Apareció muerto el condenado por descuartizar a su amigo

Se trata de Juan Ignacio Novoa, condenado a 15 años de prisión por descuartizar y matar a Walter Farías. En las últimas horas fue encontrado muerto dentro de su celda en la Unidad Penitenciaria de la localidad de Azul.

Fuentes judiciales comunicaron que Novoa se habría quitado la vida ahorcándose con una sábana.

El veredicto fue dictado hace veinte días y Juan Ignacio Novoa (31) fue condenado por el «homicidio agravado por el uso de arma de fuego» de Walter Farías (27), en tanto que otro imputado, Adrián Galluzo (33) recibió una pena de dos años por «encubrimiento agravado».

Al culminar la audiencia, Novoa fue conducido nuevamente al penal de Azul.

En los fundamentos, el Tribunal Oral en lo Criminal 1, integrado por Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas, descartó que al momento de los hechos Novoa sufriera una imputabilidad «disminuida» por su adicción a las drogas, tal como alegó su defensora oficial, Carla Auat.

Los magistrados remarcaron que el imputado tenía «plena capacidad» para comprender lo que hacía y «distinguía lo lícito de lo ilícito» cuando mató y luego descuartizó a Farías.

El hecho ocurrió entre el 13 y el 14 de enero de 2012, cuando Farías y Novoa, que eran adictos a las drogas, mantuvieron una discusión en el local «Union Carpet», situado en Alvarado 2569, propiedad de la familia del imputado.

Novoa mantuvo el cuerpo en el local tres días y mientras tanto se dedicó a buscar información en Internet sobre quí­micos para limpiar la sangre, dónde comprar una motosierra y se bajó un manual de criminalística para no dejar huellas.

Después, descuartizó el cuerpo en el local y luego de intentar con varios amigos, le pidió ayuda a Galluzo con el fin de descartarse del cadáver, para lo cual contrató servicios de un fletero con la excusa de hacer limpieza en su local.

Los hombres subieron a una camioneta bolsas con maderas, alfombras viejas y aparentemente el cuerpo descuartizado estaba camuflado en una mesa de televisión tapada con guata, pese a lo cual se sentía un olor nauseabundo, según declaró el fletero.

El chofer contó que llevó a los dos amigos hasta un terreno baldío en el bosque Peralta Ramos y que pese que dio aviso al 911 de que algo extraño estaba sucediendo, la Policía nunca concurrió al lugar.