Niegan que expresiones de una docente contra comunidad judía haya sucedido en escuela de Mar del Plata

Desde la Junta Regional de Educación Católica (Jurec) aclararon que los establecimientos educativos donde la profesora dicta clases no son de Mar del Plata. La docente defendió la figura de Hitler y atacó a la comunidad judía.

Una docente de dos escuelas católicas del conurbano bonaerense se vio envuelta en un escándalo durante una clase sobre la Alemania nazien la que expuso un discurso antisemita, reivindicó la figura del genocida Adolf Hitler al defender que fue “demonizado” y justificó que los judíos “se merecen” haber muerto en el Holocausto.

Se trata de Denise Yanet Evequoz, quien se hace llamar Ana Elisa Duprat en redes sociales. Enseña Historia y Construcción Ciudadana en el Instituto Jesús Maestro y en Santa Magdalena Sofía Barat, y fue grabada por sus alumnos en una clase.

En un primer momento, se había indicado que este hecho había sucedido en una escuela católica de Mar del Plata.

No obstante, la Junta Regional de Educación Católica de la diócesis de Mar del Plata (JuREC) emitió un comunicado que las supuestas declaraciones de una docente respecto de la comunidad judía, no provienen de una institución educativa católica de la ciudad de Mar del Plata. 

A su vez, la JuREC Mar del Plata expresa su solidaridad ante la comunidad judía y de ser ciertas las declaraciones expuestas en los medios de comunicación, las rechaza con firmeza.

El alzamiento fascista de 1936 y la dictadura que engendró fueron hostiles a Cataluña

Noticias de Cataluña

Análisis sobre las características de la mal llamada “guerra civil” – La memoria histórica es fundamental, a condición de no convertirla en arma arrojadiza para ajustar cuentas

El viernes pasado, en este mismo espacio de opinión, el catedrático Marc Carrillo –que lo es de Derecho Constitucional en la Universidad Pompeu Fabra– publicaba una glosa llena de justificado entusiasmo sobre el libro “Hacerse franquista. Guerra Civil y posguerra”, del periodista Carles Sentís, que publicó el año pasado Francesc Vilanova i Vila-Abadal.

Por gentileza suya, tuve oportunidad de leer el libro recién publicado, y comparto sin reservas el aplauso ante el implacable y documentadísimo retrato que ofrece de Sentís, aquel de quien las malas lenguas contaban que, en plena Guerra Civil, el botones de un hotel francés había reclamado al teléfono al grito de “monsieur el espía de Franco, monsieur el espía de Franco”, otro de los falsos mitos de la transición.

Sin embargo, en el último párrafo de su artículo y pretexto del caso Sentís, el doctor Carrillo arremete sin contemplaciones contra la –según él– “obscenidad histórica y la miseria moral de afirmar que la Guerra Civil fue contra Cataluña”. La tesis me parece bastante categórica y grave para examinarla con detenimiento.

Ciertamente, la guerra no fue contra “los catalanes”, como a veces se ha dicho. Eran catalanes no sólo Sentís, Juan Antonio Samaranch o Pablo Porta. Lo eran también los combatientes del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, y los falangistas fundadores del semanario Destino al Burgos de 1937, y las decenas de miles de burgueses instalados en San Sebastián, Sevilla, Salamanca u otros puntos de la “España nacional”, a la espera de que la victoria de Franco les permitiera recuperar sus patrimonios. Eran catalanes –e incluso habían sido catalanistas– Francesc Cambó, Joan Ventosa, Fernando Valls Taberner, Felipe Bertrán Güell, y Josep Pla.

Ahora bien, si la palabra Cataluña tiene algún significado más allá de lo estrictamente geográfico; si designa un territorio con una identidad específica, con una lengua propia y unos símbolos colectivos, entonces es incuestionable que la cruzada y el subsiguiente régimen franquista tuvieron entre sus objetivos programáticos liquidar aquella identidad, esa lengua y aquellos símbolos; o sea, abolir el que la palabra Cataluña había querido decir durante los ocho o nueve siglos anteriores.

En rigor, incluso el topónimo molestaba los vencedores de 1939: de hecho, intentaron diluirlo, agregando la provincia de Lleida a una “Depresión del Ebro” y convirtiendo las otras tres demarcaciones en una fantasmal “región Noreste” (el Mi manual de Geografía de bachillerato lo corrobora). Pero no hacen falta erudiciones. Basta con recordar las consignas de la posguerra (“¡Háblese la lengua del Imperio!”, “Si eres español, habla español), que, naturalmente, no se exhibieron en Madrid ni en Murcia; o el hecho de que la bandera histórica y tradicional del país (no una ikurriña partidista) permaneciera prohibida durante tres décadas; o que, en 36 años, no fuera posible publicar ningún diario en catalán, ni siquiera censurado como todo lo demás. Si quiere detalles sobre el intento de genocidio cultural y sobre la catalanofobia de la dictadura, el profesor Carrillo puede leer provechosamente a Josep Benet.

