España se encamina a unas terceras elecciones ante la falta de acuerdo entre PP y PSOE

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Los socialistas españoles ratifican su negativa a investir a Rajoy y el candidato del PP no encuentra los aliados necesarios. 
La historia parece volver a repetirse en España. La reunión entre el presidente del Gobierno en funciones y el líder de la oposición es la cuarta que celebran desde las elecciones del 20-D y la segunda desde el 26-J. Y, al igual que las tres anteriores, acabó sin ningún avance. Lo único que se vislumbra es la posibilidad de unas terceras elecciones.

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez acabaron sus 55 minutos de conversación sin que el líder del PSOE haya abandonado su posición de votar en contra de la investidura del candidato del PP, quien mostró su impotencia diciendo que “si el PSOE mantiene el bloqueo iremos a unas terceras elecciones”.

Sánchez le dijo a Rajoy que debería negociar “con sus aliados potenciales”, los nacionalistas vascos, Convergència o Ciudadanos. Sin embargo, el líder del PP cree que sus propuestas son plenamente asumibles para los socialistas, pero Sánchez ratificó su negativa a apoyarlo.

Rajoy se reunirá hoy con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, quien lamentó el egoísmo de ambos partidos.

Barcelona. (INCAT-Agencias).-

Cautela y condicionamientos de Mariano Rajoy para alcanzar su investidura

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Entre este martes y el jueves, el Rey recibirá a dirigentes de los partidos políticos con representación parlamentaria, con la sola excepción de ERC y Bildu, autoexcluidos

El jueves 28 Mariano Rajoy sabrá si los partidos nacionalistas catalanes y vascos, PSOE y Ciudadanos, le habrán comunicado al Rey que sus negativas o sus abstenciones son inamovibles, o si hay posibilidades de que acaben cambiando sus votos para facilitar la conformación de un gobierno. Sólo si en sus audiencias con Felipe VI descartan terceras elecciones, por lo que en un determinado momento no bloquearán la investidura presidencial, Rajoy estaría dispuesto a asumir la propuesta de ser candidato.

Obviamente, aunque oficialmente se lo niegue, los contactos están a la orden del día y muy discretamente se entrecruzan conversaciones, tanteos, propuestas y consultas directas e indirectas a través de personalidades más o menos influyentes. Eso sí, existe una tranquilidad generalizada en el sentido de que la necesidad de no padecer el papelón de una tercera elección consecutiva, permite todo tipo de iniciativas, aunque el que se maneja con mayor cautela es –naturalmente– el Partido Popular.

Se sabe también que Mariano Rajoy condiciona llegar a su investidura no sólo con el acuerdo sobre el sentido del voto para ser elegido presidente, sino también contando con un mínimo que ya fijó en muchas ocasiones y que consiste en tener de forma previa una nueva senda de déficit, un techo de gasto y las líneas generales de los presupuestos del 2017. Sólo así considera que podrá gobernar.

Es casi seguro que si el jueves no se consigue ninguna garantía, lo que no hará Mariano Rajoy es someterse, como hizo en febrero Pedro Sánchez, a una investidura fallida y desgastante, con la amenaza siempre latente de una nueva convocatoria a elecciones. En el PP sostienen que si algo le quedó claro al líder del PP en su primera ronda de contactos con todos los líderes políticos, es que todos descartan que pueda haber una tercera convocatoria de los ciudadanos a las urnas.

Se cree que después de las conversaciones de todos los representantes políticos con Felipe VI llegará el momento de activar al máximo las negociaciones, en un sprint de reuniones, negociaciones y cesiones de unos y otros que permitan llegar a esa investidura aunque sea con el tiempo límite para salvar la aprobación del techo de gasto y los presupuestos, que es lo que más le preocupa a Rajoy, al margen de su propia investidura.

Mientras tanto, el PP seguirá ejerciendo presión sobre Ciudadanos para que cambie su sentido de voto desde la abstención comprometida por Albert Rivera en segunda votación a un sí, que los populares están convencidos que será la única forma de que el PSOE, aplicando la tesis de que con 170 votos a favor los socialistas no podrían bloquear la formación de gobierno, se abstengan y así pueda facilitarse la investidura de Mariano Rajoy.

Finalmente, entre este martes y el jueves, el Rey iniciará la ronda de consultas previa a la investidura y recibirá en La Zarzuela a los líderes de 14 formaciones con representación parlamentaria. Todas con excepción de Bildu y ERC, que se han autoexcluido de las audiencias. El orden de recepción será inverso a la representación parlamentaria obtenida en las elecciones del 26-J, es decir, de menor a mayor. Así, el Monarca recibirá mañana a los líderes de Nueva Canarias, Foro Asturias, Coalición Canaria, UPN e Izquierda Unida. El miércoles, al PNV, En Marea, Convergencia, Compromís y En Comú Podem. Y, finalmente, el jueves, a Ciudadanos, Podemos, el PSOE y el PP.-

Madrid (INCAT).-

El Estado español inició su “Plan B” contra la recuperación de la independencia de Cataluña

Noticias de Cataluña

Por Germán Capdevila

Fracasado el intento de seducción con propuestas inviables como el referéndum acordado o la reforma constitucional, el nuevo plan pasa por resquebrajar la mayoría absoluta parlamentaria

La primera reacción a la victoria independentista del 27S fue intentar diluir el triunfo con la excusa de no haber superado el 50% de los votos. Intentamos durante años contar votos, pero nos lo prohibieron. Por eso no tuvimos más remedio que contar escaños. Y ganamos. Tema superado con holgura.

El siguiente intento fue seducir votantes independentistas con la promesa mentirosa y sin bases sólidas de un referéndum acordado o una reforma federal de la Constitución que resolviera el encaje catalán. Ambas opciones se demostraron inviables el pasado 26J.

El nuevo plan B consiste en partir la mayoría independentista del Parlamento para que el mandato democrático para ejecutar la hoja de ruta no pueda ejecutarse. Durante las próximas semanas y meses nos bombardearán con una idea: la independencia sólo se puede hacer desde la izquierda.

Los cantos de sirena van dirigidos a ERC y la CUP. Los primeros son tentados con la posibilidad de convertirse en hegemónicos y controlar el ritmo del proceso. Los segundos, con la expulsión de CDC de las filas independentistas, que serían completadas por fuerzas de Podemos y En Común, que abrazarían la fe independentista sin dilaciones.

No es casualidad que Xavier Domènech dijera en la reciente edición de la Universidad Progresista de Verano de Cataluña (siglas UPEC, en catalán) que “al final, siempre gobierna Convergencia”, al tiempo que llamaba a una confluencia de izquierdas para ayudar a construir las mayorías fraternales al Estado… de aquí a 4 años.

“En el futuro, habrá una confluencia entre ERC y los comunes que sustituirá el proceso”. No son palabras de Ada Colau, ni de Marta Rovira. Lo escribía ayer en La Vanguardia el columnista ultraderechista José Antonio Zarzalejos, que exponía sin tapujos el sueño húmedo de las cloacas del Estado para destrozar el sueño independentista.

Si algo ha demostrado la sociedad civil catalana a través de las movilizaciones más masivas de la historia europea reciente es que el proyecto independentista es transversal. Caben sectores de la derecha, del centro y de la izquierda, de habla catalana y de habla castellana, catalanes de pura cepa y recién llegados. Sólo si nos mantenemos unidos saldremos adelante.-

Barcelona (INCAT-Nació Digital).-