Aprobaron un plan global para garantizar los derechos sociales de los catalanes emigrados

Noticias de Cataluña

El Parlamento dio luz verde a una moción de la CUP que insta al Gobierno a facilitar la participación de los residentes en el extranjero en futuras elecciones

 

El Parlamento acaba de aprobar este jueves una moción de la CUP que pide al Gobierno elaborar un plan global para atender a los catalanes emigrados para garantizar sus derechos sociales, lingüísticos y culturales, y que se implante un sistema de voto electrónico para futuras elecciones y convocatorias referendarias. La diputada de esa agrupación Anna Gabriel presentó la iniciativa y admitió que “se trata de una propuesta de mínimos”, ya que a su juicio el Gobierno debería asegurar que ningún ciudadano se vea obligado a emigrar.

El punto que suscitó más debate fue el tercero, referente a la implantación de un sistema de voto electrónico para los catalanes residentes en el extranjero, ya que el actual depende de la legislación estatal. El texto insta al Gobierno a “prever los mecanismos necesarios” para la aplicación del voto electrónico. Tal y como recoge Europa Press, el diputado Jordi-Miquel Sendra (JxSí) defendió el punto de la moción que expone que la implantación del voto electrónico servirá para “impedir las trabas burocráticas del Estado y garantizar todos los derechos de los catalanes en el exterior”, en referencia a los problemas registrado en anteriores convocatorias electorales.

Desde el PSC, el diputado Ferran Pedret explicó que los socialistas se han abstenido en este punto porque el voto electrónico “debería extenderse al conjunto de todos los catalanes”, y celebró la predisposición de la CUP en incluir una enmienda que impulsa un plan de retorno para los jóvenes. El diputado de Cataluña Sí que se Puede (CSQEP) Joan Josep Nuet aseguró que la coalición de izquierdas se abstuvo porque pretende “debatir este punto en otro debate [sobre una ley electoral catalana] y llegar a un acuerdo amplio de la Cámara”.

La diputada de Ciudadanos Susana Beltrán justificó su voto contrario a toda la moción porque el texto está vinculado a “referéndums y comisiones constituyentes”. Desde el PP, la diputada Esperanza García argumentó su voto en contra por el “contexto de aceleración del proceso soberanista” y como su colega García se mostró abierta a una reforma estatal del sistema de voto exterior.-

Barcelona (INCAT-Nació Digital).-

El gobierno catalán considera “grotesco” que el Tribunal Constitucional español anule también el debate de ideas

Noticias de Cataluña y España

 

Lamentan que “se nos diga que el Parlamento de Cataluña y sus legítimos representantes no pueden llegar a conclusiones, no pueden debatirlas y mucho menos aprobarlas”

 

La portavoz gubernamental Munté confirmó que el Gobierno ha sido notificado oficialmente este martes del auto del Tribunal Constitucional que declara la nulidad de las conclusiones aprobadas en el Parlamento en relación con la comisión de estudio del proceso constituyente. “Consideramos grotesco que se anulen ideas y, en este caso, que se nos diga que el Parlamento de Cataluña y sus legítimos representantes no pueden llegar a conclusiones, no pueden debatirlas y mucho menos aprobarlas” afirmó Munté, quien “ante la judicialización de la política” apostó por continuar con el “debate de ideas, con el funcionamiento ordinario del Parlamento y con más mandatos democráticos”.

En este sentido, Munté lamentó que el Gobierno haya rechazado la propuesta de negociación sobre el referéndum que el presidente Puigdemont expuso el lunes pasado en una conferencia en Madrid: “Es un NO a todo. No al diálogo, no a sentarse en una mesa, no a escuchar la propuesta del Gobierno de Cataluña”, enfatizó.

La portavoz expresó la “decepción” del Gobierno ante la “negativa total” del Estado “a promover una solución política al planteamiento democrático que se hace desde Cataluña”, a pesar de que el presidente Puigdemont volvió a poner sobre la mesa una propuesta de acuerdo que es “prioritaria” para el Gobierno y que se mostró abierto a negociarla “si hay alguien al otro lado, en todos los extremos: fecha, pregunta, mayoría necesaria para validar los resultados y moratoria para convocar un nuevo referéndum”.

