Desde Mar del Plata apoyan el pedido de emergencia alimentaria

Director del ISEPCI Mar del Plata y precandidato a Diputado Provincial en Consenso Federal, Rodrigo Blanco, mantuvo una reunión con Jorge Illa, candidato a Diputado Nacional por el Socialismo en el espacio de Roberto Lavagna.

En el marco de una serie de propuestas encabezadas por el candidato presidencial Roberto Lavagna, relativas a la necesidad de declarar principalmente la Emergencia Alimentaria Nacional, el Director del ISEPCI Mar del Plata y precandidato a Diputado Provincial en Consenso Federal, Rodrigo Blanco, mantuvo una reunión con Jorge Illa, candidato a Diputado Nacional por el Socialismo en dicho espacio.

En tal sentido, ambos dirigentes expresaron: “Acompañamos la medida que expresa la urgente necesidad de la declaración de la Emergencia Alimentaria Nacional por siete meses, desde el primer día de septiembre de 2019 hasta iniciado el ciclo escolar 2020, como mínimo».

Además, agregaron: «Este programa debe constar de un conjunto de acciones inmediatas, tales como aumentar los recursos destinados a los comedores escolares afectados al Programa de Emergencia Alimentaria, aumentar la ayuda extraordinaria de $1000 a beneficiarios de la AUH dispuesta por el gobierno nacional para septiembre y octubre a $1500 por cada hijo y hasta el quinto, y extenderse hasta el mes de marzo de 2020, como mínimo, e incluir a las escuelas secundarias que necesiten los servicios alimentarios escolares, también con fondos nacionales.”

Asimismo, Blanco manifestó: “Es urgente la necesidad de que Mar del Plata se sume a la declaración de emergencia alimentaria, porque venimos manifestando hace ya tiempo que la crisis tiene un impacto directo en la malnutrición de nuestros niños y adolescentes, un índice que lamentablemente continúa en alza. Esta situación tiene que frenar, y por eso trabajaremos con intensidad para que la declaración de Emergencia Nacional Alimentaria sea una realidad.”

Por otra parte, Illa aseveró: “Nos parece fundamental el acompañamiento de las instituciones de la ciudad, a las cuales acercaremos la propuesta del Dr. Lavagna, en la comprensión de que en este punto no debe haber grieta ni discusión posible, cuando de lo que estamos hablando ni más ni menos es del flagelo del hambre en nuestro país. Desde Consenso Federal proponemos un entendimiento en esta propuesta, que creemos debe ser apoyada por todo el arco político y social de nuestro país.”

En conclusión, ambos dirigentes manifestaron que “tal como lo expresó el Dr. Roberto Lavagna, y a los fines del seguimiento y evaluación del Programa de Emergencia, el Gobierno Nacional deberá prever un modelo de información que busque conocer la situación real en la que se encuentran los más vulnerables. El mismo deberá ser integral, geo-referenciado, identificado, actualizado, evolutivo y unificado en una única base de datos.”

Se profudiza la mala alimentación entre niños más pobres en Mar del Plata y Batan

Así lo confirmó un informe semetral del ISEPCI. Sobre un total de 1280 niños, niñas y adolescentes de 2 a 19 años que asisten a comedores barriales el 49,38%, se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición. Hay un progresivo agravamiento de la situación alimenticia, arrojando que casi 5 de cada 10 niños/as y adolescentes relevados/as padecen malnutrición.

Durante los meses de octubre y noviembre de 2018, desde la organización social Barrios de Pie en conjunto con el Instituto de Investigación ISEPCI (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana), se ha dado continuidad al relevamiento del INDICADOR BARRIAL DE SITUACIÓN NUTRICIONAL (IBSN), que se realiza dos veces por año en distintos barrios de Mar del Plata y Batán.

A continuación se presenta una síntesis de los resultados del segundo semestre de 2018:

1. La información procesada y sistematizada a la fecha describe la situación nutricional de 1432 niños, niñas y adolescentes de 0 a 19 años, relevados por los/as promotores/as de salud capacitados/as en el manejo de técnicas antropométricas en 37 barrios de las localidades de Mar del Plata y Batán. Se trata de niños, niñas y adolescentes que asisten a merenderos, comedores y espacios comunitarios, ubicados en barrios en situación de alta vulnerabilidad socio-sanitaria, cuyos padres en su mayoría son titulares de programas sociales con transferencia de ingresos, trabajadores/as no registrados o de la economía popular.

