El Obispado de Mar del Plata ordena nuevo diácono para Madariaga

El obispado de Mar del Plata informa que la ceremonia de ordenación diaconal de Juan Pablo Arrachea se realizará el 20 de diciembre a las 19hs en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de General Madariaga y será presidida por el padre Obispo Gabriel Mestre.

El obispado de Mar del Plata informa que la ceremonia de ordenación diaconal de Juan Pablo se realizará el 20 de diciembre a las 19hs en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de General Madariaga y será presidida por el padre Obispo Gabriel Mestre.

La ordenación diaconal se llevará a cabo el sábado 20 de diciembre a las 19hs en la parroquia de su comunidad en Gral. Madariaga. Monseñor Gabriel Antonio Mestre, obispo de Mar del Plata, celebrará la ceremonia de ordenación y actuarán como presbíteros asistentes los sacerdotes de la parroquia y de la Diócesis.


Perfil de Juan Pablo Arrachea

Nació 1989 y vivió permanentemente en Gral. Madariaga junto a su padres Pablo Arrachea y Verónica Giammatteo, y también su hermano Tomás.

Fue Bautizado en la misma Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús” donde ahora se ordenará de Diacono.

Realizo el Jardín de Infantes N°903. Luego el Colegio primario y secundario en el Instituto San José  dirigido por la congregación de las Hermanitas de San José de Montgay.

Estudió 4 años la Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Argentina de la empresa (UADE) en Buenos Aires, pero abandonó su carrera para atender el llamado de su vocación sacerdotal.

En el 2013 ingresó al Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de La Plata de donde cursó los profesorados de filosofía y teología.

Mientras estaba en el seminario realizaba una intensa labor social y pastoral en el Hospital de niños “Sor María Ludovica” de La Plata, en la Parroquia Ntra. Señora de Lujan  y este último año Parroquia Ntra. Señora de la Piedad de La Plata.

Su vocación religiosa

Juan Pablo recibió la fe y la formación cristiana en el seno de su familia, en especial de una tía abuela, Lila Ferraro y de su abuelo paterno Heriberto Arrachea. Ellos lo iniciaron en el camino de la fe y el amor a Dios desde niño.

Luego en el colegio de las hermanas fue creciendo en la vida de la fe, Juan Pablo recuerda a la Madre Angélica, quien siempre lo animó a seguir a Jesús. Desde chico participó activamente en la comunidad parroquial donde colaboraba, de manera particular, en el altar como monaguillo y con la música en el coro.

Juan Pablo recuerda especialmente el momento de su llamado vocacional con estas palabras: “descubro que Dios me llama a seguirlo de una manera diferente en una misión que realizábamos (en el año 2011 en Del Viso) con el grupo misionero “San Ignacio de Loyola” de la Basílica del Socorro, que fue mi parroquia en Buenos Aires”

Lema vocacional

El lema de la misión religiosa de Juan Pablo, y que ha sido durante estos años su “lema vocacional” es el pasaje del evangelista Marcos 10, 47b: “¡Ánimo, levántale! Él te llama”

A fines del 2011, comenzó el discernimiento vocacional con Mons. Gabriel Mestre, que en su momento era párroco de Villa Gesell donde realizó durante el 2012 un año de voluntariado mientras Monseñor fue párroco.

Ahora, para su ordenación diaconal eligió el lema “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

Juan Pablo explica que eligió ese pasaje del evangelio “porque son las palabras de María, el SI de la Virgen es muy motivante, ya que ella estuvo presente y acompañándome en mi vida y camino vocacional. Me uno a la Virgen y a su SI para poder ser fiel al llamado del Señor”

El obispo ordenará a un marplatense como diácono para la Iglesia católica

El próximo viernes 26 de mayo, monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, ordenará como diácono al seminarista Gustavo Garzón, marplatense de 34 años.

La misa será a las 19 en la Iglesia Catedral, y se espera participe todo el clero diocesano, religioso y gran cantidad de fieles de todas las comunidades.

La ordenación diaconal es el paso previo al sacerdocio. “Este diaconado es, ante todo, un don gratuito de Dios. Un regalo inmerecido. Como dice San Pablo, ‘llevamos un tesoro en vasijas de barro’. Intento vivirlo así. Es la oportunidad de seguir sirviendo a Dios y a los hermanos”, manifestó Gustavo pronto a ser ordenado diácono.

Gustavo Garzón, ingresó al seminario a los 27 años, habiendo descubierto el llamado de Dios gradualmente, “el Señor me fue regalando muchos signos. Fue muy importante el acompañamiento del padre Gabriel Mestre. Pero también hubo momentos específicos muy fuertes: un encuentro eucarístico en Córdoba, en el 2000; un encuentro de pastoral juvenil en Gualeguaychú, las invasiones de Pueblos, Marchas de la Esperanza. Luego, por supuesto, el apostolado en la parroquia: primero en la Iglesia Catedral y luego en Asunción de la Virgen”.

Siempre con una sonrisa en el rostro, el futuro nuevo diácono de la Iglesia marplatense, respondió a la pregunta, ¿cuál el desafío que enfrentan los consagrados en el mundo actual? A la cual respondió sencillamente, “quizás el desafío es seguir mostrando la verdad y belleza de la fe. Seguir anunciando la alegría que nos da saber que Jesús resucitó, que me busca, que tiene una palabra para el mundo de hoy. Ante el pesimismo que podemos ver, ante la tristeza, Dios tiene un mensaje de amor, de esperanza, de alegría. ¡Dios nos amó primero! Y eso tiene que darnos mucha fuerza para caminar en la vida”.

Por último consultado sobre la figura del papa Francisco en su camino de formación como pastor , Garzón relató, “una vez, en el seminario, me dijeron que había que cultivar en el corazón el amor a los tres amores blancos: la eucaristía, la Virgen, y el Papa.  El Papa Francisco ha marcado mucho el camino de mi seminario. Más de la mitad de mi tiempo de formación ha sido con él como sucesor de Pedro. Y, con su estilo cercano, simple, nos ha dicho lo mismo que sus predecesores: no tengan miedo, muestren la fe, muestren a Jesús. Es alentador ver su testimonio tan alegre, aún con la gran carga que lleva: ver que su mensaje de llegar a las periferias, no sólo geográficas sino también existenciales, no es un mensaje conceptual solamente, sino que lo vive realmente. Ese desafío es a lo que estamos llamados todos ¡Y vale la pena intentarlo!”.

El próximo viernes, por la “imposición de manos» del obispo, con la oración consecratoria, Gustavo dejará de ser seminarista y pasará a formar parte de los consagrados de la Iglesia de Mar del Plata, y así quedará a un solo paso de ser sacerdote de la Iglesia Católica para siempre.