Por otra parte, Munté consideró “ridícula” la reacción de la Delegación del Gobierno en Cataluña, que solicitó al juez que impida al Ayuntamiento de Badalona abrir las oficinas municipales el miércoles 12 de octubre, Día de la Hispanidad. Expuso el “respeto” del Gobierno hacia la autonomía municipal y pidió a la delegada María de los Llanos de Luna que “se preocupe un poco más de los ciudadanos, de sus necesidades, de sus problemáticas, y no de decisiones que forman parte de los acuerdos políticos y de la autonomía que tienen nuestros ayuntamientos”.

Concretamente, la portavoz del Gobierno lamentó que Llanos de Luna no se posicionara cuando el Gobierno del Partido Popular recurrió ante el Tribunal Constitucional la ley de pobreza energética y las medidas del Gobierno para luchar contra los desahucios.-

Obsesión por la lengua catalana

 

Si el catalán hubiera sucumbido al genocidio perpetrado por los padres y los abuelos de los actuales “ciudadanos” y “populares”, hoy no estaríamos donde estamos

                           Miquel Riera.

Ciudadanos nació hace diez años con el objetivo nada escondido de poner fin a la inmersión lingüística y de reducir el catalán en lengua de segundo nivel. El Partido Popular (PP) quizás no fue creado con este propósito concreto, pero es innegable que lo lleva en su ADN. He tenido pruebas en Cataluña en los últimos años y, sobre todo, en Valencia y en las Islas Baleares. Una obsesión por la lengua de los dos partidos que sólo se puede calificar de enfermiza, teniendo en cuenta, sobre todo, la clara inferioridad del catalán en ámbitos como la justicia, el etiquetado y el cine, por no mencionar las limitaciones al uso oficial de nuestra lengua en las instituciones europeas, entre otras muchas, por ejemplo.

Ciudadanos y PP negocian un acuerdo de investidura de incierta concreción y una de las primeras cosas que se ha sacado del bolsillo el partido de Albert Rivera es la cuestión del catalán. Ciudadanos quiere dejar claro, en el acuerdo final, que cuando haya gobierno obligue a la Generalitat a cumplir las sentencias judiciales de los últimos meses, consecuencia directa del recorte del Constitucional al Estatut. Eso sí, no olvidan de una mejor financiación y el corredor mediterráneo. ¡Qué generosidad!

Decíamos antes que no nos debería sorprender la obsesión de Ciudadanos y el PP por el catalán. También deberíamos saber que tiene un objetivo superior. Saben perfectamente que laminar la oficialidad del catalán, sacarle importancia en la escuela y reducirlo al mínimo en la vida pública significa atacar la base del país, la esencia, lo que nos diferencia y que nos hace pueblo. De Salsas a Guardamar y de Fraga a Maó.

La lengua no es el todo, ciertamente, pero, si el catalán hubiera sucumbido al genocidio franquista perpetrado por los padres y los abuelos de los actuales ciudadanos y populares, hoy no estaríamos donde estamos. Seguro. Para defender y proteger definitivamente la lengua catalana es, entre otras muchas cosas, por lo que muchos catalanes queremos la independencia. Es decir, para olvidarnos definitivamente de las pesadillas que, periódicamente, nos recetan algunos.-

 

El surrealismo del corrupto gobierno del PP rinde homenaje a George Orwell

Si George Orwell, el autor de 1984, hubiera conocido la España de Rajoy, Bárcenas, Correa, Blesa, Rato e tutti quanti hubiera traído aquí su famosa novela distópica. Le hubiera fascinado la neolengua de Rajoy, su gobierno y su partido. ¿Se recuerda lo de la paz es la guerra y la guerra es la paz o argumento del espejo? Aplíquese a los momentos culminantes de la sobresoldada retórica del gobierno, su presidente y el partido que también preside:

La “Gürtel” no es una trama del PP, sino una trama contra el PP (Rajoy, 2009).