2. En el primer semestre de 2018 la población relevada en barrios de similares características alcanzó a 1090 niños/as y adolescentes, lo que en la comparación semestral implica un incremento de más del 30%, manifestación del continuo aumento de la concurrencia de familias, a los comedores y merenderos comunitarios de los barrios populares, que no pueden cubrir los requerimientos nutricionales de sus hijos e hijas.

Para un total de 152 lactantes de 0 a 2 años, el 26% (40n), presentan malnutrición, lo que da cuenta que estarían recibiendo una alimentación inadecuada: por déficit 6,5% de bajo peso, mientras que los indicadores por exceso presentan un 10% de sobrepeso y 10% de obesidad. Uno de cuatro lactantes presenta alguna forma de malnutrición.

Sobre un total de 1280 niños, niñas y adolescentes de 2 a 19 años, sin discriminar grupo etario, en este segundo semestre de 2018, el 49,38%, se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición, destacando la preeminencia de los indicadores por exceso: sobrepeso 22,5%  y obesidad 24,6% mientras que en bajo peso encontramos un 2,3% del total. Hay un progresivo agravamiento de la situación alimenticia, arrojando que casi 5 de cada 10 niños/as y adolescentes relevados/as padecen malnutrición.

Consideraciones generales

La realización periódica de esta Investigación/Acción/Participativa en barrios vulnerables de Mar del Plata y Batán ha permitido observar que en los niños, niñas y adolescentes 0 a 19 años convocados, están presentes significativos valores de malnutrición en todos los grupos etarios.

Causa alta preocupación el 49,38% de malnutrición sobre un total de 1280 niños/as/adolescentes de 2 a 19 años. Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil se ha consolidado en cifras cercanas al 50% en los últimos años, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios. La presencia de estas variables de malnutrición, nos interpela también sobre la repercusión de hábitos sedentarios y escasa actividad física, debiendo relevar cuál es la real oferta recreativa y deportiva en los barrios, siendo el sedentarismo uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia.

Lo hasta aquí descripto, pone en evidencia la preocupante vulnerabilidad nutricional en la que se encuentra la población, que asiste a copas de leche, merenderos y comedores de los Movimientos Sociales, que hoy estarían siendo afectados por una alimentación inadecuada para su edad, lo cual de no modificarse, abre las puertas a enfermedades tanto en lo inmediato como en la edad adulta, limitando su crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida.

La población relevada integra grupos familiares afectados por múltiples vulnerabilidades. Destacándose como uno de los principales condicionantes, los límites que imponen los reducidos ingresos de que disponen para alimentarse, donde no hay elección ni posibilidad de acceder a una alimentación adecuada en cantidad ni calidad, con los requerimientos nutricionales para el periodo de crecimiento. El aumento sostenido del precio de los productos frescos como carnes, lácteos, frutas y verduras agrava la tendencia que ya veníamos observando del reemplazo de alimentos nutritivos por alimentos rendidores en las mesas de los hogares más humildes. Así, mientras baja la ingesta de proteínas, hierro, calcio y vitaminas, sube la de hidratos de carbono y grasas. Al mismo tiempo, se consolida la situación de la preocupante adaptación de la dieta de los niños a la de los adultos, sin complementar con productos necesarios para su desarrollo durante la lactancia y primera infancia principalmente.

Advierten que se consolida la malnutrición en comedores y merenderos de Mar del Plata

El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) presentó el cuarto informe de resultados del Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN) de Mar del Plata y Batán, correspondiente al primer semestre de 2018.

El Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) presentó el cuarto informe de resultados del Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN) de Mar del Plata y Batán, correspondiente al primer semestre de 2018.

Durante los meses de Abril y Mayo de 2018, el Instituto de Investigación  ISEPCi en conjunto con la organización social Barrios de Pie, llevó adelante la construcción del 4° INDICADOR BARRIAL DE SITUACIÓN NUTRICIONAL (IBSN), una herramienta que permite  realizar la detección precoz de malnutricióna niñas, niños y adolescentes que asisten a merenderos y comedores del movimiento, ubicados en veintisiete barrios de las localidades de Mar del Plata y Batán. En esta oportunidad fueron relevados más de mil niños, niñas y adolescentes.

