El Club de Abuelos Narradores cumple 30 años

El Club de Abuelos Narradores de la Municipalidad cumple este año sus 30 años ininterrumpidos de labor. La institución tiene como actividad principal narrar cuentos en 24 Jardines y 6 Casas del Niño Municipales, que se encuentran en zonas desfavorecidas.

Esta noble labor es un voluntariado que comenzó en el año 1984, con la propuesta de María Rosa Solsona, en ese entonces Directora de la Secretaría de Cultura y Educación, en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de General Pueyrredón.

En el año 1991 fue designada como docente coordinadora del proyecto la Prof. Silvia Ferragine, quien continuó con el marco pedagógico ideado por su creadora.

En Agosto del 2012, luego de dos años de capacitación, ingresa como coordinadora la Docente y Actriz María Victoria Padín, quien imprime su sello con el aporte, a partir de 2013, del Prof. de Música Juan Bautista Rabellino.

Siempre se cuenta con el apoyo permanente de la Lic. Miriam Valero y Cecilia Torre, del Área de Tercera Edad de la Secretaría de Desarrollo Social y de voluntarios, que luego de capacitarse, desarrollan esta labor solidaria y de difusión cultural.

Es así, que todos los meses desde el año 1984, llegan los abuelos con alegría a 4000 pequeños, con relatos mágicos, fantasiosos, inquietantes, siempre de autores de reconocida trayectoria.

Estos encuentros se cierran con canciones infantiles. También, se realizan salidas extraordinarias a instituciones escolares o sociales de la población de bajos recursos, que no pertenecen al ámbito municipal.

El narrador debe elegir cada palabra y que cada palabra sea una imagen. Por eso, las narraciones recrean la imagen en la mente del niño, fomentando la imaginación y la fantasía y enriqueciendo su lenguaje, concretando, además, su acceso a la cultura, a través de la literatura.

El Club de Abuelos Narradores quiere compartir con la ciudadanía marplatense, la alegría que significa haber llegado a este 30° aniversario, con la satisfacción de los propósitos cumplidos y con el siempre creciente deseo de perfeccionar el espíritu narrador.