El Obispo de Mar del Plata cumple con una capacitación en Roma

Monseñor Gabriel Mestre comparte con otros más de cien obispos un encuentro anual y desde la capital italiana compartió un mensaje con sus fieles.

Monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, se encuentra en la ciudad italiana de Roma cumpliendo con un Curso Anual para nuevos obispos.

El religioso marplatense es uno de los 113 obispos de diversas partes del mundo. La mayoría entre 50 y 60 años de edad y ordenados el último año. El tema general del Curso es “Maestros de discernimiento”.

Mestre destacó desde Roma que «la clave de todo lo que nos van planteando en cada uno de los temas, reuniones, discusiones o visitas a organismos Vaticanos va en esta línea: discernir para poder servir mejor a nuestro pueblo desde la fe de la Iglesia».

«De Argentina participamos cinco obispos: Ricardo, Oscar y Jorge (auxiliares de Córdoba, Merlo-Moreno y Mercedes-Luján respectivamente); Héctor el residencial de Gualeguaychú y yo. Nos hemos encontrado varias veces entre nosotros y con obispos de diversas partes del mundo», agregó.

El Obispo marplatense indicó que «se visualiza con claridad la grandeza y belleza de la Iglesia en su mosaico de sensibilidades, culturas, perspectivas y coyunturas diversas. Realmente la Iglesia es un gran mosaico con diversas pequeñas partículas que le damos color en la medida que ocupamos nuestro lugar. Es muy lindo esto de la unidad en la diversidad. El clima espiritual y humano del Encuentro es excelente», subrayó.

Al detallar algunas de las actividades que ha realizado en estos cuatro días, Monseñor Mestre indicó que «en esta primera parte tuvimos encuentro con cinco Congregaciones: la de Obispos, la de Doctrina de la fe, la de Consagrados, la de Iglesias Orientales y la del Clero; también con la Pontificia Comisión para la tutela de los menores».

Finalmente, señaló que «quería compartirles simplemente estas impresiones para que podamos ir vibrando juntos esta ‘hora’ de la vivencia de la fe de nuestra Iglesia Particular en consonancia con la Iglesia Universal. Ya compartiremos personal y grupalmente otras instancias y comentarios más específicos de esta vivencia que el Señor me regala en estos días. Oro por ustedes, les pido que lo hagan por mí. Bendiciones y un gran abrazo en el Señor!!!», concluyó.

Previo a viajar a Roma, el nuevo Obispo cerró un encuentro juvenil

La Invasión de los Pueblos convocó a más de mil jóvenes llegados de todos los partidos que componen la diócesis de Mar del Plata.

Se realizó la clausura de la 49° Invasión de Pueblos 2017, en Pinamar, la celebración presidida por monseñor Gabriel Mestre, obispo diocesano, se desarrolló en el Polideportivo municipal y no en la parroquia Nuestra Señora de la Paz como estaba programado, debido a la intensa lluvia que azotó la ciudad.

La edición 49 del masivo encuentro, bajo el lema “Orantes, fraternos y misioneros”, convocó a más de mil jóvenes llegados de todos los partidos que componen la diócesis de Mar del Plata. Se anunció al final de la eucaristía, que el próximo encuentro será en Mar del Plata.

Durante la homilía, monseñor Gabriel Mestre quien estuvo durante los tres días compartiendo con los jóvenes de las comunidades y movimientos católicos, manifestó en base a las lecturas del evangelio dominical: “La palabra cruz, toca la médula de nuestro ser cristiano, y a veces parece que por el vaivén de la vivencia de nuestra fe, no la terminamos de entender bien. El sufrimiento por el sufrimiento no tiene nada de cristiano, pero a veces en nuestra sociedad contemporánea pareciera que el sufrimiento es mala palabra, y no se asume que el dolor, la cruz; es parte de la vida. Jesús nos enseña a mirar la cruz de frente, no buscarla en sí misma, pero tampoco escaparle. Jesús no explica teológicamente o filosóficamente, el sentido del sufrimiento pero nos da cátedra vital en su actitud de no escaparle, pero tampoco vivirla como una realidad de tortura, sino que a partir de su muerte, con la cruz nos salva y redime”.

“Todos en la vida, tenemos una cruz, algunas más crónicas, unas más punzantes, algunas con nosotros mismos, otras con los demás, otros por responsabilidad propia, porque no termino de decidirme a ser discípulo de Jesús y peco, otros con los pecados de los demás. En todos los casos tenemos que cargar con la cruz y seguir a Jesús; así nuestras pequeñas cruces serán colaboración directa a la cruz de Cristo. Vivir la cruz, como nos enseña Jesús, nos permitirá llevar adelante el lema de este Invasión 2017”, consideró Mestre.

