Cambios en Podemos: Pablo Iglesias toma distancia de Cataluña y pasa la pelota a Ada Colau

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La dirección del partido antisistema deja la responsabilidad a la alcaldesa de Barcelona en un escenario político complejo, tras los decepcionantes resultados electorales

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, intenta no inmiscuirse demasiado en el proceso de primarias que la formación afronta este mes en Catalunya, donde cinco aspirantes se disputan la dirección autonómica del partido. Lo dejó muy claro cuando visitó Barcelona en abril junto al secretario de organización, Pablo Echenique. “Seremos neutrales, no nos decantaremos por ningún candidato”, aseguró.

Esta aparente equidistancia persigue un objetivo fundamental: no desgastarse en el complejo tablero catalán, a sabiendas de que la franquicia de Podemos en esta comunidad acabará integrándose en el partido que impulsa la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

En la dirección del partido cobra fuerza la siguiente reflexión: Podemos Catalunya se ha convertido en una caja de Pandora, en buena medida por haber vivido descabezado durante casi un año; las divisiones internas y el perfil de los cuadros catalanes son vistos como una montaña rusa que puede dar más sustos que otra cosa. A este escenario hay que sumar la fortaleza política del proyecto de Colau, con quien Podemos comparte espacio político –y por tanto compite–, y unas complicadas elecciones autonómicas al Parlament a medio plazo. Por tanto, ¿vale la pena quemarse las pestañas en Catalunya ahora que ya han pasado las generales?, se preguntan.

Fuentes del partido estatal sostienen que no, que quizás lo más rentable en estos momentos sea pasar la pelota de la construcción del partido catalán a Ada Colau, para que ella asuma la responsabilidad del éxito o fracaso de éste. De esta manera, subrayan desde el partido morado, conseguirían contentar a la edil, dejándola que controle el nuevo partido y, de paso, contener su proyecto en Catalunya, evitando en lo posible que Colau decida “hacer las españas” y extender su influencia política a nivel estatal, rivalizando en liderazgo de la izquierda con Iglesias, algo que muchos no descartan a medio plazo.

Existe además otra derivada: la del Parlament. El 27-S el líder de Podemos cargó con el peso de la candidatura Catalunya sí que es Pot, cuyo resultado fue nefasto. Las próximas autonómicas le toca el turno a Colau, opinan fuentes podemistas. Los comunes tienen muchas esperanzas puestas en estos comicios. Después del mal sabor de boca que les ha dejado el 26-J al no cumplir sus expectativas, En Comú Podem se centrará en erigirse como la alternativa de izquierdas a CDC, un puesto que deberán disputar a ERC y la CUP. Sin embargo, en la sala de máquinas de Podemos dudan de que la confluencia catalana salga airosa de las elecciones si vuelven a plantearse como un plebiscito.

Mientras, Podemos Catalunya trata de recomponerse. Los inscriptos en el partido elegirán secretario general entre el 22 y el 24 de julio, un puesto al que aspiran ni más ni menos que cinco candidatos. Iglesias observa con distancia estas primarias. Sus relaciones con los candidatos son complejas; no en vano, Iglesias pidió al cabeza de lista de En Comú Podem, Xavier Domènech –hombre de confianza de Colau–, que ejerciera de puente entre el Podemos catalán y el estatal porque no encontraba un interlocutor sólido para domar a su propio partido en Catalunya, pero Domènech no está en condiciones de asumir esa tarea por el momento.-

Barcelona (INCAT-LV por Maite Gutiérrez).-