El PP es y debe seguir siendo incompatible con la corrupción (Aznar, 2010).

El PP es el partido de los trabajadores (Cospedal).

El PP colabora en todo momento con la justicia (Floriano).

El PP encabeza la lucha contra la corrupción (Rajoy 2014).

Hemos conservado el poder adquisitivo de las pensiones (Báñez 2016).

No hay duda, ¿verdad? Es el llamado país Potemkin.

Y ¿qué decir de ese todos los españoles son iguales, que no se le cae de la boca a Rajoy? Pues pertenece a otra obra de Orwell, Rebelión en la Granja, que se rige por el principio de que todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros?

Y ya, para nota, el momento culminante, el que supera la ficción y aterriza en la cruda realidad del estalinismo, cuando se borraba la memoria de los enemigos suprimiéndolos incluso de las fotos: esa persona de la que usted me habla. La crónica de los tribunales parece una mascletá en plena alegría pirotécnica. Aquí no se libra ni Dios, con lo que le gusta el fuego. Por lo que da a entender, Correa cogobernaba el país desde la calle Génova en comandita con Aznar. Luego se abrió al llegar Rajoy, con el que no había química. Pero –según los papeles de Bárcenas– había economía, contabilidad y hasta antropología, en forma de una práctica de intercambio de cuantiosos regalos, un Potlach.

El cuadro que se despliega a ojos de la ciudadanía es una especie de fresco, de mural, de un gobierno y una administración en contubernio con sectores corruptos del empresariado para saquear el país. Y lo de “sectores” tómese por exceso de prudencia pues el mismo Correa asegura que él no hizo nada que no se hiciera normalmente en el sector privado. Eso se llama capitalismo neoliberal.

Es tal la connivencia de la autoridad con la corrupción que hasta cuando actúa por propia iniciativa y siguiendo cauces legales genera situaciones ilegales o, cuando menos, inmorales. Inmoral es que los cuidados del padre de Rajoy, dependiente, se carguen al erario, siendo así que ese mismo Rajoy ha dejado sin subvención alguna a multitud de dependientes que, según son doctrina, son iguales a su padre. Inmoral, cuando menos, es que Cospedal se gastara dos millones de euros en vinos en una cumbre durante su mandato conocido por sus despiadados tijeretazos a todo lo que se movía.

Visto y oído lo visto y oído hasta la fecha y lo que queda por ver y oír, ¿cómo puede la Comisión Gestora del PSOE que derrocó a Pedro Sánchez pedir la abstención del partido? Sobre todo, ¿cómo puede porfiar en su empeño a la vista de la rebelión interna de la militancia del partido que mayoritariamente quiere mantener el NO es NO? (Por cierto, puede firmarse en la campaña de change.org). Abstenerse, en definitiva, significa amnistiar políticamente las tropelías anteriores en este momento en proceso penal. Y, asimismo, aceptar cuatro años más de un gobierno de esta ralea que acabará por hundir España.

“De ningún modo”, clama un joven portavoz de la Junta sediciosa del PSOE llamada Gestora, “todo lo contrario: un gobierno de Rajoy en minoría estará controlado por la oposición y tendrá las manos atadas”. Quien esto afirma no conoce bien de quién está hablando (Rajoy y el PP) o a quién le está hablando (la militancia del PSOE) o a ninguno de los dos, que es lo más probable. Así que el Señor lo perdone porque no tiene la menor idea de lo que dice.-

Por Ramón Cotarelo

 

Madrid (INCAT-Palinuro).-

Barcelona (INCAT-Català Sempre, por Miquel Riera).-

Martín Rodríguez Yebra, corresponsal de La Nación en Madrid, publicó este domingo el agudo análisis sobre la política española actual que reproducimos en su primera parte

Noticias de España

 

Denuncian que conservadores y socialistas se volvieron la misma cosa: instrumentos del poder financiero

 

Los socialistas europeos eran una gran familia feliz. Se veían seguido, compartían éxitos y posaban sonrientes para las fotos. Ahora se parecen a esos parientes que se reencuentran en los velatorios: hablan con nostalgia de los años dorados mientras se preguntan en secreto quién será el próximo en caer. El español Pedro Sánchez se sumó a la lista hace una semana. Defenestrado por sus compañeros, perdió el mando del PSOE y dejó un partido aterrorizado ante el dilema de apoyar un gobierno del conservador Mariano Rajoy o enfrentar en modo agonizante otras elecciones.