Y finalmente les expresó a los jóvenes, “misioneros de Jesús: cuánto para hacer en el mundo, que Dios pone en el horizonte de nuestras vidas, de manera particularísima chicos en la vida de ustedes. Como dijo esta mañana el padre Alejandro, Dios te hizo a vos, para que estés en esa escuela, en ese barrio, en ese movimiento, en esa capilla. Te hizo a vos para que seas misionero de Jesucristo, para que puedas llevar su presencia a tantos hermanos jóvenes, y también a adultos que están necesitando del compromiso y testimonio de cada uno de ustedes. Que todo lo vivido en esta Invasión sea plasmado en serio en clave misionera, como misioneros de Jesucristo. Repetimos una vez más ¡oramos a Jesús, fraternos en Jesús, misioneros de Jesús”.

Al concluir la misa, el presbítero Silvano de Sarro asesor del movimiento juvenil diocesano, agradeció a todos los organizadores de la parroquia de Pinamar y de la ciudad; a monseñor Mestre por su presencia y acompañamiento durante estos días, a todos los presentes y finalmente anunció que en 2018, la edición número 50 de este tradicional y masivo encuentro juvenil será en Mar del Plata.

Por su parte, en las palabras finales, el obispo manifestó que este lunes partirá a un encuentro en Roma para formación de obispo y cerca del 14 ó 15 tendrá la posibilidad de ver al papa Francisco. «¿Quieren que les lleve sus saludos al papa Francisco?», enfatizó el pastor de la Iglesia diocesana, instantes después los mil jóvenes respondieron entre gritos y aplausos a una sola voz, «¡Sí!».

Invasión de Pueblos, es un encuentro juvenil que comenzó por iniciativa de monseñor Eduardo Pironio, cuando era obispo de Mar del Plata. Se realiza ininterrumpidamente, hace casi 50 años, anualmente, en una ciudad distinta de la ciudad. Participan jóvenes a partir de los 15 años que asistan a los grupos juveniles de la Iglesia Católica.

Nuevo obispo presidirá misa con bendición de embarazadas

Festejarán a San Ramón nonato, patrono de las embarazadas y las que quieren serlo.

El jueves 31 de agosto, la comunidad de la Parroquia San Carlos invita a todas las mamás embarazadas a celebrar la festividad de San Ramón Nonato. La misa será a las 18, presidida este año por el nuevo Obispo de Mar del Plata monseñor Gabriel Mestre y habrá bendición especial para las que van a ser mamás, aquellas que desean serlo, bendición de parteras, obstetras y también se entregarán escarpines. Asimismo en esta misa se presentarán y bendecirán a los bebés y niños más pequeños.

“El 31 de agosto, es el día que la Iglesia celebra la fiesta de San Ramón Nonato que justamente es patrono de las embarazadas, de las mujeres con dificultad para concebir un hijo y de los niños. En la misa se hace la bendición de embarazadas, se da a los escarpines a futuras mamás y se presentan los niños que nacieron en este último tiempo”, detalló el párroco de San Carlos.

“Muchos vienen a pedirle con fe y devoción a San Ramón. Así uno descubre las gracias recibidas en la gente, a través de sus testimonios: ‘padre vengo a agradecerle a San ramón porque yo no podía quedar embarazada vine dos o tres veces y acá estoy esperando a mi hijo’. San Ramón, es un santo que ciertamente hace muchos milagros. Pero los milagros necesitan de las personas, fe. Y eso se ve en las personas que se acercan con devoción. Hay muchas historias muy lindas y conmovedoras” resaltó el padre Ariel Sueiro.

La misa de San Ramón Nonato tendrá lugar en el templo de la Parroquia San Carlos ubicado en Juan B. Justo 2098 (esquina Buenos Aires). Más información al teléfono 4822466 o por mail a sancarlos@iglesiamdp.org.ar

 

«Gracias al Papa Francisco por confiar el pastoreo de esta Iglesia»

Monseñor Gabriel Mestre se convirtió ayer en el nuevo obispo de Mar del Plata. Es el séptimo obispo de la historia de la diócesis, el más joven y el primero que es marplatense.

“Soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros. Con estas palabras el profeta Isaías confiesa su debilidad humana ante el llamado de Dios. Con estas mismas palabras quiero hoy confesar también mi humana debilidad ante la enorme misión de pastorear como obispo, la diócesis de Mar del Plata”, expresó monseñor Gabriel Mestre como inicio de sus palabras para concluir la misa. Y sintetizó en tres puntos su alocución: acción de gracias, proyección pastoral, y compromiso personal.

En acción de gracias, además de su familia, amigos, los obispos presentes, los fieles, los organizadores expresó “agradezco por último, al papa Francisco, que como instrumento de Dios me ha confiado el pastoreo de esta Iglesia particular. Gracias por su confianza y por haber elegido un hijo de esta Iglesia para pastorear esta misma Iglesia”.

En proyección pastoral quiso enmarcarse en el 60° aniversario de la diócesis y manifestó “en diálogo con todas las comunidades y áreas pastorales, quiero que la Iglesia de Mar del Plata siga creciendo cada día más para ser realmente misionera, siempre ‘en salida’ y sea ese “hospital de campaña” que recibe a tantos hermanos heridos en el camino de la vida para sanar, cuidar, liberar y consolar. Una Iglesia misericordiosa y comprometida, alegre y servidora, que por la acción del Espíritu, ofrece a todos la vida de Jesucristo. Una Iglesia siempre cercana y cuidando a los pobres, débiles, enfermos y sufrientes. Una Iglesia que ‘primerea’, se involucra y sale al encuentro de tantos hermanos que no encuentran sentido a sus vidas. Así, y solo así, seremos en serio evangelizadores con Espíritu como el Papa pide en el último capítulo de Evangelii Gaudium”.

