Corresponsal de La Nación en España y ecuánime analista del proceso de recuperación de la independencia de Cataluña.

Noticias de Cataluña

 

Por Martín Rodríguez Yebra (*)

BARCELONA.- “¡A ver si esta vez es la última!” Agustí Bassol hablaba ayer en medio de una masa de gente frente al Arco del Triunfo barcelonés. Llevaba atada al cuello una bandera catalana descolorida, con aires de reliquia. Por quinto año consecutivo salía en la Diada Nacional a gritar por la independencia que no termina de llegar. Era un sentimiento extendido en la multitud que lo rodeaba: impaciencia, algo de frustración y la esperanza de que se cumpla la promesa de la nueva república. Ahí estaban de nuevo. Cientos de miles de personas desbordaron las calles de Barcelona y otras cuatro ciudades de Cataluña en apoyo del plan del gobierno regional de acelerar definitivamente hacia la separación de España.

A tono con esa urgencia, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunció que este mes hará una propuesta a las autoridades españolas de un referéndum pactado para resolver el conflicto. Y si el intento fracasa, como se descuenta, advirtió que en el primer semestre de 2017 convocará a unas “elecciones constituyentes” a partir de las cuales una eventual mayoría separatista declararía el nacimiento del nuevo Estado.

“Entramos en la etapa final. La actitud del gobierno español no va a frenar el compromiso que adquirimos ante los ciudadanos. En junio a más tardar nos situaremos en el momento crítico en el que los catalanes tendrán que validar el rumbo que tomamos”, dijo Puigdemont ante un grupo de periodistas. Negó que vaya a inhibirse ante las sentencias del Tribunal Constitucional que ordenan detener el proceso de ruptura. “Obedeceremos a las legítimas autoridades elegidas por el pueblo catalán”, respondió ayer a La Nación.

A diferencia de su antecesor, el también independentista Artur Mas, Puigdemont decidió participar de la manifestación del Día Nacional. Lo hizo en Salt, cerca de la frontera con Francia. Otra asistencia muy significativa fue la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, aliada de Podemos, que no integra el bloque separatista y hasta ahora siempre había jugado en la ambigüedad.

Para el independentismo, la protesta de ayer significaba un reto vital porque coincide con un período de tensión entre los partidos que sostienen la rebelión. Las diferencias entre la coalición gobernante Juntos por el Sí y los anarquistas de la Candidatura de Unidad Popular (CUP) forzaron a Puigdemont a someterse a una moción de confianza, que será el miércoles 28. Consiguió la promesa de que le permitirán seguir gobernando, pero a cambio de no demorar el desafío soberanista.

La CUP reclama un referéndum independentista unilateral. El gobierno catalán cree que primero debe intentarse un acuerdo con España, para no perder legitimidad internacional, y sólo después encontrar una “fórmula creativa” para registrar en las urnas la voluntad de los catalanes. Por eso hablan de elecciones constituyentes, que en realidad serían unos comicios legislativos anticipados y por ende España no podría invalidarlos.

Las elecciones regionales del año pasado mostraron la complicación de esas vías alternativas: los partidos secesionistas lograron una mayoría de diputados, pero se quedaron en el 48% de los votos. Desde entonces se discute quién ganó. Pero, lo que ayer quedó en evidencia es que el catalanismo mantiene el vigor cinco años después de la primera protesta masiva a favor de la autodeterminación.

Los organizadores de la “Diada” temían una caída en la convocatoria y por eso dividieron el acto en cinco sedes, lo que dificultaba la comparación con otros años en los que, según sus cálculos, se movilizaron hasta 1.800.000 personas. Las cifras que ayer difundió la policía local daban una suma cercana al millón de personas. Los partidos contrarios a la secesión la reducían a menos de la mitad.

En cualquier caso, en Barcelona la concentración desbordó los casi dos kilómetros de los paseos de Sant Joan y de Lluís Companys. Los asistentes siguieron con obediencia el montaje preparado por la ONG Asamblea Nacional Catalana (ANC) y levantaron a la hora señalada unos carteles circulares con el lema “A punto”, símbolo de ilusión y a la vez de ansiedad. El cierre le tocó al presidente de la ANC, Jordi Sànchez: “La república catalana se gana en las urnas y se construye en las calles. Hemos vuelto a hacer historia contra todos los pronósticos”.-

(*)Con algo más de impaciencia, los separatistas catalanes mantienen vivo su reclamo

 

 

Barcelona. (INCAT-Agencias).-

 

 

El presidente catalán formaliza una última oferta de referéndum al Estado español y éste le responde y cierra con un portazo

Noticias de Catalunya y España

El presidente de la Generalitat agregó que en caso de que esta posibilidad no sea viable, será necesario pensar en elecciones para después de la Diada del 2017

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, planteará de nuevo a España la celebración de un referéndum acordado, aprovechando su discurso con motivo de la cuestión de confianza que planteará el próximo 28 de septiembre. Lo explicó en rueda de prensa con los corresponsales extranjeros en el Palau de la Generalitat, donde también situó las próximas elecciones, que según la hoja de ruta serían constituyentes, después de la Fiesta del 2017.

De hecho, apuntó que espera que el próximo Once de Septiembre él ya esté en funciones y que los comicios ya estén convocados. También aprovechó para tachar de “desafortunadas” las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, sobre las que opinó que son “hirientes para las víctimas del terrorismo”.