Pocos días antes los caciques del Partido Laborista británico complotaron para echar a su líder, Jeremy Corbyn. Denuncian que con su programa de izquierda dura los condena a una larga temporada en la oposición. Él los retó a duelo y logró que la militancia lo ratificara en el cargo. Las dos fueron guerras sin ganadores y que ilustran un fenómeno que recorre Europa: la caída de la socialdemocracia no encuentra fondo y coloca a sus líderes ante el desafío de reinventarse o morir.

¿Cómo reconquistar a las mayorías cuando se resquebraja el Estado benefactor y las políticas de ajuste se afianzan como un dogma? ¿Volviendo a la pureza ideológica que rescata Corbyn? ¿Se puede todavía vencer a liberales y conservadores con una versión atenuada de sus recetas? ¿O hay que buscar caminos inexplorados?

“Los partidos socialdemócratas no han sido capaces de formular una alternativa seria a la austeridad y lo están pagando”, indica el politólogo Ignacio Sánchez-Cuenca, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. El resultado es la desconexión creciente entre la dirigencia –que juega dentro las reglas del sistema europeo que ayudó a fundar– y sus votantes, decepcionados por la falta de respuesta a sus demandas. En esa deriva se diluyó hasta casi desaparecer el Pasok griego después de gestionar la debacle económica en alianza con los conservadores. En menos de 10 años pasó del 38% al 6% de los votos, al tiempo que emergía la izquierda radical de Syriza.

Es el espejo que asusta al PSOE. En 2008 tuvo el apoyo del 43% de los españoles; Sánchez se quedó en el 22% hace tres meses, con los indignados de Podemos pisándole los talones. El partido jamás se recuperó del ajuste dramático que impuso el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2010. La opción muy probable de que el PSOE convalide ahora otro turno de Rajoy alimenta el discurso de quienes denuncian que conservadores y socialistas se volvieron la misma cosa: instrumentos del poder financiero.

En plena crisis partidaria, Podemos deja a su libre albedrío a sus socios territoriales

 

Como estrategia pre-electoral, Pablo Iglesias acertó al permitir armados regionales, pero esa estrategia se volvió en contra y ahora no le queda otro remedio que no intervenir

                           El líder de Podemos, Pablo Iglesias (imagen de archivo).

El equipo de marketing de la agrupación Podemos acertó de pleno al diseñar su programa a las elecciones generales a semejanza de un catálogo de la cadena Ikea. Fue una iniciativa original que, además, encierra una metáfora sobre la construcción territorial del partido. Porque así está concebida la expansión: cual estantería de la marca sueca. Pablo Iglesias envía “el mueble” pero el destinatario lo arma cómo más le convenga, quitando y poniendo los trozos o estantes que haga falta según el espacio disponible.

“Esto es un ármalo tú mismo”, reconocen desde las filas catalanas de Podemos. Con la dirección estatal inmersa en luchas internas y la pugna centrada en el control de la federación de Madrid, en Cataluña y Galicia consideran que no pueden esperar demasiada atención de los fundadores del partido, al menos de momento. De ahí que las bases y los cargos orgánicos se hayan puesto a trabajar por su cuenta para reforzar el partido en un entorno complejo.

