Rigel: «Qué Dios les de fortaleza para llevar adelante este dolor»

En la parroquia Sagrada Familia ubicada en Rondeau 551, puerto marplatense, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre presidió la misa a un mes de la desaparición del buque pesquero Rigel. A pedido de algunos familiares y amigos, el pastor de la Iglesia Católica de Mar del Plata, rezó la eucaristía poniendo el acento en la «compasión de Jesús  que viene hacerse cercano en el dolor de las distintas personas».

A la luz del evangelio de Mateo en el capítulo 11, Mestre enfocó su homilía en tres puntos: «respeto por el dolor», «el abrazo de la fe» y «buscar vivir bien cerca de Jesús este momento de dolor e incertidumbre».

«En un nuevo aniversario del primer mes de la desaparición del Rigel, la compasión de Jesús siempre se hace presente en medio de su pueblo en momentos del dolor. Hoy también Jesús se hace presente en el dolor de sus familiares así como lo han experimentando las familias del buque Repunte, el San Antonino, el ARA San Juan y tantos otros, hoy vivimos una vez más esta situación de dolor e incertidumbre por no tener detalles de lo que ha acontecido y experimentan el dolor de la no aparición de sus familiares», manifestó el obispo.

«Esta misa tiene un sentido profundo de fe, lo que buscamos es abrazar el dolor de los hermanos que están sufriendo y le pedimos a Dios que les de fortaleza para llevar adelante este dolor, y para luchar por el justo esclarecimiento de esta situación. Desde esta parroquia del Puerto, se lo pedimos a San Salvador, que fortalezca a cada familia, a cada persona y que puedan continuar adelante con los legítimos reclamos que hacen».

En la eucaristía, estuvieron presentes familiares y amigos directos de los tripulantes del Rigel y también gran cantidad de fieles de la comunidad católica de la parroquia Sagrada Familia  que acompañaron e «hicieron patente este abrazo de la fe que quiere hacer la Iglesia de Mar del Plata».

Arroyo: “Mar del Plata no tiene dueño y rezo por Aldrey para que recapacite”

Durante una entrevista radial se refirió a la relación con el cuestionado empresario español.

El intendente Carlos Arroyo reconoció que uno de los aspectos que más se le objeta en este primer año de gestión son los problemas de comunicación con los vecinos e incluso ha tenido discusiones con miembros de su Gabinete.

Durante una entrevista con el programa Vencedores y Vencidos (Radio La Red MDP FM 91.3), el jefe comunal manifestó que “va a tratar” de reflexionar sobre este tema.

No obstante, remarcó que “todavía estoy pagando las cuentas del anterior intendente que creía una barbaridad en la comunicación, ponía pautas que después no pagaba, hablemos concretamente. Yo no trabajo así”, aseveró.

Arroyo añadió que “si para tener una pauta más en la televisión, tengo que poner plata que puedo gastar en un jardín de infantes o en CAPS, lo prefiero gastar en eso y no en comunicar”.

“Muchos funcionarios no lo entienden, discuto bastante por ese tema, son poco lo funcionarios que lo entienden, pero no me preocupa mucho porque la gente lo sabe, la gente es más viva que todos nosotros juntos, la gente sin necesidad de leer los diarios ni mirar televisión sabe mucho más de lo que a veces el pequeño entorno de los políticos cree”, expresó.

Más adelante, el Intendente se refirió al polémico empresario español Florencio Aldrey, dueño del Multimedios La Capital.

“Lo que hice es rezar por él, yo soy un hombre muy creyente y recé por él para que Dios le dé la capacidad de recapacitar y se dé cuenta que Mar del Plata no tiene dueño, o tiene un millón, que son todos los habitantes, todos y cada uno de ellos. Es tan dueño de Mar del Plata el último chiquito que vive en la última villa miseria, como el Intendente, como cualquier otro empresario”.

Me duele en el alma cuando dice que es el dueño de la ciudad, yo creo que acá dueños no hay, acá todos somos dueños y responsables de la ciudad, ésta es la verdad”, subrayó.

Arroyo fue contundente al plantear que “acá nadie sobra y lo tienen que entender todos. Esos que tienen la soberbia y la prepotencia que dan los millones están equivocados, y yo lo siento por ellos, por eso le rezo a Dios para que recapaciten, no lleva a nada ese odio”.

«La negación de Dios es el suicidio de la cultura occidental»

Con la presencia del obispo diocesano, monseñor Antonio Marino, el pasado miércoles se realizó el jubileo del Centro diocesano de Estudio y reflexión (CEDIER).

Los alumnos de la Escuela Universitaria de Teología, de Sembrar, profesores y personal directivo se reunieron en el Pasaje Catedral, en la puerta de la institución y caminaron cantando, hasta la puerta de la misericordia del templo mayor de la ciudad.

Al llegar a la Catedral, los esperaba monseñor Marino quien recibió a los alumnos y se dispuso a celebrar la eucaristía, con la que también se dio inicio formal al ciclo lectivo 2016.

Se encontraban el presbítero Luis Albóniga, rector de la Escuela Universitaria de Teología y presidente del CEDIER, y el presbítero Tomás de la Riva vicepresidente de la institución.

También concelebró el presbítero Pablo Etchepareborda anterior presidente del CEDIER, Gabriel Mestre cura párroco de la Catedral y vicario de la diócesis y otros sacerdotes que ejercen como profesores.

Durante la homilía, el obispo, expresó que»vivimos en una época de relativismo de la verdad, y de subjetivismo moral, cuya raíz última es la exclusión de Dios de la vida social y del quehacer cultural. La negación de Dios, sea en su versión práctica o teórica, es el suicidio de la cultura occidental y el peor daño a la promoción del hombre«.

«Como nos lo ha enseñado el Papa Francisco, el remedio no está en torcer la verdad sino proponerla desde la belleza y el atractivo de nuestro testimonio, encarnando en la vida las convicciones que tenemos», destacó el obispo.

Finalmente agradeció a los sacerdotes y personal directivo de la Escuela Universitaria de Teología y del CEDIER por su entrega, dedicación y compromiso en la tarea encomendada