Con la nueva presidencia de Mariano Rajoy, el proceso catalán se instalará en el Congreso

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El líder del Partido Popular buscaría dar respuesta al conflicto desde el Gobierno, desde el partido y desde el Congreso de los Diputados de Madrid – Mapa político para armar

Hay que abordar el problema y “es oportuno hacerlo ahora”. La cuestión catalana se ha instalado en el Congreso y se erige en una de las claves de la legislatura incierta que afrontará Mariano Rajoy. Por primera vez, el líder del PP da muestras en público y en privado no sólo de predisposición a un diálogo aunque condicionado, sino de asumir la necesidad, y la urgencia, de solucionar un problema político que hasta ahora había soslayado remitiéndolo exclusivamente a los juzgados.

No se vislumbra en el imaginario de Rajoy la posibilidad de consensuar con la Generalitat un referéndum de independencia pero sí la asunción de que el proceso catalán condicionará el tramo inicial de su nuevo mandato tanto en el Ejecutivo, como en el partido y en el grupo parlamentario. El jueves en el Congreso, el presidente en funciones admitió que no tiene “suficientemente claro cuál es el procedimiento ni cuál es el foro” en que enmarcar el diálogo con el gobierno catalán pero sí que su obligación es “hacer algo que sea operativo, útil y que sirva para resolver este problema”.

El Gobierno catalán sostiene que la alianza tripartita de PP, Ciudadanos que completó ahora el PSOE con su abstención a la candidatura de Rajoy se forja para “prevenir” la cuestión catalana, no para resolverla, por lo que se mantiene absolutamente escéptico.

La próxima semana Rajoy tendrá sobre la mesa una petición de reunión del presidente Carles Puigdemont, quien le expondrá el calendario de la hoja de ruta independentista, que incluye la aprobación de las leyes de desconexión, un referéndum en julio de 2017 y elecciones en marzo de 2018. También insistirá en el documento de 46 demandas que le trasladó el pasado abril en su única reunión en la Moncloa y en el que el Ejecutivo catalán sostiene que no ha habido avances.

Por el momento, Puigdemont ya descartó participar en la conferencia de presidentes autonómicos en la que Rajoy pretende comenzar a abordar la reforma del sistema de financiación y el vicepresidente económico, Oriol Junqueras, sostiene que no participarán de la negociación en primera fila. La oferta de Rajoy de “buscar fórmulas que acomoden mejor la necesaria solidaridad interterritorial” pasa por asumir el principio de ordinalidad.

El PP está atado al acuerdo con Ciudadanos por el que se compromete a impulsar un “pacto por la unidad de España” pero eso no impide trabajar en todos los “elementos de distensión posibles”. Y el abanico en el Congreso va a ser variado. Los populares no quieren verse inmersos en un debate constitucional sin límites pero Rivera presiona con poner en marcha la reforma para cerrar el modelo autonómico, aunque su acuerdo sólo compromete un estudio de la actualización del texto realizado por expertos. El PSOE defiende la creación de una subcomisión parlamentaria para abordar la vertebración territorial del Estado y recuperar la normalidad institucional con Catalunya, mientras se espera una propuesta de Podemos, que defiende abiertamente el derecho a decidir de los catalanes. La apuesta marcará el terreno de juego de Xavier Domènech y los comunes en el escenario político catalán, que se abrirá en los próximos meses con el lanzamiento del nuevo proyecto político de la confluencia de izquierdas.

La crisis en las filas socialistas y el enfrentamiento abierto de los últimos días con los podemitas dificulta la interlocución en este terreno en busca de una propuesta conjunta, más aún cuando el PSC está en el punto de mira de la gestora del PSOE por su negativa a abstenerse en la investidura. Por ahora, los socialistas renunciaron a la vía canadiense como alternativa en el caso que la reforma constitucional termine en un referéndum en Cataluña.

El convencimiento de todos los grupos en el Congreso es que no habrá oferta suficiente para los independentistas pero crear un espacio de diálogo permitirá crear un clima menos beligerante. Resulta cuanto menos sorprendente que desde algunos sectores del PP se admita que limitar la respuesta al independentismo a la vía judicial, con los encausados en aumento, “no ayuda nada” y que existe un problema de interlocución no sólo entre gobierno, sino también entre partidos.