En ambas comunidades Podemos no es sólo Podemos. El partido morado “subcontrata” el espacio político allí donde no puede caminar solo, como es el caso catalán y gallego. En el primero, Iglesias lo fía todo al éxito del nuevo partido de izquierdas que impulsa la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y que debe aglutinar a toda la izquierda soberanista no independentista. En Podemos asumen que el liderazgo recaerá sobre la edil. De ahí que ni Pablo Iglesias ni Íñigo Errejón apadrinasen de forma oficial a ningún candidato en el proceso de primarias que vivió el partido morado el pasado julio para elegir secretario general en Catalunya. Mostrar preferencia por uno de los cinco aspirantes hubiera implicado enviar un mensaje a Colau sobre qué tipo de partido querían. Así que evitaron molestarla.

El entorno de la alcaldesa, en cambio, se mostró más cercano al candidato ganador, Albano Dante-Fachin, gran defensor de la confluencia. “Apañaos por vuestra cuenta”, vino a decir a los suyos durante aquellas elecciones internas. Esta filosofía Ikea también ha traslucido durante la crisis abierta por Fachin dentro de “Catalunya sí que es Pot”, grupo del que forma parte en el Parlamento. Iglesias ha intervenido poco –el secretario de organización, Pablo Echenique, sí realizó algunas gestiones–, y la coalición estuvo al borde de la ruptura hasta el lunes. La organización catalana de Podemos asumió por su cuenta todo este debate. La escasa implicación de Iglesias ha dejado mal sabor de boca entre los podemitas contrarios a los planes de Fachin. “Nos hemos sentido un poco abandonados”, admiten algunos de ellos.

Una postura que, junto a la cesión a En Marea para concurrir el 25-S, es vista como un precedente de lo que ocurrirá durante la construcción del partido de Ada Colau, circunstancia agravada por una gestión cada días más criticada al frente de la alcaldía de Barcelona.-

Valencia: fulminante expulsión de un militante de Ciudadanos por un tuit ligeramente crítico

Evidente baja intensidad democrática en un partido relativamente joven como Ciudadanos ya que cualquier tipo de disidencia es castigada severamente

                           Ramon Juan Grau Franquet se atrevió a disentir suavemente y fue expulsado del partido Ciudadanos.

Que desde algunos sectores del partido naranja (Ciudadanos) y en voz baja se critique a la dirección del partido ha pasado a ser un hecho reiterado e in crescendo. En muchas ocasiones se dice que el liderazgo de Albert Rivera es demasiado fuerte, que “no hay bases” y que los “colaboradores” actúan bajo un “contrato de arrendamiento de servicios” que se sospecha que no sería ajustado a la legalidad.

De modo que es evidente que está cuestionada la libertad de expresión interna partidaria y, en consecuencia, aumentan las voces críticas dentro de Ciudadanos y todo esto sucede en muchas provincias españolas, pero el caso del que nos hacemos eco es el de Ramon Juan Grau Franquet, de la provincia de Castellón, que habría colmado el vaso del autoritarismo de Rivera.

Grau fue subdelegado territorial de Ciudadanos en esta provincia valenciana y asesor del Grupo Ciudadanos en la Diputación Provincial de Castellón. Pues bien, ahora fue expulsado de Ciudadanos y uno de los motivos esgrimidos por la dirección de la agrupación naranja ha sido que cometió el pecado capital de escribir un tuit el pasado 6 de septiembre que decía textualmente: Excelente artículo de @jlgaliacho en @Extraconfidencial explicando Pactos y alcaldía de Oropesa @caposalva @pautrobadorets.-

 

Valencia (INCAT-Per Catalunya).-

Barcelona (INCAT-LV por Maite Gutiérrez).-

Madrid (INCAT-La Nación).-

“La Diada Catalana tiene este año mucho de desenlace o, si se quiere, de comienzo de desenlace”

Noticias de Cataluña

Por Ramón Cotarelo

 

Cuando las historias se acercan a su desenlace las crisis se agudizan, las posiciones se hacen más radicales, los personajes abandonan las medias tintas, las cuestiones se aclaran y cada uno aparece en el lugar que le corresponde. La Diada tiene este año mucho de desenlace o, si se quiere, de comienzo de desenlace. Será el inicio de un curso que, según cómo se desarrollen los acontecimientos, dilucidará el destino inmediato de Cataluña: independencia o conservación del autonomismo en alguna de sus ya casi infinitas variantes.