En noviembre de 2016, el Instituto ISEPCi presentó el primer informe del IBSN, y los datos fueron alarmantes: más del 40% de los niños/as y adolescentes que asisten a comedores y merenderos presentaron malnutrición, con prevalencia en sobrepeso y obesidad. En los dos semestres siguientes las cifras mostraron un crecimiento del fenómeno que tiende a consolidarse, de la mano de la compleja situación social y económica.

A continuación se presenta una síntesis de los resultados del primer semestre de 2018:

1. La información procesada y sistematizada a la fecha describe la situación nutricional de 1090 niños, niñas y adolescentes de 0 a 19 años, relevados por los/as promotores/as de salud capacitados/as en el manejo de técnicas antropométricas en 27 barrios de las localidades de Mar del Plata y Batán. Se trata de niños y adolescentes que asisten a merenderos, comedores y espacios comunitarios, ubicados en barrios en situación de alta vulnerabilidad socio-sanitaria, cuyos padres en su mayoría son titulares de programas sociales con transferencia de ingresos, trabajadores/as no registrados o de la economía popular.

2. En el primer semestre de 2017 la población relevada en barrios de similares características alcanzó a 749 niños/as y adolescentes, lo que en la comparación interanual implica un incremento de casi el 50%, manifestación del continuo aumento de la concurrencia de familias, a los comedores y merenderos comunitarios de los barrios populares, que no pueden cubrir los requerimientos nutricionales de sus hijos e hijas.

Para un total de 122 lactantes de 0 a 2 años, el 25,41% (31 n), presentan malnutrición, lo que da cuenta que estarían recibiendo una alimentación inadecuada: por déficit 4,10% de bajo peso, mientras que los indicadores por exceso presentan un 7,38% de sobrepeso y 13,93% de obesidad. Uno de cuatro lactantes presenta alguna forma de malnutrición.

Sobre un total de 968 niños, niñas y adolescentes de 2 a 19 años, sin discriminar grupo etario, en este primer semestre de 2018, el 47,73%, se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición, destacando la preeminencia de los indicadores por exceso: sobrepeso 24,07%  y obesidad 22,52% mientras que en bajo peso encontramos un 1,14% del total. Hay un progresivo agravamiento de la situación alimenticia, arrojando que casi 5 de cada 10 niños/as y adolescentes relevados/as padecen malnutrición.

Discriminados por franja etaria se observan algunas situaciones diferentes:

–          En la primera infancia, de 2 a 6 años, el 45,40%, está afectado por algunas de las variantes de malnutrición. Aparece un 1,15% bajo peso, 22,41% de sobrepeso, 21,84% de obesidad.

–          En la segunda infancia, de 6 a 10 años, de un total de 273 niños/as, presentan malnutrición el 56,78%. Aparece un 0,73% en bajo peso, 24,54% de sobrepeso, 31,50% de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 1,47% de los niños/as. En esta franja se da un importante aumento de la malnutrición: de 43,69% en 2017, a un 56,78% en el presente año, produciéndose los mayores incrementos en obesidad (de 24,23 al 31,50%) y en sobrepeso (18,43 a 24,54%). Esta situación es altamente preocupante si se tiene en cuenta que esto se produce entre los niños y niñas en edad escolar que reciben por lo menos una comida y/o una merienda diaria en los comedores escolares, lo que no estaría aportando la alimentación necesaria para una dieta adecuada.

–          En el grupo de 10 a 19 años, de un total de 347 adolescentes presentan malnutrición el 42,94%. Aparece un 1,44% bajo peso, 25,36% de sobrepeso, 16,14% de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 2,31%. Al igual que en la segunda infancia, aquí los incrementos de los niveles de malnutrición son muy importantes, pasando del 33,34% al 42,94% en el último año, siendo muy preocupantes los aumentos en las variantes de obesidad (13,23 al 16,14%) y sobrepeso (de 17,46 a 25,36%).

Consideraciones generales

La realización periódica de esta Investigación/Acción/Participativa en barrios vulnerables de Mar del Plata y Batán ha permitido observar que en los niños, niñas y adolescentes 0 a 19 años convocados, están presentes significativos valores de malnutrición en todos los grupos etarios.

Causa alta preocupación el 47,73% de malnutrición sobre un total de 968 niños/as/adolescentes de 2 a 19 años. Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil se ha consolidado en cifras cercanas al 50% en los últimos años, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios. La presencia de estas variables de malnutrición, nos interpela también sobre la repercusión de hábitos sedentarios y escasa actividad física, debiendo relevar cuál es la real oferta recreativa y deportiva en los barrios, siendo el sedentarismo uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia.

