Papa en Suecia: A católicos y luteranos se nos pide protagonizar la revolución de la ternura

Noticias del Vaticano y Suecia


El viaje a Suecia fue un viaje ecuménico en el que Luteranos y Católicos mostraron que lo que tienen en común es mucho más que lo que los separa.

 

Miren cómo le recibieron en este pabellón, que recorrió a bordo de un coche eléctrico.

 

El número dos de la Federación Luterana Mundial resumió así el espíritu de este encuentro entre cristianos.

 

 

REV. MARTIN JUNGE

Secretario, Federación Luterana Mundial

«Nos hemos comprometido a dejar el conflicto atrás, de caminar hacia adelante haciendo nuestro el llamado de Dios hacia la unidad. Nos hemos arrepentido de nuestros errores del pasado, y orado por la sanación de nuestras heridas y de nuestras memorias atribuladas”.

 

El Papa escuchó intensos testimonios de colaboración entre católicos y luteranos en lugares muy diferentes entre sí.

 

PRANITA BISWASI 

India

«No podemos cambiar el clima, pero podemos cambiar el sistema, así que vamos a comprometernos como uno solo para construir un mundo mejor y más pacífico para todos”. 

 

 

MONS. HÉCTOR GAVIRIA 

Director de Caritas (Colombia)

«Una de las peores masacres en Colombia tuvo lugar en 2002, en una zona de tormentas tropicales, cuando la gente se refugió en una capilla, y de repente explotó una bomba en la iglesia y asesinó a más de cien personas”. 

 

 

MARGUERITE BARANKITSE 

Burundi

«Como madre, como cristiana, decidí rechazar esta situación y crear en 1993 una asociación, la Maison Shalom o Casa de la Paz, para acoger a los niños que estaban sufriendo”. 

 

ROSE LOKONYEN 

Equipo Olímpico de Refugiados (Sudán del Sur) 

«Ser refugiado no significa que no seas un ser humano. Cuando nos llevaron a los Juegos en Brasil llevé la bandera de nuestro equipo, en nombre de los 65 millones de refugiados que hay en el mundo. Los refugiados son seres humanos como los otros. Y deberían ser tratados como todos”. 

 

MONS. ANTOINE AUDO

Obispo caldeo de Alepo (Siria)

«Cristianos del mundo, musulmanes de Oriente y Occidente, gente de buena voluntad: No abandonéis nuestra amada Siria para que sea destruida y desmembrada”.

 

El presidente de la Federación Luterana Mundial explicó que este histórico encuentro manda un fuerte mensaje al mundo.

 

  1. MUNIB A. YOUNAN

Presidente, Federación Luterana Mundial

«Cuando los creyentes trabajan por la unidad y la reconciliación, la religión puede promover el florecimiento de las comunidades humanas. Es la razón por la que nos comprometemos a decir no más xenofobia y no más odio en el nombre de Dios”.

 

El propio líder luterano es refugiado palestino y conoce las consecuencias de la guerra. De ahí que sus palabras fueran un fuerte alegato dirigido a los gobiernos del mundo en favor de los más débiles.

 

  1. MUNIB A. YOUNAN

Presidente, Federación Luterana Mundial

«Pongan a un lado los intereses políticos y trabajen, no solo por la dignidad de su propia nación, sino por la dignidad de cada hijo de Dios en este mundo”.

 

El Papa Francisco también se sintió conmovido por estos testimonios de migrantes climáticos y desplazados y refugiados de guerra. Por eso, también hizo una petición.

 

FRANCISCO

«Quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad”.

 

El Papa recordó que luteranos y católicos están llamados a revolucionar el mundo y que puedan hacerlo juntos.

 

FRANCISCO

«Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados y marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros los cristianos hoy se nos pide protagonizar la revolución de la ternura”.

 

Un paso más de esa revolución y del acercamiento de ambas iglesias se materializó en el compromiso para asistir a víctimas de guerra, desastres naturales y pobreza. Con esta firma, Caritas Internationalis y el organismo humanitario de la Federación Luterana Mundial sellan su cooperación de ahora en adelante.

 

Antes de concluir, hubo una oración especial por la paz en Siria y después el Papa y el secretario general de los luteranos impartieron una bendición conjunta.

 

Fue un encuentro de fuertes gestos y palabras que supone un nuevo hito en el camino para católicos y luteranos.

 

Con más de 20 minutos de adelanto, el avión del Papa llegó a Suecia para su viaje número 17.

A bordo del avión dijo que «es un viaje importante porque es un viaje muy eclesial en el ámbito del ecumenismo”.

 

Al pie de la escalerilla esperaba al Papa el primer ministro sueco, Stefan Löfven y la ministra de la Cultura y de la Democracia, Alice Bah.

 

Primero, el Papa saludó la bandera y escuchó los himnos. Luego fue la presentación de las delegaciones. El Papa va a Suecia porque ahí está la sede de la Lutheran World Federation, que le ha invitado.

 

Las fechas del viaje son muy importantes. La visita del Papa a Suecia comenzó exactamente 499 años después de que Lutero clavara sus 95 tesis contra la Iglesia de Roma en la iglesia del palacio de Wittember. Han pasado los años y la mayoría de esas 95 tesis han sido resueltas.

 

La prueba de que la percepción que los luteranos tienen del Papa ha cambiado es también la invitación a conmemorar juntos el aniversario.

 

Declaración conjunta de católicos y luteranos con ocasión de la conmemoración de la Reforma

DECLARACIÓN CONJUNTA

 

Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma

 

Lund, 31 de octubre de 2016

 

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

 

Con corazones agradecidos

 

Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

 

Pasar del conflicto a la comunión

 

Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

 

Nuestro compromiso para un testimonio común

 

A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad  plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico. Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.  Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

 

Uno en Cristo

 

En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

 

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero

 

Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

 

__ Rome Reports.