Cataluña muy cerca de lo que técnicamente se conoce como “independencia de facto”

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Esta circunstancia se producirá si el Tribunal Constitucional inhabilita a Carme Forcadell y el Parlamento no hace caso de la sentencia y le permite continuar presidiendo el cuerpo

El escritor Albert Sánchez Piñol respondió con contundencia a las declaraciones de varios políticos de Juntos por el Sí, quienes reclamaban movilizaciones populares contundentes en el caso de que el Tribunal Constitucional español inhabilitare a la presidenta del Parlamento de Cataluña. Piñol dice que si eso pasa quien tiene la responsabilidad de responder ya no es la ciudadanía, sino los diputados que fueron elegidos el 27-S. Y que no hay que hacer movilizaciones, sino algo mucho más sencillo e importante: cumplir las resoluciones del Parlamento que retiran la legitimidad al TC español y mantener a Carme Forcadell en la presidencia del cuerpo.

Estoy completamente de acuerdo con Sánchez Piñol. Si el Constitucional español inhabilita a Carme Forcadell, en ese mismo momento entraremos en el punto de no retorno del proceso de independencia. Y, por lo tanto, la posición que adopte el Parlamento será decisiva: marcará la diferencia entre ir por la creación de la república o renunciar.

Si el TC inhabilita a Carmen Forcadell y el Parlamento no hace caso de la sentencia y le permite continuar presidiendo las sesiones, estaremos ya en lo que técnicamente se conoce por “independencia de facto”. Y lo más importante es que no cabe ni hay justificación alguna para llegar a esa instancia suprema porque las declaraciones aprobadas por el Parlamento de Cataluña son bien claras. Sólo hace falta voluntad política. Decisión.

Es evidente que las consecuencias de una resolución como ésta serán trascendentales, definitivas. El Estado español entrará en una espiral de enfrentamiento que no puede servir para otra cosa que no sea acelerar los plazos del proceso de independencia. Es posible incluso que el PP y Ciudadanos abandonen el Parlamento catalán, porque lo considerarían a partir de entonces un Parlamento ilegal. Esto ocurrió en casi todos los procesos de independencia y no debe darnos miedo. En España así son las cosas, sólo le quedará la opción de conformarse y aceptar la realidad o la del golpe de Estado para disolver la autonomía de Cataluña, y esto es bien obvio que llevaría a la proclamación inmediata de la independencia.

Nadie duda que en esas circunstancias la movilización de los ciudadanos fuera extraordinaria, en defensa de las instituciones. Y no es ésta, por tanto, ni la cuestión ni la pregunta. La pregunta es si nuestros diputados estarán dispuestos a asumir su responsabilidad histórica o no.-

Barcelona (INCAT-VilaWeb por Vicent Partal).-