Barcos de primer mundo, salarios de cuarta

El INIDEP regala agudos contrastes. Mientras se espera la llegada del segundo buque de investigación construido en Europa que costó casi 8 millones de dólares, el 54% de los trabajadores científico técnicos perciben sueldos por debajo de la línea de pobreza.

Por: Roberto Garrone

El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) cumplió 43 años días pasados y su presente regala postales muy asimétricas. Mientras aguarda que a fin de mes llegue el segundo buque de investigación construido en Vigo, España, el 54% de sus trabajadores tienen salarios por debajo de la línea de pobreza.

El Mar Argentino es un buque de investigación que trabajará en aguas costeras. Tiene 36 metros de eslora, 8,5 metros de manga y cuenta con propulsión diesel eléctrica, quilla retráctil y baja propagación de ruido al agua. Su dotación está formada por 11 tripulantes náuticos y 8 científico-técnicos.

Los fondos surgieron de las arcas del estado nacional a partir de un crédito del BID. El barco se construyó en Armón, el mismo astillero de Vigo que construyó al Victor Angelescu, el buque de 56 metros que llegó en 2018 y es tripulado por oficiales de Prefectura, aunque dos fallos de la justicia determinaran que ese acuerdo entre ambas instituciones es nulo y le deben hacer lugar al personal embarcado del organismo. Pero esa es otra historia…

El costero del INIDEP será capaz de desarrollar múltiples investigaciones pesqueras y de oceanografía física, química y biológica. Está equipado con tres laboratorios en la cubierta y guinche para pesca de media agua y arrastre.

Es indispensable que ponga el foco en el relevamiento de condrictios, una especie que los pescadores dicen que abunda pero que sin embargo mantiene medidas de manejo restrictivas por su alta vulnerabilidad, aunque no se han hecho campañas específicas en los últimos años.

El “Mar Argentino” zarpó ayer sábado de Vigo y está previsto que llegue a la Base Naval de Mar del Plata por el 24 de noviembre. La idea en el Instituto es hacer una celebración de bautismo antes de fin de año, con autoridades nacionales.

Mar Argentino

En la Base Naval están los barcos viejos del instituto. El “Oca Balda” inactivo hace años y el “Eduardo Holmberg”, puesto en valor el año pasado en Tandanor pero en el que persisten problemas que impidieron completar la campaña global de merluza, la más importante sobre la especie, por quinto año consecutivo. El “Mar Argentino” reemplazará al “Capitán Cánepa”, el más chico del grupo que fue el primero en perder los certificados de navegación.

Mientras Argentina incorpora una moderna flota para realizar investigaciones y desde el gobierno nacional se subraya la apuesta a jerarquizar actividades de ciencia y técnica, el discurso no compatibiliza con la realidad.

El personal que se embarca en esos barcos, que analiza datos de desembarques, que toma muestras y estudia imágenes satelitales, debe vivir con salarios por debajo de la línea de pobreza. La mitad es contratado de manera precaria.

Según un reporte elaborado por ATE, un 13% de los trabajadores del INIDEP cobra menos de 30 mil pesos mensuales; el 24% percibe ingresos entre 30 mil y 40 mil y el 13%$ menos de 50 mil.

“Con un 54% de los trabajadores por debajo de la línea de pobreza pedimos un complemento de apoyo a la investigación para todos los compañeros”, reveló Elena Louge, investigadora del INIDEP y delegada de ATE.

Los trabajadores lo solicitaron en febrero y lo volvieron a reiterar a principios del mes pasado con el respaldo de 180 firmas. Ante la falta de respuestas, comenzaron con tareas a reglamento y dejaron de trabajar los fines de semana.

Fuentes cercanas a Oscar Padin, el director del instituto, revelan que acaba de actualizarse el valor de la URS (Unidad Retributiva de Servicios) del personal contratado bajo el Decreto 1109/17 en un 28% y que siguen trabajando para mejorar los salarios del personal de planta y los incorporaros bajo el Convenio Marco.

De acuerdo al Acta 4 del Consejo Federal Pesquero (CFP) el Fondo Nacional Pesquero recibió en el 2019 más de 490 millones de pesos. Entre los recursos coparticipables y no coparticipables quedó un saldo de 20 millones de pesos que no fue distribuido.