“De cara los hermanos de otras denominaciones religiosas y ante la sociedad civil, en sus manifestaciones y agrupaciones políticas, sociales, trabajadoras, judiciales y empresariales les digo que encontrarán siempre en la Iglesia de Mar del Plata colaboración en la autonomía para luchar por la justicia, la verdad y la defensa de la vida”.

“Por último, en tercer lugar, mi compromiso personal. Lo he dicho más de una vez desde que se hizo público el nombramiento. Lo vuelvo a repetir ahora ordenado y en el marco formal de estas palabras finales. Deseo vivir la síntesis que nos ofrece el Concilio Vaticano II para definir al obispo: me comprometo a ser ‘padre, hermano y amigo’. Palabras bellas pero difíciles de vivir, palabras que reclaman un equilibrio saludable de cercanía y autoridad, servicio y presidencia, amor y firmeza que necesitan de la oración de intercesión incesante de todos ustedes”. Y por último, pidió a todos que oren y le exijan siempre ser “hombre de Dios”.

Al finalizar la eucaristía, cada uno de los presentes pudieron saludar al nuevo obispo. Se encontraban presentes el intendente municipal de General Pueyrredón Carlos Fernando Arroyo, junto a otras autoridades del ámbito civil, de las fuerzas armadas, empresarios, su familias, amigos, representantes de otros credos y fieles venidos de todos los rincones de la diócesis de Mar del Plata, que abarca nueve partidos.

Nuevos nombramientos

Esta mañana, se dieron a conocer los primeros nombramientos de monseñor Gabriel Mestre, quien nombró en la curia eclesiástica como canciller: al presbítero Ezequiel Kseim; como vicario general al presbítero Luis Albóniga y como vicario judicial al presbítero Fabián Yanes. Como párroco de la Iglesia Catedral, nombró al presbítero Ariel Sueiro y en la parroquia San Carlos Borremeo, estará el presbítero Armando Ledesma. En su lugar, en Otamendi, en la parroquia Santa Teresita, estará el presbítero Nicolás Marinelli. Finalmente como delegado episcopal para la pastoral nombró al presbítero Pablo Etchepareborda y como asesor del secretariado de pastoral familiar, estará el presbítero Walter Pereyra.

 

Gabriel Mestre asumió como nuevo obispo de Mar del Plata

Con 48 años, se transforma en el séptimo obispo diocesano, y primer marplatense elegido como obispo y pastor, para apacentar su misma diócesis.

Ante una Catedral colmada, se llevó a cabo este sábado la ordenación episcopal y toma de posesión del nuevo obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre.

Como era de prever, una participación multitudinaria de fieles llegados de todos los rincones de la diócesis de Mar del Plata y cientos de sacerdotes e invitados venidos de todo el país, asistieron a este acontecimiento histórico de la Iglesia de Mar del Plata.

Monseñor Antonio Marino, obispo emérito, consagraró al nuevo obispo, lo hizo con los co-consagrantes: monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y Juan Alberto Puiggari, arzobispo de Paraná; es decir que los últimos tres obispos de la diócesis impusieron sus manos al nuevo obispo de Mar del Plata.

Monseñor Gabriel Mestre nació en Mar del Plata el 15 de septiembre de 1968. Es oriundo del barrio San Juan, hijo de Candido y Ana, comerciantes de clase media. Su núcleo familiar se completa con su hermana Mariana, casada con Sebastián, quienes tiene dos hijos: Ariel y Elías.

Monseñor Mestre fue bautizado en la parroquia San José de Mar del Plata y recibió la primera Comunión en la parroquia San Pablo. Fue confirmado en la Iglesia Catedral en octubre de 1984. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 61, y la secundaria en la ENET Nº 1 obteniendo el título de técnico químico. Luego cursó un año la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Con 20 años, en marzo de 1989, ingresó al Seminario Mayor San José de La Plata egresando con los títulos de profesor de filosofía y ciencias de la educación, y de teología y ciencias de la religión.

Recibió el orden del diaconado el 2 de agosto de 1996 y el presbiterado el 16 de mayo de 1997; ambas celebraciones se desarrollaron en la Iglesia Catedral presididas por monseñor José María Arancedo. Años después cursó y se licenció en teología con especialización en Sagrada Escritura,  por la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires.

Mestre ha trabajado intensamente en la diócesis, no sólo como párroco sino también asesorando o presidiendo diversas pastorales e instituciones educativas. También a nivel nacional en el departamento de animación bíblica de la Conferencia Episcopal Argentina; y en América Latina, es miembro del equipo de apoyo del CEBITEPAL (Centro bíblico teológico pastoral para América Latina y el Caribe). Es autor de numerosos escritos vinculados especialmente a la  temática en la que se especializa: Sagrada Escritura.