Comerciantes, ¿qué hacer en el momento de una inspección?

El Dr. Agustín Ameztoy, especialista en Derecho Tributario, dio a conocer en una entrevista realizada en el programa de televisión “Política & Producción” por Canal 8 de Mar del Plata, cuáles son los derechos y obligaciones que tiene el contribuyente al momento de una inspección en su comercio.

Si bien las inspecciones no son informadas con anticipación, es importante que el comerciante sepa de antemano que hará en ese momento.

En primer lugar es recomendable que haya una persona designada y preparada para recibir a los inspectores.

En las inspecciones el comerciante tiene la obligación de colaborar, pero no por eso debe permitir que su actividad comercial se vea interrumpida. Es muy importante tener en cuenta que lo primordial en un comercio es el cliente.

El comerciante tiene el derecho de pedirle a quienes van a realizar el control que el mismo se haga con determinada modalidad o en un lugar en particular del establecimiento de manera de que no moleste el desarrollo del trabajo.

Una parte importante de las inspecciones es la que se llama “Generación de percepción de riesgo”, es decir, las inspecciones en sí con respecto a las recaudaciones siempre son insignificantes, por eso el motivo principal de su existencia es hacer que los contribuyentes perciban que pueden llegar a tener algún inconveniente si no actúan dentro del marco de la ley.

El inspector en durante operativo puede hacer requerimientos como así también el contribuyente tiene la posibilidad de participar y de hacer valer sus derechos. Es obligación del contribuyente entregar toda la documentación y los datos que tenían que estar obligatoriamente exhibidos o a disposición en el establecimiento, según lo hubiera dispuesto una norma preexistente.

Respecto a los demás elementos o información, tales como libros de sueldos, formularios de pago de cargas sociales o documentación similar, el comerciante tiene todo el derecho de pedir un plazo razonable para presentar esa información.

Con respecto a este tema enviar su consulta por mail a denuncias@ucip.org.ar

Dos de cada diez micros inspeccionados fueron infraccionados

Un 18 por ciento de micros fue infraccionado como resultado de los controles laboral realizados durante Navidad y Año Nuevo en las principales terminales de ómnibus de media y larga distancia de la provincia de Buenos Aires.

En total, se inspeccionaron durante ambos feriados largos 729 unidades, de las cuales 130 se encontraban en infracción (18 por ciento).

En tanto, 20 servicios fueron suspendidos temporalmente ya que los choferes no cumplían con el horario de descanso informó el Ministerio de Trabajo en un comunicado y agregó que los servicios se restablecieron una vez que los conductores fueron reemplazados.

Según se indicó, durante los procedimientos se verifica la existencia de la Libreta de choferes, el cumplimiento de descanso entre jornadas -de 12 horas-, el goce de francos y la jornada legal de trabajo (se infracciona en caso de haber incumplimiento y a la vez se suspenden tareas una vez superadas las 16 horas continuadas de trabajo).

En este sentido, el titular de la cartera laboral, Marcelo Villegas explicó que “estos controles se realizan durante todo el año, pero se refuerzan durante la temporada veraniega en los principales centros turísticos y de afluencia de transporte de pasajeros con el fin de garantizar las condiciones laborales de los trabajadores y reglas claras para los empleadores”.

Mar del Plata: inspecciones oculares en Base Naval y ESIM

En el marco de dos inspecciones oculares previstas en el juicio Base Naval 3 y 4, donde se juzga el accionar de la Fuerza de Tareas N°6, los fiscales Pablo Larriera y Eugenia Montero recorrieron dos predios de la Armada y visualizaron los espacios de detención clandestina, junto a los jueces Mario Portela y Néstor Parra, querellas y defensas.

Además, estuvieron presentes tres sobrevivientes de los centros clandestinos de detención y torturas, que volvían al lugar por primera vez después de salir encapuchados y atados cuando fueron liberados.

Antes de la recorrida, Edgardo Gabbin, Osvaldo Durán y Pablo Mancini recordaron “la chichara que sonaba cada vez que entraba alguien”, la música en la planta baja de una de las dependencias, el pino que uno de ellos podía ver desde una rotura del baño. No les fue fácil distinguir los lugares por el tiempo transcurrido y las modificaciones edilicias realizadas, pero las conversaciones fueron dilucidando los espacios donde estuvieron.

En primer lugar, dentro de Base Naval, se ingresó al edificio de la Agrupación de Buzos Tácticos, el más cercano al mar. “Esta es la playa que escuchábamos”, cuanta Gabbin, señalando las olas que rompían en la orilla que daba al lugar donde estuvieron en cautiverio.

El espacio interior está cambiado. Entre los tres sobrevivientes van reconstruyendo espacios, suben las escaleras, los atormentan los recuerdos, reconocen salas de torturas y los espacios donde permanecían encapuchados y atados. “Los tabiques no estaban”, coinciden dentro de una sala dividida donde actualmente funcionan los baños y vestuarios. “Acá me tenían a mí”, señala Durán, sobre la mitad de una de las paredes.

Al salir, reconocen el espacio donde hubo algunos detenidos, estiman, en julio de 1976: estaban sobre la playa.

Luego, la comitiva si dirigió hasta la Escuela de Submarinos y Buceo. Montero recordó el pasaje de la última declaración de Gabbin, en el marco del juicio que se está desarrollando, donde relató que creyó haber visto gente caminando en el agua, como con peso en los pies, pero que no sabía si se trataba de un sueño. Delante de las partes, le mostraron dos aparatos gigantes, pero no los reconoció. A pocos metros del primero que le exhibieron por fin encontró una suerte de pileta de entrenamiento de buzos y la sorpresa lo invadió a él mismo: “No era un delirio”, dijo.

