Primeros resultados en EE.UU: sigue la batalla de los dos candidatos en los estados clave

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Donald Trump habría sido el candidato más votado en las elecciones presidenciales en EE.UU., según los primeros resultados en los estados de Kentucky, Nuevo Hampshire, Indiana y Florida.

Los primeros resultados de las elecciones presidenciales en los estados de Nuevo Hampshire y Kentucky dan la victoria al candidato republicano, Donald Trump, informa el portal Politico.

Los primeros resultados oficiales en Florida, un estado clave, dan la victoria a Clinton con el 49,5% del 0,6% de los votos computados hasta el momento, con una ventaja mínima frente a Trump. Los resultados anteriores predecían la victoria del republicano.

Los resultados anteriores predecían la victoria de Trump. Con tan solo el 1% de los votos escrutados, en Nuevo Hampshire, otro estado clave para las eleciones, un 52,5% de los electores han votado por Trump, y un 41% por Hillary Clinton.

En Georgia, también gana Trump, con un 75,3% de los votos contra el 21,7% recibido por Clinton, tras el conteo de 0,1% de los votos .

En cuanto al estado de Kentucky, las cifras son de 65,3% y 30% respectivamente, y 9,8% de los votos escrutados.

En Indiana, donde el 5,4% de los votos han sido escrutados, el 61,7% de los electores han votado a favor de Trump y el 34,3% por Hillary Clinton.

 

La victoria de Clinton

La candidata demócrata, Hillary Clinton, se impone sobre el republicano Donald Trump en los estados de Vermont, con 53,9% de los votos, y Virginia, con una ventaja de 4 puntos porcentuales, tras el cómputo de 2,1% de los votos.

 

Muy pronto todo el mundo conocerá quién recibirá las llaves de la Casa Blanca y será el presidente estadounidense durante los próximos cuatro años. Tras la jornada de votación, los colegios electorales en todo EE.UU. han cerrado ya sus puertas.

Inmediatamente ha empezado el escrutinio de los comicios celebrados este martes, en los que se han enfrentado el candidato republicano, Donald Trump, y su rival demócrata, Hillary Clinton.

Las recientes encuestas conceden a Clinton una ligera ventaja de entre 3%-4% frente a Trump. Los resultados de las elecciones presidenciales habitualmente se anuncian durante la mañana del miércoles.

 

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¿Por qué Hillary Clinton sigue en cabeza a pesar de todo?

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Ni el escándalo de sus correos electrónicos ni su papel en la intervención en Libia parecen haber afectado a su imagen ni a la intención de voto. ¿Por qué Hillary resiste tan bien?

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Desde hace meses, en la carrera hacia la Casa Blanca entre Hillary Clinton y Donald Trump se puede apreciar una constante: la candidata demócrata mantiene, según casi todas las encuestas, una ligera pero permanente ventaja sobre su oponente. En las últimas semanas, tanto las revelaciones de WikiLeaks como la intención del FBI de reabrir el caso de los correos electrónicos de Clinton han aparecido en los medios de comunicación como obstáculos supuestamente peligrosos en la campaña de Hillary, pero las últimas encuestas muestran la misma ventaja de siempre, lo cual permite suponer que estos últimos acontecimientos no han perjudicado la imagen de la candidata demócrata de cara al electorado. ¿A qué se debe esa resistencia? 

Surgen inmediatamente varias hipótesis más o menos razonables. La impasibilidad de las cifras hace pensar en un electorado sólido en sus convicciones y poco permeable a los acontecimientos que van sucediéndose en la campaña electoral. Por otro lado, podríamos estar ante un fuerte fenómeno anti-Trump; es decir, que la imagen de Clinton esté efectivamente deteriorada, pero su posición sea demasiado importante como único bastión frente a un Donald Trump que asusta y avergüenza a la mayor parte del sector demócrata y progresista de la nación. O tal vez ocurre que Hillary Clinton sea una candidata especialmente resistente, que tenga un encanto a prueba de escándalos y errores.

¿Cuál es la verdadera causa de que el electorado favorable a Hillary Clinton no se inmute ante el contenido de los correos filtrados por Wikileaks, en los que la candidata demócrata defiende una intervención en Libia que ha generado consecuencias nefastas? ¿Por qué su imagen permanece aparentemente intacta tras el escándalo del uso de su servidor privado de correo, que ha suscitado incluso el interés del FBI, y que en un momento determinado pareció ponerla en serios aprietos jurídicos?

