pero no se enteró del caso catalán

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Las incongruencias del gobierno español siguen evidenciando que en diplomacia, sentido común, perspectiva de futuro y experiencias históricas, es un elefante en un bazar

 

Para el gobierno español, primero fue el Sahara, después Palestina y ahora llega Gibraltar. La incoherencia generalizada es el atributo del gobierno de Mariano Rajoy y nadie tiene reparos en admitir públicamente que todo el mundo tiene derecho a decidir, menos los catalanes.

El querido –y lo decimos sinceramente ya que cada vez que abre la boca genera nuevos soberanistas– ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación en funciones del Gobierno de España, José Manuel García-Margallo, acaba de defender el derecho de los ciudadanos de Gibraltar para ejercer su soberanía.

El funcionario español sostuvo que los gibraltareños tienen que decidir si quieren ser británicos fuera de la Unión Europea o hispano-británicos dentro de la Unión. La idea del genial ministro –a quien se le grabaron conversaciones telefónicas encargando ensuciar a dirigentes políticos catalanes– es que Gibraltar tenga una soberanía compartida entre el Reino Unido y España. En cualquier caso, la propuesta española permitiría un reférendum, algo que se niega a los catalanes. Peor aún, los resultados de las encuestas realizadas en Gibraltar y los antecedentes, indican que el 90 por ciento de los habitantes del Peñón, desean continuar siendo británicos, sin importar si el Reino Unido dejó la Unión Europea. Como los catalanes, no desean ser españoles.

No pueden con su genio. Además de ser un gobierno probadamente corrupto, ineficiente, prebendario y opuesto a toda alternativa democrática, lo mismo que la historia recuerdo que hicieron para perder vergonzosamente Africa, Cuba, Filipinas, etc., etc., esporádicamente quieren mostrar una faceta supuestamente democrática, aunque actúan como un elefante en un bazar.

La separación de Noruega de Suecia, en 1905, es el mejor ejemplo que tendrían que evaluar los bárbaros caballeros que ejercen el poder en España. En ese entonces, Noruega quiso separarse de Suecia y ésta aceptó que se llevara a cabo un referéndum con una sola condición: que ambos países continuaran una estrecha relación comercial. Nada más alejado de la opinión de la caverna madrileña.-

Barcelona (INCAT-Per Catalunya).-