Lo hasta aquí descripto, pone en evidencia la preocupante vulnerabilidad nutricional en la que se encuentra la población, que asiste a copas de leche, merenderos y comedores de los Movimientos Sociales, que hoy estarían siendo afectados por una alimentación inadecuada para su edad, lo cual de no modificarse, abre las puertas a enfermedades tanto en lo inmediato como en la edad adulta, limitando su crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida.

La población relevada integra grupos familiares afectados por múltiples vulnerabilidades. Destacándose como uno de los principales condicionantes, los límites que imponen los reducidos ingresos de que disponen para alimentarse, donde no hay elección ni posibilidad de acceder a una alimentación adecuada en cantidad ni calidad, con los requerimientos nutricionales para el periodo de crecimiento. El aumento sostenido del precio de los productos frescos como carnes, lácteos, frutas y verduras agrava la tendencia que ya veníamos observando del reemplazo de alimentos nutritivos por alimentos rendidores en las mesas de los hogares más humildes. Así, mientras baja la ingesta de proteínas, hierro, calcio y vitaminas, sube la de hidratos de carbono y grasas. Al mismo tiempo, se consolida la situación de la preocupante adaptación de la dieta de los niños a la de los adultos, sin complementar con productos necesarios para su desarrollo durante la lactancia y primera infancia principalmente.

En este estado de situación la sanción de una Ley de Emergencia Alimentaria resulta de alta prioridad, ya que promueve el fortalecimiento de políticas públicas para garantizar una alimentación digna, suficiente en calidad y cantidad. Promueve un fuerte aumento para el presupuesto de comedores escolares, comunitarios y programas alimentarios los cuales sostienen la principal nutrición diaria de niños, niñas y adolescentes. Instituye la obligatoriedad de la detección precoz de Malnutrición, permite contar con información estadística georreferenciada, busca desencadenar procesos de construcción de ciudadanía genuinos. Específicamente en relación a la salud nutricional poner en movimiento acciones de acompañamiento y protección a las familias para reducir los efectos negativos de la malnutrición en la salud de n/a que comprometen el desarrollo de una vida plena.

La malnutrición en los comedores barriales supera el 50 por ciento

Nuevo relevamiento del ISEPCI refleja un grave panorama con los chicos que asisten a los comedores.

Entre los meses de Septiembre y Octubre de 2017 el Instituto ISEPCi junto a la organización Barrios de Pie, realizaron el tercer relevamiento nutricional entre niños, niñas y adolescentes que concurren a 43 comedores y merenderos del Movimiento Social, en 31 barrios de las ciudades de Mar del Plata y Batán.

El estudio forma parte del trabajo que también, desde hace algunos años, desarrollan el Instituto de Investigación y la organización social en veinte distritos del Conurbano Bonaerense, La Plata, así como muchas provincias del país.

Durante septiembre y octubre se pesaron y midieron 1.192 niños y adolescentes de entre 0 y 19 años, que viven en barrios en situación de vulnerabilidad socio-económica-sanitaria-ambiental, del Partido de General Pueyrredón. A partir de ello se construyeron tres indicadores antropométricos: peso/edad para lactantes de 0 a 2 años; e Índice de Masa Corporal (IMC) y Talla/edad para niños y adolescentes de 0 a 19 años, los cuales permiten detectar la situaciones de malnutrición en la población relevada. 

Este tercer relevamiento (se realizan semestralmente) incrementó en más de un 50% el tamaño de la muestra: de 749 relevados en abril y mayo, se ascendió a la cifra de 1192 niños, niñas y adolescentes. Este incremento responde al crecimiento de la asistencia a comedores desde principio de año, como también a la incorporación de nuevos espacios comunitarios a los relevamientos. 

Principales hallazgos en relación a los indicadores relevados: 

– Sobre un total de 1059 niños/as y adolescentes de 2 a 19 años, sin discriminar grupo etario, según el IMC, el 51,2%, 542 n/a, se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición, destacando la preeminencia de los indicadores por exceso, sobrepeso 26% y obesidad 23%, que superan significativamente al indicador por déficit alimentario, ya que en bajo peso encontramos un 2% de los/as niños/as. Se observa un crecimiento de la malnutrición en 7,6% respecto del anterior semestre, en que el 43,6% de n/a entre 2 y 19 años se encontraban en esa situación. 