En el reparto a áreas vinculadas con la actividad pesquera también se observa una asimetría teniendo en cuenta la realidad salarial de los trabajadores del INIDEP. Subsecretaría de Pesca recibió 2,3 millones. Se asignó 2,2 millones para reforzar el patrullaje y control en la Zona Económica Exclusiva. El Consejo Federal Pesquero recibió 2,3 millones de pesos para el funcionamiento de la Fundación Argeninta.

Mientras tanto el INIDEP recibió una cifra apenas mayor para una tarea un tanto más relevante: 2,6 millones de pesos para llevar a cabo tareas de investigación pesquera. Tareas que realizará con barcos europeos y personal científico técnico con salarios de pobreza.

De todos y de nadie

El lic. Mariano Busilachi y un análisis sobre lo que ocurrió con la pintada en la rambla como síntoma de la denigración de lo público y lo privado.

Por Mariano Busilachi – Licenciado en Comunicación Social. Consultor de comunicación política e institucional.

Este viernes sucedió un hecho público que escandalizó a una parte importante de la ciudadanía marplatense y llegó a los medios de comunicación nacionales. A poco de cumplirse el décimo aniversario del fallecimiento del ex Presidente Néstor Kirchner, a modo de homenaje, la agrupación juvenil Aluvión junto con pintores marplatenses realizaron una intervención artística del rostro del ex mandatario, de 30 metros de altura, sobre la rambla de Mar del Plata.

Para quien no lo sabe, el Casino, Hotel Provincial, la rambla y la plazoleta Armada Argentina (en donde se realizó la pintada) fue declarado Patrimonio Histórico Nacional en 1999. Por lo tanto, cualquier intervención artística o urbanística sin la debida autorización oficial por parte de la Comisión Nacional de Monumentos es ilegal. Aunque los autores de este “homenaje” argumentaron que quisieron mostrar desde el arte “la dimensión del legado histórico, político y sobre todo el proyecto de vida y de futuro” de Néstor Kirchner, se trató de una intervención ilegal y, en última instancia, un acto de vandalismo del patrimonio histórico de todos los argentinos.

Vale la pena hacer esta aclaración inicial, ya que en los últimos años hemos presenciado una denigración del concepto de lo público y del uso del espacio público. Esta tergiversación se inmiscuyó, incluso, en la confusión entre Estado y gobierno, la cual derivó en una sostenida decadencia de las instituciones. Por cierto, esa misma lógica es la que hoy está atravesando la discusión entre el derecho a la propiedad privada y el derecho a la vivienda, plasmada en la toma de tierras.

El conjunto urbanístico del arquitecto Alejandro Bustillo, un emblema de la ciudad de Mar del Plata, pertenece a todos los ciudadanos de Mar del Plata, del partido de Gral. Pueyrredón y de cada argentino. Aunque a esta altura del partido sea increíble que haya que aclararlo, debemos saber que lo público es de todos, pero de nadie en particular. Los organismos gubernamentales regulan con legislación el uso correcto y conveniente de cada espacio colectivo. Por esa misma razón, nadie puede intervenir en dicho lugar contrariando las normas establecidas, legalmente y por convención social.

Antes de seguir, quiero hacer una aclaración que me parece pertinente para evitar cualquier interpretación en términos de “la grieta”: no importa que la intervención haya sido con el rostro de Néstor Kirchner. Pudieron haber pintado algo alusivo a Mauricio Macri, Cristina Fernández o incluso Raúl Alfonsín, un ex presidente respetado por todo el arco político. Igual estaría mal. Celebrarlo o mostrarlo como algo positivo es fomentar una ilegalidad.

Brenda Benavante, directora del Centro Cultural La Casa de Enfrente y referente de la agrupación juvenil Aluvión, expresó que se eligió dicho lugar porque evocaba a la recordada Cuarta Cumbre de las Américas del 2005, desarrollada en nuestra ciudad, en donde se hizo explícita la postura de rechazar el proyecto comercial estadounidense en la región. Desde Aluvión deslizaron que la obra evocativa se hizo mediante arte efímero, señalando que la obra podía borrarse con facilidad.