Una de las carpetas pendientes de la actual dirección del PP es rearmar el partido en Cataluña, pendiente del congreso regional que previsiblemente confirmará a Xavier García Albiol como líder, y se pondrá en marcha una operación con más presencia de dirigentes populares con el objetivo de recuperar espacios perdidos en favor de Ciudadanos. ­Paralelamente, Rajoy podría recuperar el ministerio de Administraciones Públicas, para mejorar la interlocución en corto circuito con Cristóbal Montoro desde el ministerio de Hacienda, y la presencia catalana en su gabinete podría ser más extensa que la actual, limitada a Jorge Fernández Díaz. En el frente parlamentario tampoco se descartan movimientos en torno a la antigua Conver­gencia.

El PP entiende que el terreno está abonado para cerrar acuerdos con los nacionalistas vascos pero quiere mantener abiertas las vías de comunicación con los diputados del PDECat, sin descartar incluso darles más visibilidad dentro del Grupo Mixto del Congreso. “Existen vías y puede llegar el momento”, sostienen desde las filas populares con la figura de la agrupación parlamentaria que prevé el Reglamento del Congreso en mente.

La actitud de los dos partidos independentistas en la Cámara dependerá también de la batalla preelectoral en Cataluña. El republicano Joan Tardà marcó distancias con Francesc Homs más allá del tono en el debate del jueves. Homs estaría dispuesto a participar en cualquier foro que se cree en el Congreso, pero sin tomar la iniciativa. En el cajón queda su propuesta de “Subcomisión Cataluña” para apoyar una hipotética investidura de Pedro Sánchez y se optará por un papel de denuncia. Ahora pesa el suplicatorio del Tribunal Supremo, que lo investiga por la consulta del 9-N y la estrategia pasa por hacer del debate de ese suplicatorio en el Congreso un monográfico sobre el proceso independentista y reclamar la creación de una comisión de investigación por la denominada “operación Cataluña”. El papel de ERC es aún más diáfano y la desconexión de los republicanos ya se ha hecho efectiva en el Congreso.-

 

“Es cínico ofrecer como concesión un acuerdo de financiación caducado desde hace tres años”

 

Lo sostuvo el presidente Carles Puigdemont al evaluar el discurso de investidura del jefe del gobierno español en funciones, del que dijo que “no augura nada bueno”

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, evaluó, en declaraciones a los medios, el discurso de investidura del presidente en funciones, Mariano Rajoy, y, en relación con su oferta de una mejor financiación, criticó su “cinismo por ofrecer como una especie de gran concesión lo que es una obligación suya desde hace casi tres años”, y agregó que “esto no es ni siquiera un acuerdo político, sino una obligación que tenía el sistema político español de haber cambiado el modelo de financiación, que el 1º de enero del año próximo hará tres años que está caducado, lo que no augura nada bueno”.

Preguntado sobre el acuerdo para hacer posible la investidura de Mariano Rajoy, el presidente afirmó que “hoy está más acompañado que ayer en la falta absoluta de respuesta política a la demanda de los catalanes, así como en la negación unilateral de la realidad de Cataluña”. De las palabras tanto de Mariano Rajoy como del portavoz socialista Antonio Hernando, el presidente dijo que “nada hace pensar que estén entendiendo lo que pasa en Cataluña, ni que estén dispuestos a entenderlo”.

El jefe del Ejecutivo continuó diciendo que “si, como dice Rajoy, la situación de Cataluña es el desafío político más grande que tiene el Estado, debería proponer soluciones a la altura de esa trascendencia que le otorga”. También recordó unas palabras del propio presidente español en funciones quien sostuvo que hay que respetar la voluntad de la gente y le respondió que “lo que decidan los catalanes se merece el mismo respeto que el que deciden los españoles cuando se trata de elecciones generales”.