«Hillary sabe que no enamora»

Para profundizar en el análisis de este fenómeno hemos recurrido a la opinión de Carlos Luca de Tena, experto en comunicación política, gran conocedor del contexto particular de estas elecciones, que considera «excepcionales» por varios motivos. «Aquí entran en juego dos factores. El primero es que este tipo de ‘escándalos’ no están afectando a la campaña. En el caso de los correos de Hillary Clinton y la investigación del FBI hay que tener en cuenta que el electorado demócrata no lo percibe como un delito, y de hecho el FBI ya ha confirmado que no hay indicios de delito. Me da la impresión de que para los votantes de Clinton esto es como una simple anécdota que la campaña de Trump está instrumentalizando para atacar a Hillary. Además, el FBI no suele informar de las investigaciones que pone en marcha; eso ha contribuido a que este anuncio, en plena campaña y a tan pocos días de las elecciones, pareciera electoralista y perdiera credibilidad».

La mayoría no sabe qué está pasando en Libia, ni que ha habido una resolución de la ONU, ni comprende bien las claves del conflicto

Ni siquiera las revelaciones del papel que Hillary Clinton jugó en la intervención en Libia parece preocupar a sus votantes: «A los norteamericanos eso les queda muy lejos – explica Luca de Tena-. Ocurre con todas las relaciones internacionales. La mayoría de los estadounidenses leen prensa local y están muy poco informados de lo que ocurre en el exterior. Probablemente la mayoría no sepa qué está pasando en Libia, ni que ha habido una resolución de la ONU, ni comprenda bien las claves del conflicto. En resumen, a un votante demócrata le impacta muchísimo menos que haya algún escándalo relacionado con un país lejano, que el hecho de que Trump, por ejemplo, esté atacando a las mujeres y siendo soez«.

Brian SnyderReuters

«El segundo factor -continúa Carlos Luca de Tena- es que la mayoría del voto a Hillary Clinton no va a ser un voto pro-Hillary, como lo fue con Obama en el 2008. Hillary recibirá una gran cantidad de votos que van a ser, como decimos en España, «con la nariz tapada», es decir: muchísimo voto ‘anti-Trump’«Sin embargo, este experto ve algún riesgo que podría estar pasando desapercibido: «Yo creo que en estas elecciones está aún en juego el voto joven demócrata, que estaba más cercano a Bernie Sanders y era más crítico con Clinton. A mí me da la sensación de que el miedo que tiene el Partido Demócrata es que pase como en el ‘brexit’, que los jóvenes progresistas se queden en casa y no vayan a votar».

Parece claro, pues, que la resistencia de Hillary Clinton no se debe a virtudes personales, sino que es más bien un fenómeno circunstancial. «La propia Hillary Clinton es la primera en reconocer que no es una candidata que enamora. Ella ha dicho siempre que su principal activo es su trayectoria, su experiencia, porque sabe que si la comparan con el Yes we can‘ de Obama, ella no está a la altura. No creo que sea su imagen o su relevancia lo que le está dando esa resistencia, sino más bien la concentración del voto anti-Trump«.

David Romero

 

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Sistema electoral: Evan McMullin podría convertirse en presidente de EE.UU.

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Debido al sistema electoral estadounidense, aunque millones voten a un candidato, hay pocos estados donde eso importa. En el 2016 uno de estos distritos puede definir si gana Trump, Clinton o hay un empate.

Elecciones presidenciales en EE.UU.

 

El sistema electoral estadounidense es indirecto. Es decir, que lo que eligen los votantes de cada estado son miembros para el Colegio Electoral que, una vez que se conforma, elige al futuro presidente. De esta manera, más allá del porcentaje total de votos emitidos por la población, lo que cuenta en última instancia son cuántos electores sacó cada candidato.

Por este motivo algunos estados se vuelven claves en cada elección. En primer lugar porque a excepción de Maine y Nebraska, el candidato presidencial que gana un estado se lleva todos los votos electorales, ya que no rige un sistema proporcional. Una mínima diferencia de votos en un distrito disputado puede significar un cambio rotundo en el resultado final.

En segundo lugar porque si bien hay muchos estados que votan históricamente por un mismo partido, hay otros conocidos como ‘swing states‘ -pendulares- que varían de elección a elección. Entre ellos el que más electores asigna es Florida (29).

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Los estados pendulares y las definiciones de Florida

Históricamente los votos que más varían son los ya mencionados de Florida, Pensilvania (que tiene 20 electores) y Ohio (con 18). En esta elección se suma también Carolina del Norte, con 15 electores. Para lograr ser electo presidente, son necesarios 270 votos en el Colegio Electoral, por lo que la victoria en alguno de estos estados donde el ganador se lleva todo, puede definir la elección.