La directora de Restauración de Monumentos Históricos del partido de General Pueyrredón, Costanza Addiechi, descartó que se trate de arte efímero, indicando que la pintura penetró fuertemente en las baldosas. Este sábado, desde las 6 AM, se la vio trabajar a destajo para comenzar a recomponer lentamente el desastre que hicieron en la plazoleta.

¿Por qué desastre? Luego del revuelo que se armó con esta intervención, un grupo de personas intentaron (una vez más sin permiso alguno) limpiar o quitar la pintura, generando que se expanda por todas las baldosas. Addiechi aclaró que la recomposición que ella debe hacer también pasa por una autorización oficial, por lo cual, el intento anónimo de restaurarlo también fue ilícito.

Habría que explicarle a Benavente, a Aluvión y a los pintores que participaron que pueden hacer todos los homenajes que quieran, siempre y cuando sea en el marco de lo reglamentario. Deberían disculparse públicamente, ya que sería un gesto positivo de madurez y honestidad intelectual.

Resulta preocupante que el fomento de estas conductas está en personas con experiencia y recorrido político, como el concejal del Frente de Todos, Roberto Páez, quien implícitamente defendió la intervención artística ilegal: “Te escandalizas por un mural para recordar los 10 años del fallecimiento del presidente que en los últimos 30 años más obras trajo para Mar del Plata y no decís nada sobre el presidente que espiaba a los familiares del Ara San Juan y a las Abuelas de Plaza de Mayo”.

En Argentina, en los últimos años, se ha impuesto esa reacción inepta y mediocre de justificar cualquier cosa hablando mal del contrario, desviando el foco de la conversación o tema en cuestión hacia el rival político. La de Páez es una respuesta tan reprochable como el silencio del bloque de concejales del Frente de Todos. Si piden autocrítica en la vereda de enfrente, comiencen dando el ejemplo en su propia casa.

Lo repito: es válido cualquier homenaje al ex Presidente Néstor Kirchner en un espacio público. Pero dentro del marco de lo legal y con las autorizaciones correspondientes. Si eso no se respeta y – aun peor – se lo avala, permitimos otros escenarios que ya están sucediendo hace años en el país, como el que analizaremos a continuación.

Lo público ha sufrido un embate cronológico con la peligrosa confusión entre lo estatal y lo gubernamental. Otra vez, como si volviéramos a la escuela secundaria, hay que explicar que gobierno y Estado no son lo mismo. El Estado somos todos y el gobierno es un partido o coalición política que fue electa en sufragios democráticos para administrar los recursos del Estado, en pos del beneficio de todos los argentinos. Pero son parte del Estado, no el Estado en sí mismo.

Esa ambigüedad estatal permitió que la clase dirigente haga y deshaga a su gusto en diferentes sectores de la administración del Estado, aumentado el gasto público de manera exorbitante o generando secuelas graves en nuestra economía. Y no hablo de los últimos cuatro años. El daño comenzó años antes y continúa al día de hoy.

Tampoco la pandemia de coronavirus frenó esa lógica negativa de pensar lo gubernamental como sinónimo de lo estatal. La falta de autocrítica del gobierno nacional sobre la estrategia agotada frente al COVID es una muestra de ello. Al no comprender la importancia del Estado como el lugar propicio de la construcción colectiva de ideas basales de corto, mediano y largo plazo, quien gobierna se siente el mesías y no ve ningún error en sus decisiones. Yendo aún más allá, les echa la culpa a los propios ciudadanos (o a los medios de comunicación) de que la cifra de contagios y fallecidos hayan aumentado. El propio ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, afirmó de manera elocuente que aislamiento social, preventivo y obligatorio «viene siendo un éxito extraordinario”. ¿Hace falta agregar alguna palabra a eso?

Sin embargo, lo público no es el único ámbito que sufre las evasivas de la ley. Lo privado también tiene sus padecimientos. Las tomas de tierras han expuesto dos fallas estructurales tremendas de la Argentina. Por un lado, el déficit habitacional de viviendas. Por el otro, la incapacidad (o complicidad) de organismos oficiales por resolver el problema. Si en el sur le sumamos la cuestión del derecho de los pueblos originarios a vivir en su tierra, todo se complica aún más.

No debemos caer en la falsa dicotomía entre los dueños de la propiedad y los pueblos originarios. Está demostrado, en muchas localidades del sur argentino, que ha habido una exitosa integración de los descendientes de los primeros pobladores con el resto de los habitantes de esas tierras. Conviven, trabajan y comparten las ciudades.