En esta misma línea, Puigdemont advirtió que la legislatura “no empieza con buen pie, primero, porque el partido que la facilita está roto y cargado de contradicciones; segundo, porque se recupera un acuerdo con Ciudadanos, que ya habían dado por muerto los mismos que lo firmaron; y tercero, porque todos los que hemos podido escuchar, de momento, dijeron que confiarían en alguien en quien no confían”. Por ello, auguró un periodo de “bloqueo y colapso institucional, que hará imposible muchas políticas”.-

Gabriel Rufián enciende el congreso español calificando de “traidores” a los socialistas

El portavoz adjunto de ERC despertó polémicas en diferentes sectores por su intervención, en la que criticó con dureza al PSOE, PP y Ciudadanos

 El portavoz adjunto de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, brindó un incendiario discurso durante la sesión de ayer en el congreso español, donde se confirmó la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Estado.

El diputado independentista, que nombró al PSOE como el “PSOE Iscariote”, calificó de “traidores” a los socialistas tras anunciar su abstención para permitir la gobernabilidad de Rajoy. Ofendidos por sus palabras, dos diputados del PSOE se marcharon en plena intervención de Rufián.

Después de asegurar que los fundadores del partido “se revuelven en sus tumbas”, el discurso tomó rumbo hacia Ciudadanos. “Les aviso que el mercado de marcas blancas está saturado, sobre todo por los cínicos naranjas y su escisión Foro Coches”, señaló el dirigente.

La abstención parcial del PSOE permitió que, finalmente, asumiera Mariano Rajoy (PP)

 

El presidente fue reelegido en la segunda votación en el Congreso con 170 votos a favor, 111 en contra y 68 abstenciones – Anunció que nombrará a los nuevos ministros el jueves

                           Mariano Rajoy seguirá siendo presidente del gobierno español.

Finalmente, tras diez meses de idas y venidas y dos elecciones generales, Mariano Rajoy fue elegido este sábado 29 de octubre presidente en la segunda votación del debate de investidura. La abstención del PSOE –que no se produjo en bloque, tal como se esperaba– permitió al desgastado dirigente popular iniciar su segundo mandato gracias a los votos de 170 diputados del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria. De los 84 legisladores del PSOE, 68 se abstuvieron, con lo que posibilitaron la investidura. En contra se pronunciaron los 111 diputados de Podemos-En Común-En Marea, ERC, PDECat, PNV, Compromiso, Bildu, y 15 socialistas, entre ellos los siete del socialismo catalán.

Los observadores destacaron que si bien el primer mandato de Rajoy fue el de los recortes y el de negar cualquier salida dialogada al proceso catalán, disfrutando de la amplísima mayoría absoluta que le daban sus 186 escaños, éste aparenta ser diferente. La gestión de la crisis, los casos de corrupción y la fragmentación del mapa político han pasado factura al Partido Popular por que Rajoy, en minoría, deberá negociar cada semana los apoyos para no perder votaciones. En el breve debate previo a la votación de esta tarde ha evidenciado ser consciente del problema mientras que Podemos, ERC, PDECAT, Compromiso y Bildu se ensañaron con la postura colaboracionista del PSOE.

Tras ser elegido, Rajoy anunció que nombrará el jueves a los miembros de su futuro gobierno y que los ministros tomarán posesión el viernes. “Gobernaré para todos los españoles, me hayan votado o no”, apuntó, a la vez que pidió “compromiso responsable ante las cuestiones nacionales” más allá de los colores partidarios. No obstante, no le resultará fácil ya que el PSOE, dividido y traumatizado, arranca la legislatura pendiente de su rivalidad con Podemos para liderar la oposición, por lo que puede suceder que ponga un precio muy alto a su ayuda. El portavoz del socialismo, Antonio Hernando, advirtió que interpondrá iniciativas legales para evidenciar la minoría del PP.

Cabe señalar que el próximo jueves, Rajoy prestará juramento ante Felipe VI, oportunidad en la que dará a conocer los nombres de los integrantes del nuevo gabinete. Mientras tanto, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, reaccionó a través de Twitter ante la nueva investidura, al sostener que “el socialismo español se ha convertido hoy en la muleta necesaria de la coalición Partido Popular-Ciudadanos, y ratificó plenamente política de confrontación”.-

Montilla se mostró “decepcionado” por la decisión del PSOE de facilitar la investidura de Rajoy

El ex presidente de la Generalitat manifestó su desagrado por el “espectáculo gratuito” de los socialistas y la abstención a Rajoy

 El ex presidente de la Generalitat, José Montilla, aseguró que está “más enfadado de lo que puede parecer” porque, más allá de la posición de fondo del PSOE y del PSC en la votación en la investidura de Mariano Rajoy este sábado Congreso, el socialismo protagoniza “un espectáculo gratuito”.

