Comenzará en octubre el desfile de dirigentes en los juicios por corrupciones dentro del PP

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Por el Caso Gürtel, el de las tarjetas black, el Caso Bárcenas y los desfalcos de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, jerarcas del PP pasarán por los juzgados en el otoño europeo 

El calendario está muy ajustado porque la sesión de investidura del presidente del Gobierno español en la última semana de agosto o la primera de septiembre exigiría plena garantía de éxito para evitar, no sólo unas terceras elecciones, sino que éstas hubieran de celebrarse –dados los plazos establecidos– el domingo de Navidad o el de Año Nuevo.

Además, aplazar las sesiones para la segunda semana de septiembre tendría el inconveniente de hacerlas coincidir con la campaña de las autonómicas de Galicia y del País Vasco, donde el mapa de posibles pactos condiciona a los partidos. Pero esperar hasta después de esos dos comicios, ambos el día 25 de ese mes, puede ser para el Partido Popular aún peor.

El 23 de septiembre, en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares, el ex ministro Rodrigo Rato, acusado de apropiación indebida entre otros delitos punibles con más de cuatro años de prisión, competirá en protagonismo con el ex presidente de Cajamadrid, Miguel Blesa, en su día hombre de confianza de José María Aznar. Podrán los populares esgrimir que entre los otros 64 ocupantes del banquillo hay ex consejeros de la entidad procedentes de todo el arco político y sindical, pero la inmensa mayoría de las fotos a los acusados de haber gastado más de 15 millones de euros de las tarjetas black en gastos personales serán sin duda para Rato y Blesa.

En todo caso, el 4 de octubre siguiente los populares sí que tendrán para ellos solos todos los focos de telediario, pues en esa fecha empieza el juicio por el caso Gürtel, “Época I” (1999-2005). A partir de ese martes, la sección segunda de la Audiencia juzgará a cuarenta acusados de corrupción entre los que sobresalen el empresario Francisco Correa, jefe de la red y para quien el fiscal pide 125 años de cárcel; el ex tesorero y ex senador del PP Luis Bárcenas (petición de 42 años), y un grupo de antiguos consejeros, alcaldes y diputados de la comunidad de Madrid. El propio PP y la ex ministra Ana Mato estarán en el banquillo como “partícipes a título lucrativo” de los beneficios ilícitos cosechados por la red.

Sin acusaciones en su contra pero con mucho para explicar acudirán como testigos del juicio Gürtel la presidenta del PP de Madrid y en el momento de los hechos jefa del Ejecutivo autonómicos, Esperanza Aguirre, y los destacados dirigentes y ex dirigentes del mismo partido Javier Arenas, Francisco Álvarez Cascos, Ángel Acebes, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja.

El principal testigo de cargo será sin embargo el ex concejal de Majadahonda José Luis Peñas, que entre otras cosas ratificaría su declaración que sostiene que Mariano Rajoy supo que Correa iba a recaudar 25 millones de euros en comisiones ilegales con un pelotazo urbanístico en Arganda del Rey (municipio del PP), y no hizo nada al respecto.

Para unos días antes de la vista del caso Gürtel está previsto que se confirme o revoque el procesamiento de la misma formación política por la destrucción de los ordenadores del ex tesorero mencionado: una derivada del caso Bárcenas que podría enjuiciarse el próximo año. La matriz del caso, es decir el sumario sobre los papeles de la caja B (o en negro) del PP, lo juzgará el mismo tribunal del caso Gürtel hacia el 2018.

Por si fuera poco, el Tribunal Supremo puede no tardar en citar como investigada a la senadora y ex alcaldesa de Valencia Rita Barberá, tal como ha propuesto el fiscal. Y también a partir de setiembre se verán avances sustantivos en el complejo caso Púnica, que tiene entre rejas al ex secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados.