Gabbin pudo reconocer también la casita donde lo bajaron al llegar detenido. Dijo incluso que la puerta estaba sobre una de las paredes que sólo exhibían ventanas, pero las marcas de una ex abertura de ingreso estaba a la vista. Desde allí, donde actualmente funciona la “Central de Operaciones”, vio cómo bajaban a una joven hacia otra dependencia.

El último espacio recorrido fue el edificio de Servicios Generales. Cuando la comitiva fue hasta el fondo del salón, Gabbin se quedó inmóvil en el medio. Recordaba una puerta, una ventana, un movimiento. Fue hacia la derecha y abrió una puertita. Allí donde hoy se almacenan gaseosas y cervezas, estaban los tres calabozos que él mismo había relatado durante el juicio. Los tabiques seguían allí, la dimensión es diminuta. Gabbin pasó allí, en el compartimento del medio, dos meses encerrado hasta que lo llevaron a Buenos Aires. “Esto fue lo peor que nos pasó”, mencionó.

Antes de salir, intercambiando sensaciones e intentando poner algo de humor a tanto dolor, Gabbin, Durán y Mancini se sacaron una foto. “No nos van a vencer”, se escuchó.

Renatea asistió a trabajadores rurales explotados en campos de la zona

La Unidad Territorial que conduce Stella Casasola identificó a un grupo de santiagueños abocados a la cosecha de la papa que llevaban dos meses sin cobrar, estaban incomunicados con su empleados y no tenían médico ni dinero.

Se radicó la denuncia ante la Fiscalía de Necochea y se iniciaron acciones para devolverle su dignidad.

Todo se suscitó a partir de una denuncia anónima a la línea telefónica de asistencia (0800-777-7366) y el RENATEA llevó a cabo una fiscalización en campos ubicados en una zona cercana al partido de General Pueyrredon, donde se encontró a un grupo de trabajadores abocados a la cosecha de la papa que, además de no estar registrados, eran obligados a vivir en forma inhóspita, sin cobrar su sueldo y prácticamente sin derechos.

“Nos presentamos en el lugar y constatamos que los trabajadores no estaban registrados”, confirmó Casasola y luego aclaró que en este caso, como en muchos otros detectados gracias a las fiscalizaciones, “no solo hablamos de la incorrección del empleador, sino el perjuicio que le realizan al trabajador independientemente de la multa, porque de esta manera el trabajador no existe: no se puede jubilar, si tiene un accidente no tiene a dónde acudir y prácticamente no tiene derechos”.

A partir de la denuncia que el organismo radicó en la Fiscalía de Nocochea, se iniciaron acciones para ver en qué situación real estaban los trabajadores.

Inmediatamente se tomó contacto con el delegado provincial de Renatea en Santiago del Estero, José Gómez, para coordinar la recepción de los trabajadores en el momento en el que vuelvan a su provincia y se garantice su inclusión.

“Esta causa fue llevada a la justicia por un lado, mientras que por otro se empezaron a llevar acciones para que los trabajadores que hacía dos meses no cobraban, empiecen a cobrar algo”, afirmó la titular de la Unidad Territorial y luego amplió: “Logramos que los trabajadores se ubicaran en un hotel de la zona, les dieran comida y un baño para higienizarse porque en el campo en el que estaban no tenían dónde hacerlo”.

Refuerzan controles en plantas y transportes de pescado

En vísperas de Semana Santa y en coincidencia con el incremento en la comercialización y distribución de pescado fresco y congelado, la Dirección de Control de la Actividad Pesquera reforzó los controles en plantas de procesamiento y vehículos de transporte para certificar que en todos los casos se cumplan las condiciones de higiene y salubridad vigentes para este tipo de alimentos.

Los inspectores recorrieron en las últimas jornadas más de 25 establecimientos de esta ciudad y controlaron la carga de decenas de camiones que cumplían con el despacho de pescado, en algunos casos dentro del casco urbano y en otros ya en tránsito por rutas con destino a distintos puntos del país.

“Estas inspecciones que se realizan son habituales y periódicas, pero se multiplicaron en estos días por una mayor demanda en el movimiento de pescado fresco y procesado que es habitual antes y durante las jornadas de Semana Santa”, señaló Daniel Sosa, responsable de la Dirección de Actividades Pesqueras.

El funcionario reconoció la buena predisposición que encontró tanto en los responsables de las plantas pesqueras como en los transportistas que fueron alcanzados por estos controles.

El mecanismo, en el caso de las plantas de procesamiento, implica una recorrida por la planta y revisión de la materia prima. Lo propio ocurre con los camiones, donde se constata que se cumplan con las condiciones de transporte y frío. “Si hay mercadería que genera dudas, se toman las muestras y se envían para su correspondiente análisis, indicó Sosa.

Estos operativos son cotidianos y, según insistió el titular del área, cuando el diputado provincial Rodolfo Manino Iriart lo sugirió a las autoridades provinciales para ocupar este cargo “pidió que seamos muy estrictos en certificar condiciones de higiene que den plenas garantías de salud a los consumidores y también contribuyamos con estos controles a poner fin a la competencia desleal de aquellos que intentan operar al margen de la ley”.

A estas inspecciones que se realizaron en Mar del Plata, principal polo pesquero de la provincia, se le sumaron otras similares que se ejecutan en distintos puntos de la provincia donde la Dirección de Actividades Pesqueras tiene presencia con su personal.

Vale recordar que la dependencia, que tiene aquí sus oficinas centrales, monitorea la franja de costa que se extiende desde San Nicolás hasta Carmen de Patagones y tiene también bajo su influencia los espejos de agua de la provincia, buques, plantas pesqueras y camiones que transportan sus cargas.