Sí, es cierto, todavía hay muchos descendientes que no han resuelto un reclamo ancestral y legítimo. Los entes gubernamentales tienen que ofrecer como mediadores de esta cuestión, ya que los dueños actuales de las tierras se han ganado su derecho a serlo. La discusión tampoco se debe dar en términos de propiedad privada vs propiedad comunitaria indígena. Ambos pueden convivir. Pero se necesita un gobierno presente que interceda en esos asuntos no resueltos, para que efectivamente el Estado incorpore y contemple los derechos de todos los habitantes del suelo nacional.

Todo se hace más complejo cuando irrumpen en escena figuras marginales de la política que aprovechan un reclamo franco y lo ponen en sus propios términos clientelistas. Son quienes quieren imponer una falsa dicotomía entre los terratenientes y la reforma agraria que en su momento impulsó Juan Grabois. En otra instancia, como en la toma de Guernica, se ha comprobado la intromisión de grupos de izquierda y punteros políticos que toman de “rehén” a familias que realmente tienen una carencia y se aprovechan de su indefensión.

Ni siquiera las fuerzas de seguridad han hecho algo concreto por resolver esa toma de tierras. Incluso, se ha llegado a premiar con dinero y con otras viviendas a quienes han usurpado la propiedad privada. ¿Hay que invadir una casa ajena para que me den algo? ¿Qué explicación le damos a los que han puesto sus esperanzas en un crédito para tener una vivienda que nunca llega? ¿Es un estúpido el que espera con todos los papeles en regla y es un vivo el que es premiado por hacer algo ilícito? Por si no se enteraron, el mensaje que están enviando es ese.

En el medio de las medidas tardías del gobierno provincial y las disputas de las vanidades entre la Ministra de Seguridad de la Nación, Sabrina Frederic, y su par de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, el conflicto se agudiza. Aquí, en Mar del Plata, en los primeros nueve meses del 2020 se recibieron 534 denuncias penales por usurpación de inmuebles o terrenos. Aunque fue leve, aumentó respecto a la cantidad informada en el mismo periodo de 2019. Entre los lugares más afectados se encuentran Acantilados, San Jacinto, Playa Serena, Camet y Sierra de los Padres.

Urge enfrentar este problema con la suficiente consideración de que se debe respetar la propiedad privada, derecho que se encuentra en la constitucional nacional. Así también, es apremiante que el gobierno nacional y los gobiernos provinciales dejen los discursos refundacionales de lado y se pongan a trabajar en terminar con esa deuda histórica en viviendas que tiene nuestro país. Pero para ello, se necesita un acuerdo colectivo entre los diferentes sectores implicados, gobierno y oposición, tan necesario como el que se requiere en economía, educación, salud y seguridad.

Ya no hay más tiempo que perder. Argentina tiene daños estructurales que no los arreglará ningún gobierno en particular, sino la conformación de acuerdos superiores a lo partidario. Una intervención artística, un abuso de facultades gubernamentales y una toma de tierras, en el fondo, hablan de lo mismo: tenemos que dejar de confundir conceptos que ya deberíamos tener resueltos.

Para terminar, algo que también sucedió esta semana. En Uruguay, los ex Presidentes Julio María Sanguinetti y José “Pepe” Mujica se retiraron de la actividad política y renunciaron a sus bancas en el Senado. Históricos adversarios ideológicos, se unieron en un cordial abrazo mientras todo el parlamento los aplaudía. Tanto uno como el otro, coincidieron en que el odio no lleva a nada y solo “estupidiza” a las personas.

Ese gesto cívico tan ejemplar, no ocurrió ni en Suecia ni en Finlandia. Ocurrió acá nomas, cruzando el río. Quizás, si la dirigencia argentina deja de creer que siendo gobierna la verdad es absoluta, si entendemos que de las crisis se sale con un trabajo mancomunado y si dejamos de naturalizar acontecimientos que transforman a la Argentina como una fábrica de la ilegalidad, tengamos ese gesto ejemplar que tanto anhelamos desde aquel abrazo entre dos acérrimos rivales políticos como Perón y Balbín. El Estado, que somos todos, lo necesita.