El calendario judicial de otoño no parece idóneo, en suma, para que Rajoy celebre entonces un debate que, con el sí de Ciudadanos supeditado a medidas de regeneración, tendrá la corrupción como uno de los temas estrella.-

Madrid (INCAT-LV por Fernando García).-

España mintió sobre Irak

Noticias de España

 

Gran Bretaña y España pactaron una campaña de comunicación para aparentar que no querían ir a la guerra. Así lo revela un informe que afirma también que la invasión de Irak se basó en información de inteligencia defectuosa.

Mariano Rajoy ha eludido hacer declaraciones sobre las conclusiones del Informe Chilcot, que indican que la guerra contra Irak no estaba justificada y que acusan al gobierno de Jose María Aznar -del que Rajoy formaba parte- de participar junto con el gobierno británico en una estrategia de comunicación conjunta «que mostrara que ellos estaban haciendo todo lo posible para impedir la guerra», según figura literalmente en el citado informe. Rajoy ha admitido hoy que no ha leído el informe y ha añadido, para justificar su silencio, que la invasión de Irak «ocurrió hace 13 años», según ‘eldiario.es‘.

En aquel tiempo al que se refiere Rajoy, durante los meses previos a la invasión, Aznar afirmaba insistentemente que el régimen de Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva, esgrimiendo esta falsa información como argumento para justificar su participación en la guerra.

Lo cierto es que la reciente publicación del Informe Chilcot ha revolucionado el panorama político internacional a raíz de sus contundentes afirmaciones, que ponen evidencia la pésima gestión llevada a cabo por los países invasores, y sobre todo, el escaso fundamento que tenía esa operación militar, injustificable desde varios puntos de vista. Para la realización del informe se han consultado más de 150.000 documentos gubernamentales y se ha contado con la participación de 150 testigos.

El documento, que se centra sobre todo en juzgar la participación del Reino Unido en ese conflicto,  trata de responder principalmente a dos preguntas: «¿Era correcto y necesario invadir Irak en 2003?» y «¿Debió el Reino Unido prepararse mejor para lo que sucedió después?»

Las conclusiones al respecto son claras. Según el informe: «Los juicios sobre la severidad de la amenaza de posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak fueron presentados con una certeza que no estaba justificada». Por lo que a juicio de los autores del informe, «la invasión de Irak se basó en información de inteligencia defectuosa».

«Desde hace años se sabía que se manipulaban datos sobre Irak»

El informe carga también contra las desastrosas consecuencias de esa guerra, y afirma que no se tuvieron en cuenta realmente. En un comunicado emitido al día siguiente de la publicación del informe, su autor, Sir John Chilcot, indica que «a pesar de las explícitas advertencias, las consecuencias de la invasión fueron subestimadas. La planificación y la preparación para Irak después de Saddam Hussein fueron totalmente inadecuadas. 

 

Sobre la participación de España

Como ya hemos señalado, el informe cuestiona la sinceridad con que el Reino Unido y España explicaron su apoyo a la invasión, que se escenificó en la famosa Cumbre de las Azores, a la que acudieron Jose Manuel Durao Barroso, José María Aznar, George W. Bush y Tony Blair. En el Informe Chilcot se afirma rotundamente que, de cara al público, trataron de aparentar que hacían todo lo posible para no ir a la guerra, mediante una campaña de comunicación elaborada con esa intención explícita. En España, esa campaña se combinó con las mencionadas afirmaciones constantes de Aznar sobre la existencia de armas de destrucción masiva.

En una entrevista reciente con una emisora de radio local, Federico Trillo, que era ministro de Defensa en la época de la invasión y actualmente ocupa el cargo de embajador de España en el Reino Unido, ha asegurado que el gobierno de entonces no ocultó ni manipuló información sobre la guerra de Irak, aunque se ve forzado a admitir que la información que recibieron sobre la existencia de armas de destrucción masiva en el territorio controlado por Sadam Hussein «ni era completa ni era verdadera». 

Como hemos indicado, el actual gobierno en funciones, presidido por Mariano Rajoy, no se ha pronunciado acerca del contenido del informe Chilcot, que admiten no haber leído todavía.

David Romero

 

— RT en Español (@ActualidadRT).