En el campo independentista y en la rampa a la convocatoria del 11 de septiembre próximo parece hervir cierto desánimo y cansancio. Aunque se repitiera el acto simbólico año tras año y por mucho que fuera el entusiasmo de la gente, el armatoste del conjunto podría cambiar y las esperanzas de asistir al nacimiento de un Estado catalán disminuye. O tal vez no sería un ánimo (o desánimo) colectivo original, sino el resultado de una campaña de propaganda de los adversarios, interesados en que el desánimo cuajado a base de sembrarla desde sus numerosos medios. O las dos cosas.

Por eso es tan importante la reciente decisión de la CUP de aclarar posiciones y avanzar su SI a la cuestión de confianza de Puigdemont sin condicionarlo a ninguna exigencia presupuestaria o referendaria. Es lo más eficaz y rotundo que ha hecho la CUP en mucho tiempo y un aporte sustancial a la unidad y fuerza del independentismo. La ANC puede seguir adelante en la preparación de la Diada en el bien entendido que será el prefacio de la confirmación de la hoja de ruta del gobierno de la Generalitat y el preparativo a una DUI o un RUI en el orden que las circunstancias lo pidan.

Ante esta decisión las otras fuerzas políticas no independentistas también han tomado sus decisiones teniendo en cuenta sobre todo la Fiesta y su importancia movilizadora. Las organizaciones llamadas “constitucionalistas” o unionistas más o menos robustamente españolas, PP, Ciudadanos y PSC, no acompañarán la melodía de los independentistas. Esto es sabido. Lo interesante este año es la posición de las fuerzas intermedias, del “tercer género” o tercera vía, las “nuevas izquierdas”, en común-Podemos, EUiA y la señora Colau, una fuerza en sí misma. Su posición en el tablero político catalán, hasta ahora ambigua, confusa y tan llena de matices que era casi incomprensible, se aclara por momentos. Si hasta la fecha pasaban por ser la versión catalana de la izquierda española y la versión española de la izquierda catalana, han acabado revelándose como la picardía tradicional de la “verdadera” izquierda en España y en Cataluña.

El premio en el concurso para iniciados y avisados se la lleva el señor Pisarello. Para justificar que En Común Podemos haya contraprogramado una manifestación el 11 de septiembre para hacer sombra a la Diada independentista, arguye y recontra arguye las similitudes y diferencias entre el independentismo nacionalista y el internacionalismo independiente. Nada de independencia en el vacío y la soledad del corredor de fondo, sino una confluencia entre el alzado pueblo catalán y sus hermanos españoles que sólo están esperando una razón para apoyar, con su gobierno a la cabeza, el derecho a decidir los catalanes. Es incomprensible cómo la realidad se empeña en ignorar el refinamiento de las sorprendentes distinciones del concejal barcelonés nacido en Tucumán, Argentina.

Por supuesto, la señora Colau, teniendo su alma municipalmente dividida entre sus seguidores y sus críticos, ha decidido complacer a ambos, yendo a los dos actos, no al mismo tiempo –que para la ubicuidad todavía le falta algún tiempo– sino consecutivamente, como una humilde mortal. La ciudadanía entenderá la generosidad de su posición y tomará buena nota cuando lo que haya en juego sean destinos de mayor ascendencia, como la presidencia de la Generalitat.

A su vez, EUiA, fiel al espíritu bolchevique de quien templó el acero, con un discurso directo, sin ceremonias, irá a su propia celebración. De lo que se trata es de no contribuir a la habitual amalgama nacionalista que, ya se sabe, “siendo nacionalista no puede ser buena a menos que la hayamos cocinado nosotros”.

Queda así claro que la Diada de este año tiene el valor de una prueba de fuego y una importancia que supera las de los años anteriores. El avance del proceso independentista, liderado por la determinación de un presidente de la Generalitat, que nadie sospechaba hace unos meses, no sólo ha sembrado la inquietud en las filas del nacionalismo español, sino que la ha embarrado con peleas, el simple relato de las que avergüenza a un habitante del siglo XXI.