Feliz la que no se rinde

El lic. Mariano Busilachi analiza cómo está el distrito de General Pueyrredon con las cifras de COVID 19 y cómo se encuentra de cara a la próxima temporada.

Por Mariano Busilachi
Licenciado en Comunicación Social. Consultor de comunicación política e institucional.

El último viernes, el Presidente Alberto Fernández brindó una nueva conferencia de prensa en el marco de las medidas adoptadas contra el COVID 19. Con un discurso basado en estadísticas variopintas, como tanto le gusta al Presidente, no brindó precisiones concretas hacia el futuro y la incertidumbre continúa. Quizás haya sido una de las apariciones más flojas del mandatario, ya que quiso mostrar una presencia estatal discutible y una estrategia que suma más rechazos que adhesiones. Además, continuó insistiendo en la responsabilidad ciudadana, sin mostrar ningún tipo de autocrítica sobre los errores que se han cometido en la gestión de la pandemia (recomiendo refrescar la memoria con la anterior columna).

Pero, el único anuncio rescatable de la conferencia del Presidente volvió a encender las alarmas en el partido de Gral. Pueyrredón. Muchos miraron hacia Mar del Plata cuando Fernández anunció la posibilidad de ejecutar medidas más restrictivas en municipios o departamentos de 18 provincias argentinas, en donde aún el virus impacta significativamente al sistema sanitario. Sin embargo, horas después, el gobernador Axel Kicillof no dio ninguna precisión de lo que puede ocurrir aquí en la ciudad. Solo hubo algunas voces oficiales que esgrimieron las diferencias de criterio con el municipio, algo que ya hemos visto los últimos meses.

Resulta interesante detenernos en mirar cómo esta Gral. Pueyrredón al día de hoy con el COVID19 y qué expectativas podemos tener con una temporada que – ya casi – la tenemos a la vuelta a la de la esquina. ¿Cómo están los casos? ¿Qué pasa con nuestro sistema de salud? ¿Qué temporada podremos llegar a tener?

Aclaramos algo de antemano: los datos oficiales del SISA han tenido serias dificultades de retraso de carga, con la consecuente falta de credibilidad sobre las cifras diarias reales. Sin embargo, tomaremos estos datos para hacer el análisis, ya que son las estadísticas que brinda el Ministerio de Salud como organismo gubernamental de referencia.

Tomando solo los últimos diez días, al ver las cifras diarias de nuevos casos activos de COVID 19 en nuestro distrito, uno puede notar que hay un promedio de contagios cercano a las 300 personas por día. Si bien, los contagios siguen incrementándose (pasamos de tener 13239 a 15869 en solo diez días), también nos encontramos con una positiva cantidad de recuperados (en diez días, pasamos de 9338 a 12135). Cuando se compara la cantidad de contagios nuevos con los recuperados diarios, desde el 3 de octubre hasta hoy, uno verá que muy lentamente estamos bajando la cantidad de casos activos. Esto es una muy buena noticia.

¿Y los fallecidos? Volvemos a lo mismo: los datos oficiales no son actuales. En los últimos días, se cargaron personas fallecidas que no solo corresponden a este mes sino también al mes de septiembre. Por eso, se hace difícil saber el panorama real de personas que han perdido la vida por COVID 19 en Gral. Pueyrredón. Al día de hoy son 531 los fallecidos registrados. No es menor porque se trata de vidas humanas. Lo positivo es que la letalidad de la enfermedad es baja. Aunque todo fallecimiento es extremadamente lamentable, desde una perspectiva global se trata de un 3,5% del total de los contagiados, en comparación al auspicioso 76% de recuperados y del 22,5% que aún sigue en tratamiento.
¿Qué ocurre con las camas de terapia intensiva (UTI) y los respiradores (ARM)? Este ha sido un tema que todavía hoy genera mucha polémica ante la falta de exactitudes entre las autoridades sanitarias municipales y las provinciales. En este momento hay 99 camas UTI ocupadas: 55 con personas que contrajeron COVID 19 y 44 con personas que tienen otras patologías. Hay que mirar a estos números con especial atención. Aunque la baja diaria de casos activos es realmente alentadora, no hay que dejar de destacar que todavía la situación de la atención médica preocupa. Incluso, de los pacientes internados en camas UTI por COVID, hay 36 de ellas que requieren de respiradores mecánicos. Es un número alto y se le suma la falta de terapistas con debida experiencia.