“Me refiero a otras cosas que tienen más que ver con declaraciones y contradeclaraciones amparadas en el anonimato, muy poco edificantes”, aseguró en una entrevista a la emisora catalana RAC1 y sin especificar nombres.

Además, el dirigente confesó que está “un poco decepcionado” porque “tendremos a Rajoy de presidente y a un partido implicado en temas de corrupción”. El ex presidente del Govern se mostró siempre a favor de mantener el no a Rajoy, una postura en la que coincidían la mayoría de los miembros del PSC, la versión catalana del PSOE.

En este contexto, lamentó que el socialismo esté “dividido y debilitado” y recordó que un eventual cambio de relaciones entre PSOE y PSC debe ser “de mutuo acuerdo” y discutido en los congresos.

Rodríguez Zapatero habló de “encaje con Cataluña”, pero rechazó todo referéndum

El ex presidente español (PSOE) exhortó a todos los partidos políticos del país a “poner en marcha un amplio diálogo” para abordar el tema del independentismo catalán

El ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero instó a las diferentes fuerzas políticas del reino a “poner en marcha un amplio diálogo para abordar el encaje de Cataluña”, a la vez que advirtió que “a las acciones previstas por las instituciones catalanas que desafían las pautas estatales costará mucho recuperarlas”.

Estas declaraciones fueron formuladas en el curso de un acto organizado por el diario El Español en la Universidad Camilo José Cela en Madrid, donde Rodríguez Zapatero consideró que ese acuerdo que defiende deberá incluir al PP y a la mayoría de las fuerzas políticas nacionalistas. También expresó que, a su criterio, la solución no pasa por un plebiscito ya que “los referéndums simplifican el debate entre el sí y el no y porque no siempre los ciudadanos responden a lo que se les pregunta en realidad.

Además, para que no quedaran dudas acerca de su posición, advirtió que “los que pierden, normalmente quieren la revancha”, con lo que desestimó absolutamente que los pueblos ejerzan el derecho a decidir su destino, circunstancia que la misma Constitución de España contempla.-

 

Barcelona, Madrid (INCAT-LV por Isabel García Pagan-Per Catalunya).-

Cada día se vislumbra más difícil una salida política que permita formar gobierno en España

Noticias de España

Mientras Pedro Sánchez empuja a Rajoy a una investidura sin el PSOE, dirigentes socialistas creen que su abstención es “imposible” si nadie mueve ficha – Ciudadanos tampoco la apoyaría

                       

Hay en el PSOE quien considera que, por mucho que Pedro Sánchez adopte la “estrategia del avestruz” y desaparezca de la escena para intentar eludir la presión, cuando al fin despierte, como en el cuento de Monterroso, el dinosaurio probablemente seguirá estando ahí. Esperándole.

El líder del PSOE, por el momento, sólo prevé reafirmar este jueves en la audiencia con el Rey su rechazo a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. No es no. Es decir, ni sí ni abstención. Pero Pedro Sánchez confía al tiempo en que cuando el líder del PP acuda al palacio de la Zarzuela, apenas unas horas después de ese mismo día, le muestre al monarca su disposición a dar un paso al frente para, esta vez sí, presentarse a la investidura. Y que mueva el cielo y la tierra, como él mismo intentó hacer sin éxito en la anterior legislatura, para tratar de sumar una mayoría que le permita lograr su investidura, primero, y gobernar después.

Una mayoría en la que, en todo caso, Pedro Sánchez ya subrayó que no estarán los socialistas. Una mayoría para la que el líder del PSOE señala, para empezar, a Ciudadanos, el partido con el que él mismo selló un acuerdo de gobierno en la legislatura pasada. Algunos cuadros socialistas se preguntan cómo es posible que ellos sí pudieron acordar con Ciudadanos hasta 200 medidas, pese a sus diferencias ideológicas, y ahora el PP se ve incapaz de hacerlo. Los 137 diputados del PP más los 32 del partido de Albert Rivera suman 169 escaños, a siete sólo de la mayoría absoluta. Suficientes, en todo caso, para que Rajoy intentara gobernar en minoría. No en vano, según recuerdan en Ferraz, José Luis Rodríguez Zapatero contó precisamente con 169 escaños en el año 2008. Y aún con los 164 diputados logrados en el 2004 también pudo gobernar por vez primera.