También ha suscitado temores y reservas en sus primas hermanas, las izquierdas catalanas, que han de picar piedra en un territorio muy hostil, compuesto por adversarios de clase y de nación. De ahí el ataque concentrado en las últimas fechas de esta convocatoria. Y como suele suceder en los juegos de azar, la suma de la última apuesta es la más alta de todas.-

Barcelona (INCAT-Palinuro).-

Unos 36 de los 47 diputados catalanes en el Congreso español votaron contra Rajoy

Noticias de España y Cataluña

Una abrumadora mayoría de los legisladores por Cataluña negaron su apoyo a la investidura del actual presidente en funciones.

Un total de 11 diputados catalanes en Madrid, de 47, dieron el visto bueno a la investidura de Mariano Rajoy. Se trata de los 6 representantes del Partido Popular y los 5 de Ciudadanos. Los otros 36 restantes votaron “no”.

Los votos contrarios a la investidura del actual presidente en funciones y líder popular vinieron de parte de En Comú Podem (12), Esquerra Republicana (9), el Partit Demòcrata Català (8), el Partit Socialista (7), el Partit Popular (6) y Ciutadans (5).

En esta investidura, sin embargo, Cataluña estuvo muy presente. En su discurso inicial, Mariano Rajoy hizo una defensa encarnizada de la unidad de España, criticó a los partidos independentistas catalanes y afirmó, incluso, que el proceso catalán es el desafío mayor que tiene ahora España, alegando que por eso necesita un gobierno fuerte.

En las réplicas de la oposición, tanto Xavier Domènech (ECP) como Joan Tardà (ERC), como Francesc Homs (PDC) criticaron duramente el discurso de Rajoy con respecto a su posición con Cataluña. Domènech aseguró que “no se puede gobernar España sin dejar los pueblos que decidan” y afirmó que “los catalanes tienen que decidir sobre su nación”.

Por su parte, Joan Tardà, dijo que el pueblo catalán “no tiene miedo” y que el Gobierno seguirá su hoja de ruta, que sólo puede acabar, según el diputado, con un referéndum de independencia. Además, ha ido más allá, y ha manifestado que “nosotros a la catalana, ejerceremos el derecho a decidir, y si entramos en la prisión, los ciudadanos nos sacarán”.

Por último, Francesc Homs responsabilizó al PP de la tensión política que se vive entre Cataluña y el Estado y deseó que los populares estén largo tiempo sin gobernar España, a quien ha tildado de “caos”.

 

Puigdemont: “Rajoy recibió una sonora bofetada catalana”

El presidente catalán destacó el “no” rotundo que recibió el líder del PP en el Congreso español por parte de la mayoría de los legisladores de Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, dijo que el candidato del PP a la Presidencia, Mariano Rajoy, recibió ayer en la primera votación de investidura “una sonora bofetada catalana” porque la mayoría de los parlamentarios de Cataluña votaron en contra.

Puigdemont destacó el hecho de que “36 de los 47 diputados catalanes dijeron no al señor Rajoy, ‘no’ a la coalición PP-Ciudadanos y no a que nos gobiernen los partidos que justamente en Cataluña quedaron los últimos”.

Durante la inauguración del nuevo centro de Ciencia e Investigación Experimental Biomédica Aplicada (CREBA), en el interior de la provincia de Lleida, el presidente catalán aseguró que esto pasa por “ignorar, incluso despreciar y ofender las reclamaciones legítimas de una amplia mayoría de catalanes no conduce a solucionar los problemas que hay en España”.

”Una amplia mayoría catalana defiende poder decidir. Esto no cambiará y, como esto es determinante en Cataluña, ha impedido que Rajoy fuera presidente y me temo que mañana viernes (en la segunda votación) pasará lo mismo”, afirmó.

Madrid. (INCAT-ElNacional).

Barcelona. (INCAT-EFE).-