– Para un total de 133 lactantes, de 0 a 2 años, el 33,1% (44 n), presenta malnutrición, con indicadores antropométricos que dan cuenta que estos/as niños/as estarían recibiendo una alimentación inadecuada: por déficit 3,8% de bajo peso, mientras que los indicadores por exceso presentan un 12,8% de sobrepeso y 16,5% de obesidad. El semestre anterior la malnutrición en este grupo etario arrojó un resultado similar: 32,86%. También aparecen un 23,3% de niños/as que presentan baja talla para su edad.

– La población ha sido organizada en 4 grupos etarios: lactantes de 0 a 2 años (133n), primera infancia de 2 a 6 años (314n), segunda infancia de 6 a 10 años (343n) y adolescencia de 10 a 19 años (402a).

– En la primera infancia, de 2 a 6 años, de un total de 314 niños/as, presentan malnutrición según el IMC/edad, el 51%, 160n estarían afectados por algunas de las variantes de malnutrición. Aparece un 2,5% bajo peso (8n), 27% de sobrepeso (85n), 21% de obesidad (67n). Solo se ubican en riesgo de bajo peso el 1% (3n). El relevamiento del semestre anterior, arrojaba un 42,1% de malnutrición en este grupo etario. Para el indicador Talla/edad aparece con preocupación un 13,4% de baja talla (42n en Pc -3) y un 14,6% de riesgo de baja talla (46n en Pc 3), lo que estaría dando cuenta que estos/as niños/as hace tiempo que están recibiendo alimentación inadecuada limitando preocupantemente su salud integral.

– En la segunda infancia, de 6 a 10 años, de un total de 343 n, la malnutrición alcanza al 54,5%, 187n presentan algunas de las variantes de malnutrición, 2,6% bajo peso, 28,6% sobrepeso, 23,3% obesidad. El crecimiento de la malnutrición respecto al semestre anterior es muy importante, pasando de 47,1% a 54,5%. Se enciende un alerta ya que se trata de niños/as escolarizados/as, que en su mayoría acuden a comedores escolares. No resulta significativa la presencia de acortamiento en este grupo etario, 2% de baja talla y un 2,6% de riesgo de baja talla.

– En los/as adolescentes de 10 a 19 años, sobre un total de 402a, se registra un 48,5%, 195a se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición, por: 0,75% bajo peso, 23,9% sobrepeso, 23,9% obesidad. Solo se ubican en riesgo de bajo peso el 1% de los/as adolescentes (5a). En relación al indicador Talla/edad la baja talla, está presente en un 5% de adolescentes medidos (20 a en Pc -3), mientras que un 2,3% está en riesgo de baja talla (9a en Pc 3).

Un informe refleja alto índice de malnutrición de menores en barrios de Mar del Plata y Batán

Fueron presentados los resultados del segundo relevamiento del Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN), iniciativa del ISEPCi (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana) junto al Movimiento Barrios de Pie. Sostienen que un 43% de niños, niñas y adolescentes de diecinueve barrios de General Pueyrredón  que asisten a comedores presentan malnutrición, y que es consecuencia directa de una alimentación deficiente, sumado a hábitos de sedentarismo y escasa actividad física. Se incrementó un 50% la asistencia a comedores.

Durante marzo y abril el ISEPCi junto a la organización Barrios de Pie, realizaron el segundo relevamiento nutricional entre niños, niñas y adolescentes que concurren a veintitrés comedores y merenderos de ese movimiento social, en diecinueve barrios de las ciudades de Mar del Plata y Batán.

El estudio se enmarca en un trabajo desarrollado en varias provincias del país, que relevó 27.226 niños y adolescentes que viven en barrios en situación de vulnerabilidad socio-sanitaria-ambiental.

En Mar del Plata y Batán se pesaron y midieron 749 niños y adolescentes de 0 a 19 años, y se construyeron tres indicadores antropométricos: peso/edad, Índice de Masa Corporal (IMC) y Talla/edad, los cuales permiten detectar la situaciones de malnutrición en la población relevada, dividida para su estudio en cuatro grupos etarios, en lo que denominan una «experiencia de epidemiología comunitaria» desarrollado por un equipo técnico de profesionales y un equipo territorial conformado por 47 promotoras barriales.