Considerando todas estas cifras, hay motivos para seguir preocupados y hay otros para esbozar cierto nivel de optimismo de cara al futuro. De hecho, se ha comprobado que el principal nexo de contagios son los contactos estrechos, resumido según los especialistas en las reuniones sociales. También, no solo en Gral. Pueyrredón sino en el resto del mundo, se ha comprobado – hasta el momento – que las actividades al aire libre implican un riesgo de contagio mínimo. Aún con un sistema sanitario con poco margen de resistencia, ¿se puede pensar en la posibilidad de más aperturas?

Aunque en lo normativo Mar del Plata está en Fase 3 con todas las restricciones que ello implica, desde hace varios días gran parte de la población decidió por sí misma incumplir dicha fase. Después de siete meses de un asilamiento que no ha logrado cumplir con todos los objetivos propuestos, generando incluso un daño colateral económico y psicológico en una parte amplia de la ciudadanía, el vínculo con las medidas gubernamentales se ha roto. El hastío del asilamiento y la desconexión de la dirigencia política con las demandas reales de la población han producido una especie de anarquía, la cual no es producto de una conducta ilegal sino de una necesidad imperiosa de volver a trabajar, de sociabilizar, de sentirse un poco más libre.

Se ha hablado mucho de la responsabilidad de los marplatenses al dispararse la cantidad de contagios hace un par de meses. Sin embargo, los moralistas de la pandemia nunca entendieron que la salud es física pero también es mental y social. Nunca lo entendieron. El que necesita trabajar porque ya no aguanta más tiene derecho a abrir su comercio. El que necesita ver a sus padres porque hace siete meses no los ve y se les está yendo la vida, también tiene derecho a hacerlo. Los niños y jóvenes que no han podido vincularse con sus pares, dicho sea de paso, a ningún científico se le ocurrió una alternativa educativa y pedagógica que no sea la suspensión de clases presenciales, tiene derecho a volver a la escuela (al día de hoy no está comprobado que genere mayor riesgo de contagio). Todavía estamos con la charlatanería barata de decir que el virus se expande porque la gente es tonta y no se cuida.
Es verdad que la situación sanitaria en Gral. Pueyrredón es difícil y necesitamos que el diferencial entre casos activos y recuperados sigan favoreciendo a este último guarismo. De a poco, pero esto está sucediendo. Lo que sí necesitamos con celeridad es que empiecen a bajar la propagación del virus para descomprimir la situación de las camas UTI.

La población debe seguir cuidándose, usar el barbijo, la distancia social, el lavado de manos, los cuidados necesarios. No obstante, también necesita certezas y el gobierno nacional no las ha dado. ¿Qué esperaban entonces que hicieran los ciudadanos? ¿Qué pasa que no aumentan los rastreos? ¿Qué ocurre con los nexos?

Como dije la semana pasada, un buen líder saber reconocer el error a tiempo y cambiar de estrategia. ¿Lo hará el Presidente? ¿La provincia continuará castigando a Mar del Plata con la liviandad de decir que tiene que retroceder de fase? ¿No se enteraron de los números de la pobreza y desocupación?

Entre las diferentes voces que se escucharon esta semana, el Intendente Guillermo Montenegro dijo que “la solución no pasa tanto desde lo punitivo sino desde lo empático y que todos los sectores sepan que hay que cuidarse y tener conciencia de la convivencia que vamos a tener con esta situación hasta que salga la vacuna y el mundo lo está resolviendo de esta manera”.

Varias veces insistió en que no quiere un trato preferencial para Mar del Plata sino uno distinto a otras ciudades, debido a las particularidades que tenemos con el turismo, la gastronomía, la construcción y el comercio. Pareciera que la postura del Intendente no convence aún en La Plata, donde siguen insistiendo en restricciones, como aseveró en las últimas horas el jefe de asesores del Ministerio de Salud bonaerense, Enio García.