En las elecciones del 2000 hubo que contar voto a voto en el estado de Florida para definir el triunfo

Con esta particularidad que le asigna el propio sistema electoral, Florida ha sido un estado clave en al menos dos elecciones recientes. La más recordada es, sin dudas, la que en el 2000 le dio la victoria a George W. Bush sobre Al Gore por apenas 537 votos. Sin embargo también el propio Barack Obama venció a Mitt Romney en Florida por menos del 1%, poco más de 70.000 sufragios.

Para la periodista estadounidense Julia de Titto, nuevamente Florida «va a jugar un rol clave», ya que Trump «tiene que ganar o ganar para poder pensar en ser presidente». Por su parte, explicó a RT que Clinton «podría llegar a perder Florida e igualmente ganar la elección nacional, aunque para ello debería irle muy bien en otros estados».

Hasta el momento «lo que se puede ver por las encuestas es que el candidato republicano genera más rechazo, por lo que se supone que va a ganar Clinton». No obstante aclaró que «se supone, porque en las elecciones del 2000 hubo que contar voto a voto en el estado de Florida para definir el triunfo».

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Los puertorriqueños definen

Debido a la paridad que muestran las encuestas, nuevamente el estado sureño aparece como el eje de la gran batalla por la Presidencia. Pero existe un factor que años anteriores no estaba presente: el enorme crecimiento de la población proveniente de Puerto Rico. Desde la última elección presidencial en el 2012, al menos 200.000 puertorriqueños emigraron a EE.UU. debido a la bancarrota de la isla. Esto ha llevado a la población boricua en Florida a superar el millón de personas, cuando 30 años atrás apenas eran 100.000.

A diferencia de los cubanos emigrados, que históricamente han votado por los republicanos, el voto puertorriqueño es más variable. Además, como reseña ‘El Mundo’ «en Estados Unidos, para poder votar, es necesario inscribirse previamente, y al hacerlo le preguntan a uno cuál es su afiliación política». Con ese dato se puede saber que «el 37% de los latinos de Florida se declaraba republicano hace una década, frente a un 33% que se decían demócratas y un 28% que se definían como independientes». Pero para el 2016 «solo el 26% de los hispanos de Florida que se ha registrado para votar se ha declarado republicano, frente a un 37% que lo ha hecho como demócrata y un 35% como independiente».

De Titto analizó que «la población de Florida es muy diversa y tiene un alto porcentaje de latinos que están en el centro del debate de la campaña electoral por las propuestas migratorias de Trump». Además, «en un par de décadas la población de origen hispano va a ser mayoría en EE.UU.», por lo que este estado marca «hacia dónde va» el país.

Utah puede dar la sorpresa

George FreyReuters

Aunque tradicionalmente es un distrito republicano, si se dan una serie de resultados Utah puede llegar a jugar un papel clave en esta elección presidencial. El candidato independiente y mormón Evan McMullin -de origen republicano- es nativo de ese mismo estado y ha hecho una importante campaña que podría darle la victoria allí. Esto lo convertiría en el primer candidato de un tercer partido en obtener electores desde George Wallace, en 1968.

Según sostiene el periodista Nicolás Zyssholtz, «si los 6 votos electorales de Utah caen hacia su lado, Trump y Clinton podrían terminar igualados en 266«. Este escenario «conocido como ‘deadlock’ (‘cerrojo’)», llevaría la decisión de la elección al Congreso. Allí, explica Zyssholtz, «la Cámara de Representantes, de casi segura mayoría republicana, debe elegir entre los tres candidatos presidenciales con más votos electorales, y el Senado -de probable mayoría demócrata- entre los dos candidatos a vicepresidente».

Considerando las fuertes disputas internas entre los republicanos y su rechazo a la figura de Trump, McMullin podría ser electo presidente de los EE.UU. Si bien sería un hecho inédito e improbable, el particular sistema electoral estadounidense deja abierta esa posibilidad.

Santiago Mayor

 

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Conozca las curiosidades sobre la elección presidencial de EE.UU.

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Este martes, los estadounidenses elegirán a su nuevo presidente entre nueve candidatos, aunque prácticamente desconocen a siete de ellos.

Elecciones presidenciales en EE.UU.
Este martes, los estadounidenses elegirán a su presidente número 45 y, como es tradición desde hace 171 años, lo harán en martes, un día laboral.

Estas elecciones de Estados Unidos tienen una serie de elementos particulares. Conozca los detalles sobre el proceso.