El primer dato que arroja el relevamiento es el aumento en la concurrencia a los comedores y merenderos: se relevaron casi 250 niños/as y adolescentes más que en octubre de 2016, fecha del primer informe, que había alcanzado a 503 niños y adolescentes.

Los principales hallazgos en relación a los indicadores relevados indican situaciones preocupantes con indicios de malnutrición crónica en los grupos etarios de lactantes y primera infancia (0 a 2, y 2 a 6 años respectivamente), en los que se detectaron casos de baja talla y riesgo de baja talla en el 25% de la población estudiada. Este dato muestra una variante respecto al informe del semestre anterior, aumentando del 16% al 25% y del 6% al 25%, los niños y niñas que no están creciendo acorde a su edad.

En la primera infancia, de 2 a 6 años, la malnutrición afecta al 42% de niños/as relevados, y se presenta en tres variantes: dentro de los indicadores por déficit se encuentran en bajo peso un 1,5%, y por exceso, con sobrepeso un 25% y con obesidad un 16%. Es notoria la preeminencia del sobrepeso y obesidad que se conjuga en muchos casos con la baja talla, limitando preocupantemente la salud integral de estos niños.

En la segunda infancia, de 6 a 12 años, se encontraron los datos más alarmantes del relevamiento, con un 47% de malnutrición. De los 293 niños de este grupo, un 4,5% se encuentran en riesgo de bajo peso o bajo peso, 18,5% con sobrepeso y 24% con obesidad.

Rodrigo Blanco, director del Isepci de la ciudad de Mar del Plata, planteó al respecto que «resulta significativo analizar cuál es la incidencia de los comedores escolares en la alimentación de estos niños y niñas, ya que casi en su totalidad se encuentran escolarizados, y la presencia de todas las variantes de la malnutrición interpela sobre la inadecuada ingesta de nutrientes que estarían recibiendo en el ámbito escolar y que son insustituibles y necesarios para su crecimiento y desarrollo.»

Entre los adolescentes de 12 a 19 años, se registra un 40% de malnutrición: 9% de adolescentes se encuentra en bajo peso o riesgo de bajo peso, mientras que un 17,5% presentan sobrepeso y un 13%  obesidad.

Rodrigo Blanco manifestó al cierre de la presentación: “Preocupan mucho los casos de baja talla (25,71% de los lactantes y un 25,89% en primera infancia), ya que dan cuenta de una problemática de malnutrición crónica, por la permanencia prolongada en una situación socio-económica desfavorable. Este dato junto al de prevalencia del sobrepeso y obesidad, resultan coincidentes con las problemáticas de mayor incidencia de salud nutricional en Argentina de acuerdo al Ministerio de Salud de la Nación”.

«Entendemos que, aparte de lo complejo que resulta para muchas familias el acceso a alimentos de calidad nutricional adecuada al crecimiento y desarrollo en la niñez y juventud, repercuten en forma negativa los hábitos sedentarios y escasa actividad física de niños/as y adolescentes, por ausencia de oferta recreativa y deportiva en los barrios de Mar del Plata y Batán, siendo uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia. De la muestra relevada de niños/as y adolescentes de 2 a 19 años, el 38% no realiza actividad física por fuera de la escolar (y no en todos los casos realizan actividad física en la escuela)» agregó.

El informe sostiene que se ratifica una tendencia expresada desde 2001 en adelante, cuando empezaron a descender los índices de bajo peso y a subir los de sobre peso y obesidad, consolidando generaciones de niños y adolescentes pobres entre los cuales prevalece el incremento de la obesidad y el sobrepeso, siendo esto consecuencia directa de una alimentación deficiente, con pocas carnes, verduras y frutas, y muchas harinas y grasas, que se ha agravado en los últimos meses por los elevados aumentos de los precios de estos productos, que no fueron compensados por el incremento de los ingresos familiares.

El director del Isepci finalizó expresando que «todo lo desarrollado, pone de manifiesto que actualmente el Estado no sólo no implementa políticas que apunten a transformar esta problemática de salud pública, sino que tiende a reforzarla a través de una asistencia con alimentos baratos y de fácil logística (ricos en hidratos de carbono, grasas y azúcares). Tanto esto como la inexistencia de educación nutricional y la poca oferta recreativa y deportiva deben ser abordadas urgentemente desde los ámbitos gubernamentales. El Isepci actualmente participa de los debates con legisladores y otras instituciones para la redacción de un proyecto de ley que declare en el país la emergencia alimentaria».