Quizá sea útil aquí un pequeño ejercicio de historia comparada: Francia, 1940 a 1944. También en el país vecino la gran mayoría de la población se acomodó o se resignó a la sumisión a Hitler; y un sector muy importante –incluyendo el joven François Mitterrand– abrazó la colaboración del Maréchal y de Vichy; y la resistencia fue, al menos hasta el 1943, hiperminoritaria. Sin embargo, nada de esto impidió el consenso tanto social como historiográfico en el sentido de que el empleo y el régimen cipayo de Pétain fueron antiéticos con la identidad y los valores que Francia representa. A nadie se le ha pasado por la cabeza invocar la larga e ilustre nómina de los Sentís y los Samaranch franceses (desde Pierre Laval hasta Charles Maurras, de Louis Renault a Louis-Ferdinand Céline) para cuestionar que los nazis y sus sicarios locales gobernaran “contra Francia”.

La memoria histórica es, en efecto, fundamental, a condición de no convertirla en arma arrojadiza para ajustar cuentas, ignoro cuáles. Afirmar que el Alzamiento fascista de 1936 y la dictadura que engendró fueron hostiles a la Cataluña construida desde Jaime I hasta la revolución industrial y la Renaixença es una evidencia que se puede matizar; lo que no se puede hacer es descalificarla con epítetos como “obscena” o “miserable”.-

Barcelona (INCAT-Bola de Vidre, por Juan B. Culla i Clarà).-

DIEZ COSAS QUE DEBERÍAS SABER SOBRE LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Noticias de España

Franco

1.- El 18 de julio de 1936 no comenzó una guerra civil. Lo que ocurrió fue que un grupo de militares dio un golpe de estado contra un gobierno elegido democráticamente.

Franco y Hitler

2.- El golpe de estado fue apoyado de forma militar, ideológica y económica por la Alemania de Hitler. Cuando la rebelión no triunfó en todo el territorio, la Alemania nazi empezó a probar su armamento contra civiles indefensos, en un ensayo de lo que haría posteriormente en Europa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

fusilamiento guerra civil

3.- Cientos de miles de personas murieron como resultado de la contienda. Todavía siguen enterradas en fosas comunes más de 100.000 personas, que fueron asesinadas por quienes se levantaron contra el orden constitucional.

crímenes franquismo

4.- La mayoría de las personas que siguen sin identificar en las fosas no había ido a ninguna guerra. Fueron exterminadas dentro de la estrategia del golpe militar de eliminar cualquier posible disidencia y atemorizar al conjunto de la población.

Madrid Solemne Francisco Oriente Caidos

5.- Pinochet confesó su admiración por esta forma de alzamiento militar y la aplicó en Chile. Fue uno de los pocos jefes de Estado que acudió al funeral de Franco.

Francisco Franco presenciando un desfile militar

6.- La represión no terminó en 1939. Los crímenes, torturas y graves violaciones de derechos humanos se prolongaron durante décadas, hasta el final del franquismo. El prestigioso historiador Paul Preston ha señalado que no existe equivalente en Europa respecto a la intensidad y duración de estas atrocidades de Estado.

crímenes franquismo

7.- España es el segundo lugar del mundo con más desaparecidos, por detrás de Camboya. La ONU ha exigido a nuestros poderes estatales que protejan los derechos de los familiares de las víctimas del franquismo.

 

 

 

 

 

 

ley memoria historica

8.- El Tribunal Supremo consideró que ya no podían ser investigados penalmente los crímenes del franquismo. Remitió a los familiares de las víctimas a la Ley de la Memoria Histórica, para que por parte de la administración pública se procediera a las exhumaciones de los restos mortales. El Gobierno actual paralizó al comenzar su mandato el plan de exhumaciones que se inició en su momento.

Diez cosas que deberías saber sobre el franquismo

9.- Resulta vergonzoso que un Estado democrático mantenga sin identificar y sin una sepultura digna a las víctimas mortales de un régimen totalitario.

 

 

 

 

 

 

 

No olvidemos a quienes dieron su vida por una sociedad más justa.

10.- Ante esta situación todos podemos hacer mucho. Es perfectamente posible que los muertos por sus convicciones democráticas salgan por fin de las fosas. Generemos un amplio estado de opinión a favor de las exhumaciones. Reclama al Gobierno que respete el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus seres queridos. No olvidemos a quienes dieron su vida por una sociedad más justa. Pásalo.

 

JOAQUIM BOSCH Magistrado y portavoz de Jueces para la Democracia

Mundial 2014: Hitler ¿Le tiene miedo a la Argentina?

La selección Argentina enfrentará a Alemania en la final del Mundial Brasil 2014, este domingo a las 16 horas.El equipo de Pachorra, vuelve a disputar una final luego de 24 años.

Para conmemorar este hecho histórico, un grupo de hinchas argentinos, editaron un fragmento, de la película «La caída». Simulando que Hitler, personaje de la historia alemana, que se entera que Alemania enfrentará a la Argentina y no a Holanda, como se suponía en la final de la Copa del Mundo.

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