Día de la elección

La votación comienza entre las 6 y las 7 de la mañana —a lo largo de los 6 husos horarios que tiene ese país— y las mesas electorales estarán habilitadas hasta las 7 o las 9 de la noche, en función de cada estado.

¿Trump o Clinton? Los jóvenes estadounidenses prefieren que un meteorito destruya la Tierra

La tradición por la cual se vota el día después del primer lunes de noviembre data de 1845. En ese momento, Estados Unidos era un país netamente agrícola y las personas debían recorrer largas distancias para llegar al centro electoral, uno por condado.

Por motivos religiosos, principalmente, se evitó hacer la elección un fin de semana, ya que el sábado es el día de descanso de los judíos y el domingo el de los cristianos.

Votos y resultados

Existe una gran expectativa en la opinión pública de EE.UU., ya que los dos aspirantes con posibilidades ciertas de obtener el triunfo electoral llegan al día de los comicios con similares proyecciones en las encuestas.

Los primero resultados, que se conocerán hacia las 23:00, hora local, los ofrecerá Dixville Notch, una población de Nuevo Hampshire (Nueva Inglaterra) con 12 habitantes registrados. Se dice que los votos de ese lugar de pueden contar en menos de un minuto.

Este país prevé el ‘voto anticipado’, debido a que los ciudadanos tienen la opción de sufragar los días previos a la elección: se estima que un tercio de los votantes, incluidos dos astronautas que ya emitieron su voto desde la Estación Espacial Internacional (EEI), han elegido esa opción.

¿Si empatan?

Dadas las ajustadas diferencias entre Hillary Clinton y Donald Trump, podría darse una situación de empate técnico entre ambos candidatos.

Para que un candidato logre convertirse en presidente debe alcanzar 270 votos de los colegios electorales; en caso contrario, el asunto se dirime en la Cámara de Representantes.

Los aspirantes con más opciones de ganar llegan al día de la elección con niveles de impopularidad históricos y, pese a los escándalos que les atribuyen, uno de los dos ocupará la Casa Blanca.

Otros candidatos

El sitio web del Gobierno de EE.UU. detalla que pueden aspirar a la presidencia de ese país:

– Ciudadanos nacidos en EE.UU. que sean mayores de 35 años.

– Con un mínimo de 14 años de residencia en el país.

– Los que cuenten con 5.000 dólares recibidos en donativos para la campaña.

– Si tienen el respaldo de aguna formación política, serán uno de los denominados candidatos de partidos terciarios.

– Un ciudadano también se puede presentar de forma independiente.

Lo que muchos no saben, incluso dentro de Estados Unidos, es que otros siete estadounidenses aspiran a presidir esa nación.

Opacados por los grandes medios se encuentran los demás candidatos presidenciales:

– Gary Johnson, nominado por el Partido Libertario. William Weld es su compañero aspirante a la vicepresidencia.

– Jill Stein, una doctora de Massachusetts, es la candidata del Partido Verde y Ajamu Baraka su compañero de fórmula.

– Evan McMullin, director de Políticas para la Conferencia Republicana en la Cámara de Representantes, es un candidato independiente respaldado por el movimiento Better for America.

– Gloria La Riva, periodista y activista de derechos humanos, es candidata a la presidencia por el Partido Socialismo y Liberación y Paz y Libertad.

– Laurence Kotlikoff, un profesor universitario, se presenta como candidato independiente respaldado por Americans Elect.

– El empresario de Florida, Roque De La Fuente, representa al Partido de la Reforma de los Estados Unidos y American Delta party.

– El abogado, Darrel Castle, que lleva la nominación del Partido de la Constitución.

 

Elecciones en EE.UU.: ¿la inmoralidad como tema fundamental?

A pesar del cerco mediático, Gary Johnson y Jill Stein aspiran por segunda vez a la presidencia de Estados Unidos.

Entrevistados por RT, varios votantes aseguraron que los partidos terciarios no reciben ninguna cobertura mediática.

 

Estados Unidos será presidido por uno de los candidatos cuyos partidos políticos, demócrata o republicano, recaudan sumas millonarias para promocionar sus campañas.

Un estudio que la revista ‘The Atlantic’ ha realizado desde el inicio de la campaña electoral asegura que el nombre de Donald Trump ha aparecido más de un millón de veces en las pantallas de las principales televisoras de ese país, mientras que el de Hillary Clinton se ha quedado en más de medio millón. Lejos de esas cifras, Gary Johnson fue nombrado unas 4.500 veces y Jill Stein apenas 1.600.

Otros datos recopilados por ‘The New York Times’ aseguran que, hasta febrero, Trump recibió el equivalente a 2.000 millones de dólares en publicidad gratuita, más del doble que Hillary Clinton, que alcanzó los 700 millones.