Balnearios, restaurantes, hoteles, diferentes comercios ya tienen sus protocolos aprobados por el municipio para encarar la temporada que se viene. Será muy compleja si la situación epidemiológica sigue siendo adversa. Incluso, será difícil en relación a los ingresos a la ciudad y los controles de salud. Pero Mar del Plata deberá prepararse y convivir con ello. Fernando Muro, secretario de Desarrollo productivo de la municipalidad de General Pueyrredón, manifestó esta semana que constantemente se reúnen con todos los sectores involucrados para aportar ideas y soluciones mancomunadas. ¿El gobierno de la provincia de Buenos Aires colaborará? Esa es hoy la gran duda que sobrevuela en el distrito.

No es nada fácil pensar en una temporada de verano teniendo 300 casos diarios y viendo algunas experiencias negativas de periodos estivales de otros países del mundo. Sin embargo, así como mucha gente decidió abrir sus comercios igual por necesidad, la temporada que se avecina no será una excepción. Aun si hubiere trabas o impedimentos gubernamentales, la apertura se hará igual. ¿Vale la pena ir contra eso? Por otra parte, ¿el miedo influirá en la decisión de los turistas de venir a la ciudad? ¿Qué papel jugará la economía?

Como sostuvo recientemente el Dr. Adrián Alasino, Director de la Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional Mar del Plata (UNMDP), aunque Mar del Plata debiera necesitar dos o tres semanas “fuertes” de Fase 1 para mejorar su situación, eso es imposible de cumplir, siendo menester buscar una estrategia que no subestime a la pandemia y atienda asimismo a la problemática económica. Se trata, ni más ni menos, que de un plan que contemple un justo equilibrio entre ambos problemas. ¿Es fácil? Para nada. ¿Es necesario? Totalmente. ¿Podrá la política ponerse de acuerdo y realizarlo? Esperemos que sí. No hay lugar para poner palos en la rueda, para disputas partidarias ni para sacar los trapos al sol.

Lamentablemente, los habitantes de Gral. Pueyrredón todavía dependemos de una buena temporada de verano. Tal vez, para otro momento, debamos regalarnos una buena discusión de hasta cuándo seguiremos con la mentalidad de balneario y dejemos esa mirada mediocre de que el verano nos salve del crudo invierno.

Necesitamos dejar de depender exclusivamente del comercio, del clima y de la propina que nos deje Capital Federal. Necesitamos entrar a jugar en las grandes ligas de lo industrial, lo tecnológico, el turismo moderno y una ciudad que esté los 12 meses activa. Tenemos todo para hacerlo, aunque hasta ahora no lo supimos, pudimos o quisimos aprovechar.

Hay que serenarse, hay que reinventarse. Hay que entender cómo estamos parados ante el COVID 19 y qué pasos (lentos y seguros) podemos dar para reactivar una ciudad que se ha paralizado. Como toda crisis, esta pandemia puede ser una gran oportunidad para el despegue definitivo de nuestro distrito.

Economistas advierten que «el paquete de medidas es muy tibio y no cambia el clima»

Los economistas Eduardo Fracchia y Martín Calveira coincidieron hoy en señalar que el paquete de medidas económicas anunciado por el Gobierno «es muy tibio y no cambia el clima» de desconfianza e incertidumbre que se venía registrando.

Los economistas Eduardo Fracchia y Martín Calveira coincidieron hoy en señalar que el paquete de medidas económicas anunciado por el Gobierno «es muy tibio y no cambia el clima» de desconfianza e incertidumbre que se venía registrando. 

   Fracchia, economista de la escuela de negocios de la Universidad Austral, dijo que las medidas no constituyen un plan económico, por lo que las decisiones el Gobierno se dieron sobre la base de un «enfoque cortoplacista, una apuesta de comunicación que no va a mover la confianza». 

   «El paquete no sorprendió: hay falta de confianza, es muy tibio y no cambia el clima», enfatizó y señaló: «Si bien se percibe que la inflación mejora, esto todavía no está muy claro. Se proclama la consistencia macro y atacar más firme el déficit fiscal».

Para Fracchia «es interesante el enfoque de impulsar exportaciones, de activar construcción, minería y gas. Pero respecto al agro, no parece que si se bajan tan poco las retenciones, exista un aliciente a liquidar. Sigue haciendo sentido guardar los dólares en las silobolsas. La brecha cambiaria es más importante que las retenciones para incentivar a los productores». 

