Estudian variaciones climáticas a partir de corrientes marítimas

Los investigadores navegaron durante doce días -del 4 al 16 de octubre- en la campaña SAM-10 del Buque Oceanográfico Puerto Deseado (BOPD), propiedad del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y tripulado por la Armada Argentina y el Servicio de Hidrografía Naval.

Formaron parte en total veintiún investigadores del Servicio de Hidrografía Naval, INIDEP, de las Universidades de Buenos Aires y de Mar del Plata, del Instituto Argentino de Oceanografía, de la Universidade Federal do Rio Grande y de Sao Paulo (Brasil), de la National Oceanic and Atmospheric Administration (EEUU) y un observador oficial de Brasil.

Partieron desde Mar del Plata, pasaron por aguas de Brasil y luego regresaron al punto de partida.

En total recorrieron 14 estaciones oceanográficas con un propósito principal: cuantificar la circulación meridional de las aguas profundas del Océano Atlántico, para saber cómo variará el clima a través del tiempo.

“Las grandes masas de agua pueden amplificar o amortiguar los cambios de clima propiciados por la acción del hombre: la idea final de esta campaña es tener elementos que permitan predecir cómo responderán las masas oceánicas a la acción del hombre en el clima a largo plazo”, explicó Alberto Piola, investigador principal de CONICET y coordinador científico de esta campaña.

Para dichas observaciones relevaron datos de temperatura y salinidad en ciertos puntos del océano en donde se encuentran instaladas siete ecosondas invertidas. También estudiaron cómo influyen las corrientes de viento en los cambios en la temperatura del agua en la plataforma Sur de Brasil.

Tardaron aproximadamente seis horas en extraer los datos de cada ecosona acumulados en los últimos veintiún meses –registradas desde 2012-, y también utilizaron otros instrumentos para mediciones, como sensores de presión, un correntómetro acústico, un conjunto de botellas para tomar muestras de agua, de clorofila, e instrumental sumergido a 5 mil metros de profundidad para medir oxígeno disuelto, entre otras herramientas.

El paso siguiente, en las próximas semanas, será procesar la información obtenida. Los resultados finales estarán disponibles en un año y medio aproximadamente.

También, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata tomó muestras de aire, para analizar la concentración de contaminantes en lugares remotos alejados de los centros de emisión continentales. Otro grupo realizó avistaje de mamíferos.

Lo que se pretende corroborar con las observaciones realizadas y las muestras recabadas es la conexión entre las corrientes y la abundancia de organismos marinos, con la idea de retener especies requeridas por otros organismos para alimentarse y crecer.

Según advirtió el coordinador científico, “el viento redistribuye a las especies y al agua, y la exportación, entonces, también se modifica por el viento”.