Una de estas dos personas será el nuevo presidente de Estados Unidos.

 

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Obama: Del ‘sí se puede’ a la completa desesperanza, que puede servir EE.UU. en bandeja a Trump

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Elecciones presidenciales en EE.UU.

 

Imposible olvidar el año 2008, estaba de viaje con mi esposa en EE.UU. y algo comenzaba a cambiar, se notaba en el ambiente. En Washington la clase trabajadora albergaba la esperanza de que por fin alguien fuera digno de representarlos en la Casa Blanca. Ahora esas mismas personas se debaten entre el «cáncer o el sida», que diría Vargas Llosa, a saber, entre más de lo mismo con Hillary Clinton o cualquier cosa con Donald Trump. La respuesta, en las elecciones del martes 8 de noviembre.

Volviendo al 2008, recuerdo las palabras del barman salvadoreño que me atendió en el hotel que me hospedé en Washington antes de las primarias de Nuevo Hampshire: «La elección va a estar reñida, casi que cualquiera lo hará mejor que George W. Bush, ese precandidato de Chicago (en referencia a Barack Obama), si llega, puede hacer historia«.

Estaba fascinado por estar esa noche (8 de enero) en la capital, con el ambiente preelectoral reinante y entonces sucedió: Obama quedó segundo (36,5%), perdió por un estrecho margen con la gran favorita, Hillary Clinton (39,1%), y dio el discurso que lo convirtió en leyenda. ‘Yes we can’ (‘Sí se puede’) y tanto que se pudo, hasta el punto de que muchos nos sentimos especiales por vivir ese momento, lo más parecido a estar en la época de Jesús y encontrarse en Jerusalén el día que el hijo de Dios echó a los mercaderes del templo, según reza la Biblia.

 

El discurso

Escuchando el mítico discurso, dan ganas de volver a estar en enero del 2008… de creérnoslo otra vez, pero en lugar de ello vivimos en un mundo más inseguro, más inhumano y donde reina la desesperanza. Obama es en parte el gran responsable de traernos hasta aquí a trompicones y ahora, 8 años después, señaló con el dedo a Hillary Clintonresponsable del desastre de Libia y de dar cobijo al Estado Islámico, alguien que más que preocuparse del bienestar del pueblo y dando la espalda a lo que predicaba Obama en su campaña, se dedicó más bien a lucrarse junto a su marido.

Recordemos que Obama ganó el Premio Nobel de la Paz en el 2009, y con el galardón bajo el brazo, en política internacional alentó y permitió las tropelías en LibiaUcrania y luego Siria. Para ser honestos, entre lo poco que se puede salvar de su presidencia en política exterior está el acuerdo nuclear con Irán -en el que el resto de países del sexteto jugaron un papel importante- y el deshielo con Cuba.

Como colofón

Todos recordamos a George W. Bush como el ‘presidente líder en deportaciones’ y Trump es ‘el enemigo de los inmigrantes ilegales’ y en particular de los latinos. Pues bien, en su discurso de Nuevo Hampshire Obama hizo referencia a los latinos, asiáticos e inmigrantes:

«Algo está sucediendo cuando las personas no votan sólo por un partido al que pertenecen, sino por las esperanzas que tienen en común. Y tanto si somos ricos o pobres; blancos o negros, latinos o asiáticos, tanto si procedemos de Iowa o New Hampshire, de Nevada o de Carolina del Sur, nosotros estamos listos para llevar a este país en una nueva dirección. Eso es lo que está sucediendo en América justo ahora. El cambio es lo que está sucediendo en América.

Lo cantaron (el ‘sí se puede’) los inmigrantes que llegaron de costas lejanas y pioneros que se abrieron camino hacia el Oeste por el implacable desierto. ¡Sí se puede!«.

Sin embargo, Obama entregará su presidencia en enero del 2017 con más de 2,8 millones de deportados, mientras que bajo las administraciones de George W. Bush se expulsaron a 2,01 millones de personas. De hecho Obama  es el líder entre todos los presidentes en esta materia, no en vano se ha ganado el mote de ‘deportador en jefe’, (‘Deporter in Chief’).

Trump promete un muro en la frontera con México, que en buena parte ya está construido, y dejar inmiscuirse en los asuntos internos de otros países… pasarán los años y veremos.

Siempre he creído en el valor de las palabras, hacer un buen uso de ellas es la palanca necesaria para mover el mundo. Hay discursos que han movilizado a millones, aquí los mejores.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

 

Henry Pinto

 

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