Si así fuera, Sánchez podría eludir la toma de la decisión más trascendental a la que se podría ver abocado el PSOE. Pero la cuestión es que Albert Rivera sólo se ha movido hacia la abstención a Rajoy, y asegura no estar dispuesto a más, mientras formaciones como CDC o el PNV ya advirtieron que en ningún caso facilitarán la investidura del líder del PP, por más que hayan podido prestar algunos de sus votos en los acuerdos para la formación de la Mesa del Congreso. Así pues, la pelota podría volver a situarse, en exclusiva, sobre el tejado del PSOE. Y la alternativa seguiría siendo igual de envenenada para Sánchez: o permitir con una abstención la investidura de Rajoy o asumir su cuota de responsabilidad, si no en exclusiva, de una tercera convocatoria electoral a finales de año.

“Cuadrar los intereses de Pedro con los del PSOE y los del país empieza a ser imposible”, advierten algunos dirigentes socialistas críticos. Sánchez, de nuevo, intenta por tanto la cuadratura del círculo. Efectivamente, casi todos en el PSOE piensan que unas terceras elecciones podrían hundirles aún más, después de haber perdido otros cinco diputados entre las elecciones del 20 de diciembre y las del pasado 26 de junio. Y, para muchos, facilitar la investidura de Rajoy también sería fatal: “Si nos abstenemos estaremos muertos, porque no seremos gobierno ni oposición”.

La incertidumbre se mantiene en el PSOE a la espera de la nueva ronda de consultas del Rey de esta semana. Hay quien piensa, en todo caso, que el único que no tendría que temer una nueva repetición electoral sería Rajoy, y quizá tampoco Pablo Iglesias, cuya única estrategia seguiría siendo intentar adelantar al PSOE. Pero los socialistas y el partido de Rivera piensan que otras elecciones podrían suponer un desastre. Así pues, muchos confían en que sea Rivera, para empezar, el que pase de la abstención al sí a Rajoy. Y que el líder del PP “mueva ficha” en algún sentido. Sería la única manera, piensan, de que el PSOE pudiera replantearse su posición. “Si no, la abstención es imposible”. Entre tanto, la única decisión en un PSOE además muy dividido entre los fieles y los críticos de Pedro Sánchez, es no decidir. Al menos, por ahora, como ya ocurrió en el último comité federal del PSOE. La única alternativa es aferrarse al no a Rajoy, “ahora, después y siempre”. Y cruzar los dedos.

Sin una salida de izquierdas

Pese a que Sánchez no quiso cerrar ninguna puerta, y en sus contadas intervenciones tras el 26-J no ha descartado la posibilidad de intentar formar un gobierno alternativo si Rajoy fracasa en su investidura, numerosos miembros de su equipo lo rechazan. Al menos, “para una salida de izquierdas no dan las cifras”, zanja Antonio Hernando. “Cualquier otro escenario es más que improbable”, corrobora Meritxell Batet. “Yo no lo veo factible ni realista, porque las aritméticas parlamentarias son las que son. No hay una mayoría de izquierdas en el Parlamento, hay una mayoría de derechas”, apunta, por su parte, Rafael Simancas.

En la primera reunión del nuevo grupo parlamentario socialista, sólo dos diputados –el vasco Odón Elorza y la gallega Pilar Cancela– animaron a Sánchez a no tirar la toalla ante la posibilidad de que Rajoy no logre sumar los apoyos suficientes para su investidura. Elorza aclaró que su planteamiento, en caso de que el líder del PP no logre su investidura, es intentar de nuevo un “pacto transversal” del PSOE con Podemos y Ciudadanos. “No uno de izquierdas que no suma”. Efectivamente, y pese a que esta ecuación ya se demostró inviable por el veto mutuo de Pablo Iglesias y Albert Rivera, las tres formaciones dispondrían de una amplia mayoría absoluta de 188 escaños.-

Madrid (INCAT-LV por Juan Carlos Merino).-