Puigdemont avanzó que su discurso de la cuestión de confianza incluirá una nueva petición a España para que autorice un referéndum en Cataluña. El presidente realizará este planteamiento aunque la situación política en España continúa bloqueada. No obstante, prefirió no hablar de un referéndum unilateral, e insistió en que la hoja de ruta pactada por el momento sólo prevé elecciones constituyentes, una vez aprobadas las leyes de desconexión.

En este sentido, remarcó que el Parlamento deberá haber aprobado las leyes de desconexión a finales del próximo mes de julio. Será entonces cuando convoque a elecciones constituyentes, que ubicó después de la Diada del 2017. “Espero que seamos capaces de hacer las cosas de la mejor manera cuando yo ya no esté a cargo del gobierno”, dijo al preguntarle sobre el Once de Septiembre del próximo año.

Según cree, si los independentistas ganan por sobre los que quieren mantener a Cataluña como comunidad autónoma, entonces el resultado “estará claro” y el nuevo Parlamento trabajará para elaborar una Constitución, que deberá ser validada en referéndum. En cuanto a su asistencia a la manifestación desde Salt, Puigdemont explicó que sólo habría descartado su participación si no tuviera garantizado el apoyo de la CUP en la cuestión de confianza, para que su presencia no fuera interpretada como una “maniobra”.

Sobre las declaraciones del ministro García-Margallo, quien comparó un atentado terrorista con la independencia de Cataluña, Puigdemont consideró que “estas afirmaciones están fuera de lugar y son hirientes para las víctimas del terrorismo. Lo lamento, porque el terrorismo es una de los peores pesadillas”.-

El Gobierno español responde a Puigdemont y cierra la puerta al referéndum pactado

Rafael Catalá: ‘No es posible avanzar en esta dirección’

 

La propuesta de Carles Puigdemont de intentar pactar un referéndum con el Estado español ya tiene respuesta. El ministro de Justicia español, Rafael Catalá, cerró la puerta a este intento, diciendo: ‘Puigdemont no tiene capacidad para hacer lo que él crea oportuno. Todos estamos sometidos a las reglas de juego y muy especialmente los responsables políticos. No se puede decidir cambiarlas a placer. No es posible avanzar en esta dirección. ‘

Ha sido el primer miembro del Ejecutivo español a reaccionar a las manifestaciones del 11 de Septiembre. Ayer el equipo de Mariano Rajoy y de la presidencia del gobierno español no quisieron hacer ningún comentario.

Catalá añadió: ‘Es un ejercicio democrático y de confianza en los ciudadanos promover la aplicación de las leyes que tenemos, y si alguien las quiere cambiar que lo diga, pero mientras no las cambiamos por sistemas democráticos, el presidente Puigdemont no está por encima de la ley. ‘

Según él, los actos vuelven a demostrar que el movimiento independentista tiene una fuerza importante detrás. Ahora, dijo: ‘Cuantitativamente no hubo un incremento singular respecto de los años anteriores, sino más bien al contrario.’ El apoyo popular no parece que crezca, y nosotros continuamos trabajando para Cataluña y los catalanes e intentando resolver problemas reales, cotidianos y ayudando a la Generalitat a pagar las instituciones sanitarias, la educación y los servicios. ‘

También se refirió a la manifestación de la CUP (formación independentista y anticapitalista) de ayer, en la que se quemaron banderas españolas y fotografías del rey Felipe VI. Dijo que no le extrañaría que la fiscalía actuara. La fiscalía está permanentemente activa en la persecución de los actos ilícitos y no me consta que haya emprendido ninguna actuación, pero como hay testimonios gráficos supongo que no será difícil de investigarlo y de identificar a los autores. Son las reglas del juego y con el independentismo no debemos tener más tolerancia que con los delitos de tráfico.’

Asimismo, se refirió a una posible condena a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell: ‘Quien comete una irregularidad en cualquier institución tiene una responsabilidad y si ha cometido cualquier actividad ilícita deberá asumir esta responsabilidad.’

Los partidos catalanes repudiaron las declaraciones de Margallo, quien equiparó terrorismo y soberanismo

PSC, PDC, ERC y Ada Colau cargaron contra el ministro del Asuntos Exteriores español, que había dicho que “el ataque terrorista se supera, la disolución de España es irreversible”.

En vísperas de la Diada, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo dijo que el “desafío soberanista” de Cataluña es el “más importante” que enfrenta España, ya que “de una crisis se sale, un ataque terrorista se supera, pero la disolución de España es absolutamente irreversible”.

El eco entre los partidos catalanes no tardó en hacerse notar. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pidió la “dimisión inmediata” del funcionarios español. “Me temo que esto no sea ni inocente ni casual porque el Gobierno del PP lleva muchos años generando crispación”, dijo líder de Barcelona En Comú.

La coordinadora general del Partit Demòcrata Català (PDC), Marta Pascal, remarcó que”la frivolidad de Margallo llega a niveles insospechados” al hacer una “comparación absolutamente lamentable”, sobre todo porque el proceso transcurre por la “vía pacífica y democrática”.

Oriol Junqueras, desde Esquerra Republicana, dijo que las declaraciones de García-Margallo “se enmarcan en una actitud muy tradicional” y ponen en evidencia que “las estructuras de poder del Estado y los ministros han desconectado de las necesidades, los derechos y los intereses de la inmensa mayoría de Cataluña”.

El último en manifestarse fue Miquel Iceta, vocero del PSC, quien aseguró que “cuando se habla de Cataluña y España hay que evitar equiparar situaciones que no tienen nada que ver”.

Barcelona (INCAT-ACN).-

Madrid (INCAT-Vilaweb).