   Calveira, de la misma casa de altos estudios, indicó que el set de medidas anunciado revela el objetivo particular de recuperar el nivel de reservas internacionales en un contexto de exceso de demanda de dólares, lo cual puede convertirse en una crisis profunda del sector externo.

   «A diferencia de lo anunciado por el Banco Central durante septiembre con el enfoque sobre las restricciones de la demanda de divisas, ahora se busca incentivar la oferta de dólares de los agentes exportadores», dijo Calveira.

 «Desde nuestra perspectiva, los incentivos se deberían vincular con la disminución, en particular, de la incertidumbre cambiaria y con establecer, en general, un nivel de confianza mayor sobre la coyuntura económica de corto plazo. Si esto no ocurre, todos los instrumentos de gestión no son aptos para el objetivo», advirtió el economista. (NA)

Cómo impactan las restricciones al dólar en el mercado inmobiliario

En un mercado marcado por el poco movimiento de los últimos meses, diversos analistas detacan que las nuevas medidas benefician a quienes cuenten con la divisa en mano. Además, pronostican que las costos bajos de construcción en pesos reactivaran la industria.

La suba del dólar a partir de las nuevas medidas sobre las restricciones para el acceso a la divisa repercute en el mercado inmobiliario, que en los últimos meses tuvo muy pocas operaciones, y genera mayores oportunidades para quienes cuentan con el billete verde, según un análisis del sector.

«En períodos de cepo, el dólar ‘billete’ se revaloriza, algo que sucede desde el primer cepo de este período (agosto 2019); el fortalecimiento del dólar billete, que ocurre en períodos de cepo, ayuda a bajar los precios acercando a las partes, comprador y vendedor», de acuerdo con el análisis del corredor inmobiliario Juan Pablo Baca.

En un informe, Baca señaló que además «los costos de construcción, que ya venían bajos en dólares, lo seguirán estando, lo cual hará reactivar esta industria».

Consideró que «los cepos cambiarios impactan en la confianza y en lo operativo financiero, esto repercute más en el mercado inmobiliario cuando se relacionan los ladrillos con los pesos; actualmente, frente a la ausencia de créditos hipotecarios, los pesos no influyen en el mercado del usado, que es el ‘termómetro’ inmobiliario».

Por su parte, Miguel Di Maggio, director de la inmobiliaria Depa, observó que «cuando hay mucha disparidad de valores en cuanto al dólar, el vendedor se resguarda», mientras que «al que compra puede que lo tiente un poco la situación de ver si puede sacar alguna tajada con respecto a la situación de poder renegociar el precio».

Di Maggio señaló además que «la escritura, si el dólar continúa trepanado como lo está haciendo, les va a salir mucho más barato porque es al dólar oficial. O sea que las escrituras van a salir bastante baratas».

Agregó que «el tema de la construcción va a ser aún mucho más tentador si sigue aumentando el dólar» y recordó que «hoy no está habilitada la construcción; quien está haciendo acopio va a hacer un buen negocio. Hay que ver cuándo se habilita la construcción, a qué valores se venden los materiales».

En tanto, Luis Guido, director de Grupo Idea Desarrollos, consideró que «estas medidas restrictivas generan falta de confianza y eso hace que la gente se retraiga para hacer cualquier tipo operación», pero observó que «quienes tienen remanente de pesos y no pueden acceder al dólar ahora con esta nueva restricción, otra nueva traba más, parecería que la construcción en pozo vuelve a ser una alternativa interesante».

«Con valores en dólares bajos, históricamente bajos, y con la posibilidad de aportar pesos en un bien que se va a dolarizar a futuro, esa situación se reforzaría aún más», afirmó.

Por su parte, el Colegio Profesional Inmobiliario porteño (Cucicba) expresó en un comunicado «preocupación» por las medidas del BCRA porque «dificultan el normal funcionamiento del mercado cambiario, alejando aún más la reactivación del mercado inmobiliario y, por ende, coartando la posibilidad de que miles de argentinos puedan acceder a la vivienda propia o inviertan en la construcción de inmuebles».

«Llamamos a que las autoridades reconozcan y fomenten la libertad económica, avanzando en otro tipo de políticas que permitan que ‘el ladrillo’ continúe siendo la opción preferida por los argentinos al momento de resguardar el valor de sus ahorros», concluyó Cucicba. (Télam)